Análisis de Kingdoms of Amalur Re Reckoning. La remasterización del RPG occidental donde todos tienen sellado su destino salvo tú

Análisis de Kingdoms of Amalur Re Reckoning

Hay algunos remasters más esperados que otros, y precisamente Kingdoms of Amalur es uno de esos títulos con lo que no se contaba para una nueva versión remasterizada en esta generación. Pero aquí está, un juego RPG occidental del 2012, que tuvo que compartir estantería con el lanzamiento de cierto juego de Bethesda, Skyrim, y que hoy en día está mucho mejor valorado que en el momento de su lanzamiento.

Y es que, digamos, que Kingdoms of Amalur es en cierta medida un juego de culto. Y puede que tú, estés leyendo este análisis por dos motivos principales, el primero que no lo hayas jugado en su día y quieras saber si merece la pena este Re-Reckoning, o bien que te haya gustado la versión de PS3, PC o Xbox 360 y quieras saber si las mejoras introducidas son suficientes como para merecer rejugarlo.

Pues en este análisis voy a intentar responderte a las dos preguntas, pero primero vamos a realizar el análisis del juego, para más tarde decidir si las mejoras valen la pena o no.

De cadáver a gran esperanza

En Kingdoms of Amalur lo primero que pasará es que vas a morir. Ese es el principio de tu historia. Se presenta un mundo de fantasía similar a lo visto en las novelas de Tolkien, en el que el equilibrio entre las facciones y especies que coexisten en Amalur se ve alterado por un ambicioso líder de la facción Fae, que desea la muerte de los mortales. Todo acaba en una gran guerra entre los Fae, que tienen la capacidad de revivir de entre los muertos y el resto de las facciones mortales.

El malvado general de los Fae funciona bastante bien como villano de la historia.

Como podéis imaginar la guerra contra este poderoso enemigo, no tenía muy buena pinta para los mortales y deja tras de sí un caudal enorme de cadáveres. Todo el mundo se ha rendido a aceptar su sino. Los tejedores del destino, que tienen la capacidad de ver lo que va a ocurrir en Amalur, temen un futuro inevitable.

Sin embargo, algo parece suceder contigo, tras tu muerte, sorprendentemente recuperas el aliento (no la memoria) en el medio de una montaña de cadáveres a punto de ser incinerados tras su derrota en batalla.

Y aquí es donde empiezan a cambiar las cosas, pues resulta que eres el único ser del planeta que no tiene destino, o cuyo sino al menos aún no está escrito. Para tu desgracia los Tuatha (La facción de los Fae que quieren matar a todos los mortales) se enteran de tu existencia y te persiguen desde el primer momento para darte una muerte definitiva.

Figura 0: Tu destino está en tus manos, y según avanzas podrás ir escogiendo que camino deseas recorrer, pero solo afectará a tu habilidad de combate.

Hasta aquí puedo leer sin levantar muchos spoilers. Tenemos ante nosotros una narrativa bien cuidada, aunque algo tópica de un ser elegido para rescatar al mundo de las manos de un terrible malvado. No nos encontramos con muchos giros argumentales salvo alguna sorpresa del final difícil de esperar y poco más, una historia bien llevada durante todo el juego, pero algo plana.

Editor de personajes al estilo clásico

Kingdoms of Amalur es un juego que en general no innova prácticamente nada en el género, pero que sabe recoger piezas de otros títulos y hacerlas suyas. Al inicio del juego tendremos que decidir cuál será el aspecto de nuestro personaje, que podrá ser masculino o femenino, y a su vez tendremos que elegir facción. De esta elección dependerán ciertas misiones secundarias propias de tu estirpe, pero no tendrá ningún efecto sobre la línea argumental principal (Podría haber estado mejor este aspecto).

Como todo juego de rol que se precie, cada vez que subamos de nivel tenemos que distribuir un punto para nuestras características (Persuasión, comercio, abrir candados, etc.) y otros tres para las habilidades. La distribución de los puntos hará que nuestro personaje sea un pícaro, mago, guerrero, o una mezcla de varias.

