Análisis de Ghostwire Tokyo (PS5). Acción sobrenatural y exploración vertical de los padres de The Evil Within

Ghostwire Tokyo

Analizamos Ghostwire Tokyo. Una aventura de acción paranormal con mucha identidad

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Ghostwire Tokyo llegará a PS5 y PC este mes de marzo. La nueva aventura de acción paranormal con algunos toques de terror de Tango Gameworks y Bethesda apuesta por darle un giro a los juegos de disparos en primera persona. En este FPS cambiamos las armas por nuestras manos, la munición y balas por hechizos y los enemigos más mundanos por fantasmas llegados del más allá a través de una extraña niebla que ha vaciado las calles de Shibuya de cualquier rastro de vida humana. Te contamos qué nos ha parecido Ghostwire Tokyo en nuestro análisis.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha visto atraído por otros mundos y dimensiones. El animismo mágico nos ha acompañado desde los primeros albores de la civilización en los que mirábamos al sol, la tierra, el agua y los objetos que nos rodeaban como deidades  y espíritus capaces de alterar el curso de los acontecimientos a los que el hombre solo era capaz de admirar, aceptar y, en algunos casos, rezar.

El paganismo europeo y su panteísmo que iguala a dios con el mero hecho de la existencia, son las raíces que tenemos más cercanas en occidente. No obstante, esta línea de pensamiento ha tenido su reflejo a lo largo y ancho del globo, en África es común aún la creencia tribal en el magara, una fuerza vital que une a todos los seres trascendiendo más allá de la vida o la muerte, uniendo ambas estrechamente.

Otro caso ocurre en el continente americano, donde la tribus como la mapuche cree en los Ngen, espíritus de la naturaleza que mantienen el equilibrio y orden entre ésta y los seres humanos, por lo que, cómo vemos, y a pesar de la particular forma en la que la cultura japonesa ha dado a conocer al mundo sus creencias, desdibujándolas y reformulándolas por medio de videojuegos, mangas, cine y anime, Ghostwire Tokyo se introduce en un tema que, a menudo, nos es más familiar de lo que cabría pensar.

Probablemente estuvieras esperando que empezara este texto contándote a degüello si el título funciona bien o mal en sus mecánicas de exploración, shooter y mundo abierto. No te preocupes, lo haré, pero quiero tomarme un momento para hacer hincapié en el mayor acierto que tiene Ghostwire Tokyo desde mi punto vista.

ghostwire tokyo
Extraer núcleos de nuestros enemigos es importante en Ghostwire Tokyo

Y es que, siendo una obra completamente de ficción, lo nuevo de Tango Gameworks sabe introducir por medio de misiones secundarias y algunos coleccionables presentes dentro de los escenarios una enorme cantidad de detalles sobre su tradición y mitología que cualquiera con un mínimo interés va a saber apreciar.

Durante mi partida ese ha sido el motor que me ha impulsado a continuar y a explorar su mundo al cien por cien, descubrir cómo esos yokais que tan frecuentemente han sido aprovechados por estudios nipones como Team Ninja para ser usados como enemigos en juegos como Nioh o Nioh 2 tienen  su reflejo dentro de la sociedad actual japonesa.

Elementos reconocibles del folclore japonés como los obakes y los yureis tan propios de sagas como Project Zero tienen su espacio en este juego, siempre, eso sí, con una buena explicación detrás en forma de nota de texto o por medio de algunas mecánicas particulares que hablan sobre cómo la tradición más urbana trata a su mitología en el actual panorama japonés.

Podría parecer algo menor, pero creo que una gran parte del público que se acerque al juego va a descubrir un buen número de referencias que le eran hasta ahora desconocidas o poco claras y, gracias a su paso por Ghostwire Tokyo, va a tener algunos conceptos más claros. Al menos es con lo que yo me quedo esencialmente de mi tiempo de Ghostwire Tokyo.

