Análisis de Assassin’s Creed Valhalla. Un clan, una familia, un gran juego

Assassin's Creed Valhalla

Assassin’s Creed Valhalla nos introduce en la época vikinga, proponiéndonos una aventura que observó su pasado para ofrecer su mejor versión.

Hay determinados juegos que ya el mero anuncio de su existencia supone un evento en sí mismo y despiertan una especial expectación en los jugadores. Este es el caso de la saga Assassin’s Creed, una franquicia que, con el paso del tiempo y entrega tras entrega, se ha ganado el derecho de ser considerada como un subgénero dentro de la categoría de mundos abiertos por méritos propios. Ubisoft ha tomado una serie de decisiones con este Valhalla que demuestra que han escuchado a la comunidad, poniendo solución y prestando especial cuidado a ciertos aspectos que tenían muy descontentos a los acérrimos seguidores de esta franquicia. 

Es inevitable comparar constantemente Valhalla con las anteriores entregas de la saga, sobre todo con Assassin’s Creed Odyssey. Afortunadamente Ubisoft ha escuchado a la comunidad, no se han limitado a simplemente seguir la formula y dejarse llevar por esa tendencia que observamos últimamente en los títulos de mundo abierto que parece dictar que más es igual a mejor.

Ojo, esto no significa que vayamos a encontrarnos con una experiencia ni mucho menos corta. A modo de aperitivo, y para que te hagas una idea de las dimensiones de esta entrega, solo completar los arcos principales de la historia de Assassin’s Creed Valhalla me ha llevado más de 60 horas.

Volvemos a aprender a ser Asesinos

En esta ocasión asumimos el papel de Eivor, un único personaje y del cual tendremos que decidir si queremos que sea hombre o mujer. Si nos sentimos indecisos, contamos con la opción de que el Animus decida por nosotros el género de nuestro personaje dependiendo del contexto.

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Para tener una mejor perspectiva de las posibilidades y establecer diferencias, he ido alternando las versiones masculina y femenina en mi partida. Realmente no existen diferencias narrativas entre uno y otro y las dos versiones del personaje están perfectamente integradas en la historia. Aunque sí he de decir que, al contrario que me sucedió con Kassandra en Odyssey, me ha parecido que en Valhalla el Eivor masculino encaja mejor en la narrativa global del título.

En Assassin’s Creed Valhalla podemos alternar entre Eivor masculino y femenino tantas veces como queramos

Sin querer destripar el argumento de Assassin’s Creed Valhalla, llega un momento en la vida de Eivor que se ve abocado a seguir al carismático vikingo Sigurd, con el que mantiene una gran amistad, y viajar a las lejanas tierras de Inglaterra en busca de gloria y riquezas y, por qué no, un asentamiento donde comenzar a establecer su propia dinastía.

Todas estas pretensiones se encontrarán con la aparición en escena de los misteriosos fragmentos de Edén y el eterno enfrentamiento entre las órdenes precursoras de las que siglos más tarde conoceremos como Templarios y Asesinos.

En Assassin’s Creed Valhalla nos situamos en el siglo IX después de Cristo, uno de los periodos históricos más oscuros de la humanidad, lleno de oscurantismo, ignorancia, fanatismo y decadencia. Una sociedad que miraba con asombro las ruinas del extinto impero romano, plasmado a la perfección a lo largo de toda la aventura.

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En este contexto y mediante el transcurrir de las misiones, iremos descubriendo una Inglaterra dividida en cuatro grandes reinos y que cuenta con una enorme variedad de asentamientos costeros, villas grandes y pequeñas, que identificaremos con los nombres de las metrópolis que son hoy en día. Para abarcar todas las situaciones y personajes que nos ofrece este periodo histórico, Valhalla opta por dividir la narrativa en arcos argumentales: en cada uno de ellos iremos conociendo nuevos amigos y enemigos de forma independiente, pero siempre siguiendo una misma línea argumental troncal.

