Análisis de One Shell Straight to Hell (PC). Hora de misa en el infierno

One Shell Straight to Hell te coloca la sotana del Padre Alexander para acabar con los demonios en un twin-stick shooter que alterna los géneros de roguelite y tower defense

One Shell Straight to Hell te coloca la sotana del Padre Alexander para acabar con los demonios en un twin-stick shooter que alterna los géneros de roguelite y tower defense.

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Arriesgándose en su segundo juego, el estudio estadounidense Shotgun with Glitters cambia totalmente de género con respecto a su debut “The Padre”, pese a que no nos priva de controlar otra vez al carismático Padre Alexander. Pasamos del survival horror con cámaras fijas y puzles del primer título, a una ensalada de disparos con vista isométrica, progresión y toques de estrategia tower defense en One Shell Straight to Hell, publicado por Feardemic.

El cura que todos habríamos querido en misa

La familia Halliwell ha sido durante muchas generaciones la encargada de proteger una puerta al infierno situada en su mansión familiar. Todo ha ido bien hasta que, siguiendo su naturaleza, las puertas se abren. Una vez que los demonios cruzan el límite de lo terrenal sólo una persona puede ocuparse: el exorcizador y cazademonios Padre Alexander.

El protagonista que ya habíamos conocido en el videojuego de 2019 del mismo estudio, “The Padre”, es uno de los grandes reclamos de One Shell Straight to Hell. Tiene un encanto natural que te engancha, haciendo gala de un sentido del humor muy sarcástico y que se sale del papel que se presupone a un pastor del Señor. Los momentos en los que Alexander suelta alguna de sus frases o lo escuchamos conversar son de lo mejor del juego, acompañado de una voz de doblaje con una tonalidad semejante a la de Gerald de Rivia que lo hace todo más épico.

Análisis de The Medium

La señora de la mansión Halliwell, tras abrirse la puerta al infierno y ver su casa infestada de demonios, recurre al padre. Primero, para encontrar a su hija Emily y, de paso para que le limpie el estropicio.

El Padre Alexander llega a la mansión Halliwell

Un twin-stick shooter con mezcla de géneros

El espíritu principal de One Shell Straight to Hell y lo que más resalta al ponerte a los mandos es su estilo de twin-stick shooter de vista isométrica. Como hijo de este género, no pararemos de disparar a un lado y a otro mientras recorremos la mansión o sus exteriores en busca de demonios a los que devolver a donde nunca tuvieron que salir. Esto es un choque importante para los que disfrutaran de la anterior aventura del padre Alexander, que era del género survival horror con cámara fija y una acción más relajada.

Con este cambio de género el estudio Shotgun with Glitters ya muestra cierta inclinación al riesgo y no a producir una secuela continuista. Pero han dado un paso más allá, ya que la propuesta intercala fases en las que investigaremos distintas salas de la mansión generadas de manera procedural con otras en las que la misión es fortificar la entrada de la mansión y proteger a la pequeña Emily de una horda de demonios.

Para mi gusto la parte roguelite de One Shell Straight to Hell, con su investigación de la mansión y la evolución del personaje, es la que mejor funciona. Para explorar cada parte de la mansión tenemos un tiempo, y nuestro objetivo será ir sala por sala acabando con los demonios, recogiendo monedas, abriendo baúles y ampliando cada vez más nuestro arsenal. El Padre también tiene un árbol de mejoras con puntos que iremos ganando en estas incursiones.

El Padre Alexander, un cura nada convencional que protagoniza One Shell Straight to Hell

Si no nos da tiempo a descubrir todos los secretos de una parte de la casa, siempre podremos volver a intentar recorrer el escenario de forma más rápida, porque al generarse de forma procedural nada estará en el mismo sitio que estaba antes.

Una vez que acabe el tiempo de la exploración, el juego te obligará a volver a la entrada de la mansión a cumplir tu misión de protegerla. Aquí es donde One Shell Straight to Hell cambia de tercio y se convierte en un tower defense, donde no sólo va a primar nuestra habilidad, sino también nuestra estrategia.

La exploración de la mansión es frenética en One Shell Straight to Hell

La estructura de la casa está compuesta por varias salas, de las cuales la más importante es la central, donde se encuentra Emily. A ella es a la que tendremos que proteger de los demonios y si muere será el fin de la partida. En las demás salas podremos encontrar objetos de defensa como torretas con arco, trampas de osos, vallas o elementos de curación. Estos puntos los podremos ir ampliando con las monedas que recogemos.

