Análisis de Labyrinth City: Pierre the Maze Detective (PC). Disfruta perdiéndote y encontrándote en un mundo lleno de color

Labyrinth CIty

Labyrinth City: Pierre the Maze Detective nos sumerge en la obra homónima de Hiro Kamigaki: una serie de libros de ilustraciones, del tipo de “Dónde está Wally”

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A todos nos ha pasado de pequeños: estamos en el supermercado, y de repente no localizamos al familiar que nos acompañaba. La sensación de pánico de ese momento y la impresión de vernos sumergidos en un mar de piernas y carritos a los que apenas alcanzamos por nuestro pequeño tamaño se nos quedará grabada por mucho tiempo en el subconsciente.

Pero no temáis: no estamos aquí para liberar vuestros monstruos del armario. Gracias al estudio francés Darjeeling, Labyrinth City: Pierre The Maze Detective llega al mundo del videojuego como auténtica terapia de choque contra esto. Gracias a este juego, perdernos en un maremagnum caótico nunca volverá a tener connotaciones negativas. Labyrinth City nos retrotrae a la infancia, y convierte el encontrarse perdido y el tener que buscar el camino hacia la salida en una experiencia divertida, tierna y con mucho encanto.

El menú de inicio de Labyrinth City recuerda al cuarto de los juguetes antes de que nuestros padres nos obligaran a recogerlo

Basado en una serie japonesa de libros estilo “¿Dónde está Wally?” llamada “Pierre the maze detective, The Search For the Maze Stone” de Hiro Kamigaki y el estudio IC4DESIGN, ya desde el menú de inicio del juego nos sentimos transportados a nuestra edad pueril.

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Somos niños en medio del cuarto de los juguetes al final de una concienzuda sesión de juegos, con todos los juguetes y cachivaches repartidos por el suelo en una explosión de color y desorden que sólo puede tener sentido, perfecto eso sí, en la mente de un niño.

Así que convirtámonos en tales y dejemos que nuestros infantes interiores salgan a pasear por el maravilloso e histriónico mundo de la obra de Hiro Kamigaki.

La historia entre cada capítulo se nos presenta a través de un cómic animado de una forma magistral y entrañable

Un juego simple y una fiesta para los sentidos

La premisa de la historia de Labyrinth City es, como la orientación de la obra literaria en la que se basa el juego, muy infantil. El malvado Sr. X ha robado la roca laberinto, que tiene el poder de desordenar el mundo a su antojo. Nosotros encarnamos a Pierre, un valiente jovenzuelo que, apropiadamente, es experto en resolución de laberintos. Tendremos que ayudar a Pierre a ir sorteando todos los galimatías en los que el Señor X va dejando las zonas por donde pasa hasta dar con él para recuperar la piedra y darle su merecido.

Labyrinth City no es ningún desafío, vaya esto por delante. El juego es muy simple, y su mecánica principal consiste en ir avanzando por un recargadísimo escenario en el que diversos elementos conforman un laberinto. Hay caminos abiertos, y otros cerrados por obstáculos de distinto tipo, ya sea un final de una carretera, o incluso por personajes que ejercen de “válvulas”, dejándonos pasar en un sentido, pero no en el contrario.

Los escenarios implementan laberintos de distintas formas, con calles, hileras de coches, cornisas, y cosas mucho más disparatadas, pero todas muy divertidas.

Labyrinth City está dividido en capítulos, cada uno de los cuáles se desarrolla en un escenario distinto. Tendremos que ir recorriéndolos para no perder el rastro de nuestro némesis particular, e iremos apoyándonos en personajes intermedios que nos irán dando pistas y dirigiendo a nuestro siguiente objetivo, actuando éstos a modo de checkpoints intermedios.

El juego compensa ligeramente su bajísima dificultad con una serie de elementos jugables y de ambientación que favorecen la exploración. La vida que rezuman los escenarios incita a explorar cada palmo de los mismos, ya que además de la deliciosa calidad y calidez de las ilustraciones, las reacciones, comentarios, y animaciones varias que tienen ciertos personajes y objetos al interactuar con ellos nos robarán muchas sonrisas, e incluso desatarán alguna que otra carcajada.