En Assassin’s Creed Valhalla nos rodearemos de personajes sin escrúpulos

Para conseguir esto y justificar estas divisiones territoriales, Assassin’s Creed Valhalla se sirve de pretexto de vernos en la necesidad de negociar y forjar alianzas con los distintos terratenientes, jarls o reyes de la isla para poder prosperar, compartimentando de esta forma los distintos arcos narrativos del juego. Esto hace que algunos arcos nos parezcan más interesantes que otros, pero en líneas generales no hay una gran distancia de calidad entre las distintas historias, la narrativa mantiene muy bien el tipo a lo largo de toda la obra y te mantendrá con las manos pegadas al mando desenado seguir con las aventuras de Eivor.

Para afrontar estas misiones, nos veremos obligados a tomar una serie de decisiones muy complejas, bien sea a nivel estratégico-político o más en el ámbito de las relaciones privadas de Eivor. Todas ellas nos mantendrán un buen rato pensando qué hacer; como venía ocurriendo desde Odyssey, las consecuencias de nuestras decisiones son impredecibles y de gran calado para el devenir de los acontecimientos. No solo tendremos que lidiar con la inseguridad, sino también con las consecuencias de nuestras malas decisiones, que tendrán efectos devastadores para nosotros y los personajes que intervienen en la trama.

Todo un mundo donde descubrir una vibrante variedad de situaciones

A lo largo y ancho del extenso mapeado que nos ofrece Assassin’s Creed Valhalla, los desarrolladores han tenido la consideración de incluir montón de actividades con las que entretenernos entre misiones, bien porque nos pille de paso o porque simplemente busquemos perdernos en el mundo de Valhalla. Se recupera la forma de enfocar distintas actividades de los primeros títulos de la saga, que no solo se limitaban al combate o a la infiltración. Deja claro que este Valhalla es el más Assassin’s Creed de la nueva trilogía, que a diferencia de Odyssey y Origins, solo planteaban situaciones que había que resolver a mamporros.

Un mapa muy grande si ser tan enorme como el de Odyssey

Para evitar esto, se han dispuesto a lo largo y ancho de todo el mapa una gran cantidad de puntos de interés diferenciados en tres categorías: riqueza, misterios y artefactos. Eso sí, nos tendremos que olvidar de las típicas misiones secundarias en Valhalla; hay muy pocas y no pasan de lo meramente anecdótico. El que busque una profunda narrativa tendrá que ir directamente por las misiones principales, pero si te apetece vivir experiencias más “a pie de calle”, siéntete libre de perderte por el mundo de Valhalla como si fueras un vikingo random.

Estas actividades pueden plantearte desde resolver un puzle basado en desbloquear la entrada de una habitación oculta llena de tesoros en forma de materias primas o piezas de equipamiento, encontrar pergaminos que nos enseñen nuevas técnicas de combate, matar a unas serie de brujas llamadas las Hijas de Lerion, embarcarnos en un viaje psicotrópico ingiriendo setas alucinógenas para enfrentarnos a animales legendarios y un puñado más de actividades que voy a dejar que descubras por ti mismo.

Por otro lado, también tendremos los saqueos: en este apartado del juego asaltaremos distintos pueblos y ciudades en busca de los tesoros y recursos que guardan tras de sí las puertas de templos e iglesias, siempre junto a los compañeros de armas vikingos de nuestro clan. Estos objetivos son fundamentales para la progresión de una parte vital de Assassin’s Creed Valhalla, solo con estas recompensas podremos hacer prosperar nuestro asentamiento del que os hablaré más tarde.

En Assassin’s Creed Valhalla podemos personalizar a Eivor y conseguir diseños de tatuajes por todo el mundo

Una variante de estas invasiones, son los asedios o asaltos a fortalezas que se producen a lo largo de la historia principal y que nos permiten tomar el control de máquinas de asedio como arietes o infiltrarnos tras las líneas enemigas para despejar caminos secretos para así poder tomar el enclave en cuestión.

