Análisis de Effie (Switch). Un juego de plataformas con sabor clásico apto para todos los públicos

Effie es un juego 3D de acción-aventura que combina los elementos clásicos del género, como el combate, plataformas y puzles, con la exploración de un extenso mundo. ¡Vive una aventura de fantasía única y revive las sensaciones de los videojuegos clásicos!

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Effie es una encantadora historia sobre un bravucón joven con fuerza sobrehumana que fue engañado por la malvada bruja Melira y envejecido prematuramente por un maleficio. Acompaña a Galand, el héroe de esta aventura 3D en tercera persona de plataformas y acción que rememora a la era dorada de PlayStation y Nintendo 64 en este videojuego desarrollado por la compañía indie Inverge Studios.

Hay mucho de lo que hablar cuando nos referimos a Effie. Quisiera abordar este análisis de forma que queden bien diferenciados los dos grandes protagonistas en sí, que son luz y sombra respectivamente. Por un lado, el videojuego en sí, su esencia y lo que es Effie en realidad. Por el otro, y gran antagonista, el resultado al portearlo a Nintendo Switch.

No nos vamos a engañar, Effie es un videojuego apto para todas las edades pero, sobre todo, se centra hacia un público infantil. Esto, que no parece del todo visible desde un comienzo, se va acentuando según jugamos unos pocos minutos. Los gags recurrentes, el diseño artístico, el narrador o el diseño de niveles así lo indican. Y atentos, pues esto no es para nada malo. Hacen falta más videojuegos así.

Pongámonos pues con la historia de Effie. En el videojuego controlamos al “viejo” Galand. Bueno, viejo no es el término apropiado ya que en realidad es un joven con fuerza sobrenatural, engreído y presumido. Por azares del destino, cae ante las garras de la bruja Melira, quien le hace envejecer de golpe hasta que no realice actos desinteresados y demuestre tener un corazón puro. Esta historia podría recordarnos a La Bella y la Bestia y no andaríamos mal encaminados.

La malvada bruja Melira se interpondrá en el camino de Galand en busca de las Gemas del Mal.

Así, Galand acaba en el templo de Oblena, donde recibiría la misión de los Grandes Sabios de acabar con el mal de Melira, teniendo que viajar por distintos poblados y limpiarlos de sus secuaces. Todo esto viene acompañado por una narración en forma de fábula o cuento que le cuenta nuestro narrador (¿quién será?) a su nieta Effie. La trama no es nada complicada, pero mantiene cierto interés del jugador hacia qué pasará después. No esperéis grandes cinemáticas, aunque sí algunas pequeñas tras acabar cada nivel en donde se nos explica lo que pasó a continuación.

Un gameplay mimado con niveles bien planteados

En esta aventura a la que nos vemos arrastrados para demostrar la valía de nuestro ser prácticamente iremos a solas. No hay ni un solo NPC en todo el videojuego salvo las ocasionales apariciones de Melira. Pero no estaremos solos ya que nuestro escudo Runestone nos acompañará desde casi el principio de nuestro recorrido.

La forma de usar nuestro escudo no es la más tradicional, todo sea dicho. Con él daremos mamporros a nuestros enemigos, podremos realizar saltos dobles e incluso surfear sobre él en la sección de mundo abierto. Con Runestone, la mejor defensa que tendremos será un buen ataque, pero también contaremos con una guardia al pulsar LB que impide todo tipo de daño a cambio de bajar un poquito nuestra barra de aguante.

Nuestro fiel escudo irá mejorando según avancemos por los niveles de Effie, proporcionándonos capacidades tales como embestir, que será de gran utilidad para los segmentos plataformeros. También tendremos la posibilidad de recoger unas runas desperdigadas por los mapas que irán fortaleciendo y subiendo de nivel a Galand; esto también se podrá realizar derrotando enemigos y abriendo cofres que estarán escondidos en cierta forma.