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KK en Ghostwire Tokyo

La magia por un shooter: Ghostwire Tokyo

Entrando ya en harina, Ghostwire Tokyo presenta una propuesta de mundo abierto comedida, que sabe establecer ciertos límites y a la que se le agradece que no haya querido convertirse en otro enorme mapa salpicado de tareas infinitas teniendo claro hasta dónde y cómo quería llegar. No obstante, se trata un juego que está un peldaño por detrás de la saga The Evil Within en muchos apartados, habiéndome dejado satisfecho, pero no encandilado.

Buena parte de la culpa puede que la tenga su sistema de ¿disparos?. En los primeros compases se siente genial dejar de lado las armas y ver como nuestras manos se mueven rítmicamente emulando el ritual budista esotérico Kuji-Kiri utilizado en artes marciales como el ninjutsu y que otras obras culturales como el manga-anime Naruto también ha sabido representar, en su caso para realizar jutsus.

Haciendo uso de lo que Ghostwire Tokyo denomina ‘tejido etéreo’ vamos a lanzar tres formas distintas de hechizos contra nuestros enemigos. Fuego, aire, y agua, cada uno diferente al anterior en cuanto su cadencia, cantidad de munición y tipo de disparos. De esta manera, el tejido etéreo de agua servirá para lanzar ataques en forma de arco capaces de alcanzar a varios enemigos, el fuego puede crear grandes explosiones de área o el de aire centrarse en avasallar a una unidad en concreto.

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Algunas escenas de Ghostwire Tokyo pueden resultar perturbadoras

El punto de partida es este, sin embargo, y a pesar de que el programa ofrece un árbol de habilidades dedicado a mejorar estos movimientos, la repetición y falta de profundidad en esta faceta acaba lastrando esta buena innovación como elemento resaltable en el total de la experiencia. El arco que portamos como acompañamiento, o el uso de talismanes capaces de fijar a enemigos, crear señuelos u ocultarnos de su vista, por citar algunos ejemplo, acaban siendo herramientas a las que no se les saca todo el partido que sería deseable.

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Me hubiera gustado que el juego planteara algo más de variedad a la hora de enfrentarnos a unos enemigos que depositan su capacidad de desafiar al jugador en combinar distintos ataques propiciando asociaciones que, a medida que se va avanzando en el juego, se vuelven más complicadas y van a exigir al jugador cierta planificación estratégica y gestión de la munición. Su IA agresiva es, sin duda, una buena noticia.

Con todo, y a pesar de ser un título muy básico en cuanto a los movimientos que podemos ejecutar en combate con nuestro protagonista, Akito, la mecánica de extracción de núcleos hace que el juego adquiera un dimensión propia y distintiva durante los combates. Sin poder hacer mucho más que agacharnos, bloquear o disparar, Ghostwire Tokyo crea su manera de acabar con los enemigos, obteniendo recompensas como aumentar nuestro medidor de sinergia o sanar algunos puntos de nuestra barra de vida. 

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Las estatuas Jizo aumentan nuestra munición en Ghostwire Tokyo

Extraer el corazón de nuestro enemigos requiere de encontrar el momento, el título tiene su tempo, y frecuentemente la animación de la que hace uso acaba viéndose interrumpida por algún ataque que impacta sobre nosotros y que nos hace perder el ansiado botín.

Ghostwire Tokyo tiene su propia manera de ser jugado y esta planificación estratégica de la que os hablaba hace unas pocas líneas, solo se va a ver interrumpida por algunos momentos en los que, con ayuda de KK, acabemos desencadenando nuestro poder, ralentizando a los enemigos dentro del área de efecto y creando objetivos más asequibles de derrotar durante el tiempo que dura la ulti.

El bloqueo a tiempo, tipo parry, acaba siendo un aliado eficaz, sobre todo si se mejora su particular rama del árbol de habilidades que nos permite generar cristales de éter al ejecutarlo con éxito recargando así nuestro contador de munición en cualquiera de los tres tejidos etéreos que podemos usar. 

A pesar de la escasa evolución de su sistema de juego o su planteamiento ciertamente conservador y escaso en cuanto a movimientos en comparación con otras propuestas presentes en el mercado de videojuegos en primera persona, lo cierto es que Ghostwire Tokyo consigue hacerse con una personalidad única, un toque distintivo que le hace diferente al resto.

