Análisis de Green Hell (VR). Una experiencia de supervivencia que te hará agradecer vivir en la ciudad

Green hell

Green Hell VR: Quest Edition es un juego increíblemente inmersivo y exigente, cargado de mecánicas que se ajustan a la realidad virtual.

Los juegos de supervivencia son un concepto peliagudo en realidad virtual. La razón de esto es simple: incluso jugando en un ordenador o consola de la forma clásica, muchos de los juegos de este género funcionan (por diseño) a base de acciones y mecánicas repetitivas, que el propio juego suele facilitar mediante la automatización de pasos intermedios. No es lo mismo estar sentado de forma cómoda jugando a minecraft, por ejemplo, y pulsando el ratón miles de veces mientras estamos sentados picando minerales, que dar literalmente miles de golpes con la mano en la que llevamos nuestro pico virtual.

Esto no quiere decir que carezcan de encanto. Incluso los juegos de supervivencia pueden ser considerados un nicho (aunque uno popular, todo sea dicho). Simplemente hay que tener en cuenta que la traducción de este género a realidad virtual no es fácil. La realidad virtual brilla cuando la experiencia se parece más a lo que haríamos con nuestro propio cuerpo, y la realidad es que sobrevivir es agotador. Green Hell nos permite pues experimentar esta diferencia de la manera más evidente, pues existe una versión para PC.

Este análisis funciona como un dos por uno, en el que no solo os contaremos la experiencia de Green Hell, sino las diferencias con la versión clásica, y por qué creemos que están allí.

Green Hell cuenta con todas las opciones para hacerlo lo más cómodo posibles, pero aun así marea.

Green Hell es un juego de supervivencia bastante conocido en la comunidad de este género por el enorme tamaño de su mapa y la dificultad de recorrerlo, la letalidad de los animales que te saltan encima, y la dificultad en todas y cada una de sus fases, estés más o menos preparado.

El juego nos obliga a recorrer una enorme selva amazónica llena de peligros. El juego original destaca por su buena narrativa (algo fuera de lo común en juegos de este tipo), sus agobiantes (en el buen sentido) escenarios, y su foco en técnicas de supervivencia realistas.

En su versión para realidad virtual, Green Hell ha tenido que adaptarse al medio. Otros ejemplos del potencial de la realidad virtual para la supervivencia como Into the Radius o incluso Minecraft chocan con las mismas barreras que Green Hell VR.

Un hecho indiscutible es que disfrutes más o menos de la realidad virtual, jugar en esta plataforma es mucho más agotador que jugar en cualquier otro medio. Incluso jugar sentado (lo que por desgracia suele hacer la experiencia pero) sigue agotando mentalmente y físicamente (sobre todo en los ojos) mucho más rápidamente de lo que cabría esperar.

La dificultad escala mucho según lo que elijas, cuidado

En un juego de supervivencia como Green Hell (por lo menos en su versión original) o cualquier otro ejemplo del género, el hecho es que los mapas gigantescos y las tareas mecánicas no son sólo partes del género, son parte de la diversión.

Pero no es lo mismo recorrer rápido desde tu mesa mirando arriba y abajo con el ratón de forma veloz, que tener que agacharte literalmente hasta el suelo y subir y bajar y girar, con el consecuente mareo que probablemente experimentes, hace la experiencia mucho menos disfrutable.

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Green Hell se ha enfrentado a esto de algunas formas que pueden sonar extrañas, pero en el fondo son probablemente la mejor solución alcanzable. También hay que tener en cuenta que este análisis está realizado con la versión de Oculus Quest (la única disponible para realidad virtual actualmente) y que todas estas cosas podrían cambiar (y esperemos que algunas lo hagan, como comentaremos después) en su versión para PC VR.

La narrativa funciona a base de walkie-talkies

Green Hell VR es realmente lo que podría llamarse una versión lite de su experiencia original. Si bien la narrativa no cambia en lo absoluto y la historia es básicamente la misma, los escenarios y el apartado técnico sin duda han sufrido un downgrade.