Los PNJs que encontraremos a lo largo de cada escenario de Labyrinth City nos irán ayudando a encontrar el siguiente objetivo en nuestra persecución del Señor X

Además, tendremos en cada nivel diversos coleccionables y tesoros ocultos que nos animarán a tomar ese camino que, sabiendo a ciencia cierta que es un desvío, gracias a estos extras querremos visitar. A los más completistas compulsivos como el que escribe, esto nos motiva enormemente también a la rejugabilidad para conseguir todos los trofeos de cada nivel.

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Apartado técnico discreto y apartado artístico de matrícula de honor

Técnicamente Labyrinth City hace lo que tiene que hacer a la perfección, excepto en un apartado: el de los controles. El manejo de nuestro personaje es extraño e impredecible, lo cual es un grave pecado, ya que en este título lo “único” que tenemos que hacer es pulular por un mundo que se puede recorrer en 8 direcciones.

Labyrinth City incorpora un ligerísimo toque de puzles con elementos que, si interactuamos con ellos, desbloquearán caminos ocultos

A veces, desgraciadamente, arriba no quiere decir arriba sino hacia la derecha, y viceversa, y esto provoca una sensación muy rara en el jugador. Este defecto de control queda maquillado al máximo, eso sí, si se usa un mando para jugar.

El resto del apartado técnico y artístico del juego es sencillamente soberbio: gráficos, música y animaciones son simplemente perfectos, dada la naturaleza y orientación del producto. Las ilustraciones son coloridas, preciosistas, y muy, muy recargadas, lo que le sienta como un guante a la jugabilidad.

Cualquier elemento puede servir para crear una sensación laberíntica en Labyrinth City: escaleras, macetas, plantas intermedias, y personajes que bloquean el paso, haciéndonos buscar un camino alternativo

Pero donde destaca este título sin lugar a dudas es en su música: lo que a primera vista parece una banda sonora infantil, que uno se teme que vaya a resultar repetitiva, y que hace que te pienses si silenciar y sustituir por tu podcast favorito (en este caso, obviamente, GR Radio), rápidamente se revela en un elemento poderosísimo de ambientación, que evoluciona a medida que avanzas por cada escenario.

Según vayamos superando checkpoints, hablando con PNJs intermedios y desenmascarando sospechosos, la música evoluciona, girando en torno al mismo tema, pero avanzando en ritmo, y contribuyendo de forma magistral a dotar de ritmo a una historia que, no nos va a dejar que lo olvidemos, es una persecución.

Además de su sentido del humor y las disparatadas reacciones de los pobladores de su mundo, Labyrinth City favorece la exploración con un sistema de tesoros y coleccionables

Veredicto

Labyrinth City: Pierre The Maze Detective es una experiencia artística más que un videojuego. Es un entretenimiento ideal para toda la familia, que hará las delicias de niños y mayores con sus gráficos preciosistas y entrañables, con su inocente argumento y con su sentido del humor. Y si te gustan los juegos de puzles y eres relativamente completista, encima te enganchará hasta que descubras cada rincón de este hilarante mundo basado en la obra original de Hiro Kamigaki e IC4DESIGN.

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Labyrinth City: Pierre the Maze Detective

Duración: 4 h.
7.5

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

9.0/10

Sonido

10.0/10

Narrativa

7.0/10

Innovación

8.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • La música es deliciosa y con su evolución a lo largo de cada nivel inyecta ritmo a la experiencia
  • La música es deliciosa y con su evolución a lo largo de cada nivel inyecta ritmo a la experiencia
  • Las mecánicas secundarias del juego incitan a la exploración

Aspectos Negativos

  • Se llega a hacer un poco repetitivo por su sencillez. Se echa de menos algo más de dificultad
  • El control es incómodo e impredecible en ocasiones. Imprescindible jugar con mando para maquillar esto