También podremos conseguir que más miembros de la familia Halliwell se unan a nuestra defensa, luchando con nosotros mano a mano o dejándolos al cargo de una de las salas. Como podréis imaginar todos estos elementos los tendremos que disponer estratégicamente, si es posible antes de que acabe el tiempo y los demonios ataquen. La fase terminará cuando matemos al último enemigo de la horda, y entonces podremos volver a explorar otra parte de la casa en el modo roguelite.

En One Shell Straight to Hell nos servimos de poderes de bendición para alejar enemigos

Un arsenal celestial

La progresión del personaje de Alexander es el cauce que va nutriendo el gameplay y que hace queOne Shell Straight to Hell fluya y no se estanque en ninguno de sus dos géneros. Primero, tendremos un árbol de habilidades clásico en el que debemos desbloquear primero la habilidad menor para tener acceso a otra mayor, a cambio siempre de más puntos de experiencia. Así conseguiremos mayor curación, capacidad de daño, dash o potenciar una especie de bendición que consigue alejar temporalmente a los demonios.

Potenciar habilidades está muy bien, pero al final lo que hace querer darle otra pasada a esa parte de la casa que te quedó a medio explorar son las armas nuevas. Comenzamos con una simple pistola con la que El Padre está muy encariñado, para pronto pasar a escopetas, pistolas de plasma, lanzallamas o pistolas de rayos. Lo único que tenemos que tener en cuenta es nuestro contador de munición, porque algunas de estas armas lo consumirán muy rápido y es limitado.

En One Shell Straight to Hell iremos descubriendo la mansión Halliwell por partes

One Shell Straight to Hell cuenta con un buen arsenal en el que elegir, y cada jugador encontrará el arma con la que se sienta más cómodo. El sistema para cambiar de una a otra es algo tosco, a través de una ruleta que se despliega con la cruceta y se selecciona con el joystick al más puro estilo Rockstar, y no invita a ir alternando armar de manera rápida. Una pena, porque un sistema más ágil de cambio de arma podría haber hecho mucho más disfrutable el juego.

Una fórmula jugable que no será del gusto de todos

Tras hablar del tipo de gameplay que podemos encontrar en el juego y de la evolución del personaje, hay que dar una valoración de cómo funciona todo esto junto. En mi opinión las fases de defensa de la mansión rompen el ritmo de juego y se hacen monótonas, sin cambiar en ningún momento el escenario donde tienen lugar ni el objetivo, terminan por ser un trámite que hay que pasar para continuar la parte de mazmorreo.

Las conversaciones del padre están muy bien escritas, con toques de humor

Por otra parte, esas fases de mazmorras se hacen cortas y te dan muy poco tiempo para disfrutarlas y adentrarte todo lo que tú quisieras. One Shell Straight to Hell ha arriesgado y me parece genial, porque así es como se consiguen las fórmulas que hacen avanzar el videojuego, pero en esta ocasión se han quedado a medio camino. Tienen que seguir refinando el concepto para que esté todo más integrado y una parte no lastre a la otra.

En One Shell Straight to Hell Tendremos que buscar todas las salas para descubrir secretos

Gráficamente estamos ante un juego humilde, con un estilo pixel algo tosco. No es un título que entre por los ojos en una primera impresión, ni en su calidad gráfica ni en el diseño de sus personajes o escenarios. Los enemigos finales sí tienen un diseño más original, pero el resto de los demonios están diseñados con poca inspiración. La personalidad y el carisma de Alexander se transmite completamente a través de su guión y su buen doblaje.

Los sonidos, más allá del doblaje, están para cumplir, y no aportan ningún punto extra al juego, así como tampoco lo hace la banda sonora.

En One Shell Straight to Hell aprenderemos a matar demonios con estilo

Veredicto

One Shell Straight to Hell es un twin-stick shooter con una apuesta interesante en su mezcla de géneros, que abre una puerta hacia lo que puede ser una saga construida alrededor del carismático Padre Alexander.

Falto de ritmo en su parte de tower defense, lo suple con una exploración de mazmorras decente y una evolución del personaje bien medida con un arsenal variado. En el apartado técnico tendremos que perdonarle algunas carencias que no impiden que disfrutemos matando demonios sin quitarnos la sotana.

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One Shell Straight to Hell

Duración: 5-7 h.
7

Jugabilidad

8.5/10

Gráficos

6.5/10

Sonido

6.0/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

7.5/10

Diversión

8.5/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Exploración de mazmorras divertida y con ritmo
  • Buena evolución del personaje, con cantidad de armas que descubrir y mejoras

Aspectos Negativos

  • Falta de atractivo gráfico, te quedas por su jugabilidad
  • El sonido no aporta al juego, simplemente cumple