Análisis de Maskmaker (PC VR). Un ejemplo de cómo una buena narrativa te llega en cualquier plataforma

Maskmaker

MaskMaker nos lleva a una aventura mágica llena de puzzles en la que descubrir la magia detrás de las máscaras.

Suscríbete a nuestro canal de YouTube

Si bien las aventuras narrativas no son ni mucho menos algo nuevo en realidad virtual, MaskMaker viene pisando fuerte para llevarnos a un mundo nuevo y con muchísima personalidad que si bien no inventa nada, sin duda bebe de muchos medios. Si conocéis las mecánicas del archiconocido Virtual Virtual Reality, es básicamente eso combinado con una narrativa muy asiática, más típica de películas de animación que de juegos de este tipo, además de ser llevada al espectáculo de los 70 del que toma prestado el nombre.

5 personajes femeninos icónicos en los videojuegos

En unas 3 horas llenas de brillo, carisma y máscaras por todas partes, MaskMaker nos cuenta la historia de cómo dejar nuestro legado atrás de la forma correcta. Pese a que sus puzles pueden llegar a hacerse algo repetitivos, y tal vez no llegue a la originalidad que la obra más famosa de su estudio tenía, sin duda no decepcionará a nadie que le dé la oportunidad.

La mecánica básica de MaskMaker está basada en, cómo no, las máscaras. Al quitártelas y ponértelas, serás capaz de trasladarte entre el taller y los otros mundos donde tendremos que resolver los puzles y descubrir cómo avanzar la historia. La transición entre un mundo y otro al quitarse o ponerse la máscara es perfecta, y totalmente inmersiva.

Maskmaker tiene tanto modo de movimiento libre como por teletransporte

MaskMaker contiene seis submundos que deberemos explorar de arriba a abajo para conseguir avanzar la historia y encontrar materiales para personalizar las máscaras que nos permitirán seguir explorando y superando puzles. Estos mundos están repletos de pequeños detalles y con un estilo artístico enormemente característico que te hará sentir que viajas constantemente sin sacarte el casco.

Desde la constante sensación de que te vigilan y te juzgan en el taller, hasta la calidad y la libertad de las playas que visitas al ponerte tu primera máscara, MaskMaker no tiene ningún problema en hacer que te olvides de que llevas puesto un casco de realidad virtual.

El mensaje sobre pasar nuestras habilidades a la siguiente generación no es precisamente sutil

Visitar todos estos mundos con sus diversos ecosistemas tiene el objetivo de que colecciones todos los ingredientes que necesitarás llevarte al taller. Una vez que encuentres un ingrediente por primera vez tendrás acceso a una cantidad ilimitada de ellos en el taller, lo cual hace que personalizar las máscaras sea más sencillo que si tuvieras que encontrarlos cada vez que los necesitarás.

Esta mecánica de combinar ingredientes existentes en diferentes planos no es nueva (nosotros mismos analizamos Flow Weaver hace poco, el cual poseía una mecánica bastante parecida), y sin duda podría haber sido explorada con mejor resultado.

Los puzles en general, aunque ninguno especialmente malo, resultan increíblemente típicos en este punto, y me hubiera encantado ver puzles en los que hubiera que jugar más con los ingredientes y las herramientas del taller de lo el juego nos ofrece la oportunidad de hacer.

El juego probablemente no es apto para aquellos con miedo a las mascaras

Si no sois de los que disfrutan los dobles sentidos, Maskmaker probablemente no sea para vosotros. Literalmente desde el primer minuto, la narrativa del juego nos lanza paralelismos no muy bien escondidos entre las máscaras literales que podemos usar, y las máscaras metafóricas que el jugador usará cada día de su existencia en la vida real.

El juego se mete de lleno en analizar de dónde venimos y hacia dónde vamos, y qué debemos hacer para convertirnos en una versión mejor de nosotros mismos y mejorar el legado que nuestros mentores nos han pasado. Si bien es un tema interesante y está bien tratado, algunas de estas metáforas o dobles sentidos eran tan obvias que la intensidad del mensaje se perdía por el camino.

Metáforas no muy sutiles, pero no por ello menos ciertas

También basta decir que si no sabéis inglés, Maskmaker probablemente no es para vosotros. El juego no está disponible en español de ninguna forma, y la gran mayoría del juego está basado en narración. Desde tutoriales guiados, a la propia historia que forma la propia aventura, si no eres capaz de entender todo, Maskmaker probablemente se convertirá para ti en una experiencia bastante mediocre.

Otro problema con la cantidad enorme de narración que tiene el juego es sin duda el tema de las máscaras, para no variar. Y es que la propia libertad que el juego nos ofrece de quitársela y ponérsela cuando queramos juega en su contra cuando te ves obligado a esperar a que los diálogos paren, ya que si te la quitas o pones en el momento equivocado probablemente vas a perderte algún punto vital que no sabes si podrás volver a escuchar debido a que lo has interrumpido a mitad del diálogo.

Los puzles son sencillos mientras miremos bien alrededor

En resumen, Maskmaker no es muy amigo del principio básico de la narrativa visual del “Show, don’t tell”. Si no eres capaz de entender lo que te están diciendo, la historia perderá gran parte, sino completamente, cualquier sentido que puedas verle.

Otro aspecto de Maskmaker que te hace enamorarte del juego son las máscaras. Específicamente, hacerlas. Aunque empieza de manera muy básica, el sistema de crafteo de máscaras llega a ser bastante profundo gracias a la gran cantidad de ingredientes y variadas herramientas que tendremos a nuestra disposición al avanzar la historia.

Análisis de Returnal (PS5). La muerte solo es un paso más hacia la perfección

El concepto básico consiste en esculpir los moldes de las máscaras con un cincel, para crear una base de la que empezar a personalizar máscaras, y después de eso utilizando las herramientas y pinturas a tu disposición, las personalizamos como deseemos. Simple, sin duda, pero increíblemente satisfactorio.

Tendrás que ponerte manos a la obra para crear tus propias mascaras

El taller está increíblemente detallado, desde los escritorios hasta las propias herramientas que utilizamos para personalizar las máscaras. Colocar una máscara en el soporte y girarla para apreciar todos sus detalles y trabajar en ella tiene mucha más gracia de lo que se puede expresar con palabras sin experimentarlo.

En cuanto al sonido, Maskmaker está lleno de sonidos que te llevan a los mundos mágicos de la misma manera que las máscaras que te pones en el juego, y la banda sonora es bastante buena.

Además de esto, destaca en el apartado técnico la posibilidad de moverse con movimiento libre y teletransporte. Y para aquellos como un servidor que se marean mucho con el movimiento libre, el modo viñeta está disponible para hacerlo más fácil.

Los escenarios son variados y llenos de personalidad

Veredicto

Maskmaker es una experiencia divertida, su duración y su entorno hará que quieras jugar de principio a fin sin darte cuenta, y sus puzles, aunque sencillos, te atraparan dentro del casco (y de la máscara). En definitiva, nadie podrá decir que los chicos de Innerspace no le han esfuerzo a su última aventura narrativa.

Suscríbete a nuestro canal de Twitch

 

Maskmaker

Duración: 3-4 h
8

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

8.0/10

Innovación

7.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Buena ambientación
  • Detalles cuidados
  • Bien optimizado

Aspectos Negativos

  • Puzles muy sencillos
  • Poco innovador