Análisis de Evil Genius 2: World Domination (PC). Qué divertido es ser el villano de la historia

Análisis de Evil Genius 2: World Domination (PC). Qué divertido es ser el villano de la historia

Evil Genius 2: World Domination es una nueva propuesta Tycoon que nos meterá en la piel de un excéntrico villano cuyo objetivo es dominar el mundo, bajo cualquier método posible.

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Evil Genius 2: World Domination es la secuela tardía de Evil Genius, videojuego que aterrizó en las tiendas en 2004. El desarrollo de esta segunda parte se llevó a cabo tras el lanzamiento del primer título, pero después del cierre de Elixir Studios, creadores del mismo, y tras pasar por las manos de Facebook en un formato online al más puro estilo Farmville, Rebellion Games tomó las riendas.

Nos ofrece de nuevo un atípico tycoon para PC donde lograr el control del mundo será nuestro objetivo final, todo ello sin perder un peculiar toque absurdo pero simpático.

¿Quién no ha querido meterse en la piel de un excéntrico enemigo de James Bond? Maquinando todo sentado en una silla ostentosa, mientras espera al héroe para contarle con pelos y señales tu plan. En este Evil Genius 2 encarnamos al villano de la historia en una propuesta que abraza un lado más absurdo y ridículo que en su primera entrega, ofreciendo una experiencia de gestión donde el humor impregna toda esta aventura de dominación global.

Desde el pequeño Maximilian hasta la maquiavélica Emma, cada uno de los cuatro absurdos personajes que podremos elegir sirven para llevar con humor una manida historia de destrucción mundial mientras completamos misiones para aumentar nuestro poder y así construir nuestra ansiada máquina del juicio final. No es que haya pasado todas mis horas de juego a carcajadas, pero sin duda estaba esperando esas escenas scripteadas entre misiones para ver cómo el villano reaccionaba a los, cada vez más alocados, eventos.

Los cuatro villanos tienen rasgos distintivos muy acordes al estilo paródico del título

Para aquellos que esperéis una aproximación a un sistema de gestión más realista como podríamos tener en otros representantes del género de estrategia como Total War o Europa Universalis, os encontraréis todo lo contrario. El equipo aboga por un acercamiento al género más simpático y cercano que me recuerda a Civilization, en especial en cuanto al diseño de sus personajes o a lo colorido de sus escenarios.

En este Evil Genius 2 nuestra aventura comienza eligiendo entre uno de los cuatro personajes que nos ofrece el título: Maximilian, Zalika, Iván el Rojo y Emma. No he encontrado que la elección de uno u otro personaje marque enormemente el devenir de nuestros planes. Todos ellos comparten la misma habilidad que motiva a aquellos esbirros que se mantengan cerca de estos, pero la utilidad de las otras dos de las tres de las que disponemos es nimia.

Este será uno de los varios puntos flojos de Evil Genius 2, pues desde Rebellion han tocado muchos aspectos, pero no han perfeccionado ninguno. El éxito de nuestra aventura viene de una gestión fructífera y de la cantidad de oro que tengamos más allá de la elección de nuestro personaje, y aun así estos elementos no están del todo bien llevados.

Construyendo nuestra base del mal

La paradisiaca isla nos servirá como refugio, aunque no podremos editar nada en ella que no sea nuestra base

Donde el título pone toda la carne en el asador es en hacer la experiencia de construcción cercana, amena y, sobre todo, divertida. Toda nuestra gestión la llevaremos desde una isla perdida en medio del océano que cuenta con un casino que nos servirá de tapadera. El jugador deberá gestionar tanto su propia base como la sala de juegos, de donde obtendremos ingresos y nos servirá para disuadir a nuestros enemigos.

Para ello debemos escoger una de las tres islas que se nos ofrecen. Nuevamente nos hallamos ante una pobre decisión por parte del estudio, y es que otra vez volvemos a encontrarnos con que la elección es irrelevante. Sí, cada una de las tres islas ofrece mayor o menor espacio de construcción, pero todas tienen diferentes pisos para edificar y vetas de oro que excavar y obtener riquezas.

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Esto último sería el detonante para elegir una u otra base, pero hasta pasada la decena de horas no he llegado a conseguir cavar tan profundo como para que mis ingresos se centren solo en el oro que extraigo de mi base. Llegadas las 10 horas ya habremos creado un entramado de robos y saqueos tal que la excavación no será del todo prioritaria.