Las mecánicas que se nos plantean para el manejo de esta maquinaria de asedio son muy interesantes y plasman muy bien la dureza asociada al ejecutar estas maniobras, obligándonos a cubrirnos de las lluvias de flechas de los enemigos o evitando el devastador ataque con aceite hirviendo. Pero centrándonos en esta tarea, todo lo demás ocurre a nuestro alrededor y si bien podemos intervenir en el combate, se ve como una pérdida de tiempo ya que solo si derribamos las puertas avanzaremos en la misión.

En Assassin’s Creed Valhalla se ha añadido un minijuego de dados que se llama Orlog: de primeras resulta interesante y entretenido por su planteamiento y sus reglas, pero tras ganar un par de partidas sin demasiada dificultad he perdido rápidamente el interés debido a que la recompensa por superar estos desafíos no pasa de unas monedas extras. Igualmente ocurre con el concurso de beber cerveza que es gracioso, pero no deja de ser un QTE, visto uno vistos todos.

Dentro de estos minijuegos el dejo a parte por su sí repercusión es el Flyting, para entendernos se trata de una pelea de gallos donde tendremos que dejar en mal lugar al adversario con nuestra rima como si fuéramos el Eminem de Ocho Millas pero en el medievo. Esto se consigue eligiendo la réplica correcta entre una variedad de posibles respuestas que se nos ofrecen.

No he podido evitar pensar que esto era una ida de olla por parte de Ubisoft para tratar de sacarnos una sonrisa, pero una vez más la desarrolladora Gala nos da una lección de historia y resulta que estas situaciones eran comunes en el mundo sajón de la época. No he dejado pasar la ocasión de jugar todos estos enfrentamientos, son muy divertidos y además te recompensan con puntos de carisma para convencer a alguien de que haga algo, evitar un combate o que la acción de otro personaje te salga más barata, sobre todo en la historia principal.

Sin abandonar las notas de humor, tenemos a nuestra disposición los eventos de mundo, pequeñas misiones que nos plantean los NPC salpicados a lo largo y ancho del territorio. Son retos ligeros de corta duración, aunque algunos tendrán una solución serán más evidentes que otros, pero siempre con un increíble sentido del humor que para mí supone un descanso de la seriedad de las misiones principales.

Cuidado con pasarte bebiendo en Assassin’s Creed Valhalla, te puede jugar una mala pasada

Por último, pero no menos importante, tenemos las anomalías del Animus. Son una ruptura de la realidad, muy parecidas a lo que experimentamos en Assassin’s Creed Unity, pero con ciertas sorpresas que tienen relación con Layla Hassan (protagonista de la historia del presente) que no os voy destripar ya que merece mucho la pena que las descubráis por vosotros mismos.

Hogar dulce hogar

Al formar parte de un clan vikingo con el objetivo de colonizar tierras lejanas, es del todo coherente que establezcamos un asentamiento en el que fijar la residencia del clan y construir un enclave comercial mediante el cual conseguir mejor equipamiento en la forja, materiales en la tienda, alimento en el puesto de caza, entrenar a nuestro caballo en los establos y un largo etc.

Nuestro poblado funciona como un árbol de habilidades siendo una parte fundamental del desarrollo de Assassin’s Creed Valhalla. Para hacerlo evolucionar tendremos que invertir los materiales que consigamos en los saqueos y, ojo, no solo para desbloquear nuevas habilidades o conseguir mejor equipamiento para Eivor. En estos asentamientos también podremos personalizar nuestro peinado y barba y hacernos tatuajes en la tienda correspondiente.

Uno de los puestos que más me han llamado la atención del asentamiento es el barracón de guerreros. En el podremos reclutar y personalizar a nuestros hermanos de armas que nos acompañarán en los asaltos. Podremos compartir dichas personalizaciones con la comunidad y, si alguien hace uso de nuestros diseños de guerreros, recibiremos recompensas en forma de monedas. Una idea muy buena si no llega a ser porque el diseño o la potenciación de los guerreros no afectan en nada al progreso.

