Análisis de Hades (PlayStation 5). Escapando del Tártaro a los mandos de la nueva generación

Hades

Hades por fin llega a las consolas de nueva generación con una versión que apuesta por mostrar músculo técnico conservando todas las virtudes que le hicieron uno de los juegos del año pasado.

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Hades fue, sin duda, uno de los juegos del 2020. Entre las claves del éxito de la propuesta de Supergiant Games están su jugabilidad dura pero muy bien pensada, un aspecto artístico sublime, una original forma de contar su trama y, sobre todo, esa esencia rogue-like que hace que, aunque caigas en combate, siempre quieras levantarte una última vez para ver si esta vez, por fin, logras escapar del Tártaro. Ahora, por fin, el título está disponible para las consolas de Sony y Microsoft de la pasada y actual generación.

Hablar a estas alturas de Hades me resulta complicado. Me explico. Yo ya tuve la oportunidad de disfrutar el título en su versión de Nintendo Switch el año pasado y quedé atrapado por él, hasta el punto de que sigo volviendo al mismo de vez en cuando. Siempre hay una nueva partida que jugar en la que usar una combinación distinta de bendiciones divinas para superar el juego.

Reportaje sobre Supergiant Games

La perspectiva de volver a encontrarme con esta obra, partiendo de cero, me resultaba harto atractiva. Quería saber si, con toda la experiencia que había acumulado en mis más de 40 horas de juego, me iba a servir para que mi éxodo del Tártaro fuera un paseo militar. Lamentablemente (para mí), he de comentar que no, que sigue siendo igual de duro si te acercas a él por primera vez dado que, como todo buen rogue-like, la obra no quiere que la consumas de manera rápida, sino que te va atrapando a fuego lento. Y, en este caso, he vuelto a acabar quemado (en el buen sentido de la palabra) en su mundo.

Por nuestros ojos irán pasando varios de los dioses del Olimpo. Cada uno con su historia y sus motivaciones más o menos ocultas

Uno de los aspectos más originales de Hades está, sin duda, en su narrativa. En esencia vivimos la historia de cómo Zagreo intenta escapar del inframundo y del yugo de Hades, su padre. Por su camino tendrá que batirse contra infinidad de enemigos que, bajo las órdenes de su malvado progenitor, intentarán que dé con sus huesos en el suelo, regresando al punto de partida.

Lo interesante de la trama de Hades está en los detalles y como la historia se va hilando poco a poco. Cada vez que morimos damos un paso adelante en la trama, ya que podremos hablar con distintos personajes que moran las estancias de Hades. Esta manera procedural de generar la narrativa de la obra hace que las muertes casi duelan menos, ya que cada vez aprenderemos más sobre el interesante trasfondo de la propuesta. La mitología griega siempre ha sido fuente de inspiración para muchas expresiones artísticas dado lo complicado que son las relaciones entre los dioses (el ejemplo más reciente lo tenemos en Immortals Fenyx Rising, otro proyecto con similares raíces mitológicas).

Análisis de Immortals Fenyx Rising

El resto de los dioses del Olimpo tratarán de ayudarnos en nuestro camino otorgándonos bendiciones. Eso sí, siempre nos ofrecerán una terna entre la que tendremos que elegir, lo que hace que, de facto, cada partida de Hades sea completamente diferente ya que nuestras decisiones afectarán en cómo se comportará Zagreo frente a los distintos enemigos.

Se nos suelen ofrecer tres bendiciones distintas a elegir. De nuestra decisión depende el progreso del personaje

Por nuestras pantallas desfilarán dioses y semidioses como Ares, Afrodita, Atenea, Artemisa o Hermes. Cada uno de ellos está enfocado en un tipo de habilidad concreto, asociada claramente al arquetipo que representan. Por tanto, Ares nos servirá para incrementar nuestra capacidad ofensiva mientras que Hermes será muy útil para mejorar nuestra velocidad de desplazamiento.

Eso sí, no podemos predecir qué dones vamos a recibir en cada partida ya que la distribución de los mismos es, como la de los escenarios, completamente procedural. La jugabilidad básica de Hades se basa en eliminar los enemigos de las estancias para pasar de una a otra. Una vez lo conseguimos, se nos suele ofrecer una disyuntiva en forma de distintas puertas por las que pasar. Cada una está marcada con un símbolo que caracteriza a alguno de los dioses con lo que, en cierto modo, podemos definir nuestro propio camino y estilo de juego.

Al acabar cada una de las estancias de Hades tendremos que decidir qué camino tomar

Otra manera de personalizar nuestra experiencia en Hades es mediante la selección del arma que usaremos. Al principio contaremos con una espada, pero pronto tendremos acceso a otras (como escudos o lanza) mediante su desbloqueo usando llaves ctónicas, uno de los objetos coleccionables del título. Otro de ellos son las lágrimas de oscuridad, muy útiles para el verdadero progreso en la obra que se da a través del Espejo de la Noche.

En Hades Zagreo empieza con una espada, pero pronto tendremos acceso a más armas

Dicho artilugio implementa el árbol de habilidades de progresión de Zagreo y nos permiten mejorar algunas de sus estadísticas clave, como la capacidad de recuperar vida al cambiar de estancia, nos posibilitan volver de la muerte o aumentan el daño que hacemos al enemigo. Es decisión del jugador, de nuevo, escoger en cuáles de ellas se quiere enfocar, aunque yo recomiendo siempre aumentar la vida y el daño, porque esto va de sobrevivir.