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Calles desiertas en Ghostwire Tokyo

Lo mejor en esta faceta no viene tanto de la mano del software, y es que, en la versión analizada de PS5, hemos encontrado uno de los mejores sistemas de cambio de habilidades y armas para un FPS que solo es posible gracias a un buen aprovechamiento del hardware.

Gracias al panel táctil del DualSense vamos a poder cambiar de habilidad de manera rápida e intuitiva, sin necesidad de pausar o ralentizar los enfrentamientos para entrar en un menú radial de selección. Esto hace que las animaciones de manos tan espectaculares por las que lo nuevo de Tango Gameworks ha llamado tanto la atención no pierdan fluidez en ningún momento durante el combate.

Sin duda, una buena decisión de la que espero sepan sacar partido más juegos en el futuro. Aquellos que lo prefieran o que lo jueguen en PC con un periférico no adaptable, podrán seguir usando el método más tradicional con el menú radial por medio de la presión sostenida de R1.

Además del enfrentamiento directo, en algunas zonas y jefes finales tendremos que tirar de sigilo, una mecánica que Ghostwire Tokyo fuerza en alguna que otra ocasión separando a Akito de KK, algo que impedirá que podamos sacar a relucir todo nuestro potencial en combate. Su aplicación es bastante sencilla, sin contar con demasiados entornos dedicados a tal fin o una profundidad reseñable. 

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No todas las puertas Torii están a pie de calle en Ghostwire Tokyo

Shibuya desde las azoteas: la exploración en Ghostwire Tokyo

Ghostwire Tokyo es un juego de mundo abierto muy particular. Lo cierto es que su mapeado no es tan extenso como cabría pensar en primera instancia, ciñéndose estrictamente al barrio de Shibuya. Además, no todas las áreas del mismo van estar disponibles desde el principio, por lo que habrá que avanzar en la campaña principal para poder acceder a nuevas zonas. Los límites a la exploración los pone la misteriosa niebla que inunda la ciudad y a la que, si bien no somos sensibles de la misma manera que el resto de las personas por motivos argumentales, sí que somos vulnerables, por lo que sufriremos daño si tratamos de traspasarla.

Para despejar esta niebla tendremos que purgar las puertas Torii repartidas tanto a pie de calle como en otras localizaciones elevadas de Shibuya. Ghostwire Tokyo no necesita más de dos manos para contar sus escenarios interiores, que dedica en gran parte a algunas misiones secundarias y a su historia principal. Es por esto que los exteriores de los edificios como terrazas y azoteas van a ser la forma en la que un mapa pequeño en extensión gana algunos enteros por volumen.

Gracias a la presencia de Tengus, unos yokais alados que van a servir como puntos de anclaje y ascenso rápido a las alturas, podremos ir explorando la ciudad desde arriba. Además, nuestro personaje tiene la capacidad de planear, algo que os recomiendo que mejoréis en cuanto podáis para poder estar a mayor cantidad de tiempo posible en el aire, siendo la experiencia mucho más fluida que cuando vamos a pie o simplemente corriendo. 

No obstante, el mundo abierto de Ghostwire Tokyo se queda en un punto intermedio que lo deja algunos pasos por detrás de sus coetáneos. Sus misiones secundarias, que durante los dos primeros capítulos parecen dispuestas a sorprender en cada una de ellas, acaban convirtiéndose en tareas repetitivas que realizar de manera compulsiva durante la exploración si es que queremos acabar el juego al 100%.

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Eliminando la corrupción en Ghostwire Tokyo

Solo el ejercicio ya mencionado de visibilización del folclore esotérico japonés hace que la recolección de objetos para vender a Nekotamas tenga sentido. En las tiendas regentadas por estos ‘gatetes fantasma’ vamos a encontrar recompensas en forma de ropa o pistas de música y podremos comprar una enorme cantidad de alimentos urbanos de Tokyo, muy al estilo de la saga Yakuza, aquí las descripciones y usos de todos ellos están también a un gran nivel de profundidad.

