Análisis de Dungeon Munchies (Switch) Aliméntate en tu avance por la mazmorra y desvela los secretos de una civilización perdida

Dungeon Munchies

Dungeon Munchies se nos presenta como un simpaticote metroidvania de desplazamiento lateral donde debemos ir derrotando diversas criaturas e ir consiguiendo ingredientes para cocinar deliciosos manjares con los que obtener poderes para, así, ayudar a la nigromante chef Hervinia a lograr escapar de la mazmorra.

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Dungeon Munchies, del desarrollador maJAJa, es una propuesta distinta dentro del subgénero metroidvania, donde encarnamos a un zombi que ha revivido gracias a la magia de una nigromante chef llamada Hervinia, que junto a su séquito nos irá ayudando a avanzar por la mazmorra e ir descubriendo los secretos de una civilización que desapareció hace ya bastante tiempo.

Me gustaría comenzar este análisis centrándome en los aspectos negativos de Dungeon Munchies en esta versión para Nintendo Switch, si me permitís la osadía, ya que quisiera hablar distendidamente sobre lo que de verdad hace bien en su respectivo apartado, así que sin más preámbulos, iniciemos este recorrido.

“Solamente quienes podáis superar el captcha podréis avanzar en el análisis. ¿Estáis listos? Pues allá vamos.”

Cuidado con la indigestión, querido zombi

Somos un zombi a primeras luces cualquiera, un anónimo cualquiera, y enseguida se nos presentan unos controles que enseguida notaremos que no terminan de cuadrar del todo. Y ahí es cuando me informé debidamente y es que Dungeon Munchies nació preparado para ser jugado con teclado y ratón, con una versión sólida en Steam pero con un mapeado de botones para mando nefasto, que por desgracia no puede ser modificado en ningún instante.

Muchos de los botones de tus mandos no servirán para nada y, una de las locuras máximas, el joystick izquierdo no sirve para nada, contando el juego con un dial para apuntar hacia qué dirección atacará nuestro personaje o realizará diversas acciones.

La ausencia de poder modificar el mapeado de los botones en nuestros mandos es un sinsentido. En algunos foros argumentaban que con teclado y ratón el juego era otro. Imaginaos mi sorpresa al tener que apuntar con un arco con el mismo joystick con el que mi personaje camina. No hace falta ser muy avispado para saber que si apunto a izquierda o derecha, mi personaje se moverá hacia dicha dirección. Y hay mucho plataformeo y en muchas ocasiones exceso de caos en pantalla que no perdonan la falta de precisión milimétrica.

En ocasiones hay mucho caos en la pantalla y costará atinar con los saltos.

Dungeon Munchies, aparte de ese fallo garrafal, tiene una imprecisión al realizar saltos con una inercia de nuestro personaje a la que cuesta acostumbrarse demasiado a las primeras horas, sobre todo cuando las secciones plataformeras exigen nuestra mayor precisión. En cierto punto del juego parece que se medio subsana esto, pero de verdad que en ocasiones cuesta mucho pillarle el puntillo y veréis cómo vais perdiendo vida de manera muy tonta por saltos que os llevan más allá de lo que deseáis al mover vuestra palanca de dirección.

Y en Dungeon Munchies no falta algo que es bastante común y está presente en títulos de este calibre. Los picos de dificultad son infernales. La primera mitad de lo que tenemos por ahora de videojuego es un paseíto que nos llevará a alguna muerte por la imprecisión del salto y algún bajonazo de FPS puntual puñetero. Hasta que llegamos al final del primer acto, donde el juego decide poner los puntos sobre las íes.

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En este caso específico es una forma de sacarnos de nuestra zona de confort y funciona muy bien en ciertos segmentos de Dungeon Munchies, obligándonos a cambiar de build y probar distintos equipamientos con los que ni se nos había ocurrido jugar. Pero si eso fuera todo, no estaría en un apartado negativo. Los picos de dificultad se tornan en ocasiones muy injustos, tanto que el jugador ni se siente realizado en cuanto logra superarlos cuando el RNG ha decidido tener piedad con él por una vez en mucho tiempo.

Aunque muchos jefes no sean muy complicados, otros supondrán una gran barrera debido al incremento de dificultad y cambio en la fórmula a la que veníamos acostumbrando.

Otro de los lastres que traen títulos porteados a Nintendo Switch es, simple y llanamente, el port en sí. Dungeon Munchies no funciona mal del todo, pero entre el nefasto mapeado de los controles y bajones de frames muy dolorosos en los peores momentos, se torna en ocasiones un suplicio. Por otro lado, muchas veces la música desaparece en enfrentamientos importantes y los efectos de sonido son inexistentes.

Luego tiene otros pequeños lastres, como un backtracking mal planteado, pudiendo repetir conversaciones ya acontecidas y eventos que ya han evolucionado con la trama, algunos efectos sonoros desincronizados o que nos obliguen a resetear el juego porque nuestro personaje ha olvidado cómo hacer correctamente los dashes.

Pero de verdad, ¿consideráis que me he centrado única y exclusivamente a lo negativo al comienzo del análisis porque le tengo asco a Dungeon Munchies? Para mí, es un título muy especial y a continuación quiero hablaros de lo que, por ahora en sus dos primeros capítulos, me ha sorprendido gratamente en él y de verdad me ha tenido enganchado pese a lo malo.

