Análisis de Morbid The Seven Acolytes (PS4). Buen juego, mejorable souls-like

Análisis de Morbid The Seven Acolytes. Buen juego, mejorable souls-like

Morbid The Seven Acolytes intenta hacerse un hueco en el género “souls”, sin embargo, se queda en una experiencia irregular dentro de estas propuestas, aunque es un buen título en general.

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Aunque sea un mensaje bastante recurrente, no deja de ser cierto. El género souls-like ha sentado un precedente del que decenas de candidatos intentan aprender para triunfar. Esto ha generado que el mercado se llene de aspirantes que pretenden entrar en tan aclamada categoría dejando una huella en el camino, aunque no todos consiguen hacerlo con acierto.

Still Running, estudio que presenta Morbid The Seven Acolytes, juego que analizamos hoy, ha decidido ostentar tan deseado título desde una perspectiva un tanto diferente, desde una vista cenital que nos podría recordar a los clásicos Zelda de la Snes y el siempre atractivo encanto de un buen pixel art. ¿Han conseguido un buen resultado? Adentraos en este análisis lleno de decadencia, terror y sangre.

Un mundo en decadencia, “disfrutad” de las costas de Solya.

Como es de rigor en muchas de estas propuestas, el mundo que nos presenta Morbid The Seven Acolytes es un mundo decadente. La oscuridad de sus escenarios, la atmosfera de muerte y maldiciones que se respiran en Mornia, isla en la que se desarrolla el juego, dejan bien claro la maldición a la que los pobres habitantes deben enfrentarse desde que los siete acólitos han sido poseídos por los malignos Gahar. Nosotros encarnaremos a una luchadora sin nombre, la última de la orden de Dribom y nuestra tarea será tan simple (que no sencilla) cómo eliminar a los acólitos y liberar las tierras de los Gahar.

La ambientación de Morbid The Seven Acolytes es muy turbia y no se cortan nada en demostrarlo.

La historia que cuenta Morbid The Seven Acolytes no es ningún portento y decide, a diferencia de aquellos a los que mira para inspirarse, contarla de forma clara, sin dejar mucho a la interpretación o descubrimiento del jugador.

Eso sí, es digno de mención el esfuerzo puesto por el estudio en ampliar la narrativa mediante historias secundarias, diarios y un buen puñado de lore que podremos consultar desde los altares donde también guardaremos la partida o viajaremos entre regiones.  Pero que, pese a estar correctamente construida, queda en un segundo plano eclipsada por una fantástica ambientación de escenarios, y unos enemigos grotescos y que parecen firmados por Lovercraft. Si sois amantes de estas novelas, Morbid os va a encantar.

Quiero ser un Souls, pero no entiendo bien como se hace eso.

Pero sin duda una de las cuestiones más importantes en este tipo de juegos es, lógicamente, su jugabilidad, aquí hay luces y sombras. Los puntos básicos de un “souls” están presentes en Morbid The Seven Acolytes: Exploración libre sin guía ni mapa alguno, barra de vida y resistencia, un objeto que nos cura y que se recarga en los altares, enemigos que quitan mucha vida…etc.

Los enemigos de Morbid The Seven Acolytes son criaturas de pesadilla.

Sin embargo, algunas decisiones de diseño en el combate, como, por ejemplo, que el personaje solo tenga animaciones de ataque hacia los lados, aunque podamos movernos en 8 direcciones, generan a veces momentos de imprecisión o confusión. No son especialmente graves y, sinceramente, en otro tipo de propuestas menos exigentes puede que incluso se pasaran por alto, pero en un juego que aspira a ser un souls-like, la precisión juega un rol fundamental y en Morbid The Seven Acolytes se pierde en más ocasiones de las que me hubiera gustado, dejando cierta sensación de aleatoriedad.

