Análisis de Ghostrunner. Corre, salta, ataca, en ese orden

ANÁLISIS de GHOSTRUNNER. Corre, Salta, ataca, en ese orden

Ghostrunner nos presenta un reto que se desarrolla de manera frenética a base de saltos y golpes de katana.

Cualquier jugador que haya mostrado algo de interés por la industria del videojuego es consciente de que Japón, Estados Unidos, y en Europa el Reino Unido, son las grandes referencias históricas para seguir en cuanto al desarrollo de videojuegos. En los últimos años, con la industria haciéndose cada vez más y más popular raro es el país que no ha visto como nuevos estudios de desarrollo proliferaban dentro de él año a año.

Entre todos estos países uno destaca especialmente; pese a no contar con demasiada tradición en el ramo durante el pasado siglo, en las últimas décadas Polonia se ha convertido en un referente, no solo en Europa sino en el mundo entero, en el ámbito del desarrollo de los videojuegos.

Si juntamos Polonia y videojuegos en una misma frase a todos nos vienen fácilmente a la mente nombres como CD Projekt Red, Techland, 11 bit studios, People Can Fly o incluso Bloober Team. Pero a poco que buceemos en el elevado número de videojuegos que recibimos, descubriremos que una buena cantidad de los que se lanzan sin demasiada publicidad y que terminan gustando mucho tanto a crítica como a público también proceden de dicho país.

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Precisamente en la que fue su antigua capital, y actualmente su ciudad más turística, Cracovia, tiene su sede uno de estos estudios, One More Level, conocidos por entre otros God´s Trigger y que ahora nos presentan Ghostrunner. Nos encontramos ante un interesante y desafiante juego que mezcla parkour en primera persona con acción y donde un único golpe significará muerte, tanto para nosotros como para los enemigos que nos iremos cruzando en nuestra meteórica ascensión.

Una historia genérica

En este título de One More Level nos ponemos en la piel, o más bien en los engranajes, de Jack el Ghostrunner el cual, tras perder la memoria se encuentra en la base de la torre Dharma, un enorme rascacielos que alberga lo que queda de la humanidad tras el suceso conocido como la Explosión, que acabó con la mayoría de vida en el planeta.

Comenzamos el juego desde lo más bajo de la torre Dharma

Nada más comenzar la obra una voz comienza a hablarnos: se trata del arquitecto, una inteligencia artificial que creó y gobernó la torre hasta que fue derrocada. Esta fue quien dio vida a los Ghostrunner con la idea de que vigilaran y mantuvieran la paz en la torre. Es por ello que nos encomienda la misión de que lleguemos a la cima de la misma y derrotemos a Mara, Maestra de las llaves, la cual actualmente dirige con mano de hierro toda la actividad dentro de la torre Dharma. Tendremos que cumplir la misión armados únicamente con una katana, aunque eso sí, una muy efectiva.

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A lo largo de la ascensión iremos conociendo muchos más detalles de la historia tanto del Ghostrunner mediante los diálogos que mantenemos con el arquitecto, y con algúna otra voz con la que nos vamos encontrando en nuestro camino, la Maestra de llaves incluida. De este modo profundizaremos en el conocimiento de la torre en sí y de los sucesos acaecidos recientemente que desembocaron en la situación actual.

Esta historia no deja de ser una mera excusa para tratar de dar algo de sentido a nuestro avance. La verdad es que es una de las mayores pegas que tiene Ghostrunner es que nos presenta una trama con pocas sorpresas y con escasos giros de guion bastante predecibles. Eso sí, es de agradecer que se haya tratado de otorgar algo de profundidad a la propuesta, aunque realmente no me ha resultado especialmente necesario.

En Ghostrunner las paredes son nuestro camino favorito

Además, la manera en la que se nos narra la trama no es la mejor. Ghostrunner es muy frenético y apenas disponemos de un segundo de respiro: cuando nos encontremos a un grupo de enemigos, pensar no será una opción, ya que deberemos tener todos nuestros sentidos centrados en acabar con ellos de la manera más rápida posible.

Teniendo esto en cuenta, una narrativa que se relata completamente mediante diálogos, con voces en inglés y subtítulos en castellano, resulta complicada de seguir ya que desviar un simple instante la vista del enemigo que tenemos enfrente o de la plataforma que debemos alcanzar se traduce en una muerte segura.

Lo mejor de cada casa

Desde que se presentó este Ghostrunner en la Gamescom de 2019 siempre que se ha hecho referencia a él, se nombraba a juegos como Mirror´s Edge, Superhot, Dishonored o Titanfall, y es que el juego polaco toma parte de cada uno de ellos y los combina de manera más que acertada.

