Análisis de Monster Crown (Switch). Pacta con todos los monstruos posibles y sobrevive junto a ellos en un cruel mundo

Monster Crown

En Monster Crown, sumérgete en un oscuro mundo lleno de monstruos y pacta con ellos para derrotar a una joven en busca de poder. Caza, pelea y doma y cría monstruos para crear tu propio legado.

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En Monster Crown te pones en la piel de un o una joven de 14 años que debe emprender un viaje por distintos reinos, teniendo que abandonar así la granja donde vive con sus padres. Mediante pactos que irá realizando con distintos seres, tendrá que irse abriendo paso por los terrenos otrora en guerra, ahora cohabitados por monstruos y humanos que construyeron sus civilizaciones, pero, ¿Cuáles de los dos son más peligrosos?

Vamos a quitarnos rápidamente el típico estigma que cargan sobre sus hombros este tipo de juegos. Sí, la base que toma de recolección de monstruos, peleas, subidas de niveles, combates contra otros NPCs… ¡todo ello nos recuerda claramente a Monster Rancher! Fuera bromas, la inspiración directa de Pokémon se palpa en el ambiente y sobre todo queda bien patente por lo que nos transmite Monster Crown por los ojos.

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Ese sabor añejo a la segunda generación de Johto entra directamente cuando vemos los colores, los edificios, los sprites tanto de personajes como de monstruos. Todo desprende un aroma a Game Boy Color por cada uno de sus poros, aunque intentando añadir elementos actuales a la mezcla.

La premisa de Monster Crown, disponible ya en Nintendo Switch y pronto en PlayStation 4 y Xbox, es bien sencilla: haz pactos con todos los monstruos que puedas, fortalécelos, críalos, sigue mejorándolos y enfréntate a los problemas que el juego te ofrece mientras vas avanzando por un curioso mundo abierto. Porque sí, se nos da bastante libertad para movernos por los enormes escenarios que hay entre las distintas ciudades y asentamientos y donde encontraremos criaturas pululando a sus anchas, objetos tirados por los suelos y otros domadores que querrán o bien combatir contra ti o intercambiar sus criaturas.

Monster Crown también plantea una historia que busca ser más cruda que los videojuegos más recientes de Pokémon y no tienen problemas en comentar que los monstruos se pueden comer entre ellos o incluso devorar a los humanos, y que los estos últimos realizan caza indiscriminada de criaturas o que se matan entre ellos. El continente por el que nos movemos está hecho polvo y nos quedará claro el por qué a través de los trazos de historia que nos mencionan guerras pasadas y por transcurrir por escenarios que fueron campo de batalla hace cientos de años; en este caso la Región herida es un claro ejemplo, estando repleta de tumbas.

Tampoco se han comido mucho la cabeza para dar a entender que la mala es, a priori, muy mala

Sabor clásico con elementos que añaden cierta variedad sobre el género

Los controles de Monster Crown no son nada complejos. Quizás nos impacte un poco al principio que nuestro avatar corra como alma que lleva el diablo, pero pronto podremos relajar sus prisas al pulsar el botón Y, que sirve para alternar entre la carrera y paso normal. Mediante el botón A interactuaremos con nuestro entorno y aceptaremos opciones; con el B a la inversa, denegándolas.

Mediante el L alternaremos entre las diversas habilidades del personaje; con R usaremos el poder de nuestro monstruo que habremos elegido con -; y con + abriremos el menú. Esto, que a priori puede parecer un poco lioso, seguirá siéndolo hasta que nos hagamos al juego, sobre todo en lo concerniente a las habilidades de las criaturas.

En Monster Crown nos moveremos en una clásica rejilla de celdas en horizontal y vertical: no contamos con movimiento en diagonal. Esto creará una experiencia muy clásica que quizá sea suficiente para muchas personas, aunque por desgracia cuenta con unas carencias de diseño que hace que no sea del todo agradable desplazarse por su mundo.

