Análisis de Ghost of a Tale (PS4). Una aventura «ratonuda»

Ghost of a Tale es una aventura de acción que nos pone en la piel de un entrañable ratoncito en plena búsqueda de su desaparecida esposa

Ghost of a Tale es una aventura de acción que nos pone en la piel de un entrañable ratoncito en plena búsqueda de su desaparecida esposa.

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Desarrollado por un pequeño estudio, SeithCG y distribuido por Tesura Games, llega Ghost of a Tale, un juego de rol y acción protagonizado por Tilo, un pequeño juglar ratón que se ve envuelto en una nube de misterios y peligros para rescatar a su esposa Merra, la cual ha desaparecido. Tras la exitosa campaña de financiación que llevaron a cabo sus creadores allá por el 2013, su primera versión fue lanzada para PC y Xbox One en 2016 y, a partir de ahí, han ido saliendo distintas ediciones de este para otras plataformas (PS4 en 2019 y Nintendo Switch en 2020).

Aunque en primera instancia el título fue dividido en varios capítulos para su lanzamiento, ha llegado a a PS4 y Nintendo Switch en su versión completa. Nos encontramos ante una obra que no deja indiferente a nadie y que es capaz de atraer nuestra atención gracias a los distintos sucesos y personajes que iremos descubriendo. Adentrémonos en este mundo de roedores para así comprender mejor cómo está establecida en él la cadena alimenticia y lo duro que puede llegar a ser sobrevivir en esta Isla laberíntica y llena de todo tipo de criaturas.

Bienvenidos a Ghost of a Tale o … ¿Dark Souls?

Vais a permitirme empezar este análisis con una pequeña comparación con Dark Souls respecto al inicio que tienen dos héroes en dos juegos completamente diferentes. Normalmente me muestro un poco escéptico en lo que se refiere a realizar comparativas con el ya conocido título de From Software, ya que parece un recurso demasiado manido dicha comparación en el día a día de la industria, pero, esta vez, creo que es acertada.

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Ghost of a Tale empieza con nuestro héroe o en este caso, el pequeño ratón Tilo, encerrado en una celda. Nos encontramos solos, desorientados y con pocas de esperanzas de poder salir de dicha habitación y sin que nada o nadie nos diga qué es lo que tenemos que hacer. De repente, encontramos una nota y unas llaves que algún ser misterioso nos ha dejado para poder salir: seguir esas pequeñas indicaciones nos pondrán rumbo al comienzo de una gran aventura.

Como iba diciendo, salimos de la prisión y nos encontramos con unos pasillos lúgubres y con unos tintes cromáticos cálidos y apagados que recuerdan una vez más a la sinfonía de Dark Souls. De nuevo, nuestro personaje está semidesnudo, sin poder defenderse y dejando a la imaginación e intuición del jugador el ir descubriendo los controles y las mecánicas del juego.

Es cierto que en este caso se nos ofrecen una serie de tutoriales que facilitan mucho más conocer las pequeñas acciones que nuestro diminuto y adorable ratón tiene en su repertorio para hacer frente a lo que parecen ser una serie de guardias pertrechados con grandes lanzas y protegidos por brillantes y fuertes armaduras de acero. No tardaremos en darnos cuenta de que estos seres en realidad son ratas, mucho más grandes que nosotros, y que ya dejan entrever que ocupan un puesto más elevado en la cadena alimenticia del mundo animal con respecto a los ratones.

Ya con el miedo metido en el cuerpo, debemos escapar de lo que parece una prisión y nuestra misión es clara: tenemos que ir en busca de nuestra amada esposa, Merra. Por el camino nos encontraremos con una especie de rana pirata, el cual será el primer personaje que nos dará una serie de pistas para poder salir de ese tugurio mugriento, pero no sin antes pedirnos un favor a cambio de dicha información.

Aquí empieza nuestra primera misión secundaria jugable, que nos hará poner en práctica algunas de las mecánicas que nos facilitarán mucho toda la aventura. Aceptada y cumplida la tarea, conseguimos salir del piso inferior de las mazmorras y llegamos a un patio donde encontraremos a otro personaje en nuestro camino, un herrero que, además de la labor asociada a su profesión, nos podrá vender mapas y proporcionarnos información del entorno, los enemigos y los secretos del mundo en el que nos encontramos.

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Es a partir de aquí que Ghost of a Tale se abre, y es que tendremos varios caminos y objetivos entre los que escoger, pero la misión sigue siendo clara: para buscar a nuestra esposa, lo primero que tendremos que hacer es encontrar al misterioso personaje que nos ha ayudado a salir de nuestra celda el cual, tal y como decía la nota que nos había dejado, nos sugiere un encuentro inmediato con él en lo alto de la torre. En dicha reunión podremos saber más del rumbo de nuestra querida esposa y el por qué y el cómo hemos llegado hasta esta misteriosa isla.

