Activision gana, sus empleados pierden

Activision Blizzard

Tratamos en este artículo las recientes informaciones contradictorias sobre Activision: cifra récord de beneficios pero, a la vez, despidos de cientos de trabajadores.

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La semana pasada supimos que Activision Blizzard despediría a algunos de sus empleados. En un principio se habló de 50 personas dedicadas a eSports y eventos en vivo. Pero esta semana ya se habla de cerrar 5 de sus 36 tiendas alrededor del mundo, con el correspondiente despido de las personas que en ellas trabajan.

Como “paquete de despedida”, se les ha ofrecido a todos ellos una indemnización de 90 días, seguro médico por lo que resta de año (con copagos incluidos) y un vale de 200€ para comprar en la tienda Battle.net de la compañía. Eso sí, nada de esto afectará a la atención al público ni a los juegos que están en desarrollo (que no cunda el pánico).

En un primer momento Activision contó a los medios solo una parte de la mala noticia (lo de las tiendas se lo guardaron, por si colaba), pero Jason Schreier, periodista de Bloomberg News y especialista en sacar a relucir las miserias laborales de las compañías de videojuegos (que por desgracia son peores de las que creemos), informó de que los despidos se contaban por cientos y que no solo estarían relacionados con los ya citados eventos en vivo y los eSports.

Análisis de Mundaun

En el contexto en que nos encontramos de profunda crisis económica, en la que muchas empresas se están quedando por el camino, muchos pensaréis que esto es fruto de unos resultados económicos desastrosos para la compañía, razón por la cual se ven obligados a recortar indiscriminadamente para salvar los muebles. Pero la realidad es bien distinta: Activision cerró 2020 con un aumento del 12% de sus ingresos con respecto al año anterior, llegando a conseguir la escalofriante cifra de 1750 millones de dólares de beneficio (sí, beneficio), todo un récord para la compañía.

Aún con unas cuentas de resultados similares a estas, Activision se plantea despidos

Pero no creáis que esta práctica es de ahora, pues ya en 2019, lejana época en la que la crisis ni estaba ni se le esperaba, despidieron a más de 800 trabajadores. Hay que recordar que la compañía ha llegado a tener casi 10.000 empleados, aunque el número real actual, una vez llevados a cabo los despidos, estará más cerca de los 9000, que tampoco es moco de pavo.

Hasta aquí nada que no sepamos ya. En mayor o menor medida todos conocemos, y hemos sufrido en nuestras carnes, lo que es el mercado laboral y las prácticas de estos grandes mastodontes económicos.

Pero resulta cuanto menos curioso que, en compañías como Activision con cientos de personas expertas en marketing, con la mirada siempre puesta en quedar bien y en ser lo más blanco posibles ante el gran público, sucedan cosas como que, al mismo tiempo que conocemos los despidos se nos hable de los ingresos récord en un año tremendamente complicado y se diga, sin ningún atisbo de vergüenza que, debido a los excelentes resultados el CEO de la compañía, Bobby Kotick ingresaría la indecente cantidad de 200 millones de dólares como bonus por su gran trabajo.

Análisis de Evil Inside

Es evidente que el Sr Kotick lo ha hecho genial en Activision, pues ha conseguido que la empresa que dirige haya obtenido unos ingresos brutales, gracias en parte a una pandemia que ha hecho que mucha gente consumiera más los productos que la misma ofrece, doblando el valor de las acciones. Pero también es cierto que, en un momento en el que muchas personas están perdiendo su trabajo, resulta indecente que no se intente siquiera maquillar la situación, ya no digamos tener la decencia de ajustarse el cinturón en lo que a beneficios se refiere para evitar los despidos.

Robert Kotick, CEO de Activision

Ya sé lo que muchos podéis pensar: Activision es una empresa y su único objetivo es ganar dinero. Y sí, tenéis razón. Pero también deberían tener un mínimo compromiso social y comprender que, por mucho dinero que tengan (que lo tienen), no son nada sin sus trabajadores, tanto los que hacen los juegos que nos morimos por jugar como los que limpian los lugares en los que éstos se hacen.