Galand irá mejorando sus aptitudes según obtenga runas de poder.

A los distintos niveles podremos acceder desde un pequeño mundo abierto en el que tendremos la posibilidad de surfear encima de nuestro escudo para desplazarnos más rápidamente. También contaremos con puntos que servirán de aceleradores y con diversas zonas de interés para perdernos, pero no demasiado, en la llamativa Pradera Roja.

Una vez nos hayamos desplazado a nuestro nivel, accederemos al mismo y comenzará un recorrido que siempre culmina con una pelea final. El desarrollo varía según la zona, pero es fiel a sus elementos de acción y plataformas en todo momento, sin descuidar los puzles de una dificultad moderada, aunque a veces el narrador te pueda meter prisa cuando apenas has explorado un poco la zona.

Destacaría en los niveles la manera en que han sido concebidos y la eficiencia de sus controles. Los saltos en las plataformas se sienten precisos y rara vez será culpa del videojuego que te hayas caído, aunque quisiera guardarme ese “rara vez” para otro apartado que desarrollaré un poco más adelante.

A este plataformeo acompañan los citados puzles anteriores y la costumbre de los creadores de premiar al jugador curioso que se pierda por las pantallas, encontrando así cofres con mejoras para Galand o reliquias que ahondan un poquito en el trasfondo de Effie.

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En estas mismas pantallas, donde alternaremos saltos y puzles, también debemos añadir el elemento del combate, que sin ser muy complicado puede ser algo satisfactorio. Los botones de ataque serán Y y X, usando Y para golpes rápidos y débiles y el X para lentos y fuertes. Podremos combinarlos entre ellos, pero los movimientos siempre serán iguales.

Mencionando el combate, ya va siendo hora de hablar de algo más amargo. El feedback de los enemigos al recibir daño es prácticamente nulo, sin ver muchas veces efectos que indiquen que han recibido daño (por ejemplo, retrocesos) o incluso que lo reciba Galand, así que el sentimiento durante los sencillos encuentros se torna algo artificial.

Otro elemento a destacar durante el combate es que jamás andaremos cortos de vida. Todo en Effie nos recupera vida. ¿Rompes elementos del escenario? Ganas vida. ¿Derrotas enemigos a porrazo de botones? Vida. ¿Coges una runa o un cofre? Más vida.

El envejecimiento de Galand parece más un trámite que otra cosa, ya que rebosa de vida. Esto puede ser un poco aburrido si tienes ganas de marcha, pero para los más jóvenes y/o menos acostumbrados a jugar podemos llegar a comprender que les dé la vida, valga la redundancia, jugar casi sin temor a morir en combate.

Píntame como a una de tus Praderas Rojas

Ahora nos tocaría ponernos a hablar del apartado artístico de Effie y sus gráficos. Como buena fábula que intenta ser, el elemento fantástico es visible desde el minuto 0 a los mandos y eso baña a los escenarios de cierto encanto que intentan transmitir los chicos de Inverge Studios.

La Pradera Roja, por la que podremos desplazarnos surfeando sobre nuestro escudo, llama la atención con esos tonos rojizos.

Gráficamente Effie no es un portento y ello no es el eje del videojuego, pero sí que tiene carisma y un cierto encanto ya que busca plasmar los videojuegos que revolucionaron un par de décadas atrás el género de plataformas en tres dimensiones, pero con un gameplay que, como hemos mencionado antes, es más amigable con los más jóvenes e inexpertos.

Los modelados de los pocos personajes tienen un aspecto super deformed que acompañan a los diseños de los enemigos. Son simples pero efectivos y transmiten cierta simpatía hacia los jugadores, acrecentando así ese aire nostálgico a los videojuegos clásicos del género y prestando así una presentación amistosa apta para todos los públicos. En lo personal, no ha terminado de calarme demasiado el modelado, pero sí entiendo la elección a nivel artístico.