De hecho, estos alimentos van a ser usados para curarnos de nuestras heridas en combate, y frecuentemente se van a ver repartidos por los escenarios metidos en bolsas de la compra o en cofres de loot vestidos para la ocasión de contenedores. Los alimentos que encontramos tienen dos vertientes, ya que existe una variante espectral de algunos de ellos que van a servir para, además de curarnos, crear un incremento temporal de nuestras habilidades como mejorar nuestra resistencia o potenciar el daño de nuestro ataques.

En resumen, las actividades de Ghostwire Tokyo se ven concentradas en encontrar tanukis ocultos por los escenarios, conseguir liberar almas encerradas en cubos antes de que los yureis absorban su poder, purificar zonas infestadas por la corrupción, acabar con oleadas de enemigos que puedan encontrarse por los escenarios, cazar yokais siguiendo algunas mecánicas muy particulares y recolectar las almas de los habitantes de Shibuya para devolverlas a través de unas extrañas cabinas telefónicas modificadas para tal fin. 

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Seguir el rastro es común durante algunas misiones secundarias

Mención aparte merece la procesión Hyakki Yako, una amalgama de visitantes muy llamativa que recorre las calles de Shibuya, si nos encontramos con una seremos transportados inmediatamente a una dimensión alternativa en la que las cosas se van a poner peliagudas, teniendo que hacer frente a un buen puñado de enemigos que, una vez hayan sido derrotados, nos devolverán con un buen botín en forma de espíritus.

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Desde luego, algunas de estas no son las tareas más habituales dentro de un videojuego. De hecho, se podría decir que, con salvadas excepciones, el juego no cuenta con misiones secundarias de entidad lo suficientemente grandes o elaboradas para ser consideradas como tal. Algo que no resulta un problema, pero que puede que descoloque a algún que otro jugador que se acerque al título con las expectativas más altas de la cuenta.

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En Ghostwire Tokyo los fantasmas han adquirido formas extraídas del imaginario colectivo

No obstante, resulta importante prestar atención a todo lo que el barrio de Shibuya tiene para ofrecer, ya que para subir de nivel va a ser necesario recolectar el mayor número de espíritus que sea posible o contar con suficientes magatamas de yokai como para desbloquear nuevas ramas de progreso que mejoren nuestras capacidades dentro de un árbol de habilidades que consigue darle un toquecillo RPG al título.

Precisamente la mejora de estas habilidades al completo va a ser compleja si se va a directamente a por las misiones principales y secundarias y se obvian todas las tareas que Ghostwire Tokyo ofrece, así que, a pesar de que el juego permite volver a completar el cien por cien tras la finalización de la campaña, conviene tomárselo con calma y tratar de encontrar todo. 

De hecho, hay algunos objetos muy interesantes como los rosarios, que mejoran la potencia de nuestros tejidos etéreos, las estatuas jizo, que aumentan nuestra capacidad de munición y la investigaciones de KK que nos dan directamente puntos para gastar en nuevas habilidades, que conviene no perder de vista.

Afortunadamente Ghostwire Tokyo es muy amigable en este sentido y rezando en santuarios o marcando los objetos que buscamos en las tiendas de los Nekotamas vamos a desvelar su localización a cambio de unos cuantos meikas.

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El síndrome de Diógenes en Ghostwire Tokyo

Ghostwire Tokyo cuentra una historia intimista sobre el amor, la familia y la pérdida 

Toda la fuerza narrativa que desprenden sus notas y coleccionables, se ve debilitada cuando entramos en cuestiones puramente argumentales. No voy a entrar a explicaros demasiados detalles sobre su trama principal, creo que merece la pena que la descubráis vosotros mismos.

Sin embargo, el personaje de Hannya, nuestro antagonista principal, sí que ha sido revelado ya por parte de Bethesda. Lo cierto es que Ghostwire Tokyo no encuentra en él a un villano con la suficiente fuerza y carisma para trascender a la obra. Sus motivaciones están claras, pero las vías que tiene para ejecutarlas o cómo se expresan en el juego pueden resultar un tanto confusas. 