Pero no, se opta por la solución más sencilla: como no hay grandes eventos y los eSports no se pueden celebrar como antes, toda esa gente a la calle, sin siquiera intentar recolocarlos en cualquier otra posición. Y si hablamos de lo que les dan por el despido: si fuera uno de los afectados seguro que me haría mucha ilusión que me ofrecieran un cheque regalo de Activision, la compañía que te ha despedido.

Dicho esto, ¿hay alguna manera distinta de hacer las cosas como las hace Activision? Sí, la hay, aunque cuesta de encontrar. En la anterior crisis económica, allá por 2013, Nintendo lo estaba pasando bastante mal, con una consola que no levantaba cabeza, Wii U, y unos resultados económicos desastrosos.

Reportaje sobre Satoru Iwata

Satoru Iwata, su presidente en esos momentos, decidió que no iba a hacer lo que la mayoría había hecho, apelando a que, a la larga, aunque aumentaran su cuenta de resultados, les impactaría en lo humano ya que afectaría a la moral de unos trabajadores que no podrían sacar lo mejor de sí ni, por tanto, ofrecernos títulos que impresionen a la gente si trabajan con el miedo a ser despedidos.

Entonces, si Nintendo pudo hacerlo en uno de sus peores momentos, ¿por qué no pueden conseguirlo las demás compañías? Pues porque simplemente el coste/beneficio de las acciones que Activision Blizzard obtiene al hacer lo que hace les sale muy a cuenta. Ellos saben que, a pesar del ruido que se genera en los medios (que cada vez es menor, por otra parte), nadie va a dejar de comprar sus productos. Y si hay alguno que lo hace, su impacto en lo que interesa, las ganancias, será imperceptible.

Un ejemplo del portfolio de juegos de Activision

Los videojuegos se han convertido en el principal motor en cuanto a entretenimiento se refiere de un mundo en crisis, pues la gente, a falta de lograr hacer vida normal, ha tirado de lo que más tenía a mano, un mando, y ha consumido más este tipo de productos que otros que en ese momento no estaban a su disposición. Si a esto le sumamos una sociedad que cada vez empatiza menos con todo aquello que no le afecta (que despidan a quien tengan que despedir, pero que mi juego no se retrase), las empresas ven el camino libre para hacer y deshacer lo que les dé la gana porque saben que no tienen que rendirle cuentas a nadie.

¿Podemos hacer algo ante todo esto las personas que disfrutamos con los videojuegos? Sí. Tenemos algunas armas a nuestra disposición. Podemos empezar con hacer ruido en las redes, mostrar nuestro descontento ante estas prácticas, apoyando a esa gente que se ha quedado en la calle en uno de los peores momentos de la historia presente. Podemos no comprar sus productos o solo hacerlo cuando bajen su precio. También se puede no reservar sus productos el día uno y hacer que les entre el miedo en el cuerpo porque se la vayan a  pegar de algún modo.

¿Vamos a hacer algo de esto? Lamentablemente no, sobre todo si eso implica no tener en nuestras manos ese juego que tanto llevamos anhelando. Y no podemos culpar a nadie porque lo haga, la cosa está montada así.

Activision, como otras compañías, no se libran de estar bajo la sombra de las sospechas de crunch

Lamentablemente la industria del videojuego funciona como el resto, sobre unos cimientos en los que los empleados y los compradores somos solo números dentro de una cuenta de resultados que nunca harán cambiar el rumbo de la compañía a no ser que éstos caigan en picado. Y como las razones para que esto ocurra nunca van a ser por términos laborales o humanos, poco hay que hacer.

Sé que muchos piensan que esta manera de pensar, en la que la gente se preocupa por el resto, es un poco naif y que parece más sacada de alguna sitcom lacrimógena de los 80/90 pero sinceramente pienso que, como consumidores, tenemos un gran poder que conlleva una gran responsabilidad, como le dijo el bueno del tío Ben a Spiderman.

Aun así, las compañías, como Activision, nos han acabado por convencer que no es más que un slogan o una de esas cosas que se dicen pero que nadie lleva finalmente a cabo. Y así poco o nada cambiará. Seguiremos teniendo esos AAA que tanto amamos sin importarnos que haya gente que no vea a su familia, que tenga unas condiciones laborales lamentables o que apenas se llegue a fin de mes con ello. Es el mercado, amigo.

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