El escenario y los caminos disponibles para el jugador han sido reducidos visiblemente para encajar el juego no solo en el concepto de realidad virtual, sino en un casco de realidad virtual standalone.

La calidad gráfica y técnica es bastante inferior a la original. Eso sí, eso no hace que el juego sea menos bonito. El hecho de ser más pequeño ayuda a que el juego se sienta más inmersivo aunque la cantidad de árboles y terreno sea más pequeña.

La supervivencia en Green Hell es dura.

La jugabilidad también ha sufrido una reducción significativa. En el juego original los enemigos no escaseaban, lo cual hacía que la experiencia fuera más desafiante. En la versión de realidad virtual los encuentros con enemigos son mucho más escasos, probablemente debido a que el sistema de combate se siente infinitamente más torpe.

Ese punto negativo se compensa con el hecho de que la supervivencia se siente mucho más inmersiva. Puedes usar básicamente cualquier objeto del escenario para romper y golpear otros objetos ya sea para defensa o para crear otros objetos.

Armado con tu machete deberás de interactuar con el escenario para crear básicamente todo desde cero, y aunque los requerimientos de materiales han sido significativamente reducidos respecto a la versión original, el hecho de que las acciones automatizadas han desaparecido más que compensa con la inmersión.

Mandar a tu pareja sola a una selva misteriosa con indigenas canibales? Todo correcto.

No cuentes con que el personaje haga demasiadas cosas por su cuenta, vas a mover las manos mucho más de lo que podrías llegar a pensar. Y eso es bueno.

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Si habéis visto el trailer del juego veréis que la curación se efectúa enrollando vendas hechas de forma manual, por ti mismo, a tu alrededor. Básicamente todo el juego es así. ¿Quieres abrir un coco? Busca algo para romperlo. ¿Quieres partir un objeto? Busca un objeto más duro.

Además de esto tendremos a nuestra disposición un diario para ir registrando lo que encontremos, y una serie de pequeñas adaptaciones típicas de la plataforma como un reloj para controlar todas nuestras constantes vitales.

El lore está repartido de mil maneras por el mundo.

Green Hell juega sus cartas muy bien para ocultar estas pequeñas carencias de las que estamos hablando en su adaptación a realidad virtual. El apartado sonoro del juego te pondrá la piel de gallina y te mantendrá en vilo intentando escuchar todas las pequeñas pistas de que vas a ser atacado.

Y si no estás intentando escuchar, sin duda estarás intentando ver. Si eres una de esas personas claustrofóbicas a las que sentirse encerrado les agobia, o peor aún, tenéis miedo a los insectos pequeños, este juego probablemente no sea para vosotros. Green Hell se toma la selva (y sus problemas) muy en serio.

En Green Hell el manual será vuestro mejor amigo.

Green Hell te permite moverte de la manera que prefieras, ya sea con teletransporte o con movimiento natural. El juego funciona bien en Quest, aunque en según qué zonas probablemente notarás sensaciones de náuseas si no has desarrollado tus piernas VR lo suficiente.

Veredicto

Con una duración de unas 10 horas, una narrativa interesante, y su increíble inmersión, Green Hell va a convertirse probablemente en el mejor juego de supervivencia nativo para Quest. Eso no quita que estemos muy interesados en probar su versión para PC VR y volver a la jungla con mejores gráficos y, esperemos, escenarios más grandes. Llevar un juego como este de forma nativa a Quest es un logro en sí mismo y no podemos dejar de recomendarlo.

Grenn Hell VR

Duración: 10 h
8

Jugabilidad

9.0/10

Gráficos

7.0/10

Sonido

8.0/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Muy rejugable.
  • Dificultad bien medida.
  • Buena narrativa.

Aspectos Negativos

  • Reducido comparado con el original.
  • Funciona bastante justo en Quest (marea).
  • Texto borroso en los subtítulos.