El árbol de habilidades nos permitirá adquirir importantes mejoras que son de gran ayuda.

Algo muy interesante es que durante la propia partida hay ciertos NPCs que por un módico precio (Realmente barato) te liberarán de todos los puntos asignados y los podrás reubicar cambiando tu estilo de combate. Al ser un juego bastante largo si contamos con todo el contenido extra, se agradece poder hacer este tipo de cambios.

Las armas, armaduras etc., también son propias de cada clase y tienen sus propias características de daño elemental, daño físico, etc. Aunque el juego en sí, no nos invita mucho a farmear nuevas piezas de equipos y armas.

Encontramos mucho loot por todas partes y es demasiado fácil conseguir buen equipo para tu momento en el juego.

En general nos encontramos con un título que mezcla todo lo que hemos visto en juegos anteriores del género, pero no acaba de cuajar. Podemos craftear nuestras propias armas, engarzar los objetos, etc. pero nada de esto tiene un impacto real en el juego. Yo mismo me he pasado el juego completo con un guerrero puro sin hacer apenas crafteo y recogiendo sólo los objetos que fui consiguiendo en el camino hacia mi objetivo.

No hay un aliciente para la exploración y el farmeo, incluso la subida de nivel está demasiado bien ajustada con la historia principal, de modo que sin hacer ninguna misión secundaria te plantas en el final del juego con el nivel y equipo adecuado.

La dificultad y el relleno

Nos encontramos con 4 modos de dificultad que van desde el más fácil, pasando por normal, difícil y muy difícil. Podrás cambiar de dificultad durante tu propia partida, sin tener siquiera que reiniciar la misma. Los cambios entre un nivel y otro son notables, siendo el nivel difícil el más recomendable para alguien que busque una experiencia completa. Aun así, en el nivel normal encontrarás suficiente reto como para atreverte con Kingdoms of amalur si no eres veterano en el género.

La duración del juego dependerá enormemente de la dificultad, ya que el nivel que tengas influirá en tu posible victoria durante el combate. Tenemos varios colores encima del nombre de los enemigos que nos indican si éste está cerca o lejos de nuestro nivel. Blanco y verde son enemigos débiles con lo que podrás fácilmente y dorado y púrpura los más duros.

Los enemigos con el nombre en blanco son los más fáciles de matar.

Si por casualidad entras en una zona con enemigos cuyo nombre está en rojo, lo mejor será que subas de nivel en otra parte y luego vuelvas, pues tus estadísticas contra ellos no valdrán de nada y tu hacha de 300 de daño solo servirá para rascarles un 1 o 2 de daño en cada golpe.

Pero como dije anteriormente, solo se dio en una ocasión esta circunstancia, y fue prácticamente al final del juego, donde aproveché para probar el diseño de las diferentes misiones secundarias.

Kingdoms of Amalur, como buen exponente del género RPG puede durar desde las 25 horas en las que yo he terminado la parte principal hasta las 100 posibles de exploración y misiones secundarias que esconde el título. Por desgracia aquí vuelve a oler a añejo con misiones de recadero a puñados, y otras tantas de ir al otro lado del mapa a matar a x personaje.

Tremendamente divertido si no te quieres complicar

El sistema de combate es tan sencillo y dinámico que prácticamente estamos ante un hack and slash, incluso los fatalities con los que puedes acabar con todos los enemigos una vez rellenas tu barra del sino, tienen un quicktime event muy parecido a lo visto en Gods of war.

A mí personalmente me ha resultado un sistema de combate muy divertido, pero también es cierto que son un verdadero fan de los Hack and Slash. Si lo que buscas es una profundidad de combate al estilo RPG, como en Dragons Dogma o The Witcher, no lo vas a encontrar en Kingdoms of Amalur.

El combate cuerpo a cuerpo es ágil y divertido.

Los combos son sencillos, y dependerán del arma que lleves y de la distribución que hayas elegido para tus puntos de habilidad. La estrategia en combate es lo que falla de cara a ser un RPG, por eso cada encuentro con enemigos acaba siendo una machaca botones que, si bien me ha resultado divertido, igual no es lo ideal para un juego RPG.