Cualquier estructura con la que nos crucemos en ghostrunner nos viene bien para avanzar

En la parte plataformera, que se muestra mediante vista en primera persona, demostraremos toda nuestra habilidad haciendo parkour. Ya sea saltando, agachándonos, deslizándonos, corriendo de pared en pared, colgándonos de ganchos, o desplazándonos a toda velocidad por una especie de tirolina, apenas se nos permitirá parpadear y muchas veces saltaremos sin saber muy bien dónde vamos a aterrizar, confiando ciegamente en que la plataforma que necesitamos se encuentre donde deseamos, y a ser posible libre de enemigos en los alrededores.

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Un punto a favor es que la vuelta a la acción es prácticamente inmediata, ya sea nuestra muerte causada por el ataque de un enemigo o si, por un fallo en uno de nuestros aterrizajes, caemos al vacío. Además, este regreso a la batalla tendrá lugar casi en el sitio donde hemos muerto sin tener que volver a pasar por zonas que ya habíamos superado.

La electricidad no es buena compañía

Todo esto hace de Ghostrunner un título en el que el ensayo error es clave, ya que una vez que muramos en una zona, ya con la situación de cada enemigo en la misma y de las distintas plataformas en la cabeza, nos lanzaremos a un frenético intento que probablemente no superemos a la primera, pero cuyo progreso iremos viendo en cada sucesivo intento.

Y sí, esta sensación de mejora en nuestro rendimiento es otro de los puntos positivos del juego. Por muchas veces que caigamos en un nivel, que lo haremos, veremos paulatinamente más cerca la posibilidad de superarlo, animándonos a continuar intentándolo. Sí sumamos esto al hecho de reiniciar instantáneamente tras cada muerte, sea el número de muertes el que sea y siempre cerca de donde hemos fallado debido a la enorme cantidad de puntos de control, casi sentiremos la obligación moral de no rendirnos hasta terminar el nivel.

Esta sensación se verá acrecentada una vez que descubramos que, si salimos de la partida, estos puntos de control no se convierten en zonas de guardado por lo cual dejar un nivel a medias supone tener que reiniciarlo de cero. Sí, con la lección aprendida, pero teniendo que volver a enfrentarnos a todo no sabiendo realmente si lo hemos dejado en puertas de terminarlo.

Durante la mayor parte de Ghostrunner predominan los tonos oscuros

Difícil, pero no imposible

Pese a que ya he comentado que morir en Ghostrunner está a la orden del día, el título en sí es difícil pero no complejo, ya que todas las muertes se deberá al acertado diseño de niveles que nos depara una sorpresa prácticamente tras cada esquina o aterrizaje.

Los controles de Ghostrunner son bastante simples, con un único botón para cada acción, sin necesidad de realizar ningún combo complicado que nos distraiga de lo realmente importante. En este sentido es de agradecer que los botones que usaremos más frecuentemente sean los más accesibles, como lo son los gatillos que utilizaremos para saltar, atacar o usar alguna habilidad extra que iremos adquiriendo a lo largo de nuestra ascensión por la torre.

Porque, hablando de progresión, el Ghostrunner que comienza la aventura no es el mismo que la termina. A medida que pasen los niveles iremos aprendiendo diversas habilidades que tendremos que usar de inmediato para seguir avanzando. Éstas incluyen desde una especie de poder que ralentiza el tiempo para que nos situemos en una posición más ventajosa, a unas estrellas ninja letales, o una suerte de teletransportación con la que eliminamos a varios enemigos de golpe.

Así es como elegimos que habilidades equipamos a nuestro Ghostrunner

Estas habilidades las vamos a disfrutar por igual todos los que juguemos Ghostrunner, pero se nos deja aún un cierto margen para personalizar a nuestro corredor. Repartidos por la torre encontraremos un buen número de coleccionables y cuyo efecto va desde cambiar la katana a otorgarnos mejoras a la hora de combatir o descubrir la posición exacta de los enemigos.

Eso sí, no podremos equipar todas estas habilidades extra a la vez, teniendo que decidir cuáles activar mediante un minijuego que se asemeja al clásico Tetris. Para ser más preciso, cada una de ellas se nos muestra en el menú con apariencia similar a la de una ficha de Tetris, y la cuadrícula en las que las vamos a incrustar tiene algunos puntos deshabilitados. Tendremos que hacer encaje de bolillos para maximizar las opciones de mejora, resultando una obra muy interesante con este toque de estrategia, en la que cada uno de nosotros potenciará sus puntos débiles a la hora de jugar.