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Por un lado, tendríamos el control del personaje, algo a lo que te puedes llegar a acostumbrar con el tiempo y que no es tan desagradable. Por otro, el propio escenario cuenta con unos elementos que no quedan demasiado bien delimitados y provocarán que nos metamos en zonas que llevan a callejones sin salida o bien no sabremos acceder a otras zonas por lo mal definidos que están dichos contornos. Por otra parte, la colisión con los distintos elementos es nefasta y pasarán cosas que no deseamos simplemente por ocurrir, que ya comentaremos un poco más adelante.

Nuestro avatar en Monster Crown siempre irá acompañado del que establezcamos como líder de equipo (contamos con un máximo de 8 monstruos que nos acompañarán) y al mismo le podremos dar órdenes, como que se espere quieto para darle de comer elementos del escenario que recuperan vida, ordenarle que ataque mediante un placaje a un monstruo enemigo para comenzar la batalla con ventaja o matarlo para evitar un enfrentamiento, ordenarle que ataque con magia o que nos siga.

La delimitación de los distintos assets visibles en el escenario es demasiado rara. En ocasiones dará la impresión que podremos pasar por un hueco pero que, al no entrar dentro de la retícula de movimiento de nuestro personaje, entrará en conflicto con nosotros y nos tocará dar un rodeo que a bote pronto será redundante. También esta vaga visibilización de los elementos que conforman los mapas nos llevará a confusión ya que a veces podremos acceder por lugares sin previo aviso y simplemente tendremos que probar. Esto último sigue sin quedarme muy claro si forma parte de la visión de Studio Aurum o si es mera casualidad.

Esa valla ahí en medio me distraía demasiado. Visto de primeras, parecen unos assets de RPG Maker

Respecto a las colisiones, han sido uno de mis grandes dolores de cabeza jugando a Monster Crown. Por mi parte, en este tipo de videojuegos soy un maniático de ir guardando partida, lo que en este caso crea un conflicto extraño cuando tenemos un elemento interactivo enfrente de nosotros e intentamos salvar el progreso. En ese caso, el evento se inicia a la par que la partida sigue guardándose, superponiéndose este proceso en la interfaz sobre cualquier otra cosa como, por ejemplo, cuando usamos el equivalente a Vuelo para desplazarnos rápidamente por el mapa.

Las colisiones también son algo raras respecto a los monstruos salvajes, los cuales deambulan por encima de los árboles como si no existieran e incluso por fuera de los confines del mapa, llegando a iniciarse las batallas sin entrar en la misma celda que ellos. Esto último también ocurre en los cambios de zona, habiendo llegado a cambiar de área sin esperarlo, empezando un evento para el que no estaba preparado y tener que reiniciar el videojuego.

Corónate como campeón de los monstruos

Una buena noticia: Monster Crown no es excesivamente fácil. En este caso, el videojuego no menosprecia a las capacidades de los jugadores. Los combates se sienten agradables en cierta forma, quitando algún momento injusto, pero que se arregla siendo un enfermo de los guardados como servidor aquí se ha declarado unos párrafos atrás.

En Monster Crown contaremos con cinco elementos que caracterizarán a nuestros monstruos: podrán ser de tipo tenaz, corpulento, cruel, inestable e incansable. Sus afinidades se comportarían tal y como venimos acostumbrados en el género, así que no hay mucho misterio aquí. El único problema es que es algo lioso que no se basen en elementos más tangibles: ya sabéis, agua vence a fuego. Al final, vais a tener que estudiar alguna forma eficaz para saber qué tipos usar, aunque la propuesta ya os avisa cuando vais a usar un movimiento eficaz contra otra criatura.

Esta chuletilla va a ser tu mejor acompañante en la aventura

Monster Crown intenta innovar, añadiendo un sistema que llaman Sinergia, que consiste en ir cambiando de monstruos durante el combate o defendiéndolos, rellenando así una barra que cuenta de varios niveles, cada uno de ellos otorgándonos ciertas ventajas. Al conseguir llenarla harás un insta-kill casi sin importar que el enemigo tenga defensa contra ti. Pero cuidado, tus rivales también pueden (y lo harán) usarlo contra ti. Eso sí, si derriban a alguna criatura durante este momento de Sinergia la barra se reiniciará, así que ojito con la defensa.