El tiempo de construcción depende de cuantos esbirros libres tengas libres de sus tareas

Edificar una base malévola con diabólicos ordenadores, temidos pasillos e incluso perversos dormitorios, es divertido, pero difícil. Desde Rebellion se han esforzado en ofrecer una experiencia ágil y suave a la hora de construir nuestra base, pero para que funcione todo como un reloj, pasaremos muchas horas dilucidando dónde colocar una u otra sala.

Es aquí donde más he sudado, pues la falta de espacio se puede solventar, pero hay que tenerlo todo calculado hasta el milímetro, ofreciendo una experiencia satisfactoria cuando retrocedes con el ratón y ves el perfecto entramado de pasillos de tu malévolo centro de operaciones.

Como buen Tycoon que es, su experiencia no se enfoca únicamente en esta especie de Sims paródico y centrado en villanos, o incluso un Two Points Hospital más pulido, sino que la gestión económica de nuestra base será primordial. El dinero es prioritario, eso está claro, y para conseguirlo vamos a tener que sabotear, robar o matar. No nos supondrá ningún problema, para ello somos el villano de esta historia.

Robar y crecer llamará la atención de las fuerzas del orden, los héroes, al fin y al cabo. Cuanto mayores sean nuestras actividades lejos de nuestra isla, más investigadores se enviarán camuflados como turistas a nuestro casino con el objetivo encontrar la entrada secreta de nuestra base. La función de estos es introducirse en las instalaciones, robar información o incluso atentar contra nuestro amado líder.

Cuando detectemos enemigos deberemos dar la voz de alarma y ordenar asesinarlos o arrestarlos

Sin embargo, tras más de 20 horas me apena descubrir que Evil Genius 2 no evoluciona en cuanto a situaciones. Los eventos que irán apareciendo se resumen en oleadas, cada vez mayores, de unos investigadores que serán muy fáciles de rastrear, eliminar o capturar.

Evil Genius 2 nos ofrece decenas de misiones secundarias que nos reportarán oro como beneficio, y otras tantas de historia que irán allanando el camino a la construcción de nuestra “Máquina del Juicio Final”.

Para avanzar en esta historia debemos ampliar nuestras miras al mundo exterior, y trasladar células terroristas a diferentes países. Allí instalaremos bases donde nuestros esbirros robarán y extorsionarán hasta el cansancio. Al desplegar éstas, perderemos una cantidad de minions que quizá sean valiosos a la hora de defender nuestro centro de operaciones.

Y es en la gestión donde encuentro el principal problema del título, algo que lo hace más tedioso y aburrido conforme pasan las horas. Y es que este Evil Genius 2 no se comunica bien con nosotros.

Nadie me dijo lo tedioso que es ser el villano

El sistema de gestión es extremadamente tedioso para un juego con una faceta de construcción tan adictiva

Siempre que he visto a los extravagantes villanos de las antiguas películas de espías he pensado que no debía ser fácil la construcción de su centro de operaciones, pero siempre supuse que tendrían gente al cargo de los detalles más desesperantes, monótonos y repetitivos.

Para gestionar nuestra base y conseguir recursos estamos obligados a acudir al, temido por mí, mapa del mundo. Este está lleno de lo peor que podemos encontrar en un mapa y me recuerda a la peor Ubisoft. Puede que me tildéis de simple y que me digáis que hay otras propuestas que llevan mal este apartado y que son igualmente disfrutables. No niego que Evil Genius 2 sea entretenido al margen de esto, pero lo divertido que debería ser dominar el mundo se convierte en un proceso doblemente tedioso.

Lidiar con el control mundial no es tan divertido como la construcción de la base. Es un desastre que lastra a la obra y que hace que se sienta que todo está llevado con poca destreza. Los iconos son numerosos y pasaremos muchas horas adivinando a qué propósito responden; los mensajes a la hora de controlar tu red criminal te llevarán a ir buscando uno a uno los avisos por todo el mapa; y, lo que es peor, no podremos completar la historia sin depender de ello.

En una propuesta donde el humor y la diversión son parte esencial de la experiencia, lidiar con estas trabas hizo que me interesase más por los ingresos que podría obtener por medio del casino que desplegando instalaciones en el extranjero, robando a países o distrayendo a las autoridades para evitar el bloqueo de todo su territorio y, con ello, el fin de mis actividades. Y para que sepáis, no es posible perdurar sin acudir a este mapa.