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Tampoco se entiende muy bien el sistema de parrys del juego; Normalmente para estas mecánicas tenemos un botón con el podremos bloquear golpes si mantenemos pulsado y, o bien otro distinto, o bien el mismo que si pulsamos de manera precisa en el momento de recibir un golpe realizaremos el parry. Algo lógico, ya que el jugador tiene el control y el conocimiento claro de cuando quiere hacer una cosa u otra.

No faltarán los jefes en Morbid The Seven Acolytes, aunque presentan un desafío, sus patrones no son especialmente complejos.

En Morbid The Seven Acolytes esto no funciona así, el botón de bloqueo hace la función para ambas cosas, no podremos dejarlo presionado, será una animación por pulsación y la diferencia entre realizar una parada normal o un parry que abra la ventana a un poderoso golpe contra el enemigo es tremendamente confusa, moviéndose en una horquilla de fracciones de segundo, sin que el jugador tenga muy claro si la parada que va a hacer va a permitir contraatacar o no.

En Morbid The Seven Acolytes no subiremos de nivel, pero podremos mejorar algunos aspectos de nuestro personaje con estas bendiciones. Elige bien, porque los espacios son muy limitados.

Además, los enemigos tienen algunos problemas de inteligencia artificial, quedándose de forma frecuente parados cuando estamos literalmente delante de ellos o dándose la vuelta y marchándose en mitad de un combate, facilitándonos mucho las cosas.

No obstante, el juego consigue ser un desafío en muchos puntos. Si bien es cierto que la mayor parte de enemigos (jefes inclusive) pueden ser derrotados con relativa facilidad si golpeamos y rodamos, repitiendo dicha táctica hasta el infinito, como ocurre en estas propuestas, la resistencia y la cadencia de ataque hará que aunque sobre el papel esto suene fácil, sea imprescindible entender e interiorizar su jugabilidad, muy pausada, para no quedar vendidos ante los enemigos y, al final, morir en combate.

Algunos personajes de Morbid The Seven Acolytes nos darán misiones secundarias con las que obtener jugosas recompensas.

Los jefes como cabría esperar son duros, aunque algunos enfrentamientos abusan de mecánicas un tanto obtusas como llenar el escenario (a veces en exceso y sin sentido) de fluidos dañinos además de enemigos masillas que dificultan el enfrentamiento con el jefe de manera artificial, mientras que este cuenta con unas mecánicas que por sí solas no son ni muy difíciles, ni muy complejas. Pese a esto son enfrentamientos tensos en los que tendremos que tener puesta toda nuestra atención si queremos salir victoriosos.

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Donde se desmarca de aquellos de los que se pretende inspirar es en su progresión. Nuestro personaje en Morbid no subirá de nivel ni tendremos aumentos de estadísticas, sino que iremos encontrando bendiciones en los mapas que mejorarán ciertos atributos, eso sí, los espacios serán limitados, así que escoger los más adecuados para nuestro estilo de juego y nuestros puntos fuertes será esencial.

La gestión del inventario de Morbid The Seven Acolytes recuerda a algunos MMO, tendremos que tenerlo todo bien ordenado para poder llevar la mayor cantidad de objetos posibles.

Morbid The Seven Acolytes también se aleja de los souls en la gestión del inventario. Adiós a los pesos, aquí, será igual que algunos RPGS de la vieja escuela o MMOS. Nuestro inventario tendrá una serie de cuadrados que deberemos organizar con cariño si queremos cargar con la mayor cantidad de objetos y armas. No es posible vender ni reciclar ningún objeto, así que una vez lleno, el juego nos obligará a desecharnos de armas u otros recursos para poder coger otros.

Morir en Morbid The Seven Acolytes no tiene consecuencia alguna más allá de volver al último punto de guardado. ¡Morid tranquilos!

Morbid The Seven Acolytes cuenta también con un sistema de cordura que, si bien a priori resulta un añadido muy original, se siente un poco desaprovechado. Iremos perdiendo cordura con ciertos ataques o al morir. Y cuando nuestra cordura esté bajo mínimos, comenzaremos a ver los “espiritus” de nuestros enemigos caídos, a los que tendremos que volver a derrotar, añadiendo así un plus de dificultad.