En Monster Crown tendremos diversos tipos de enfrentamientos, contra monstruos normales, de élite, jefes, de evento, domadores, NPCs de la trama y unos maestros que nos irán desbloqueando la posibilidad de subir más niveles a nuestros monstruos. Efectivamente, si no encontramos a dichos personajes, no podremos acceder a los siguientes 10 niveles, capando así el avance de nuestras criaturas. Eso sí, por lo menos el juego nos deja atrapar a criaturas de niveles por encima de nuestro límite.

Los combates cuentan con una interfaz clara. Podrían ser más cómodos sus comandos, pero consigue aprobar

Los domadores con ganas de gresca aparecen de manera aleatoria por los mapas del mundo abierto a la par que otros que nos solicitarán intercambios. Por cierto, en Monster Crown también aparecerán objetos desperdigados por el mapa. Las batallas son a veces algo aleatorias en su transcurso, así que ya sabéis, guardad mucho la partida. Al derrotar a nuestros rivales nos darán un poco de dinero, pero muy poco, no nos vengamos arriba con esto.

Retomando el tema de los niveles de las criaturas, estaría muy feo no hablar de algo típico en estos videojuegos que es ni más ni menos que la crianza. En Monster Crown los monstruos no evolucionan, sino que la genética es la encargada de aplicar cambios a su metabolismo. Mediante cruces, iremos consiguiendo criaturas variadas e iremos avanzando por distintas generaciones, creando así nuestro equipo, que heredará características y habilidades de sus antecesores. Por fortuna los huevos se abren enseguida en Monster Crown, así que podremos jugar a ser Dios. Es en este apartado donde podremos de verdad perdernos y sumar horas al título.

El sistema de crianza de Monster Crown es rápido y entretenido. Puedes crear generaciones distintas de monstruos en poco tiempo

No os voy a mentir si os digo que la dificultad en Monster Crown no está demasiado balanceada, presentando unos picos inconsistentes pasando de ser nosotros un bulldozer a acabar padeciendo lo indecible. En ocasiones la frustración se apoderará de nosotros cuando hasta el monstruo más cutre que podamos imaginarnos tenga prioridad y nos haga un one shot. Y, si queréis complicaros más la existencia, podéis cambiar el nivel de dificultad en cualquier momento y hasta añadir un modo de muerte permanente para las criaturas, lo cual fue añadido recientemente en una actualización.

Una tenue luz rodeada de sombras

Gráficamente Monster Crown cumple con lo que pretende transmitir, aunque podría recordarnos más a una hack rom de Pokémon que a una edición Oro/Plata/Cristal. En ese aspecto no tendría demasiada queja, quitando los elementos del escenario citados anteriormente que crean una amalgama liosa para el jugador, dando impresión muchas veces de que se les ha colado algo que no debería estar ahí del RPG Maker.

Artísticamente es ya cuando debo ponerme más triste. Los diseños de los monstruos se sienten vagos, carentes de carisma y emoción. Cada bicho puede aparecer en cualquier hábitat y tampoco te va a importar que esté ahí. No invitan a querer investigar sobre su naturaleza y razón de ser, aunque en el videojuego intentan explicarte que ciertas criaturas están en el universo por algún motivo. No os negaré que hay algún que otro diseño interesante, pero son tan pocos que pronto quedarán enterrados por la cantidad de diseños que no tienen ni pies ni cabeza. Al menos Monster Crown cuenta con escenas bonitas que sirven a modo de cinemáticas.

Este tipo de escenas dan cierta calidez a la narración de Monster Crown

La banda sonora ya juega en otra liga, siendo más que notable. Los temas de exploración están bien, los que suenan en las ciudades son variados, pero ya cuando hablamos de temas de batalla nos metemos en otra liga. Los combates tienen temas pegadizos, invitan a meternos de lleno en la contienda e incitan a mover rítmicamente la cabeza. Es una pena que los efectos de sonido sean pobres y se descompasen continuamente. También afea un poco el resultado que la música se vuelva loca en ocasiones y suenen temas de batalla que no deban por habernos desplazado muy rápido entre distintos escenarios como, por ejemplo, que suene música del mundo abierto dentro de una ciudad.

