Análisis de Isolomus (Switch). Una experiencia inexplicable

Isolomus es una experiencia tan breve como perturbadora que solamente se puede (intentar) explicar si la juegas

Isolomus es una experiencia tan breve como perturbadora que solamente se puede (intentar) explicar si la juegas.

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En mi corto pero interesante recorrido como analista de videojuegos he visto ya de todo. Desde títulos de fútbol donde marcar un gol era más complicado que vencer a un jefe de un Souls hasta experiencias que me han tocado en lo más hondo al recordarme vivencias no demasiado agradables del pasado. Y esto es lo bonito de la industria que tanto amamos: que a veces nos sorprende con proyectos de los que no conocíamos nada y que, de repente, se hacen un hueco en nuestros recuerdos al proporcionarnos grandes ratos de diversión.

Pero como toda luz tiene su reverso tenebroso y todo ying tiene su yang, a veces nos encontramos con juegos que, directamente, no sabemos ni cómo tratar. Y este es el caso del Isolomus que os traigo en esta ocasión, una propuesta que me ha dejado desconcertado en muchos aspectos, y no para bien. El título está creado por un único desarrollador, Michael Rfdshir y ha sido distribuido por Sometimes You; lo hemos jugado en Nintendo Switch, aunque también está disponible en PC y en la plataforma itch.io.

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Hablando en plata, soy incapaz de decir de qué va Isolomus. De hecho, tampoco tengo ni idea de cuál es el mensaje que el desarrollador quiere transmitirme con este juego. En esencia se podría decir que se nos propone resolver una serie de puzles, pero en ningún momento he tenido la sensación de estar frente a una trama hilada y, simplemente, he ido avanzando hasta que se ha acabado.

Los personajes y objetos de Isolomus están representados con plastilina

Un aspecto que resaltar (que no destacar) de Isolomus es su peculiar apartado gráfico: todos los personajes y objetos (salvo algunos que intentan simular utensilios de la vida real) están hechos con plastilina y, la verdad, es que en este sentido el juego combina estos diseños con animaciones muy trabajadas que dan al conjunto un aspecto de estar frente a una película en stop motion.

Isolomus es definido por sus creadores como una corta aventura de terror hecha a mano, pero lo incomprensible de su trama (si es que la hay) hace que no provoque más sensación que desagrado por lo grotesco de sus personajes y situaciones, pero nada de miedo.

Donde sí que han cumplido es en lo que respecta a la longitud de su obra: podemos completar Isolomus en apenas 10 minutos y ver uno de los dos finales. Porque sí, a lo largo del título podremos tomar determinadas decisiones (bastante arbitrarias, ya que nada nos indica si hemos escogido bien o mal) que harán que el título acabe de una manera u otra. No quiero ser reiterativo en este aspecto, pero dado que no tiene (o no he sabido ver) ningún tipo de trama, no creo que sea algo que afecte en demasía a nadie.

Isolomus nos hace tomar alguna decisión durante su desarrollo

En cuanto a los puzles, son bastante básicos y se suelen basar en tocar alguno de los elementos de plastilina que aparecen en pantalla para deshacerlos o usar los objetos que se nos proporcionan para abrir puertas o dar de comer a lo que sea que esté escondido dentro de una lata bastante misteriosa. No siguen ningún tipo de lógica que yo conozca, pero dado que no hay demasiadas opciones a tomar, no representan dificultad alguna, salvo poder completarlos debido a problemas con el control.

Porque sí, he nombrado antes la palabra tocar y lo he hecho a conciencia ya que Isolomus, en su versión de Nintendo Switch, solo se puede jugar en modo portátil. Tendremos que usar nuestros dedos (o un stylus) para controlar el título. Y aquí tengo yo dos grandes problemas. Primero, no veo la necesidad de excluir el juego en modo dock ya que no deja de ser una aventura point and click y cuando ya se puede disfrutar con ratón en PC.

Desde esta pantalla puedes seleccionar cuál es la siguiente escena o puzle que vivirás

El segundo, y más grave, es que no está especialmente bien implementado. Más de una vez he estado tocando todos los objetos de la pantalla sin que ninguno reaccionase a la presión de mi dedo y quedándome, indefectiblemente, atascado. He tenido que reiniciar el juego para poder avanzar y, en este aspecto, no puedo más que agradecer que no sea muy largo porque no cuenta con ningún tipo de punto de guardado y volver a pasar por todas esas escenas perturbadoras una segunda vez no es plato de buen gusto. Tampoco es que sean excesivamente desagradables, pero al no estar entendiendo nada te queda la sensación de que estás perdiendo un poco el tiempo.

Como he contado antes, Isolomus se puede completar en unos 10 minutos y para ello tendrás que resolver unos 9 o 10 puzles/situaciones cuyo orden puedes seleccionar (eso lo he descubierto a posteriori) dentro de una pantalla que muestra a nuestro personaje en el medio y diversas opciones. Alrededor de esta escena vemos representado el ciclo día – noche del juego, pudiendo completar solo determinadas tareas dentro de una jornada.

Cuando acabamos el juego se nos muestra una lista de situaciones por las que hemos pasado y por las que no

Entrando en el apartado técnico, que es en el único aspecto en que Isolomus podría destacar, tenemos la excelente representación de personajes y objetos con plastilina y … nada más. No contamos con escenarios propiamente dichos ni con ningún tipo de escena animada. Simplemente seres de plastilina que podemos tocar, deshacer y mover.

El apartado sonoro es parco: algún efecto de sonido esporádico (ciertamente desagradables en algunos casos) y melodías inquietantes pero que simplemente parecen servir de acompañantes a la acción.

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No voy a andarme por las ramas: Isolomus no me ha gustado en absoluto. No sé qué me quiere contar, no se maneja bien y, sobre todo, es desagradable sin sentido. Solo destaca por su apartado gráfico y, aún con eso, muestra escenas realmente confusas. Como dije en la introducción del análisis, toda luz tiene su oscuridad y, ciertamente, este título pertenece a lo más siniestro del mundo de los videojuegos.

Veredicto

Isolomus es una pequeña experiencia de resolución de puzles con una ambientación grotesca y un apartado gráfico peculiar en el que todos los personajes están realizados con plastilina. Su innecesariamente complicado sistema de control, su ausencia de trama y lo aleatorio de sus acertijos le hacen un título bastante difícil de recomendar, aunque, debido a su reducido precio, siempre podéis darle un tiento para comprobar por vosotros mismos cuán bizarro puede ser un producto de esta industria que nos apasiona.

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Isolomus

Duración: 20 minutos
3

Jugabilidad

3.0/10

Gráficos

7.0/10

Sonido

4.0/10

Innovación

5.0/10

Narrativa

1.0/10

Diversión

1.0/10

Duración

5.0/10

Aspectos Positivos

  • Buen apartado gráfico

Aspectos Negativos

  • El control táctil no funciona como debe
  • Incomprensible y desagradable sin necesidad