El falso mundo abierto

Tenemos antes nosotros un mundo abierto de cartón piedra. Otra vez le vemos las costuras a un juego que, hay que entender, estaba diseñado para correr en máquinas menos potentes que las actuales. Por ello tenemos un falso mundo abierto vestido de enormes llanuras y paisajes, donde en realidad a nivel práctico son pasillos anchos bastante lineales.

Como he comentado en varias ocasiones durante este análisis, Kingdoms of Amalur está carente de profundidad pese a aunar prácticamente todas las características que se le piden al género. En ningún momento se invita al jugador a explorar todo el mapa, descubrir por sí mismo nuevos lugares o ir en busca de un mejor equipo.

El mismo diseño del mapa está creado de izquierda a derecha, irás viajando de una ciudad a otra en prácticamente orden y rara vez vuelves atrás salvo que estés rejugando el título o por completar misiones secundarias.

Podrás acceder al mapa en cualquier comento y viajar a puntos vistos anteriormente.

Se agradece por tanto el viaje rápido, que te salva de recorrer kilómetros innecesarios al completar ciertas misiones de recadero.

Los añadidos, un sobresaliente y un suspenso

En medio de historias más o menos simplonas me encontré con la agradable sorpresa de jugar al DLC incluido en esta remasterización, “Dientes de Naros”. Probablemente las 4 mejores horas de Kingdoms of Amalur Re-Reckoning han sido jugando la historia de este DLC. Por otra parte, el segundo DLC, “La leyenda de Kel el muerto” tiene un diseño de escenarios y una historia mucho más pobre.

Gráficos mejorados y buen sonido, pero algunos fallos técnicos

Por un lado, tenemos unas texturas y colores en HD mucho más agradables a la vista que los del título original. El juego se ve realmente bien para tener 8 años de antigüedad. Pero por otra parte hay que reconocer que no pasa ni por asomo por un juego de la actual generación, digamos que en todo momento sabemos que estamos jugando a un juego “antiguo”.

La banda sonora corre a cargo de Grant Kirkhope, compositor que ha trabajado en GoldenEye, Banjo-Kazooie o Perfect Dark, entre otros. En este sentido estamos ante uno de los apartados donde Kingdoms of amalur: Re-Reckoning se lleva el sobresaliente. La ambientación es espectacular en cada momento y contamos con una gran variedad de melodías en función de la ciudad o el camino donde nos encontremos.

En cuanto al doblaje se encuentra en perfecto inglés, con unas grandes voces y actores de doblaje. Si no dominas el idioma tienes los textos en español, muy bien traducidos para la cantidad de conversaciones que tiene el juego.

La traducción es realmente buena, con lo que no te perderás ningún dialogo

Además, el juego cuenta con un montón de bugs y fallos técnicos, sobre todo en la parte final de la historia principal. Ninguno de ellos es realmente grave, pero os hablo de polígonos desfigurados, enemigos invisibles, cuerpos en el suelo que parpadean de colores, etc. Prácticamente cada 30 minutos te encuentras con algún error técnico, que en ningún caso llega a afectar a la jugabilidad, pero son detalles que sacan de contexto.

Veredicto

Jugar a Kingdoms of Amalur en mi PS4 en 2020 ha sido todo un placer, pese a todas las connotaciones negativas que has leído en mi análisis, me lo he pasado realmente bien jugando. No creo que realmente merezca la pena este remaster si ya tienes el juego original o has jugado recientemente, las mejoras no son suficientes como para venderte de nuevo el título.

Ahora bien, creo que, si te gustan los RPGs occidentales, y sobre todo un juego de este género sin grandes complicaciones a nivel de mecánicas, puedes darle una oportunidad.

Duración: 25-100 h
6.5

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

8.0/10

Innovacion

5.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Sistema de combate simple pero divertido.
  • DLCs incluidos en la versión actual
  • Historia bien escrita y misiones principales interesantes.

Aspectos Negativos

  • Errores técnicos poco comprensibles para una versión revisada
  • Misiones secundarias aburridas
  • Muchas horas, pero poca originalidad en el contenido