Durante el resto de Ghost of a Tale, la aventura se nos presenta abierta contando siempre un objetivo principal fijo que nos permitirá adentrarnos en nuevas zonas, además de otros secundarios que nos ayudarán a conocer mejor el mundo en el que vive nuestro pequeño juglar peludo y a descubrir – lo cual será esencial- nuevas mejoras para poder hacer frente a los peligros con los que nos iremos topando irremediablemente.

Ghost of a Tale cuida el apartado narrativo mediante diálogos con personajes, descripciones anexas a los objetos como el ya mencionado Dark Souls y otros elementos como canciones, descripciones, cartas, carteles además de todo tipo de situaciones y eventos que nos harán adentrarnos cada vez más en esta maravillosa aventura.

La trama del título que concluye con un final, del cual no destriparemos nada, un tanto chocante que nos hará reflexionar como si de un gran cuento se tratara. Aunque no todas las historias han de acabar con un final en el que todos viven felices y comen perdices, Ghost of a Tale presenta un desenlace que incita a que el jugador haga especial uso de su imaginación y teorice sobre lo que puede suceder. Básicamente, no nos encontramos ante una conclusión como tal, pero la misma se intuye y queda al criterio de cada uno. la valoración y a la capacidad de crear teorías de cada uno.

En Guardado Rápido nos ha encantado la forma que tiene Ghost of a Tale de contar la historia y todo lo que la rodea, aunque sí que es cierto que es una obra que hay que tomarse con calma ya que premia mucho la exploración y el dedicarle tiempo y atención a los diálogos y objetos. Mediante ello iremos adquiriendo conocimiento sobre el lore del juego además de una gran mejora en los atributos y características de nuestro protagonista.

En Ghost of a Tale veremos cómo nuestro adorable y valiente Tilo siempre está dispuesto para la acción

Exploración ante todo

En lo que se refiere al apartado jugable, Ghost of a Tale se encuadra claramente en el género de aventuras de rol de acción, pero eso sí, sin ningún tipo de enfrentamiento. Nuestro protagonista es un indefenso juglar y apenas posee nociones básicas de combate por lo que las únicas vías que tiene para sobrevivir son usar sus patitas para huir, utilizar su pequeño cuerpo para esconderse o activar su cerebro para ser lograr ser más inteligentes que nuestros enemigos además de emplear todo tipo de herramientas y trucos sucios para salir airosos de los peligros que nos vamos a encontrar.

Sí, habéis leído bien, Ghost of a Tale no tiene combates, evitando el uso del común recurso de enfrentamiento cuerpo a cuerpo cada vez más típico en los videojuegos. Lo cierto es que resulta extraño jugar a algo sin que tenga algún tipo de batalla y debido a ello las primeras horas de la propuesta pueden hacerse desesperantes.

El gameplay de Ghost of a Tale se basa principalmente en la exploración la cual constituye la esencia del título y es posible que algunos jugadores tiren la toalla ante las pocas posibilidades de salir airoso del encuentro frente a nuestros enemigos o por no tener la suficiente paciencia a la hora de esquivar guardias.

Tengo que admitirlo, yo soy uno de esos jugadores, y al principio no podía hacerme con las mecánicas básicas del juego: deseaba con todas mis ganas que pudiera enzarzarme contra los guardias e ir recorriendo las diferentes zonas de manera rápida y sencilla, pero con el paso de las horas me fui dando cuenta de que Ghost of a Tale me estaba pidiendo tiempo y ofreciéndome una serie de posibilidades, aunque muy básicas y escasas, para hacer frente a esta aventura.

En cuanto al equipamiento más o menos ofensivo, Tilo dispone de ramas para distraer a los guardias y botellas para noquear a aquellos que van sin cascos u otras que contienen un líquido resbaladizo que hará que algunos enemigos caigan si van descalzos. Además, cuenta con velas y faroles para poder ver en la oscuridad. En cierto modo, la mejor manera de sortear a nuestros enemigos es, en primer lugar y como si de un Resident Evil se tratara, mediante una buena gestión de nuestro inventario.

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No podemos utilizar de una tacada todos los objetos que noquean a los guardias ya que es posible que más adelante los necesitemos. En Ghost of a Tale debemos vigilar nuestra salud y resistencia o estamina: podemos recuperar los valores de ambas dejando de correr o comiendo todo tipo de insectos o alimentos como manzanas, queso o pan.

Dormidos están mejor

Durante la exploración encontraremos cofres, barriles o armarios de los cuales podremos obtener dinero o alguno de los objetos anteriormente mencionados: debido a la utilidad de lo que contienen os recomendamos la inspección de los mismos con  sumo cuidado. Es aquí donde entra el apartado de RPG de este Ghost of a Tale, ya que Tilo debe ir recogiendo todas las cosas que encuentra en el escenario para su beneficio, debiendo gestionar su inventario y usar su contenido según le convenga.