Respecto al equipamiento que podemos conseguir a lo largo de la aventura, hemos encontrado una gran diferencia respecto a Odyssey. Es todo un alivio que solo recibamos nuevo equipo en momentos puntuales del título; por fin se acabó eso de conseguir nuevas armas y armaduras cada dos minutos y volverte loco calibrando las sinergias entre las características de cada pieza.

Ahora las tendremos englobadas en tres categorías: Oso, Cuervo o Lobo, que iremos mejorando nosotros mismos o en el puesto del herrero. También podemos imbuir cada pieza con runas las cuales, para no dejar el cariz comparativo con entregas anteriores, funcionan exactamente igual que los grabados en Odyssey.

Assassin’s Creed Valhalla nos muestra brutales escenas de violencia explícita

Aviso para navegantes y consejo de Guardado Rápido en primicia al minuto de levantarse el embargo de este título, construid cuanto antes la casa de la vidente llamada Valka y cumplir de manera prioritaria sus misiones, no os vais a arrepentir.

En Assassin’s Creed Valhalla no te quedarás atascado por falta de nivel

Otro de los problemas que Valhalla soluciona con respecto a sus predecesores, es que ha desaparecido el concepto de niveles, cambiándolo por algo conocido como “poder”. No os confundáis, no se trata del mismo perro con distinto collar, es importante que tengáis clara esta idea.

Cada vez que cumplamos misiones se nos asignarán dos puntos de poder que tendremos que canjear en un árbol de habilidades en forma de constelaciones, uniendo sus estrellas con líneas a modo de camino de progresión. Partimos de un punto central que se ramifica en tres especialidades, combate cuerpo a cuerpo, sigilo y daño a distancia (uso del arco).

A su vez, cada rama principal se subdivide en pequeñas ramificaciones con un óvalo central el cual conoceremos como “soles” que se identifican con habilidades concretas tanto activas como pasivas. Cada estrella que orbita estos “soles” supone una pequeña mejora de personaje como, por ejemplo, infligir un poco más de daño con ataque ligero, más resistencia al fuego o al veneno y un larguísimo etcétera que hará que Eivor se convierta en la máquina de matar perfecta.

En cuanto a lo que Valhalla llama Aptitudes, son un calco exacto de las habilidades especiales de Odyssey, las cuales asignábamos a los botones como la famosa y rotísima patada espartana: combinando el gatillo con uno de los botones que previamente asignábamos podríamos ejecutar dichas técnicas fatales.

Valhalla hace una adaptación de estas super técnicas de combates, solo que esta vez las elimina de la progresión en la constelación de habilidades y las coloca por el mundo en forma de libros que tendremos que encontrar. Creo que este cambio le sienta muy bien a la saga de cara a favorecer la exploración.

Una exploración que, nada más arrancar este Assassin’s Creed Valhalla, nos pide que elijamos cómo la queremos afrontar, pudiendo elegir entre modalidades más o menos guiadas, tal y como venía ocurriendo en los juegos de esta última trilogía.

Assassin’s Creed Valhalla repite los modelos de interfaz de esta última trilogía

Para ayudarnos en la tarea de la exploración seguimos contando con un ave que hace las veces de dron eso sí, en este caso ya no es un águila: en consonancia con el simbolismo y cultura vikinga, nuestra fiel mascota será un cuervo. Eso sí, sabed que, de primeras, no nos indicará en lugar exacto del objetivo que buscamos, solo la zona aproximada y tampoco nos marcará los enemigos de un área concreta. Como digo de primeras, ya que si recurrimos al establo de nuestro asentamiento podremos hacernos con cuervos que incorporan estas capacidades, lo cual no nos saldrá precisamente barato.

