Análisis de El Shaddai Ascension of the Metatron (PC). Una onírica epopeya a través de las más extravagantes narraciones bíblicas

El Shaddai Ascension of the Metatron

En El Shaddai: Ascension of the Metatron encarnarás a Enoch, un escriba al que le encomiendan la misión de frenar a los ángeles caídos en su abominable plan de llevar la evolución humana por otros derroteros más allá del libre albedrío.

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El Shaddai: Ascension of the Metatron es un hack’n slash con elementos plataformeros que combina escenarios en 3D y 2D. El título ha sido desarrollado por Ignition Tokyo y dirigido por Sawaki Takeyasu (Devil May Cry, Ôkami, Fatal Frame, entre otros). Eso sí, no es la primera vez que nos vemos con él ya que fue publicado en 2011 por UTV Ignition Games para PS3 y Xbox 360. Mediante el motor Gamebryo, sus creadores pudieron llevar a cabo verdaderas maravillas visuales. 

El Shaddai: Ascension of the Metatron no es un videojuego a la vieja usanza. Para empezar, os digo que esta propuesta no es para todo el mundo. En este análisis dirigiré un mensaje al yo de hace 8 años, que se hizo con su copia de El Shaddai para PS3 pero que, al no llegar a comprenderlo, revendió. Seguiré con este mensaje a lo largo del texto, así que podéis tomaros esto como una experiencia íntima que deseo compartir. Partiendo de la premisa anterior y sabiendo que El Shaddai no es para todo el público, os invito a poneros cómodos y cómodas en este recorrido de redención personal.

Análisis de Clid the Snail

Una interpretación a la japonesa de narraciones bíblicas

Para empezar, me gustaría hablar un poco sobre su historia y de cómo los desarrolladores han tratado de comunicarla al jugador mediante lo que se suele conocer comúnmente como la ruptura de la cuarta pared. Y es que El Shaddai intenta innovar en todo lo que a creatividad se refiere.

En El Shaddai, el escriba Enoch deberá enfrentarse a los temidos ángeles caídos, quienes llevan a la raza humana por un camino que se aleja del plan de Dios y, por ende, del libre albedrío. La figura de Dios está presente todo el rato, aunque no podamos verla, así que el juego se toma sus licencias y nos presenta a Lucifel, el contacto directo con Dios que aparecerá a lo largo del recorrido informando al mandamás de arriba nuestro progreso, sirviendo a modo de punto de guardado.

El Shaddai no se libra de combates contra jefes monumentales

La historia nos es contada de manera muy sutil. Los personajes se definen correctamente, pero se nos van presentando poco a poco y con pinceladas. No te preocupes si no entiendes algo tras superar una pantalla, ya que al finalizarla recibirás un informe de Lucifel y, tras él, un resumen del narrador omnisciente recopilando lo que acaba de suceder, aunque, igualmente, quedarán algunas lagunas.

Para complementar la historia tendremos ciertos desvíos en los niveles, donde encontraremos a los conocidos como Hombres Libres (humanos que han escapado de la corrupción de los ángeles caídos), que nos otorgarán notas profundizando un poco más en el trasfondo de esta. Todo está tomado y reinterpretado de la Biblia pero desde una perspectiva más oriental. En El Shaddai no te van a intentar vender una idea de religión verdadera ni tratar de convencerte de nada, así que no temas por ese aspecto. Aquí se te presenta una historia y tú vas a controlar a Enoch a través de ella.

Volviendo al tema del juego más allá de la pantalla, el título se guarda ciertos elementos en la recámara de los que no te informa y, como me ha pasado a mí, quizás llegues a la conclusión precipitada de que el videojuego funciona mal en algunos momentos, pero nada más lejos de la realidad. El tiempo y el espacio en El Shaddai están distorsionados y los desarrolladores eligen ciertas herramientas a su disposición para enseñártelo.

Desde el comienzo hasta el final, el equipo no duda en enseñar su imaginación y capacidad artística

La evolución del ser humano sigue un camino antinatural

Habiendo podido coger por fin el mando para ponernos manos a la obra, en este caso el de Xbox Series, enseguida nos daremos cuenta de que El Shaddai usa únicamente cuatro botones de acción. Con X e Y golpeamos, con A y B saltamos, con LB purificamos nuestra arma o robamos una de nuestros rivales, u obtenemos de puntos de arma, y con el RB nos defendemos. Si combinamos este último botón con el de ataque realizaremos un especial y si lo unimos con el de salto haremos una esquiva que variará según el arma que llevemos.

Esto, más que parecer un error y una pereza absoluta por parte de los desarrolladores, le añade una cierta capa de simpleza a un sistema que cuesta un poco dominar y que va en consonancia a todo lo demás que El Shaddai plantea. Yo no soy muy ducho con los juegos de acción, pero sí os digo que pueden salir piruetas chulas e interesantes con pocos botones. No echarás en falta nada más ya que no lo necesita.

