Análisis de Immortal Realms: Vampire Wars (PC). Gobierna las oscuras tierras de Warmont desde el Trono de Sangre.

Immortal Realms es un juego de estrategia por turnos combinando la gestión de territorios con batallas entre ejércitos donde los vampiros son los protagonistas

Híncale el diente a Immortal Realms: Vampire Wars, en una aventura de estrategia por turnos en la que asumimos el control de hordas de vampiros.

Los amantes de la estrategia tienen una cita con los vampiros en la primera gran obra del estudio sueco Palindrome Interactive y editada por Kalypso Media. Immortal Realms: Vampire Wars pretende aunar varios subgéneros propios de los juegos de estrategia con el fin de darle un toque diferenciador a la propuesta. Son notables las influencias de las sagas más icónicas como Warcraft y Total War, pero por lo que este título llama la atención es por la incorporación de un sistema de cartas que añade una capa adicional de profundidad. Los interesados tendrán la oportunidad de unirse a las fuerzas de la noche a partir del 28 de agosto tanto en PC como en las consolas Xbox, PlayStation 4 y Nintendo Switch.

Yo sirvo a los Dracul

Desde tiempos inmemoriales, la casa de los Dracul ha gobernado las tierras de la región de Warmont. El Trono de Sangre ha mantenido la paz entre los distintos clanes de vampiros a la par que ha ido esclavizando a los seres humanos que sirven de alimento a sus señores y como reclutas de sus ejércitos. De repente una gran hoguera se divisa desde el gran castillo oscuro, un poblado al norte de nuestra posición está ardiendo; parece que los humanos se han alzado en nuestra contra.

Los vampiros son los protagonistas en una historia de fantasía medieval.

¡Malditos desagradecidos!, si no fuera por nosotros ya se hubieran matado entre ello. A algunos les hemos dado la inmortalidad y el honor de pertenecer a nuestros ejércitos; ¡no consentiremos que esta rebelión quede impune!

Los vampiros serán protagonistas en la nueva expansión de World of Warcraft

Una vez sofocado este primer alzamiento, descubrimos que los humanos deciden tomar el control de sus vidas y luchar por su libertad, pero el argumento no se queda en algo tan simple como una guerra entre vampiros y humanos, con el paso de las misiones otras dos facciones vampíricas hacen su aparición en un juego de traición y aspiraciones al Trono de Sangre.

La trama en Immortal Realms divide el protagonismo entre tres razas de vampiros. Los Dracul, con Vlad como indiscutible líder y su esposa Cecilia como la mas fiero general de sus huestes, hacen gala de su señorío mostrando una actitud altiva; son los aristócratas de la nación vampírica.

Tres clanes con distintas habilidades mortales.

Los Nosferatu son considerados como la raza inferior de los hijos de la noche por su aspecto poco agraciado. Siendo siendo repudiados por los demás clanes, han envenenado su sangre con un profundo sentimiento de ira y pronto demostrarán que han cometido un terrible error subestimando el poder de El Antiguo, líder de esta facción es la misma muerte personificada.

El tercer gran clan son los Moroia, con Elisabeth Bathory a la cabeza son los eruditos de la magia, para ellos el conocimiento y la belleza son los pilares principales que deben regir la sociedad vampírica y no dudaran en tramar enrevesados planes de conspiración para hacerse con el Trono de Sangre.

Si bien los todos los clanes gozan de gran relevancia en el trascurso de la historia, los verdaderos protagonistas son Vlad y Cecilia del clan Dracul, toda la narrativa gira en torno a ello. Al igual que sucede en Warcraft o Starcraft, aunque asumamos el papel de otros personajes y todos estén ampliamente desarrollados emplazándonos en tramas secundarias que aportan riqueza al “lore” del juego, en el eje principal de la historia se sitúan siempre las mismas figuras.

Recuerda demasiado a un mítico juego de estrategia cuyo nombre empieza por War al que le sigue Craft y acaba con un III.

En Immortal Realms las coincidencias van más allá de las casualidades

Hay que decirlo claramente, por los gráficos y el uso de las cinemáticas hechas con el propio motor del juego, tendremos la sensación de habernos subido a una máquina del tiempo y revivido aquellas míticas campañas de Warcraft III, solo que, evidentemente, con otras skins y al versar sobre vampiros la ambientación siempre será nocturna, sin dejar espacio a colores vivos. Dado que estamos en pleno 2020 y aun sabiendo que se trata de un desarrollo modesto, más que sentirse como un homenaje a la mítica saga de Blizzard, veo a Immortal Realms con una falta de atrevimiento a la hora de intentar un estilo visual propio o al menos más cercano a nuestros tiempos.

La música que nos acompaña a lo largo de la campaña de Immortal Realms es de tono lúgubre en consonancia con el apartado visual del título, cumple con su propósito de acompañamiento, pero es completamente olvidable. Los efectos sonoros en los combates tanto en los ataques como en los movimientos de las tropas son genéricos y usan los mismos para todas la unidades, mostrando muy poca variedad en este sentido. La suma de todos estos factores nos deja una experiencia pobre y falta de inspiración.

En Immortal Realms iremos conquistando territorios divididos en provincias.

En los aspectos jugables de Immortal Realms seguimos encontrando demasiadas similitudes con otras sagas míticas de la estrategia. La gestión de los territorios es prácticamente igual a la propuesta en la saga Total War.  Partiremos de unas comarcas en la que tenemos un bastión mediante el cual podremos aumentar de nivel nuestros edificios para conseguir mejoras en las unidades de combate. Pero a la hora de enfrentar nuestros ejércitos con los de los enemigos, cambia de dirección y nos propone un campo de batalla dividido en cuadriculas, en un escenario con numerosos obstáculos y puntos donde conseguir ventajas que recuerdan a Fire Emblem Three Houses, entre muchos otros, planteando un combate por turnos.

