Análisis de Infernal Radiation (PC). Llegó la hora del exorcismo

Infernal Radiation es una experiencia muy peculiar en la que tomaremos el rol de un peculiar cura en plena misión de exorcismo

Infernal Radiation es una experiencia muy peculiar en la que tomaremos el rol de un peculiar cura en plena misión de exorcismo en un entorno nuclear.

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¿Os suena de algo el Ludonomicón? Si no es el caso, éste es un libro que da a conocer a los videojuegos más peculiares que existen; seguro que imagináis que, a lo largo de los años, se han publicado muchos videojuegos que buscan llamar la atención del jugador por algún apartado en particular. Ya sea por su estilo artístico excéntrico, su jugabilidad fuera de los cánones o simplemente la rareza de la idea que proponen, varias obras han merecido de sobra entrar en tan peculiar listado. Pues bien, diría que la propuesta de Asmodev, Infernal Radiation, es merecedor de aparecer en este libro ¿Queréis saber por qué? Pues atentos al análisis.

Un ambiente especial

Las primerísimas impresiones que tuve de Infernal Radiation fueron claras: me encontraba frente a otra obra oscura que trataba sobre los peligros de la radiación. Esta sensación se veía acrecentada por la ambientación sonora que acompañaba al menú de inicio, pero tras unas primeras andadas alrededor del entorno en que me encontraba, pronto descarté ese pensamiento.

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En Infernal Radiation tomamos el papel del cardenal Godspeed y nuestro objetivo es descubrir qué ha ocurrido con la central eléctrica infernal de la isla de Halloween y, ya de paso, exorcizar a todos sus habitantes. Por si fuera poco, en puntos posteriores de la trama se nos presentará a un malvado rey cuyos planes tendremos que descubrir. Sí, no es el planteamiento más complejo que se haya visto en la historia del arte audiovisual, pero la propuesta tiene un aura especial que se hace patente desde los primeros pasos que damos por la isla.

Su ambiente macarrilla logra arrancarte una sonrisa continuamente; a lo largo de la trama de Infernal Radiation tendrán lugar bastantes conversaciones en las que irás soltando alguna que otra carcajada, creando broma tras broma un halo de humor absurdo que siempre da en el clavo. Además de estos toques cómicos, también presenta ciertos guiños para los más cinéfilos contando con las apariciones de dos de los vampiros más influyentes en la historia del cine de terror.

Infernal Radiation nos llevará por diferentes escenarios a lo largo de la aventura

Pero, lamentablemente, todo el potencial que tiene un universo tan bien estructurado como el que propone Infernal Radiation no se aprovecha para nada. Hay varias ocasiones a lo largo de la aventura en los que se hace referencia a personajes que verás una vez llegues a puntos más avanzados de la historia. Esto, que en otros títulos daría pie a objetivos secundarios que enriquecerían la experiencia y la ambientación narrativa, es desaprovechado aquí por completo y es una pena, porque la posibilidad de expansión del mundo y la adición de otras mecánicas jugables mejoraría mucho la experiencia.

Sí que es verdad que, pese a la carencia de misiones secundarias, sí que hay cierta sensación de exploración del mapa aunque se echa en falta algún tipo de indicador que permita al jugador saber en qué parte de la isla está y donde se sitúa su próximo objetivo.

El octavo pecado capital: la repetición

Uno de los problemas más graves de Infernal Radiation es la repetición. Todo el título se cimenta en la misma mecánica: los combates. Peleas, caminas, hablas y vuelves a pelear. Este ciclo jugable, que se repite constantemente a lo largo de las cuatro horas que dura la aventura termina cansando ya que, al no haber ningún tipo de variedad en cuanto a mecánicas, uno siente que está haciendo lo mismo todo el rato.

Como hemos mencionado anteriormente, es una pena que no se haya aprovechado esa oportunidad de expansión del universo de la obra a través de objetivos secundarios que implementasen nuevas mecánicas y aportar así algo más de variedad al juego.

En Infernal Radiation sucederán diferentes eventos, pero ninguno cambia el rumbo de la propuesta

Y todo tendría un pase si las mecánicas que propone funcionasen, pero, desafortunadamente, tengo malas noticias sobre el combate en Infernal Radiation. Y voy a tener que hacer un esfuerzo para describirlo, ya que en las cuatro horas que me ha llevado completar el juego aún no he sido capaz de clasificarlo.