Podría decirse que más que un juglar Tilo es un ladrón entrenado ya que arrasa con todo lo que tiene ante sus ojos, pero es por pura necesidad: en Ghost of a Tale nuestro protagonista está indefenso frente a la ingente cantidad de enemigos que encontrará en su camino y a veces será necesario robar en alcobas y a los mismos guardias para obtener aquellas llaves que nos abrirán tanto nuevas zonas obligatorias como opcionales.

Tilo está indefenso, sí, pero es muy valiente al mismo tiempo ya que, pese a su personalidad tímida y asustadiza, siempre está dispuesto a enfrentarse a su destino y no cesará en su empeño de hacer lo que sea para encontrar a su esposa Merra. Pero esta valentía hay que combinarla con algo de astucia: Ghost of a Tale contiene unas sencillas mecánicas de sigilo para no hacer ruido en nuestras pesquisas y para escondernos de la visión de las temibles ratas guardianes que no dudarán en pincharnos con sus largas lanzas.

Sin embargo, aquí hay un pequeño inconveniente y es que no siempre las acciones que queremos realizar salen como pretendemos, debido a que el sistema de apuntado es algo tosco y carece de optimización, lo que hará que muchas veces gastemos valiosos recursos en vano. De todas formas, uno de los puntos fuertes que ofrece el gameplay de esta propuesta está en las mejoras de nuestro personaje.

Como ya hemos dicho, la exploración es la parte fundamental de Ghost of a Tale y es lo que al final nos otorgará gran cantidad de recompensas. Tilo tiene a su disposición todo tipo de armaduras y vestimentas que mejorarán sus atributos y estadísticas, otorgándole alguna de ellas habilidades especiales como esa vestimenta que nos hará “invisibles” para los guardias pero que, a cambio, no nos dejará correr.

Hay multitud de indumentarias y la mayoría están repartidas por los estrechos y escondidos pasadizos que tenemos que ir descubriendo, así como las obtendremos al completar una serie de tareas secundarias que nos irán ofreciendo los personajes que nos iremos encontrando en nuestro camino.

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En cuanto a las habilidades de nuestro protagonista, Tilo puede correr, caminar de puntillas y saltar: estas herramientas le bastan para ir sorteando los obstáculos a los que hará frente y para ir descubriendo un escenario que en primera instancia puede parecer laberíntico y confuso pero al cual, según vayamos jugando, iremos viéndole el sentido conformando un entorno conectado y lleno de atajos.

De nuevo en ese punto se ve acertada la comparación con la obra de From Software ya que los escenarios y la estructura de niveles están muy trabajados y, como si de un Dark Souls se tratara, le da una cohesión y una viveza al entorno que nos rodea poco antes vista. Ghost of a Tale no cuenta con ningún tipo de corte o espera mientras avanzamos por el vasto mundo, aunque este se encuentre dividido en zonas. Eso sí, algunas de ellas estarán bloqueadas y tendremos que ir ganando su acceso al ir descubriendo los diferentes secretos que el entorno atesora.

Podemos accionar palancas que nos den paso a una escalera previamente oculta y gracias a ello, nos aparezca un camino por una zona superior que haga sortear un pasillo plagado de enemigos. También podremos empujar grandes pelotas de piedra para hacerlas caer sobre nuestros adversarios y noquearlos para robarles sus pertenencias. En resumen, Ghost of a Tale ofrece gran variedad de mecánicas que, aunque parezcan sencillas y básicas para lo que estamos acostumbrados, cumplen con gran soltura esas necesidades que hay que cubrir para poder avanzar por su maravilloso mundo y descubrir esa gran historia que oculta.

Ghost of a Tale nos presenta a una rana pirata, ¿qué puede salir mal?

La estética y el apartado visual: arte puro

Lo cierto es que cuesta creerlo, pero Ghost of a Tale, pese a ser un juego con un presupuesto tan bajo y creado por un pequeño y humilde estudio, presenta una estética y un apartado gráfico sobresalientes. Sí que es cierto que en la lejanía se puede observar algo de popping o que cuenta con una distancia de dibujado bastante reducida, pero es en sus pasillos y paisajes boscosos donde resalta su verdadera belleza.

En Ghost of a Tale, podremos observar cada detalle de las vestimentas que tenemos y de los escenarios, todo ello representado con esa estética tan característica del medievo o temprana edad moderna que aconteció en Europa entre los siglos XIV y XVI. Si sois fanáticos de la novela histórica o cualquier material audiovisual en formato serie o película dentro este contexto, puede recordaros al folklore de Flandes que se nos suele presentar en la industria cinematográfica.