Los personajes, el humor, el trasfondo: los ingredientes principales

Dungeon Munchies tiene unos personajes increíbles. Todos ellos son carismáticos hasta decir basta. Y es imposible hablar demasiado de todo lo que los rodea sin entrar en spoilers sobre ellos. Al comienzo, me pensaba que estaba ante un juego simplón que iba de ir matando bichillos y cocinando para tener un zombi lleno de poderes raros y pintas estrafalarias, pero según avanzaba y veía cómo las cosas no eran lo que parecían, Dungeon Munchies empezaba a resplandecer.

Dungeon Munchies no tiene subida de niveles. Para ello, tendremos que cocinar diversos platos que iremos descubriendo según avancemos e ir fabricando nuestras armas.

Hervinia, Khamul, Tyler, Emma… son nombres que se irán repitiendo a lo largo del primer capítulo y, aunque no se les presta mucha atención al comienzo, empiezan a hablar entre ellos. Tú decides si quieres seguir indagando. Y ellos dialogan. Y tú escuchas. Eres un mero espectador, estás ahí para ver qué les ha pasado y qué está sucediendo a tu alrededor. Como zombi, simplemente vas matando, comiendo y avanzando, pero a los mandos estás leyendo la historia de este grupo de no muertos y poco te importa tu personaje. Sientes que les debes a ellos el avanzar por la mazmorra y mejorar tus dotes culinarias para esclarecer todo.

Las risas en los diálogos están aseguradas. La traducción al castellano, aunque con ligeras faltas ortográficas muy puntuales, es excelsa. El lenguaje bravucón, los chistes constantes, las imágenes de los personajes que acompañan a cada línea de diálogo… todo está tan bien construido que cuando Dungeon Munchies decide jugar con la sorpresa y lo inesperado, te quedas con cara de bobalicón.

No os dejéis engañar por el lenguaje simplón que, aunque sea abundante, el juego y sus personajes derrochan carisma.

Entiéndase la sorpresa e inesperado como giros en la propuesta. Es muy complicado para mí no poder decir nada más porque se presentan situaciones de las que quisiera hablar en el presente análisis pero por no destriparos nada me es imposible. Simplemente, jugadlo.

Como no puedo seguir adorando más a sus personajes e historia, saltaré a su vertiente a los controles (olvidándonos del horrible mapeo de los botones). La exploración se siente algo simplona en su primer acto, con ligeros desvíos ocultos donde encontraremos recetas secretas para aprender a cocinarlas o a fabricar armas, pero que tras el comienzo del acto segundo se convierte en un buen exponente de lo que es un metroidvania, con constantes desvíos en el camino que premian al curioso y al atrevido.

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Uno de los puntos más fuertes que me he encontrado es su gran banda sonora, con temas muy, pero que muy pegadizos, variados y bien instrumentalizados. Desde los ritmos más funkies pasaremos al techno para el jefe más puñetero que os podáis imaginar. La música en Dungeon Munchies es una obra maestra, aun con los errores en el port para Nintendo Switch.

Del diseño artístico poco podemos decir. En este tipo de videojuegos casa muy bien el estilo pixel art, así que ha sido la decisión tomada. Sobre los personajes y diseños de monstruos sí que os adelanto que hay una gran variedad, tanto en sprites como en ilustraciones. Y los fondos son muy variados, aunque predominen las ciudades chinas derruidas asediadas por plantas.

La cantidad de diálogos jocosos y diseños de las ilustraciones abruma. Se nota el mimo que el equipo de maJAJa ha depositado en Dungeon Munchies.

En lo que han durado estos dos primeros capítulos de Dungeon Munchies podemos hablar de una duración que se estima entre las 15 y las 20 horas, según el modo de dificultad que hayamos elegido, lo que nos guste explorar, las ganas que tengamos de leer cada línea de diálogo y lo que se nos atragante algún pico de dificultad puntual. Pero con su tercer capítulo en camino, y quizás más en el horizonte, es pronto para hablar de una duración global del título.

Es por eso que Dungeon Munchies no es un juego perfecto. No lo es para nada, pero esa imperfección es lo que lo hace ser tan humano. Y esa humanidad hace falta cada vez más en un panorama como el que vivimos hoy en día. Es un videojuego que es muy especial para mí y me encantaría recomendarlo sin ponerle una nota numérica ya que lo considero una propuesta rompedora a lo que suelo acostumbrar, pero me ceñiré a los estándares y ofreceré la visión más objetiva posible que pueda.

En Dungeon Munchies se presenta una historia en la que se lió un poco y se llevó a cabo un protocolo basado en tecnología blockchain… y parece que no acabó demasiado bien

Veredicto

Dungeon Munchies es una propuesta metroidvania distinta a lo que solemos acostumbrar, que trata con mucho humor ciertos temas y que esconde mucho más de lo que parece a simple vista, con personajes muy redondos y una historia con secretos a su alrededor. Quizás cuente con grandes errores, pero esos errores no quitan que quieras seguir adelante, lo que ya dice demasiado de lo que Dungeon Munchies hace bien.

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Dungeon Munchies

Duración: 15-20 h (capítulo 1 y 2)
8,5

Jugabilidad

7.5/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

9.0/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

10.0/10

Diversión

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Sus personajes.
  • El humor que destila y la manera elegante en que cambia su tono.
  • La innovación de su jugabilidad al ingerir alimentos y cambiar de armas según la situación.

Aspectos Negativos

  • Controles y decisión del estudio de no poder modificar el mapeo de los mismos.
  • Dificultad injusta en ciertos puntos.
  • Fallos técnicos debidos al port de Nintendo Switch.