Más salvaje que una lluvia de hachas

Estamos sin ninguna duda ante el Assassin’s Creed más espectacular y violento de toda la saga, en cuanto Eivor se pone manos a la obra es como un compositor de ópera que emplea hachas, espadas, lanzas y todo lo que tenga a mano para crear la más grande de las sinfonías en una vorágine de cortes de cabeza, sangre, desmembramientos y muerte.

Hay una cantidad ingente de ejecuciones que Eivor realiza automáticamente si se reúnen ciertas condiciones; éstas son muy variadas y se producen a menudo en los combates. Es una gozada macabra el ir encadenando ejecuciones según vayamos venciendo enemigos en un asalto. Realmente son muy espectaculares y harán las delicias ese lado más sádico que todos en mayor o menor medida tenemos escondido en alguna parte de nuestra alma.

Por si fuera poco lo que os cuento, en Assassin’s Creed Valhalla se ha añadido una nueva mecánica al combate que hace muy importante el manejo del arco. Cuando apuntamos a un enemigo se iluminan en su cuerpo ciertos puntos en los que, si acertamos, podremos dejarle aturdido y a continuación ejecutarlo brutalmente de un solo golpe. Me resulta muy refrescante el poder plantear las grandes batallas de una forma más estratégica más que el simple hecho de tener que estar aporreando botones.

Assassin’s Creed Valhalla cuenta con un sistema de progresión basado en constelaciones

En Assassin’s Creed Valhalla tendremos a nuestra elección una gran cantidad de armas que podemos combinar entre las dos manos, además del retorno del uso de los escudos. Cada cual tendrá que buscar qué combinación le gusta más o cuál se adapta mejor a su forma de jugar. Como curiosidad podremos usar un escudo en cada mano, combatir así resulta realmente curioso. No temas, no voy a desvelarte lo que ocurre, es una más de las sorpresas que merece la pena descubrir por uno mismo, pero se puede, vaya si se puede.

Seguimos con las mejoras y ahora paso a comentar el combate por sigilo. Hasta Valhalla, nos encontrábamos con la incoherencia de que cuando saltábamos para hundir en las carnes nuestra hoja oculta, si el enemigo contra el que nos enfrentábamos era de mucho nivel, después del ataque silencioso este seguía en pie como si nada. Para resolver esto, han implantado un pequeño QTE para que si aciertas mates al enemigo a la primera.

Conoce a los fanáticos de la Orden 

Los Fanáticos son personajes de mayor nivel que forman parte de la Orden proto-templaria, serian el equivalente en Odyssey de los mercenarios. Pero tranquilos, calma, paz y sosiego, que nadie se ponga nervioso. Estos no son tan invasivos, sí pululan por el escenario y sí, son duros de pelar, bastante más que los mercenarios, pero por suerte no cuentan con un detector anti Eivor. No suponen el constante y engorroso fastidio como en la anterior entrega. Gracias de nuevo Ubisoft por escuchar a la comunidad y no ir tanto por libre.

Para encontrar y eliminar a los miembros de la Orden, no cambiaremos de metodología: contaremos con una pestaña específica en el menú para buscar y encontrar las pistas de cada uno de estos indeseables igual a como nos han acostumbrado Origins y Odyssey. Dar muerte a los miembros de la Orden es una gozada, ahora cada vez que matemos a un personaje relevante, veremos una pequeña animación rayos x, mostrando cómo hundimos en la carne la hoja oculta. Sin duda un añadido más al coro de elementos brutales que adornan todo el juego.

Todo el mapeado está impregnado de ríos y afluentes para circular por ellos con nuestro Drakkar, la embarcación vikinga por excelencia. Pero en Valhalla se usa como un elemento más de transporte para nosotros y nuestros guerreros, salvo cambios estéticos no podremos mejorar el barco como en anteriores entregas.