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En principio contamos con dos acciones distintas: atacar y bloquear, pero solo puedes usarlas cuando el personaje está resaltado (representándose dicho estado con un contorno verde).  Cada vez que atacas y logras impactar al enemigo entras en trance: según vas acumulando este estado, el proceso de resaltado se acelera y, por tanto, puedes realizar más acciones. Pero el nivel de trance baja cuando esquivas o al recibir un impacto, lo cual, por cierto, también disminuye la salud.

Respecto a la esquiva, realmente actúa a modo de contraataque ya que con él le devuelves los proyectiles al enemigo y le disminuyes algo que se llama “fuerza de voluntad”: cuando ésta cae por debajo de ciertos niveles, los rivales son más vulnerables a tus ataques.

Cada enemigo tiene varias fases en las que sus patrones de ataque pueden cambiar

En la práctica, es un sistema bastante confuso y a medida que avanzas en Infernal Radiation se vuelve realmente difícil en muchas ocasiones. Aún sigo sin saber cómo catalogar este sistema; a lo largo de mi experiencia con el título se me pasó por la cabeza encasillarlo como un minijuego de ritmo, pero las acciones que hacía tampoco seguían la música. Los combates se terminan volviendo frustrantes en algunas ocasiones, ya sea porque se hacen demasiado largos o porque no están bien medidos los tiempos, haciendo que su dificultad suba exponencialmente.

Es justo mencionar que, para hacer más amenos los combates, puedes comprar objetos y subir de nivel para mejorar tus habilidades de forma pasiva para, por ejemplo, hacer más daño con tus ataques o aumentar la resistencia contra el veneno.

En Infernal Radiation también tienes la posibilidad de comprar oraciones, que son objetos que permiten realizar una acción concreta como curarte o lanzar un rayo al enemigo: el problema viene cuando ves que estas habilidades se ejecutan de forma totalmente aleatoria. Es una pena ya que le habría venido muy bien al juego que estas habilidades pudieran ser usadas en cualquier momento del combate, dotándole así de un componente estratégico que añadiría valor a las refriegas, haciéndolas menos repetitivas.

En Infernal Radiation hay diferentes tipos de oraciones, cada una con su efecto

Un apartado visual bendecido, pero uno sonoro excomulgado

De lo que sí hace gala Infernal Radiation es de un buen apartado visual. Todos los diseños de sus personajes, tanto en sus dibujos como en sus modelados, algunos cómicos y otros que dan bastante mala espina, son acertados y casan muy bien con el conjunto de los demás elementos artísticos de la obra, dotándola de identidad propia a un universo que bien podría seguir expandiéndose.

Respecto al apartado sonoro, no traemos buenas noticias. La selección musical que atesora Infernal Radiation es muy escasa y la mayoría de sus canciones desentonan mucho con los demás elementos que muestra el juego y esto hace que el conjunto artístico no logre el nivel de inmersión que merece una ambientación como esta. Sin embargo, las piezas que realmente sí acompañan a la temática del juego son muy repetitivas y terminarás cansándote de ellas al poco de jugar. Por pedir, me hubiera gustado que los combates se coordinasen más con las melodías para hacerlos así más divertidos.

Los diseños artísticos de Infernal Radiation son realmente espectaculares

Por último, hay que comentar que le he encontrado ciertos fallos técnicos como por ejemplo la falta de sincronización vertical: esto puede llegar a ser bastante molesto ya que en ciertos monitores cortos de hercios llega a provocar tearing. Además, la carga de la pantalla de inicio resulta bastante lenta incluso estando instalado en una unidad SSD.

Veredicto

He empezado hablando del “Ludonomicón” ya que creo que Infernal Radiation es digno de entrar en la lista. Su extraño sistema de combate y su puesta en escena muy basada en el humor absurdo lo hace una obra especial, aunque cuenta con algunos fallos técnicos que, junto con algún problema relacionado con el ciclo jugable que propone, acaban por empañar la experiencia.

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Infernal Radiation

Duración: 3-4 h.
5.5

Jugabilidad

4.0/10

Gráficos

6.5/10

Sonido

4.5/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

6.5/10

Diversión

5.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • La ambientación y sus personajes te harán soltar más de una carcajada durante la partida
  • Aspecto visual que encaja bien con el universo que plantea

Aspectos Negativos

  • Los combates pueden llegar a hacerse pesados y repetitivos
  • La música no acompaña de manera adecuada a la experiencia