A la cabeza de nuestras tropas contamos con héroes de gran poder y habilidades tanto activas como pasivas; a medida que vamos conquistando territorios podremos convertir a un humano, ascenderlo al rango de general y ponerlo al frente de un ejército. Los personajes principales de la historia de Immort Realms cuentan con su modelado, personalidad y habilidades únicas, mientras que los héroes que vayamos produciendo son todos genéricos y se generan de forma aleatoria. Es decir, cuando ascendamos a un héroe nuevo, éste puede ser guerrero, mago o nigromante, pero siempre contará con el mismo aspecto y habilidades; cada casa tiene un estilo asociado y no se pueden mezclar entre ellas.

Para buscar un toque diferenciador, Immortal Realms añade una capa de estrategia con la implementación de un sistema de cartas: iremos consiguiendo estas cartas de forma aleatoria como premio al derrotar ejércitos enemigos o comprándolas en edificios de nuestra propiedad. Estas cartas presentan multitud de efectos y devastadores ataques que podremos usar durante las refriegas y algunas cuentan con una característica muy útil que nos permite invocar soldados y bestias que se unan a nuestros ejércitos.

Un ingente numero de cartas que tendremos que jugar con inteligencia eligiendo el momento adecuado para hacer uso de ellas.

De primeras no he visto que el tema de las cartas tuviera demasiada relevancia, pero conforme he ido avanzando en la campaña de Immortal Realms y la dificultad va acentuándose, el conseguir un mazo de cartas que aumente nuestro poder de ataque y defensa o nos otorguen daño en área, o la capacidad de reponer los batallones perdidos se ha demostrado como un factor crucial para tener éxito en nuestras conquistas.

Immortal Realms constantemente te empuja al uso de las cartas: la dificultad está diseñada para este propósito y los enemigos utilizan este recurso constantemente. Si no contrarrestas sus ventajas lazando tus cartas, es literalmente imposible que te hagas con la victoria.

En Immortal Realms no existe un selector de dificultad, pero han conseguido que ésta sea progresiva, los asiduos al genero de estrategia no tendrán problemas en avanzar rápidamente hasta los últimos compases de la campaña principal, donde las misiones se hacen más desafiantes y tendremos que pensar bien cada movimiento de nuestros ejércitos.

Combatiremos por turnos en un escenario dividido en cuadriculas donde la superioridad numérica es determinante.

En Warmont nunca se levanta el sol

La campaña principal de Immortal Realms se desarrolla en tres actos correspondientes a cada uno de los clanes principales; a su vez cada acto se divide en cuatro misiones. Para completar cada misión tendremos que lograr múltiples objetivos, algunos de paso obligatorio y otros que, aunque no sean imprescindibles, si nos convendrá cumplirlos para aumentar nuestras fuerzas o conseguir cartas que nos facilitarán mucho las cosas.

Cada misión no nos llevará más de dos horas: en conjunto la campaña principal tiene una duración de entre veinticuatro y veintisiete horas aproximadamente, más que suficiente para un título de este género.

La moneda presente en Immortal Realms es la sangre, se usa para pagar objetos especiales y mejoras de los edificios.

Pero si no has saciado tu sed de sangre podrás continuar la matanza en el modo libre de Immortal Realms, donde podrás personalizar tu partida eligiendo mapa, enemigos y objetivos a conquistar. Además, también tenemos la refriega, otro modo de juego que nos emplaza directamente en un campo de batalla para probar estrategias y héroes de los distintos clanes, pudiendo, como en el modo libre, personalizar las condiciones.

Para hincarle el diente a Immortal Realms no necesitamos tener un avanzado nivel de inglés, ya que todos los textos están traducidos al castellano de forma correcta salvo en las cinemáticas en las que he encontrado incoherencias lingüísticas. Aunque éstas no hacen que el mensaje sea incomprensible, si llama la atención el mal uso que se hace de algunos tiempos verbales, o el uso del género femenino en vez del masculino y viceversa.

Veredicto

Como juego de estrategia Immortal Realms: Vampire Wars es un compendio de varias fórmulas, con un apartado visual que se percibe como “viejuno”. El título trata de tomar como elemento diferenciador un sistema de cartas que se usan a modo de habilidades; este sistema realmente funciona, pero no es suficiente para dotar a la experiencia de una personalidad propia que lo haga merecedor de encumbrarse a los primeros puestos de la lista de su género. Las historias de vampiros tienen algo que por si solas atraen el interés de la mayoría de nosotros, solo que en este caso no es suficiente para desmarcarse.

Si bien en conjunto Immortal Realms es un titulo de estrategia cumplidor, constantemente nos recuerda demasiado a otras obras; en lugar de alcanzar la inmortalidad se queda en un juego completamente olvidable. Los jugadores interesados en adquirir un juego de estrategia tienen a su disposición en el mercado experiencias más completas con más mecánicas y mejor ejecutadas.

Immortal Realms: Vampire Wars

Duración: 24-27 h
6.5

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

5.0/10

Sonido

5.0/10

Innovacion

7.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • La siempre atrayente historia ambientada en las aventuras de vampiros
  • Conjuga bien la unión entre distintas jugabilidades
  • Una gran variedad de cartas con efectos y ataques útiles

Aspectos Negativos

  • Apartados gráfico y artístico desfasados y carentes de personalidad
  • La historia, pese a su interesante premisa, no consigue atrapar el interés del jugador
  • La traducción al castellano está plagada de incoherencias lingüísticas