El Drakkar se limita a ser un medio de transporte

Hay quien pueda ver esto como una desilusión dado la importancia de los combates navales a los que la saga nos tiene acostumbrados. En Assassin’s Creed Valhalla hay alguno, pero muy de pasada y que no comentaré para evitar destripes. Para mí es una buena decisión, ya que todo ese peso ahora lo asume el asentamiento y creo que sería recargar demasiado ese aspecto del título si también tuviéramos que invertir recursos en ello.

Puede que en general el aspecto visual de este Assassin’s Creed Valhalla no te resulte tan preciosista como la ambientación en la mediterránea antigua Grecia o el enigmático Egipto, pero aquí la belleza reside en su cruenta representación del periodo más oscuro de la humanidad.

Al estar viajando por este mundo, no he podido evitar pensar sobre cuánto conocimiento se ha perdido y qué estúpidos fueron nuestros antepasados al borrar de la historia toda la herencia del mundo antiguo, la belleza de sus conjuntos arquitectónicos derribados, sus pergaminos quemados, en resumidas cuentas, tanto progreso eliminado que sumió a los seres humanos en la decadencia. Una reflexión que todos deberíamos hacer para no volver a caer en este error.

Este análisis ha sido realizado con la versión de Xbox de Assassin’s Creed Valhalla; en este caso al no tener en mi poder la Xbox Series X, he hecho uso de mi Xbox One S. Es evidente que no alcanza las cotas de calidad de los videos promocionales que hemos visto capturados a 4K en Series X. Pero esta versión, aunque sea en una maquina muy inferior, es capaz de ofrecer una experiencia plenamente satisfactoria. Eso sí, lo consigue a base de suplicar clemencia, pero llega. Si no disponéis de un PC potente o no dais, por la razón que sea, el salto a la nueva generación, no tengáis ningún reparo en haceros con esta versión.

En Assassin’s Creed Valhalla, si afinas la puntería podrás activar una brutal ejecución al enemigo

En cuanto al apartado sonoro, la BSO es bastante espectacular, cuenta con unas composiciones musicales acompañadas por voces corales que envuelven la acción constantemente dotándola de gran epicidad. En lo personal me ha faltado esa melodía reconocible que sonaba nada más arrancar el juego en el menú de inicio, que se te queda grabada en la memoria como si ocurre tanto en Origins como en Odyssey. Pero esto no es ninguna crítica sino una apreciación muy personal.

Veredicto

Con tal de hacer una valoración final y como respuesta a la pregunta de qué me ha parecido Assassín’s Creed Valhalla como juego, no cabe más que decir que nos encontramos frente a un Assassin’s Creed con todo lo que esto conlleva. Cuenta con una ambientación histórica digna de mostrarse en las universidades, una trama muy entretenida llena de personajes de interés y una jugabilidad que no viene a revolucionar nada, pero que cumple con creces.

Ahora bien, valorándolo dentro de la saga, creo que Assassin’s Creed Valhalla supone el refinamiento de la formula empezada en Origins y corrige el rumbo marcado por Odyssey. Ubisoft ha escuchado a la comunidad y por fin ha entendido que más no quiere decir mejor. Eliminando el contenido de relleno e implantando nuevas fórmulas han conseguido crear una experiencia muy sólida que seguro contenta a los acérrimos seguidores de la saga. Antes de afrontar la aventura de Eivor hay algo que debéis tener muy presente: nada es verdad, todo está permitido.

Assassin's Creed Valhalla

Duración: 60 h.
8.75

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

9.0/10

Innovacion

8.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Combates muy espectaculares, los mejores de la saga
  • El apartado de la gestión del asentamiento es muy bien integrado
  • Se recupera la esencia de la saga en cuanto a que volvemos a aprender a ser asesinos
  • El juego te empuja a explorar de manera orgánica, nunca te ves forzado a nada
  • Como siempre, cuenta con una ambientación impresionante
  • Los eventos de mundo aportan una nota de humor muy refrescante

Aspectos Negativos

  • Ciertos bugs pueden sacarte momentáneamente de la experiencia
  • Los enemigos siguen pidiendo turno para atacarte, la IA enemiga resulta deficiente