Niveles complejos y completos

En un mundo como el que nos propone Ghostrunner, en el que no vemos y sólo oímos a nuestros aliados y en el que, salvo contadas excepciones de las que hablaremos después, los enemigos son bastante genéricos, el peso de la obra debería recaer sobre el héroe, pero, esta vez, cuenta asimismo con otro inesperado protagonista.

La torre Dharma protagoniza ghostrunner tanto como nosotros

En esta ocasión, la torre Dharma es la que asume este rol principal cercano en peso al del Ghostrunner. A veces la veremos como una aliada, otras será nuestro más duro enemigo. Al igual que nosotros, observaremos cómo evoluciona a medida que avanzamos en nuestra ascensión desde la zona más profunda de la misma, sin mucho que contarnos, hasta que a mitad de la aventura descubrimos la ciudad que se incluye dentro.

El diseño de niveles de la torre está muy bien trabajado. Generalmente, en las zonas en las que nos encontramos a los esbirros de la Maestra de las llaves siempre tendremos más de un camino para derrotarlos, por lo que, si una ruta se nos resiste, podremos intentarlo por otro lado.

Las zonas de plataformas sí que ofrecen solo una alternativa de progreso y, al igual que el resto de la torre, muestran una evolución a la par que avanzamos en la aventura. Cada vez veremos cómo se va complicando nuestro objetivo, y observaremos que se van añadiendo diversas estructuras respecto de las que ya conocimos desde el comienzo. Lamentablemente, estas nuevas adquisiciones harán que nuestro marcador de muertes crezca de manera ininterrumpida hasta que nos hagamos con ellas.

Habrá que eliminar el escudo antes de hacerse cargo de ciertos enemigos

En un primer paso, y en un segundo, tercero e incluso cuarto, va a ser complicado disfrutar de la torre, y más darnos cuenta de los secretos que la misma esconde, ya que si tuviésemos que elegir una palabra para describir la experiencia que propone Ghostrunner, ésta sería vertiginosa. Ya he comentado que perder un instante en pensar mientras estamos combatiendo o saltando es sinónimo de muerte segura, pero el juego nos ofrece alguna oportunidad de relajarnos un momento al mando, y que así descanse nuestra mente y nuestras manos.

Una vez superemos determinados niveles, entraremos en una especie de ciberespacio, un entorno virtual, en el que encontraremos una serie de plataformas que, esta vez sí, podremos superar de manera más tranquila mientras que mantenemos alguna conversación algo más trascendente para el desarrollo de la historia, y que nos sirven de tutorial para las habilidades especiales que adquirimos en el transcurso de la historia.

Al finalizar todos y cada uno de los niveles, se nos muestra una lista con los mejores tiempos que hemos alcanzado y las veces que hemos muerto en cada uno de ellos.

En estas zonas, podremos tomar un pequeño descanso

Aparte de la historia principal, Ghostrunner nos ofrece la posibilidad de rejugar cada uno de los 17 niveles que lo componen de manera individual, impulsándonos a mejorar nuestros tiempos, convirtiéndose así esta modalidad en el objetivo perfecto de los speedrunners. Realmente es una propuesta que se agradece ya que, una vez superado un nivel por primera vez, y habiendo memorizado los pasos a seguir, resulta muy placentero cómo volver al mismo nos supone una más que considerable rebaja de nuestro tiempo.

La duración de Ghostrunner depende, mucho más que en otros juegos, de nuestra habilidad y de cómo absorbamos cada pequeña gota de aprendizaje que obtengamos en nuestro camino por la torre Dharma. Para daros un dato objetivo, en una primera pasada tardaremos un mínimo de 10 horas en descubrir que nos espera en lo alto de la torre.

Cortando voy, cortando vengo

Ya lo decíamos antes, la mayoría de rivales a los que nos enfrentamos a Ghostrunner son muy genéricos, los típicos masillas de toda la vida. Eso no quita para que nos pongan las cosas difíciles, pero realmente su carisma es muy limitado.

Dentro de los rivales, encontraremos adversarios con distintas armas, e incluso con un escudo que les protege tanto el frente como los flancos. Eso sí, a medida que nuestras habilidades crezcan, también lo harán las suyas, replicándonos y llegando a adquirir algunas similares a las que portamos. Todos los adversarios tienen el mismo patrón y según nos ven nos dispararán, más de una vez antes de que nosotros les hayamos situado.