Algo parecido ocurre con nuestros aliados, miembros del grupo al que pertenecía KK antes de los eventos del juego y a los que, para conocerlos mejor, os sugerimos que os acerquéis a la novela visual que sirvió como preludio a Ghostwire Tokyo.

Creo que sin los datos que aporta esa trama puede que queden algunos vacíos difíciles de rellenar o que al menos a mi me han parecido interesantes para conocer mejor a algunos personajes de especial interés en el juego como son los casos de Ed o Erika, a los cuales no se les llega a desarrollar lo suficiente durante el título, quedando como atisbos de un pasado que nunca volverá.

Ghostwire Tokyo
Purificar puertas Torii nos da acceso a nuevas zonas de Shibuya

A pesar de estos ‘peros’ la campaña de Ghostwire Tokyo es entretenida, planteando algunas secciones que recuerdan al terror psicológico visto en la propia saga The Evil Within o en otras obras como Layers of Fear.

Gracias al uso de dimensiones paralelas, Ghostwire Tokyo se puede permitir crear ambientes específicos cuando lo necesita y en algunas ocasiones destinadas a enfrentamientos contra jefes finales que no han terminado de convencerme en la forma en la que están ejecutados ni en cuanto al desafío que plantean en sus combates. 

Ghostwire Tokyo luce espectacular en PS5

En cuanto su apartado artístico Ghostwire Tokyo consigue convencer por su impresionante réplica de Shibuya. Pasear por sus calles es como viajar a la capital de Japón, algo que se agradece mucho en tiempos de pandemias y guerras que tanto coartan nuestra libertad de movimiento.

En cada una de sus esquinas encontramos alguna referencia que es más o menos conocida dentro de la cultura popular. La mezcolanza que hace de estos elementos con el mundo espiritual donde los yokai y los yurei se dan cita resulta muy atractiva en los en todos los compases del juego.

Ghostwire Tokyo
En Ghostwire Tokyo el villano se oculta tras una aterradora máscara

Además, las animaciones presentes durante el combate con las manos o a la hora de desplazarnos rápidamente a través del planeo son más que convincentes, a todo esto ayuda el hecho de que el diseño de los enemigos tiene que ver con personajes y personas que encontramos en nuestra realidad cotidiana. Me ha gustado mucho que algunos de estos demonios sean escolares con sus uniformes o señoras con gabardina e incluso el típico ejecutivo aburrido y enfadado al que hay que enfrentarse más allá de las palabras.

Con un apartado artístico sobresaliente,  Ghostwire Tokyo es uno de los juegos más punteros de lo que llevamos de generación en lo técnico.  Muy robusto y con varios modos diferentes de calidad gráfica, el juego funciona correctamente en modo rendimiento con una resolución a 4K dinámica y una tasa de imágenes por segundo muy estable a 60. Para su modo calidad corre a resolución 4K con trazado de rayos en reflejos en charcos y luces con mucha plasticidad, pero teniendo que ajustar su tasa de imágenes en 30 fps.

Resulta muy convincente y muy agradable pasear por Shibuya con el ray tracing activado y tiene un efecto ‘wow’ increíble, de hecho, creo que es uno de los juegos que mejor a sabido aprovechar esta característica, creando un enorme número de superficies que saben sacar partido de esta tecnología. Pero lo cierto es que en el combate prima la velocidad y la capacidad de reflejos por encima del apartado más visual, por lo que me he decantado jugarlo en modo rendimiento.

Además de lo anteriormente mencionado contamos con otros cuatro modos que mezclan de manera sobresaliente la capacidad del juego de ponerse a prueba desatando la tasa de imágenes por segundo y componiendo una resolución dinámica que va a tener su suelo en 1080 para dar mayores tasas de velocidad al juego. Las combinaciones aquí son muy versátiles y es muy agradable encontrar que un título de nueva generación se atreve a ir un paso más allá de los dos típicos modos. No obstante, creo que con el modo rendimiento estándar es más que suficiente para disfrutar de la experiencia como se merece.