El mapa del mundo se llevará gran parte del tiempo de nuestra partida

Evil Genius 2 nos ofrece un árbol de investigación completo, todo sea dicho. Allí encontraremos mejoras para nuestra gestión en el extranjero, nuevas trampas, armas y elementos para mejorar nuestra base. Sin embargo, toda la tecnología e investigación dependen de que secuestremos a personal por todo el mundo, consigamos sonsacar información y así poder replicar el mismo aprendizaje para nuestros oscuros fines.

Pasadas decenas de horas de juego, tendremos varios números sobre los iconos de nuestra interfaz. Unos de alerta, algunos de recordatorio y otros tantos más de advertencia, que no hacen sino apabullar y aburrir al jugador con una experiencia de gestión poco pulida.

El claro culpable de esto es una interfaz mal llevada, sobrecargada y para nada intuitiva. Al contrario que los menús de construcción y reclutamiento, los de gestión me recuerdan a esos títulos de estrategia que son más tablas de Excel que una experiencia divertida. No esperaba que Evil Genius 2: World Domination fuese un paseo por el campo, pero no dejaba de preguntarme “¿no hay alguno de mis estúpidos subordinados que se encargue de estas tediosas tareas?”.

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En cuanto al aspecto técnico, el apartado gráfico sirve para llevar con destreza el estilo más satírico que presenta la obra. La propuesta de Rebellion Games cuenta con un muy marcado estilo cartoon. La compañía inglesa sabe que este título no va a ser uno de los mayores exponentes en cuanto a gráficos del mercado, pero esto no quita que se vea de manera competente.

En este apartado, pocas pegas se le puede poner a un título que utiliza bien su Asura Engine, motor que los ingleses usan en la saga Sniper Elite y que ofrece un rendimiento notable en este juego. Podremos hacerlo funcionar con todo al máximo sin preocuparnos por las imágenes por segundo.

Las animaciónes de los personajes, ya sea de los villanos o sus esbirros, sirven al propósito de ofrecer un juego donde el humor y la parodia son la clave de todo. Podremos encontrarnos con unos científicos que se mueven con unos aspavientos de genio loco, o incluso observar cómo una de nuestras ayudantes se convierte en un corpulento hombre de casi 2 metros al completar su entrenamiento como personal de seguridad.

Con nuestros esbirros podremos hacer lo que queramos, incluso matar a alguno para subir el miedo de otros

Donde tampoco despunta este Evil Genius 2, quedándose incluso más alejado del ya citado rendimiento y el competente apartado visual, es en el aspecto sonoro. Para quienes juguéis, os sorprenderá que cuente con más de una decena de temas orquestales, pero no he encontrado ninguna diferencia significativa entre ellas.

Sigue el estilo de cintas de espías de la época, pero constantemente se va a repetir el mismo tema hasta el hartazgo. Melodía que, por otorgarle un mérito muy merecido, me recuerda a la partitura principal de Los Increíbles, de Michael Giacchino. Sin embargo, al cabo de un rato he preferido quitar el volumen al juego y elegir yo mi propia música por otros métodos.

Veredicto

Por cada elogio que puedo tener hacia Evil Genius 2: World Domination, me vienen otros aspectos negativos para contrarrestarlo. Por supuesto, a pesar de lo tedioso que pueda resultar este apartado técnico y jugable, la experiencia de juego no es mala.

Recurrir al mapa del mundo y avanzar en una historia llena de tropos y absurdeces no es recompensa suficiente y sin duda alejará a más de uno, pero, desde luego, construir y llevar, como puedas, una malévola base de operaciones es muy divertido.

El apartado visual y el constante estilo paródico ayudan a un parco sistema de edificación y creación que nos hará gastar muchas horas en mimar nuestra base y hacer que no caiga en la ruina. Incluso, es curioso, pero te fuerza a empatizar y a probar a ser el villano de la historia por una vez. ¿Quién no querría estar sentado en un sillón de oro esperando a que llegue el espía y contarle vuestro malévolo y estúpido plan?

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Evil Genius 2: World Domination

Duración: Ilimitada

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Apartado visual cartoon muy acertado
  • El humor constante que rodea al juego, convirtiéndolo en una parodia
  • El placer de construir la base

Aspectos Negativos

  • Interfaz poco cuidada
  • El apartado de gestión hace al juego menos divertido de lo que debería ser