La traducción de Monster Crown al castellano es bastante buena. No encontraréis demasiados errores tipográficos, aunque a los reyes se les llama siempre rey en masculino, aunque sean mujeres las que ostenten el título (aunque diría que pasa igual en la versión inglesa) y alguna frase que se han dejado sin traducir. La propuesta está muy bien adaptada al castellano ibérico y encontraremos expresiones que nos harán incluso reír.

He querido dejar para el final el rendimiento del título, sus bugs y sus glitches. Monster Crown se nota que no es un título nada exigente, aunque sí que cuenta con muchos monstruos diferentes, Eso sí, muchos de ellos son prácticamente copias y parecen sacados de hack roms piratas. Si no nos ponemos muy quisquillosos, podríamos hablar de más de 1200 monstruos que podemos lograr mediante la crianza, aunque aquí se incluirían las variaciones de colores entre los bichejos.

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Monster Crown, para mi sorpresa, cuenta con bajadas de frames muy extrañas. Puedes ir desplazándote a todo trapo e ir sufriendo pequeños parones que no deberían ser muy frustrantes, pero que son tan comunes que chirrían. Esta falta de optimización provoca, a su vez, que Monster Crown se congele y hasta se cierre inesperadamente, sobre todo en momentos más avanzados del título, dando muy mal sabor de boca ya que no sabes en qué instante va a suceder.

Entre bugs y glitches ya os he hablado del problema con el menú de guardado algunos apartados atrás. También os he hablado de cómo muchos monstruos abandonan la existencia del escenario y se encaran al vacío del Limbo o bien se atascan en las paredes y de ahí no los saca nadie. Al juego le dan a veces unos “parraques” extraños que provocan movimientos de la cámara que se alejan de nuestro personaje sin saber cuándo va a volver. En puntos más avanzados, incluso al videojuego le cuesta empezar a arrancar una vez cargas la partida, lo que da verdadero miedo por si de repente tus datos se van al garete.

Ya que hablamos de la aleatoriedad de comerte un bug chungo, ¿qué menos que mostraros el casino del juego, elemento desaparecido en Pokémon?

Me encantaría hablaros de las opciones online que dispone el título, pero ninguna de ellas funciona. Los combates online lanzan un error de conexión como si tu Nintendo Switch no estuviera conectada a la red y los intercambios en línea, directamente, te crashean el juego y te lanzan a la pantalla de inicio de la consola.

Eso sí, hay que ser consciente de que los desarrolladores están llevando a cabo labores de optimización para mejorar la experiencia que ofrece Monster Crown. Por ejemplo, ya sufrí un gran glitch que provocaba que el juego se congelase en unos campamentos, lo cual fue solucionado con un parche. Por ello, me muestro totalmente optimista con el trabajo de los chicos de Studio Aurum para ir solucionando estos problemas y que el título pueda ser completamente disfrutable en su versión de Nintendo Switch.

Veredicto

Monster Crown es un título que trata de ofrecer a su público una experiencia que intenta diferenciarse de los grandes exponentes del género, aunque no acaba por aportar demasiado. La historia es interesante y tiene algunos personajes llamativos, pero su mundo está algo vacío y la mayoría de los monstruos que en él habitan no son muy carismáticos. Su rendimiento en Nintendo Switch es muy mejorable y sus innumerables bugs y glitches logran frustrar la sesión de juego.

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Monster Crown

Duración: 20 h.
5.5

Jugabilidad

5.0/10

Gráficos

4.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

5.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

6.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Banda sonora más que decente con temazos que os encontraréis tarareando en más de una ocasión
  • Presentación de un mundo rico en historias con conflictos entre humanos y monstruos
  • Una dificultad decente, aunque pueda complicarse artificialmente en algunos tramos

Aspectos Negativos

  • El port a Nintendo Switch es netamente mejorable
  • Excesivos bugs y glitches que afean la experiencia