Ghostwire Tokyo
Acaba con los fantasmas antes de que se hagan con los espíritus

Mención especial merece el aprovechamiento que se ha hecho del DualSense de PS5 en Ghostwire Tokyo sacando mucho partido de la vibración háptica y los gatillos adaptativos en todo momento, consiguiendo muy buenas sensaciones con las gotas de la lluvia que ‘caen en el mando’ o usando la vibración para determinar por dónde van acudir los golpes del próximo enemigo.

La resistencia en los gatillos a la hora de lanzar los hechizos hacen que no sea un proceso tan fácil como presionar compulsivamente el botón y esa misma resistencia puede acabar creando un desgaste en el jugador que puede llegar a ver como su propio cansancio sea el único límite que tiene para lanzar el mayor número de ataques en el menor tiempo posible.

Obviamente estas funciones se reciben con muchísimo entusiasmo, pero por encima de todas ellas está el ya comentado uso del panel táctil que además de para cambiar rápidamente de habilidad o modo de disparo, sirve para hacer ciertos gestos que van a servir para desbloquear algunas puertas Torii, acabar con una maldición de algunas zonas y solucionar algunos sencillos puzzles que el juego plantea.

No obstante, si no te gusta mucho esta función o acabas un poco agotado de la repetición de esta mecánica puedes decantarte por dejar que sea la IA aliada a través de KK quien haga estas señales. Algo que no pensaba que utilizaría, pero que debido a la innumerable repetición del proceso durante todo el juego he acabado agradeciendo en las fases finales del mismo.

Ghostwire Tokyo
La Torre de Tokio en Ghostwire Tokyo

En cuanto al apartado sonoro el título llega completamente doblado al castellano en voces y textos con una muy buena actuación de voces conocidas dentro del mundo del videojuego. Su banda sonora no pasa del ambiental, aunque destaca en algunos momentos en los que la solitaria ciudad de Tokyo nos regala temas actuales que dan un buen reflejo de cómo es el día a día allí.

A pesar de que Ghostwire Tokyo no pretende ser un juego de terror, lo efectos de sonido consiguen ser perturbadores en muchos momentos, algo que el juego agradece en términos de intensidad en muchos momentos  

Veredicto

En definitiva, Ghostwire Tokyo es un juego muy poco habitual en los tiempos que corren, lo cierto es que consigue ganarse una identidad propia y que el movimiento de las manos para realizar ataques y combos es muy plástico y combina muy bien con la utilización del panel táctil de PS5. Los combates gozan de buen ritmo, creando un tempo propio a pesar de la limitado de nuestros recursos ofensivos y capacidad de movimientos. La variedad de los enemigos, que introduce nuevas unidades hasta el final, es algo que también va a mantener el interés por el título.

Sin embargo como juego de mundo abierto no consigue satisfacer las necesidades actuales del mercado, siendo quizás demasiado tradicional en su estructura y contando con unas misiones secundarias algo estériles que pronto se convertirán en meras tareas. Los argumentos de su campaña principal pueden no convencer a todo el mundo, pero por encima de todo esto en Ghostwire Tokyo me quedo con el reflejo que se ha hecho de las costumbres y el folclore del pueblo japonés.

Estamos ante una muy buena muestra de que los videojuegos pueden servir también para acercarnos a la cultura y no solamente como un mero entretenimiento audiovisual. Ghostwire Tokyo no es un juego para todo el mundo, pero si te acercas abierto a empaparte de todo lo que tiene que contar, puede que encuentres una experiencia única y sin réplica dentro del mercado actual.

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Ghostwire: Tokyo

Duración: 15-20h
7.8

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

9.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

7.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Un derroche de folclore japonés, se nota mucho cariño detrás, culturamente como si viajaras a Japón.
  • Un mundo abierto bien nutrido que invita a estar siempre haciendo algo.
  • Gráficamente muy versátil en PS5, el título más variado hasta la fecha en ese apartado.
  • Su sistema de combate es muy original…

Aspectos Negativos

  • …aunque se acaba desgastando y se echa en falta más evolución.
  • Algunos vacíos narrativos. Aconsejamos jugar la visual novel que sirvió como prólogo.