Análisis de Cloudpunk (PS4). El simulador de delivery con estética Cyberpunk

Ser repartidor en un mundo distópico no es nada fácil, y si no que se lo digan a Rania, una humilde empleada de la empresa Cloudpunk

Ser repartidor en un mundo distópico no es nada fácil, y si no que se lo digan a Rania, una humilde empleada de la empresa Cloudpunk. 

Dos nombres propios me vinieron inmediatamente a la cabeza en los 15 minutos iniciales de juego en Cloudpunk. El primero es William Gibson, escritor considerado como el padre fundador del Cyberpunk, subgénero de la ciencia ficción que está caracterizado por reflejar realidades distópicas del futuro, tecnológicamente avanzadas y socialmente decadentes. El otro es el de Albert Camus, novelista y filósofo francés máximo exponente del absurdismo , corriente filosófica que se debate entre la búsqueda de un sentido intrínseco a la vida del ser humano y la inexistencia aparente de ese sentido objetivo.

Estas dos referencias forman parte tanto del contexto como del vehículo conductual de la obra. Nos encontramos ante una propuesta perteneciente al género de ficción, centrada en las urbes oscuras y pecaminosas, violentas y consumidas por las adicciones. Ciudades llenas de sujetos que solo tratan de sobrevivir y de muchos otros parásitos de la sociedad. Todo ello está presente en Cloudpunk, siguiendo a pies puntillas el manual y guía del subgénero, mostrándonos una vez más una capital que arrastra y condena a sus ciudadanos a la par que los segmenta mediante su división basada en distintas capas de altura y áreas.

En este escenario tomaremos el rol de Rania, una exmúsico procedente de las afueras de la ciudad que, en su búsqueda desesperada para sobrevivir, acepta el trabajo de repartidora en la empresa Cloudpunk, líder en envíos ilegales y que opera en todos los distritos de la urbe.  Nuestra misión, por tanto, será la de recoger y entregar todo tipo de paquete con una norma clara: no preguntar nunca por su contenido.

La ciudad nos deja unas preciosas estampas llenas del brillo de neón

Moviéndonos por Nivalis

Para llevar a cabo este propósito dispondremos en Cloudpunk de un vehículo denominado HOVA, un coche volador que nos permitirá viajar entre diferentes zonas del mapa y así poder cumplir con todas las entregas. La obra de ION LANDS se nos muestra como un mundo abierto el cual podremos explorar libremente y en el cual es posible también hablar con diferentes NPCs y recoger ciertos objetos secundarios.

Conducir por azoteas con nuestro HOVA es a priori un gustazo para nuestros sentidos

Gracias a nuestro vehículo, podremos volar por todos y cada uno de los recovecos de la ciudad, siempre y cuando la altura nos lo permita o no encontremos obstáculos que nos impidan el avance. De hecho, la conducción de la nave resulta una de las mecánicas capitales del título y, aunque en las primeras horas es ameno y emocionante el hecho de poder viajar entre edificios y anuncios de neón, al final acaba resultando plano y tedioso al no aportar nada más a la obra que ser un mero hilo conductor entre un objetivo u otro.

Aun así, la nave sostiene una relación directa con nosotros que va más allá de la simple conducción del vehículo. Y es que, en esta sociedad ciberconectada que nos propone Cloudpunk, máquinas y aparatos están regidas por inteligencias artificiales autónomas y, en nuestro caso, el HOVA no es una excepción.

En nuestra nave ocurren las conversaciones más importantes y determinantes de la aventura

En sentido figurado, nuestra nave nos conduce hasta la referencia de la filosofía del absurdismo y al contenido principal de la obra: la narrativa. Esto se debe a que el vehículo está regido por Camus, nuestro compañero perruno cuyo cuerpo tuvimos que vender para saldar ciertas deudas. El mejor ciber amigo del hombre nos planteará dudas, nos mantendrá al tanto de novedades y avisos y también nos alertará de las llamadas de Control, el operador del servicio telefónico de la empresa Cloudpunk.

Camus es nuestra IA y amigo inseparable, generador de conversaciones únicas

Tanto uno como otro son parte fundamental en el desarrollo de la historia de Cloudpunk, así como en sus mecánicas y en el peso argumental de la obra, ya  que determinarán los objetivos de Rania y serán causantes de los puntos de conflicto en el camino de la protagonista.