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Los otros protagonistas son los niveles y sus escenarios que, a su vez, siguen sin ser gráficamente bestias pardas, aunque aquí el elemento artístico salta al escenario para deleitarnos con despampanantes colores que no dejan indiferente a nadie. La Pradera Roja busca ese impacto a los pocos minutos de empezar, presentándonos así el mundo abierto teñido de un rojo que para nada evoca sangre o violencia, sino un sentimiento nostálgico y tierno.

Continuando con los niveles, el estilo super deformed continuaría en sus diseños, con estructuras imposibles y retorcidas pero en su justa medida. La simpatía sigue aún plasmada en sus pantallas con los vivos colores destacando, siendo protagonistas de sus respectivas zonas. Veremos mucho protagonismo del lila, por citar un ejemplo, en una llamativa ciudad.

A la hora de presentar las ciudades en Effie, a Inverge Studio se le ha notado mucho la vena artística.

A los gráficos y apartado artístico acompañaría una banda sonora más bien escueta, sosa y fácilmente olvidable. Los temas son pocos y se repiten, pero dada ciertas complicaciones con el port en Nintendo Switch, la música se torna un elemento completamente aislado, llegando a prácticamente desaparecer sin venir a cuento. Los efectos de sonido tales como gritos en combate o sonidos al golpear también sufren y se van de paseo cuando les viene en gana.

Effie se encuentra completamente traducido y doblado al castellano. Y no es para menos, pues Inverge Studios se encuentra en Valencia. No he encontrado faltas ortográficas ni nada que pueda llamar la atención y el doblaje es bastante bueno, aunque a veces el narrador se viene arriba. Como una gran contra que he encontrado en el título es que al iniciarlo, si no cambias el idioma, se iniciará por defecto con textos en inglés y voces al castellano cada vez que accedas a él, aunque puede ser solucionado fácilmente en futuros parches.

El port de Nintendo Switch no es que sea muy Effie-ciente

Ya hemos hablado de lo que el videojuego nos ofrece y de cómo en sí es un título a tener en cuenta, pero la oscuridad se cierne sobre el análisis con más crueldad que Melira sobre Galand. No vamos a mentiros y vamos a ir al meollo cuanto antes: el port para Nintendo Switch es un desastre mire como se mire.

Los ataques en área de algunos enemigos se quedan todo el rato aunque los derrotes…

Effie es jugable, no me ha crasheado en ningún momento sorprendentemente aunque sí ha sufrido pantallas de carga infinitas que hacían dudar si era buena idea apagar el juego de golpe. En los niveles cerrados el juego funciona casi todo el rato a unos decentes 30 FPS, con bajones puntuales sobre todo cuando algo de iluminación se asoma o alguna que otra escaramuza contra los esbirros de Melira.

… y se quedan ahí por mucho que avances en la pantalla, como un elemento decorativo más.

Pero, ¡ay, amigo!, el mundo abierto tan llamativo con sus vivos colores rojizos nos tira todo por la borda y nos encontramos surfeando ya no sólo sobre nuestro escudo Runestone, sino sobre una tasa de frames que fácilmente ronda los 10 FPS, llegando a congelarse unos segundos en ocasiones. Las Praderas Rojas afectan muy negativamente a Effie. Quizás hubiera venido mejor un selector de niveles más clásico en vez de dotar de un mundo abierto a un título que no lo necesita, aunque tengo entendido que en las demás versiones Effie funciona bien, así que en Nintendo Switch se mantiene pero se nota que pide a gritos un parche a la de ya.

La distancia de dibujado en el mundo abierto es algo borrosa y acrecenta los omnipresentes dientes de sierra, cargándose la preciosidad que pretenden transmitir de los distintos niveles a los que podemos acceder visibles en su horizonte. Las texturas son algo pobretonas y esto se nota sobre todo en los enemigos más grandotes. También quisiera hacer mención de la flora del mundo abierto, algo pobretona cuando te paras a mirarla.