A la par que vamos desbloqueando habilidades en este Espejo de la Noche, también se irán abriendo nuevas estancias en la morada de Hades donde se incorporarán varios de los personajes que vamos conociendo durante nuestro periplo. Alguno de ellos nos ofrecerá jugosas recompensas a cambio de ciertos coleccionables del título, que van más allá del dinero. Yo que vosotros intentaría pasarme el juego con distintas armas …

El Espejo de la Noche implementa el árbol de progreso de Zagreo

Podría extenderme mucho más en el sistema de progresión de Hades, pero parte de su encanto está en que cada jugador lo descubra a su ritmo, sin presiones, sabiendo identificar sus necesidades en cada momento para hacer de su experiencia algo realmente único. Y, si no sabes qué hacer, siempre puedes acariciar a Cerbero (usando el DualSense de una manera original).

Dejando de lado todo lo relacionado con Zagreo y su progresión, Hades es, en esencia, un juego de acción bajo una perspectiva isométrica. El control de nuestro protagonista es una delicia: contamos con un botón para ataque estándar, otro para el especial, uno para lanzar conjuros y, finalmente, el más útil de todos en mi opinión, el de la esquiva. Porque como en todo buen rogue-like, la supervivencia está tanto en saber atacar como en saber cuándo retirarse antes de recibir mucho daño. También contaremos con la asistencia de ciertos dioses, pero el cómo y el por qué es algo que dejaré que descubráis vosotros mismos.

Hades es, en esencia, un RPG de acción en vista isométrica. Y uno de los mejores, ya que estamos

La acción de Hades es frenética y raro es el momento que estamos parados en pantalla. La obra de Supergiant Games nos lanza enemigos de manera constante: por separado no son gran cosa, pero siempre suelen venir en grupo y, dada la buena coordinación de la IA en sus ataques, nos pondrán en aprietos desde las primeras partidas (en las que, claramente, gozamos de una barra de salud ínfima y sin la posibilidad de resucitar).

Si los adversarios normales ya nos ponen contra las cuerdas, qué decir de los enemigos finales, uno de los puntos fuertes del título sin lugar a duda. Nos enfrentaremos al menos a uno al final de cada uno de los cuatro escenarios principales; todos ellos cuentan con diferentes fases y patrones de ataque y con esa habilidad de poder invocar a enemigos rasos que hacen que las cosas se pongan aún más complicadas si cabe.

Megara es el primer enemigo final de Hades. Algo me dice que la veremos varias veces

Hades es un juego difícil, no hay que negarlo. Superarlo va más allá de las habilidades del jugador con el mando, requiere de él que piense con calma qué camino quiere seguir: qué arma usar y qué bendiciones necesita para avanzar mejor. En sí, una partida de Hades no dura más de hora y media, pero para llegar a ese punto habrás tenido que pasar una treintena de horas de aprendizaje. Un proceso de crecimiento duro, pero sin duda entretenido. Además, es tan divertido dentro de su crueldad que volverás a él una vez finalizado, dado que es ideal para partidas cortas para desengrasar.

Y por si había poca dificultad, de repente se nos presentan retos de poca duración y extrema exigencia

Como he mencionado en la introducción, Hades se lanza estos días en las consolas de Sony y Microsoft. En el caso de este análisis, hemos probado la versión de PlayStation 5 que es idéntica en contenido a todas las lanzadas previamente pero que permite disfrutar de la obra a unos espléndidos y robustos 4K y 60 fps.

La verdad es que Hades es uno de esos títulos en los cuales el diseño artístico prevalece sobre la calidad visual, pero ver el juego en tan altas resoluciones y con tal fluidez me ha sorprendido. Los personajes se ven más definidos y podemos observar más detalles en los escenarios (vale, venir de la versión de Switch tiene estas cosas) y, sin duda, es una propuesta muy agradable de ver y cuyo rendimiento no se resiente pese a que haya decenas de enemigos en pantalla con sus correspondientes ataques y alguna espúrea explosión.

Los personajes de Hades lucen más detallados en las versiones de nueva generación

En cuanto al aspecto sonoro, la banda sonora de Hades es una de las que recomiendo revisitar de vez en cuando. Sutil pero preciosista, contiene muchos temas que se quedarán grabados en tu memoria. Los efectos de sonido quizá sea el punto más flojo dentro de la excelencia de toda la propuesta, pero sirven para acompañar de manera más que adecuada a la acción. El juego llega muy bien traducido al castellano, pero con doblaje en inglés (uno de los buenos, por cierto).

En resumen, poco nuevo tengo que decir de Hades que quizá no sepáis, salvo que es una delicia volver a él con las capacidades técnicas de la nueva generación. Puede ser que no sea para todos debido a su dureza y al imprescindible (y quizá algo longevo) proceso de aprendizaje por el que se ha de pasar, pero una vez te engancha, ya os digo yo que no os suelta en un tiempo.

Veredicto

Hades por fin está disponible en todas las plataformas, aprovechando su salida en las de Sony y Microsoft para ofrecer sus bondades en 4K y 60 fps. Por supuesto, mantiene las virtudes que le han hecho ganador de varios galardones a juego del año, siendo uno de los rogue-like que más éxito han cosechado en los últimos tiempos.

Su excelente apartado artístico, su intrincado pero interesante sistema de progresión y su rocosa jugabilidad son solo alguna de las virtudes de esta obra maestra que, sin duda, no ha de faltar en tu colección.

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Hades

Duración: 20+ h.
9.5

Jugabilidad

10.0/10

Gráficos

10.0/10

Sonido

10.0/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

9.0/10

Diversión

10.0/10

Duración

9.5/10

Aspectos Positivos

  • Excelente apartado artístico y técnico
  • Jugabilidad robusta y sencilla a la par
  • Divertido como pocos

Aspectos Negativos

  • Es difícil (pero no injusto)