Según el arma que lleve Enoch tendremos distintas formas de pelear, aunque dependiendo del tipo de enemigo o jefe al que nos enfrentemos una será más efectiva que las demás. Parecía que te habías acostumbrado a un arma y te han dado otra que no te llama la atención tanto, pero El Shaddai siempre te presenta motivos para ir alternando, bien para combatir o para poder hacer ciertos movimientos en las plataformas que varían con el arma.

Respecto al plataformeo, contamos con pantallas en 2D muy variadas e interesantes

A lo largo y ancho de los niveles iremos recogiendo ciertos objetos del escenario, por lo que debemos destruir todo lo que se nos permita para ir recolectándolos. Unos orbes rojos nos servirán para ir aumentando nuestro “poder de empujón” del cual no se detalla demasiado bien su uso, pero que tiene una barra que irá aumentando y veremos al dar al botón Select. Otros elementos que recolectar serán trozos de armadura, los cuales restablecerán nuestra salud.

El Shaddai no es largo, puedes pasártelo fácilmente en apenas 9-10 horas. Tampoco es especialmente complicado en su dificultad normal, que ha sido como se ha jugado para la realización de este análisis (aunque si eres algo negado en la acción rápida como yo, quizás caigas en combate alguna vez). Lo que más insisto, sobre todo, es que no es para todo el mundo. No era para mí hace 8 años, pero hoy en día sí que puedo considerarlo como totalmente recomendable.

Juego con tasas de imágenes estables, en lo técnico deplorable

Como hemos mencionado previamente, el Shaddai no es un videojuego nuevo y cuenta ya con 10 años en el mercado. Lo que analizamos hoy es su reciente port para PC, desarrollado y distribuido digitalmente por Crim Inc. El título funciona de manera muy correcta a 60 FPS en una modesta Nvidia GTX 1060 de 3GB de RAM y, en sus cinemáticas, a 30 FPS en resolución 4k. Habiendo nombrado las bondades del port, ahora tocaría ponernos un poco más amargos.

En su variedad de escenarios, El Shaddai rinde con FPS muy estables

Porque quiero hablaros de algo que desde antes de jugar me tuvo bastante alterado. Las opciones para poner el título en marcha no son demasiado intuitivas, teniendo que aplicarlas antes de iniciarlo y tragarte cada vez que entras todo el conglomerado de marcas que han participado en el mismo, iniciar o cargar una partida (con sus largas pantallas de carga que ya mencionaremos) y ver que algo falla. Bien puede ser un tearing brutal o que, por algún extraño motivo, desaparecen todos los efectos de luz. En fin, salimos del juego y volvemos a retocar todas las opciones.

Pero el tearing sigue, ¿qué narices pasa aquí? El yo mosqueado de hace 8 años se asoma y dice una y otra vez que esto va a “ser una patata”, que “menuda castaña”. Finalmente, tras haber buscado información, vemos que lo suyo es activar el V-Sync desde el propio panel de control de la gráfica ya que El Shaddai no se molesta ni un ápice en proponer opciones para solucionar la dichosa rayita que cruza tu pantalla de una punta a la otra. Pero ya está, El Shaddai ya está listo para funcionar en todo su esplendor con una sólida tasa de frames.

Perdonad que lo diga, pero con escenarios así yo le perdono el apartado técnico

Pero un momento, esto no acaba aquí. Como he dicho, El Shaddai ha funcionado a las mil maravillas en lo que a tasa de frames se refiere, eso es cierto. Lo que también es cierto es que el videojuego ha sufrido un par de crasheos muy estrambóticos y en malos momentos. Por una vez, me alegro que el guardado automático haya funcionado.

Para acabar con los palos técnicos al título, os he de hablar del gran problema que he encontrado con las pantallas de carga, que a veces son absurdamente largas. Sí que se amenizan con pequeños consejos y con alguna explicación de lore por lo menos, aunque lo que no llegaré a entender es que en ciertos minijuegos para conseguir unos coleccionables llamados Huesos de Ishtar tengas que pasar por una pantalla de carga para volver a pasar por otra pantalla de carga que, a su vez, te lleva a cinemáticas que no puedes saltar de ninguna forma.

Y, a veces, tendrás que repetir el minijuego ya que no habrás podido conseguir el dicho Hueso de Ishtar. Y, mucho peor todavía, si pierdes, se te lleva a un game over que te hará tener que volver al menú principal y lanzar el juego de nuevo, comerte la pantalla de carga, volver al minijuego y… bueno, ya entendéis lo cansino que puede llegar a ser el asunto.

El Shaddai brilla en lo audiovisual

No vamos a andarnos con medias tintas. En el apartado artístico el videojuego es simplemente una obra de arte. Hace 8 años me pareció bonito, pero no llegó a calarme. En este recorrido actual estaba deseoso por ver qué extravagancia se le ocurría al equipo de El Shaddai en cada nuevo nivel.