Estos hierbajos están algo mustios aquí en medio.

No sé si recordaréis que iba a mencionar unas raras ocasiones en la sección que he tratado sobre las plataformas, y es que he querido dejarme para este apartado más amargo lo complicadas que pueden llegar a ser cuando los FPS no acompañan. A esto debemos sumar que si caemos en lugares de muerte instantánea, véase pinchos, nos tendremos que comer pantallas de carga enormes, muy largas, que nos llevarán atrás en el tiempo a uno de los guardados automáticos que haya elegido el juego, teniendo a veces que volver a recolectar de nuevo todos los tesoros y, si tienes mala suerte, volver a morir de nuevo y repetir, deseando no caer en una pantalla de carga infinita.

Más elementos a destacar de manera negativa, pero que pueden ser solucionados con parches, son la música y los diversos efectos de sonido, que muchas veces reducen su volumen bajo mínimos o bien aumentan de manera inesperada, sobre todo cuando el narrador te felicita al haber hecho algo, dando pequeños sustitos.

Muchas veces nos encontraremos desincronizaciones  de lo que se dice en una cinemática a lo que sucede en pantalla, adelantándose los subtítulos y actuaciones en más de 10 segundos en ocasiones y, al terminar la cinemática, se corta de golpe el audio. A todo esto se le añadirían bajones de frames esperpénticos y congelaciones de pantalla truculentas. Supongo que es porque nos tira al mundo abierto y al juego le cuesta procesarlo de antemano; de nuevo, un parche podría arreglar esto.

A continuación, los bugs y glitches. El juego está repletito de ellos, pero no se cargan en ningún momento la partida, al menos hasta donde he alcanzado a ver. Los hay comenzando por la desincronización de audio que acabamos de abordar, pasando por poder ver a través de las paredes el esqueleto de los niveles (y juraría que si le insistimos hasta podríamos salirnos de ellos y navegar por el limbo) y bugs tradicionales visuales que conforman una amalgama molesta al sacarte de la inmersión que propone Effie.

¿Qué hace nuestro narrador con el cuerpo enterrado bajo el taburete? ¡Es hora de dejar de jugar a ser Diglett!

Aun con todo lo negativo que hemos abordado para finalizar el análisis, no podemos negar que lo que Effie propone lo consigue realizar de manera correcta. Es una pena que el port a Nintendo Switch haya sido tan horrible y tan poco cuidado, pero tengo esperanza que con futuros parches y el debido mimo en Inverge Studios se nos pueda ofrecer una mayor calidad en el título.

Veredicto

Effie es un bonito cuento con un mensaje positivo y dosis de humor que pretende rememorar a una época que hizo escuela en el terreno de los plataformas en 3D. El mundo abierto se siente más como un trámite prescindible, muy desaprovechado, pero los niveles están bien planteados y albergan puzles sencillitos y, aunque Effie no brilla por la acción, contamos con combates para añadir variedad. Con un estilo artístico particular, Effie puede ser jugado de principio a fin, pero no recomiendo demasiado su versión para Nintendo Switch, aunque confío en que podrá ser subsanada con algunos parches.

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Effie

Duración: 4-6 h
6,2

Jugabilidad

7.5/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

6.5/10

Diversión

7.0/10

Duración

5.5/10

Aspectos Positivos

  • Niveles plataformeros bien planteados con detalles para los más exploradores.
  • Buen punto de inicio para los más jóvenes en el mundillo y buena mirada hacia los clásicos.
  • Buen doblaje al castellano.

Aspectos Negativos

  • El port para Nintendo Switch en sí, con un rendimiento muy por debajo de lo aceptable en el mundo abierto y ciertos segmentos
  • Bugs constantes que se cargan cinemáticas, oprimen la música y efectos de sonido.
  • Las pantallas de carga larguísimas, llegando a glitchearse en pantallas de carga infinitas.