El ciberhombre en la búsqueda de un sentido

El manejo de la narrativa en los videojuegos es un debate perenne que evoluciona y repunta según los hitos y progresos del medio. Cloudpunk quiere aportar su granito de arena en este sentido pero su apuesta y trato de la historia acaba ofreciendo una experiencia a medias. Tal y como se ha comentado, gracias a la interacción con Control y Camus recibiremos la mayoría de los encargos y entregas. A la postre, esto se traduce en ir del punto A al punto B, del B al C y del C al A. Así sucesivamente, transcurrirán nuestras horas de juego pilotando la nave y viajando entre distritos.

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Éstos están separados por túneles que son empleados por el título a modo de subterfugio para cargar el siguiente mapa; la verdad es que, aún entendiendo la razón por la que se ha llevado a cabo, no ayuda a la fluidez de las conversaciones ni de la trama ya que es un hecho que se repite hasta la extenuación. A medida que avanzamos en la aventura profundizaremos en la historia principal, la cual, sin entrar en spoilers, gira en torno a las concepciones de las creencias místicas y de la identidad propia del individuo. Y es justo aquí, cuando queremos progresar en esta trama, donde las interrupciones mencionadas resultan más molestas.

Los ciudadanos aportan conversaciones entretenidas e incluso meta, haciendo referencia a otros juegos

Por otro lado, la propuesta nos hace decidir a menudo entre dos posibles opciones, algo que en teoría habría de tener una repercusión directa en el argumento y que en la práctica no acaba de ser del todo cierto. Jugando dos veces a Cloudpunk he tomado decisiones distintas en la segunda partida a las que ya había efectuado en la inicial y, dejando al lado recompensas estéticas, no he visto un cambio sustancial en el guion del título.

Pragmata nos mostrará su futuro distópico en 2022

La magia de Cloudpunk, sin embargo, está en todas las interacciones que podamos tener con los ciudadanos con los que podemos hablar y con los que mantendremos conversaciones que irán desde lo más profundo y existencial a los diálogos totalmente irrelevantes. Eso sí, todas ellas ayudan a construir el contexto y entorno de lo que representa Nivalis, la gran ciudad.

Cloudpunk es un título muy vertical que nos deja en múltiples ocasiones contemplar Nivalis en todo su esplendor

La capital del futuro

ION LANDS ha optado por los voxels para modelar el conjunto arquitectónico y estructural de Cloudpunk. Esta decisión es todo un acierto ya que dota al entorno de los matices y características propias del género Cyberpunk. Con su aspecto gráficos, se ha conseguido diseñar una ciudad retro a la par que moderna, muy adecuada a lo propuesto por el subgénero. La contaminación también ha afectado al clima, y una lluvia constante nos acompañará durante la larga noche de la urbe.

En el inventario podemos ver los objetos que vayamos obteniendo. Algunos tan interesantes como una Ocarina.

La ambientación sonora está muy lograda, consiguiendo que nos sintamos realmente en medio de una ciudad futurista y en la que escucharemos constantemente sonidos de otros HOVA, melodías electrónicas y efectos ambientales. Todo ello, junto con la composición de colores y brillos de neón, hace que la experiencia se torne muy creíble, algo que es importante destacar por la sensación de integración en el entorno que nos provoca como jugadores.

Los diálogos cuentan con un aspecto sonoro excelso y, en este caso, la labor de localización al castellano de Cloudpunk es impecable, contando con un trabajo de traducción magnífico.

Las carreteras de velocidad de Cloudpunk son autopistas en las que circulamos más rápido

Veredicto

Cloudpunk presenta ideas y concepto muy interesantes, sobre todo en lo que se refiere a la narrativa y su uso de la misma para envolver y contextualizar la experiencia. El título cuenta con una atmósfera y una ambientación fantástica, dejándonos su aspecto artístico estampas muy sólidas. La lástima es que todo ello es algo que por sí solo se puede llegar a ver vacío.

Recorrer los espacios de Nivalis es, de entrada, una experiencia muy agradable y llena de matices lumínicos para nuestros sentidos pero, a partir del meridiano de la obra, la repetición de objetivos y mecánicas nos pueden llevar al hastío. La historia principal también sufre en este aspecto, dispersándose en gran medida y dejándonos la sensación de que no ha sido aprovechada en su totalidad.

Cloudpunk

Duración: 7-8 h.

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

8.0/10

Innovacion

7.0/10

Narrativa

7.0/10

Diversión

6.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • Su ambientación y apartado visual
  • El modo que tiene el título de tratar el contexto a partir de la narrativa
  • Líneas de diálogo profundas que te pueden llegar a calar en ti mismo fuera del juego

Aspectos Negativos

  • Cargas constantes que ralentizan y dificultan la experiencia
  • Actividades repetitivas sin una coherencia ludo narrativa
  • Pequeños bugs que pueden llegar a ser molestos