Esto de aquí no es, ni más ni menos, que la segunda pantalla de El Shaddai

Gráficamente el juego hay que valorarlo en su contexto de hace 10 años que es cuando salió. Los modelados de los personajes son correctos, aunque se echa de menos más variedad en el diseño de enemigos comunes que al final peca de ser repetitiva. Pero para eso vienen los jefes finales, donde se saca a relucir la imaginación del equipo y nos dejan impresionados con sus diseños y sus diferentes maneras de afrontarlas.

Una de cal y otra de arena dirás, pero en este caso lo bueno supera por mucho a lo negativo. En este aspecto no incluyo a los arcángeles, que en cuanto a diseño son muy similares por llevar toda la misma armadura, pero presentan formas de combatir muy distintas y siempre el equipo de El Shaddai se guarda un as en la manga para diferenciarlos debidamente.

Volvemos de nuevo al músculo del juego, su apartado artístico, del que sería un crimen no hablar lo suficiente. La diferencia entre cada pantalla es abismal, pudiendo pasar de repente de una escena en 3D a una en 2D de plataformeo puro y duro y, sin vértelo venir, ir a lomos de una moto al más puro estilo Cloud Strife. Los fondos de la mayoría de las pantallas quitan el hipo, presentando instantáneas de corte totalmente onírico aquellas más impactantes. Las paletas de colores se notan muy cuidadosamente elegidas y con suma elegancia.

Del escenario más onírico a este mundo cyberpunk. El equipo no para de superarse

El apartado artístico viene acompañado de un diseño de niveles bastante básico y lineal, pero que suelen complementar visualmente los increíbles fondos. De nuevo, las paletas de colores acompañan al conjunto y ayudan a crear niveles absorbentes, con sus pequeños desvíos y algunos ligeros secretos escondidos. Por desgracia, El Shaddai peca de no contar con puntos de no retorno en cada cambio de pantalla, pudiendo pasar sin darte cuenta a la siguiente y dejarte atrás un elemento interactivo. Por otro lado, la mayoría de las pantallas se presentan inconexas entre ellas, pero a la larga te das cuenta de que más que un problema acaba siendo parte de la belleza de lo que se intenta transmitir.

De nuevo, en el magistral diseño artístico hay luces y sombras. Las decisiones tomadas en más de una pantalla acarrean ciertas dificultades para el jugador o la jugadora, sobre todo a la hora de realizar saltos entre sus plataformas. La perspectiva engaña, y mucho. Recordarás a ese Crash Bandicoot de la PlayStation original y te llegarás a frustrar, pese a que el castigo es mucho menor que el primer juego del marsupial. Igual que en aquel título, tendremos que fijarnos mucho en la sombra de nuestro personaje, aunque de poco sirve si ni has acertado con la dirección a la que saltar, algo que se hace especialmente notorio en una de las pantallas de la mitad final de El Shaddai.

En ciertos puntos de El Shaddai, el plataformeo es una locura debido a la perspectiva, pero mirad estos escenarios y perdonad al equipo

Respecto a la música, el juego cumple de nuevo de manera sobresaliente. Los temas son ominosos en su mayoría, épicos y variados. En El Shaddai la elección orquestal es exquisita y difícilmente te aburrirás de escuchar sus temas. Los hay más bobalicones, como cierta zona en 2D donde se nos presentan a los Nephilim (aberraciones nacidas de la unión de humanos y ángeles caídos); también los hay agitados o más serios. En la variedad se encuentra el gusto y, de nuevo, se demuestra la intención de experimentar en lo audiovisual.

Respecto al doblaje, cuando probé El Shaddai hace 8 años pensé que las interpretaciones en inglés no encajaban del todo. Esta vez decidí poner las voces en japonés y considero que ha sido todo un acierto por mi parte. Sin desmerecer a los actores de doblaje, el título alcanza las mejores cotas interpretativas en su idioma original. Desde la única línea de diálogo de Enoch al comienzo del juego, pasando por las llamadas de Lucifel con Dios y el narrador omnisciente al final de cada pantalla, todas interpretaciones son de un nivel bastante alto.

Análisis de Encased

Eso sí, le puedo poner un pero en cuanto a sus subtítulos, que a veces no están bien sincronizados y, en ocasiones, da la sensación de dejar frases sin subtitular. También hay que destacar que la traducción al español deja que desear en ciertas ocasiones en los menús del juego, contando con algunas faltas de ortografía y aberraciones lingüísticas.

Veredicto

Como ya he comentado antes, El Shaddai: Ascension of the Metatron no es para todo el mundo. Una vez asumido esto, sí que os puedo recomendar que le deis una oportunidad a la mínima que os llame la atención probar algo que se aleje de lo común. Verdaderamente, no deja a nadie indiferente.

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El Shaddai Ascension of the Metatron

Duración: 10 h.
8.5

Jugabilidad

7.5/10

Gráficos

9.5/10

Sonido

8.7/10

Innovación

9.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Apartado artístico
  • Banda sonora
  • Atrevimiento a la hora de probar cosas innovadoras

Aspectos Negativos

  • Apartado técnico y configuración farragosa
  • Falta de puntos de retorno en cada cambio de pantalla
  • Problemas de perspectiva en algunas pantallas de plataformeo