Morbid The Seven Acolytes cuenta con una muy buena traducción a nuestro idioma.

Lástima que esto sea lo único que genera este atributo, quizás algún efecto de alucinación u otros hándicaps para el jugador si se tiene la cordura baja hubiesen dado más empaque a esta mecánica, que, por otra parte, es fácilmente solucionable mediante el uso de objetos, con los que Morbid nutre los escenarios de forma abundante y, para mayor comodidad del jugador, se regeneran cada vez que morimos. Algo que, además, no tiene consecuencia alguna más allá de volver al último altar, así que podremos incluso dejarnos matar de forma intencionada en pos de recolectar objetos cuando nos venga bien.

La belleza de lo grotesco

En el apartado audiovisual Morbid The Seven Acolytes hace un grandísimo trabajo, su ambientación y escenarios son excelentes, laberinticos y complejos. Pero sobretodo su pixel art, que recuerda mucho a los juegos de PC de los 90, con esos enemigos absolutamente grotescos y demenciales y esas animaciones de muerte, muy gores que dejan un resultado de mucho nivel, al que pocas pegas se le pueden poner.

Algunos escenarios de Morbid The Seven Acolytes son muy laberínticos y nos perderemos en más de una ocasión.

La música ambienta de manera muy acertada el título, durante la exploración apenas escucharemos música de fondo que potencia la sensación de soledad y será en los enfrentamientos contra jefes cuando las melodías despeguen para potenciar la tensión del combate. También es una decisión curiosa y a mi juicio acertada la inclusión de una melodía de tensión cuando nuestra vida está baja. Al igual que Zelda nos avisa mediante un sonido de que nuestros corazones están a punto de agotarse, Morbid hace lo propio con una melodía bastante estresante, lo que consigue aumentar la tensión del enfrentamiento y desconcentrarnos. Un buen acierto.

En el apartado sonoro hay poco que comentar, cumple correctamente su función. Aunque no tendremos voces en ningún momento, el juego viene con una muy buena traducción a nuestro idioma, algo que se agradece mucho.

Veredicto

Morbid the Seven Acolytes es un buen juego, y puede ser en cierto modo un buen “souls-like” adaptado a las 2 dimensiones, pero no lo termina de ser tanto si tenemos en cuenta las bases de este género y lo que les hacen ser lo que son, especialmente en términos de dificultad y combate.

Su apartado jugable no termina de llegar a un gran nivel por algunos fallos de precisión debido a las animaciones de ataque o a lo confuso de su sistema de parry. Además, los problemas en la IA afean un poco los combates y los jefes plantean un desafío alto, sí, pero en algunos casos no por unos patrones de ataque especialmente complejos, sino por llenar la pantalla de “problemas” para el jugador.

Donde no hay casi nada que reprochar es en su apartado audiovisual, con una exploración muy bien diseñada y unos enemigos realmente desagradables que trasladan las peores pesadillas a la pantalla de nuestra televisión.

Si os gustan las experiencias “Souls”, este es un buen candidato en una perspectiva diferente y perdonando sus fallos. Os dará unas 15 horas de exploración, gore y muertes. Aunque desgraciadamente, deja la sensación de que con unos pocos ajustes, podría haber brillado mucho más entre tanta oscuridad.

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Morib: The Seven Acolytes

Duración: 12-15 h
7,5

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

9.0/10

Sonido

8.0/10

Innovacion

7.0/10

Narrativa

7.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Gran nivel audiovisual
  • Muy buena ambientación
  • La exploración está muy conseguida

Aspectos Negativos

  • Fallos de IA
  • El combate no termina de ser del todo satisfactorio
  • Imprecisiones a la hora de apuntar y golpear a los enemigos