La afilada katana que porta el ghostrunner es capaz de partir por la mitad lo que se proponga

Y este es el mayor peligro de los enemigos más que su poder en sí: como hemos mencionado anteriormente, el ensayo-error es el método de aprendizaje para poder superar con éxito el reto que supone Ghostrunner, y cada plataforma en la que nos apoyamos para saltar, o correr por ellas nos puede poner en tantos problemas como un enemigo.

Para derrotar a las huestes de la Maestra de las llaves estaremos únicamente equipados con una katana. Esta nos sirve para, de un solo golpe, decapitar o partir en dos a quien se nos ponga por delante, siendo esta arma súper eficaz y sirviéndonos también para detener proyectiles rivales o para realizar algún que otro efectivo parry.

Mención especial merecen los enemigos finales. Su número es muy escaso y, aunque realmente no son necesarios para la trama que nos cuenta la obra, una vez encontramos uno sentiremos como si hubiéramos hallado un balón de oxígeno, un oasis en el que parar de la sucesión de carreras por las paredes, saltos de gancho en gancho y combates frenéticos contra los enemigos. Realmente, aunque suene algo masoquista, nos hemos quedado con ganas de más en este sentido, incluso cuando, a excepción del combate que pone fin a la trama, no es la parte en la cual los diseñadores gráficos han puesto la carne en el asador.

En algunos niveles moriremos infinidad de veces

El estilo cyberpunk sigue de moda

En cuanto al apartado artístico, Ghostrunner abraza el tan de moda cyberpunk. Nos encontramos en un futuro distópico, que ya hemos visto en multitud de ocasiones y, especialmente, en los últimos tiempos. Una vez superamos la mitad de la aventura y justo cuando empezamos a ver excesivamente repetitivos los escenarios, se abre ante nosotros una nueva zona donde las luces de neón se dejan ver algo más, aunque sin llegar a destacar tanto como una ambientación de este estilo podría requerir.

En resumen, nos encontramos ante una propuesta con un nivel gráfico más que aceptable. La obra, la cual una vez que iniciamos la acción no nos permitirá un descanso hasta que superemos una sección, no ve mermado su rendimiento nunca y logra mantener la sensación de velocidad en todo momento. Eso sí, no están exento de detalles que podrían ser mejorados como por ejemplo los enemigos desmembrados que lucen de una manera muy pobre.

Donde menos lo esperemos, encontraremos un punto al que agarrarnos

Para culminar con la ambientación cyberpunk, One More Level ha contado para la realización de su banda sonora con Daniel Alexanrovich, conocido profesionalmente como Daniel Deluxe. Este joven artista goza de bastante fama dentro del mundo de la música electrónica y el retrowave, habiendo sido participe de algunas campañas promocionales con bastante éxito a escala internacional.

En Ghostrunner realiza un trabajo que alcanza a un muy buen nivel, con una BSO que nos acompaña en cada instante, contando con varios momentos que nos aportarán una buena dosis de adrenalina.

El apartado sonoro se ve complementado con un correcto doblaje en inglés, estando caracterizados vocalmente cuatro de los personajes del juego. El título cuenta con subtítulos en varios idiomas (incluido el castellano) los cuales nos ayudan a enterarnos de la historia, aunque, como ya hemos dicho, el desarrollo en sí Ghostrunner no favorece ese instante de pausa que necesitaríamos para leerlos.

En Ghostrunner, la línea recta no siempre es el camino más corto

Veredicto

Ghostrunner ha resultado ser un notable juego, que ha logrado algo que suena fácil, pero pocas veces se consigue, como es tomar los puntos fuertes de distintos juegos, mezclarlos y que de ahí resulte un buen juego.

Pese a flojear en algún apartado como puede ser la historia, o el diseño de algunos enemigos, su buen hacer en otros hace que pronto olvidemos esos fallos, y es que su excelente jugabilidad y un nivel de reto que en ocasiones nos hace tirar de orgullo para mantenernos en la partida, logra engancharnos y nos demuestra que a veces lo más simple resulta muy efectivo.

Ghostrunner

Duración: 10-12 h
8

Jugabilidad

9.0/10

Gráficos

7.0/10

Sonido

8.0/10

Innovacion

7.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

9.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • La jugabilidad engancha desde el primer momento
  • Se nota como evolucionamos tras cada intento
  • La atmósfera cyberpunk resulta muy creíble

Aspectos Negativos

  • La historia ni es interesante ni esta bien contada
  • Los enemigos, salvo contadas excepciones, parecen clones