Esos sombreros de pluma, los tocados de las vestimentas y los colores cálidos basados en naranjas y marrones que resaltan sobremanera nos transportan a una época que, aunque está llena de guerras y acontecimientos terribles, acogen un sentimiento antiguo, natural y bello al mismo tiempo. Ghost of a Tale presenta un apartado visual espectacular y solamente podemos aplaudir al estudio por el enorme trabajo gráfico que han realizado y por el maravilloso mundo que han construido.

Y, por encima de todo, nos quedamos con el adorable Tilo al que pronto cogeremos gran cariño por las vicisitudes por las que tiene que pasar para llegar al final de su aventura y por el esmero que han puesto los desarrolladores en detallarlo. Podríamos decir que es un ratón adorable, súper cuqui, achuchable, super bonito, monísimo y requetehermoso. Igual nos hemos pasado en cuanto a los adjetivos sobre nuestro protagonista, pero, de verdad, Ghost of a Tale se ve tan bonito y los diseños de los personajes están tan bien detallados y representados que nos sumerge de manera completa en el título, despertándonos una empatía única con cada uno de los personajes que vamos conociendo.

Mirad esas colitas, ¿No son súper monas?

Sin embargo, tenemos una mala noticia y es que hay algunos peros. Aunque Ghost of a Tale se ve brillante y muy bonito, su aspecto técnico no hace justicia al apartado gráfico o a la narrativa. Durante nuestro periplo nos hemos encontrado con todo tipo caídas de imágenes por segundo, sobre todo en el autoguardado ya que el juego tiene la manía de congelarse incluso mientras está guardando la partida, lo cual resulta bastante molesto.

Desde lo alto de la más alta torre, nuestro pequeño ratón observa tranquilo pero decidido

Además, hemos detectado fallos menores en las físicas, alguna textura que carga mal o personajes que presentan posiciones antinaturales. No os asustéis, no es nada que empañe en exceso la experiencia.

El juglar y su música: un apartado sonoro muy notable

Ghost of a Tale muestra un apartado musical sobresaliente y encantador. Recordemos que nuestro ratón es un bardo y que, por ello, está dedicado en cuerpo y alma al mundo de la música. Esto lo representa muy bien el juego ya que todas las melodías que nos vamos encontrando a lo largo de la aventura están acompañadas por ritmos de todo tipo y que se adaptan a lo que está ocurriendo en escena, cambiando el modo en que suenan si, por ejemplo, estamos en peligro o descansando.

Acompañado por un buen uso del sistema de vibración del mando, el jugador sentirá y oirá en sus propias carnes esa tensión al ser perseguido por una sucia rata que quiere acabar con Tilo mientras que se sentirá en paz y tranquilo cuando vaya paseando por el bosque o esté en una costa al lado del mar. Ghost of a tale ofrece composiciones musicales que pueden sobresaltarnos o ponernos melancólicos, estando muchas de ellas “cantadas” por nuestro pequeño ratón tan carismático.

En lo que se refiere a los efectos de sonido, Ghost of a Tale cumple con lo esperado: el metal suena diferente a la madera, los objetos que se destruyen presentan unos sonidos adecuados y podemos ser capaces de oír el aire en movimiento o sentir las hojas de los árboles.

Trampas y oscuridad, los mejores ingredientes

El apartado artístico de Ghost of a Tale nos ha parecido especialmente cuidado y no podemos más que aplaudir el excelente trabajo de SeithCG que han conseguido alcanzar tal nivel en todos y cada uno sus apartados contando con un presupuesto tan bajo, lo cual nos hace plantearnos una serie de dudas sobre si no estaremos subestimando a estos pequeños estudios en favor de otros más grandes pero que no son capaces de alcanzar el mismo nivel de calidad. que nos hace plantear una serie de preguntas a los jugadores más experimentados.

Finalmente, es importante mencionar que Ghost of a Tale cuenta con una traducción completa a nuestro idioma y creednos, el trabajo de localización merece mucho la pena.

Veredicto

Ghost of a Tale es una grandísima aventura protagonizada por un pequeño pero valiente ratoncito que hará frente a toda clase de peligros y pruebas en una serie de zonas laberínticas que nos retarán en todo momento. Su exploración, la riqueza de su historia y sus personajes y la belleza que rebosa en su apartado artístico dotan a este juego de unas características propias de una gran producción que le hacen brillar, pese a sus pequeños defectos. 

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Ghost of a Tale

Duración: 10-15 h.
8.5

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

9.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

7.0/10

Narrativa

9.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Apartado gráfico y narrativo de la obra
  • Historia que se sale de lo habitual

Aspectos Negativos

  • Necesita algo de optimización en su apartado técnico