Análisis de Broken Blades (PC). Ser difícil no es lo mismo que ser desafiante

Broken Blades

Broken Blades nos propone sobrevivir a innumerables amenazas de un sistema de cuevas procedural y con enemigos extremadamente peligrosos.

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En los últimos años hemos visto cómo el roguelike se ha ido fusionando con otros géneros en un intento por desmarcarse de la gran cantidad de obras que apuestan por este acercamiento tan difícil y exigente. Entre ellos, este subgénero ha encontrado un aliado muy especial en aquellos títulos procedurales, como es el caso de este Broken Blades.

La apuesta de dos estudios independientes como son Golden Eggs Studio y West Wind Games puede que no se haya colado entre los más vendidos y quizá haya pasado desapercibido por muchos jugadores, pero en su simpleza he encontrado a dignos adversarios y una propuesta tan descabellada como agotadora. De hecho, este adjetivo define a la perfección a un título que se jacta de una dificultad excesiva, su mayor punto negativo.

¿Quién me mandará explorar las cuevas?

Broken Blades nos pone en la piel de un soldado que, por azares del destino, se encuentra atrapado en un sistema de cuevas, rodeado de enemigos y con una odisea por delante. El planteamiento de Broken Blades es simple: no lo hay. Este tipo de títulos, en especial aquellos que apuestan de manera muy decidida por la aleatoriedad con un núcleo endless run (partida infinita) no necesitan de un por qué para lanzarnos a la aventura.

Las mazmorras en Broken Blades funcionan a varios niveles

La base jugable de Broken Blades es simple y práctica. Con el patrón de teclas WASD moveremos a nuestro personaje en escenarios 2D con diferentes alturas, con la tecla espacio podremos realizar saltos (y dobles saltos) y con los botones del ratón ejecutaremos ataques y esquives. Esta última habilidad, innata aunque podremos ir mejorándola con ciertas aptitudes que detallaré a continuación, es extremadamente útil para sortear los desafíos que nos encontraremos en estas cuevas infestadas de enemigos y trampas.

El movimiento por estos mapas procedurales, aunque su aleatoriedad es bastante limitada, es muy similar a aquellas propuestas clásicas metroidvanias con secciones de plataformas, aunque con una exploración muy limitada. El único interés por volver sobre nuestros pasos es, quizá, para acceder a una zona plagada de adversarios que, por lógica, hemos evitado debido a nuestra baja salud o para recuperar algún objeto extraviado.

Los únicos escenarios amplios son los que nos enfrentan contra jefes finales

Esto hace que una propuesta tan sencilla como la que nos propone este Broken Blades se torne algo desganada al cabo de unas horas de juego, más si tenemos en cuenta que su concepción como roguelike imposibilita el uso de puntos de guardado o zonas de descanso y reabastecimiento. Es más, los equipos de desarrollo no han sabido balancear una aventura exigente y nos ofrecen una obra difícil donde la curva de dificultad es excesivamente pronunciada.

Los roguelike, de base, son un engorro para el jugador pero premian la experiencia que obtenemos partida tras partida, muerte tras muerte. En Broken Blades todo es mortal, dañino y peligroso. Es muy difícil hacer frente a los enemigos más pequeños, sin hablar de los jefes finales, y la progresión es inexistente.

Un arma mortalmente quebrada

Nuestro soldado, a pesar de contar con una pesada armadura, es un blanco tremendamente fácil para aquellos animales agresivos que nos encontraremos en estas cuevas. Para hacer frente a estas grandes, aunque no de tamaño,  amenazas contamos con una pequeña daga, un arma con un rango de ataque muy bajo y con un alcance muy limitado.

Recomponer el arma quebrada en Broken Blades es tan sencillo como darle a un botón

Ésta la podremos ir recomponiendo hasta formar un gran espadón con las diferentes hojas metálicas que encontremos por el escenario. Algunos de estos fragmentos nos otorgarán ataques mágicos pasivos, por lo que bastará únicamente con ejecutar una acometida para dañar gravemente al enemigo. No obstante, su localización varía partida tras partida por lo que es posible que tengamos que hacer frente a la mayor parte de amenazas de los primeros escenarios armados con esta pequeña daga, lo que supone un engorro.

El combate es, en términos generales, sencillo y accesible, aunque bastante descompensado y con movimientos erráticos a la hora de esquivar a los enemigos. Las animaciones no son nada del otro mundo y los ataques son principalmente frontales, por lo que hacer frente a las amenazas en vertical es imposible, haciendo que sea un sistema de combate bastante limitado.

También tendremos una especie de mercader que por una cantidad determinada de monedas nos ofrecerá mejoras o nuevos fragmentos

En cuanto a los enemigos, a pesar de su diseño infantil, son bestias sedientas de sangre. No hay oportunidad de diálogo, si nos divisan nos atacarán, en ocasiones no pararán de perseguirnos por el mapa hasta darnos caza. A excepción de los jefes finales, los enemigos de bajo nivel solo tendrán un ataque, muy dañino eso sí, aunque fácil de prever gracias a que antes de realizar la acometida aparecerá sobre sus cabezas un icono de alerta. 

No obstante, esquivarlos y huir no es una opción pues, en determinadas ocasiones, acabar con ellos nos otorgarán recompensas en forma de cartas de habilidades, monedas o comida con la que regenerar mínimamente nuestra salud. Todas estas habilidades, a excepción de aquellas mejoras de salud o armadura, son pasivas, por lo que no hará falta que apretemos ningún botón para activarlas. Eso sí, si perecemos perderemos todo aquello que tengamos en nuestro inventario.

Un título que en dispositivos móviles casaría a la perfección

Podremos iluminar en ocasiones las cuevas si disponemos de un fragmento de arma que nos otorga rayos

Es difícil que Broken Blades entre por los ojos. No porque su diseño artístico o su apartado visual disten de ser competentes, pero tiene cierto aura de propuesta móvil (no solo en su concepción) que no atraerá a muchos jugadores. En términos generales, Broken Blades presenta un acabado algo soso, con cierta inspiración en Minecraft (aunque en 2D), pero poco o nada hay que achacarle a una propuesta independiente de muy bajo costo.

En el apartado sonoro Broken Blades tampoco destaca. No contamos con ningún tipo de doblaje y los efectos sonoros son bastante planos. No obstante, estaremos acompañados de una banda sonora con un único tema que, sin ser especialmente cautivador, sí que ameniza las horas de juego.

Veredicto

Broken Blades no solo es difícil de jugar sino que es difícil de recomendar. Su excesiva dificultad y lo desbalanceado de su combate hacen que se convierta en una especie de prueba técnica enfocada en sacar de quicio al jugador. El estilo endless run, por otro lado, es divertido y en cortas sesiones deja con buen sabor de boca.

No obstante, en Broken Blades no hay una curva de aprendizaje progresiva. Morir quita todas nuestras ventajas y toca empezar desde el principio, simple, directo y frustrante. Es un título que no recompensa al jugador que se mejora a sí mismo, algo inherente de los roguelike, pero que tampoco busca ir más allá.

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Broken Blades

Duración: Incalculable
5

Jugabilidad

5.0/10

Gráficos

5.0/10

Sonido

5.0/10

Innovación

4.0/10

Diversión

5.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • Entiende lo frustrante que es este subgénero.
  • Sus enemigos que, aunque sin ser variados, son divertidos de eliminar

Aspectos Negativos

  • Nula sensación de progreso y recompensa
  • Es difícil porque sí, no hay más
  • Combate demasiado errático