Análisis de Pangman. Una carta de amor a los nostálgicos del arcade

Pangman llega como una explosión de nostalgia y velocidad a los cascos de realidad virtual.

Pangman llega como una explosión de nostalgia y velocidad a los cascos de realidad virtual.

La realidad virtual siempre ha ido de la mano del género del arcade. Desde el antiquísimo y clásico “Battlezone” en los inicios de la plataforma allá en las recreativas de los años 80 hasta el famosísimo Robo Recall de Epic que fue el buque insignia durante los inicios de Oculus, el género del arcade ha sido algo que ha conseguido que la realidad virtual llegue a las masas.

Si bien es cierto que existen muchas formas de adaptar juegos clásicos o recreativas a la realidad virtual, desde lobbies de emulación como podría ser New Retro Arcade Neon o a las salas de VRchat donde la gente literalmente programa y lleva a ese mundo digital máquinas recreativas como podrían ser las máquinas Taiko para jugar a los tambores, la mejor experiencia viene de adaptar el juego al medio y no el medio al juego.

Pangman está adaptado a jugar con una sola mano, en caso de ser necesario.

Y en este caso, sin ninguna duda, Ivanovich Games ha conseguido adaptar el juego al medio. Pangman es probablemente una de las mejores experiencias arcades que podemos conseguir a un precio razonable, lo cual puede suponer que se convierta en la primera experiencia con la realidad virtual de mucha gente debido a su sencillez de uso.

Un reinvención que te hará sentirte como un niño

Pangman nos lleva a una sociedad invadida por una malvada raza de esferas del espacio que han esclavizado a la raza humana, encerrándola dentro de esferas para usar sus nutrientes como forma de energía. Como si no tuvieran suficiente con parodiar a Matrix de esa manera, el equipo de Ivanovich Games no es especialmente sutil en sus referencias a la película de Keanu Reeves.

En Pangman tendremos que atravesar todo el mundo (virtual) para acabar con las esferas.

El protagonista, como bien nos dice la introducción al juego, es el elegido (The One), pero no es Neo, ¡es EON! Eon Buster, para ser exactos, y su hermana Binarity Buster, deberán sumergirse en la simulación en la que las esferas han encerrado a los humanos para derrotarlas en su propio terreno y acabar con su tiránico mandato, liberando así a la raza humana de sus esféricas prisiones.

Medal of Honor Above and Beyond nos lleva a la segunda mundial a través de la realidad virtual

La historia es simple pero divertida y está llena de chistes absurdos. Los jugadores de Pangman deberán prepararse para escuchar una gran cantidad, que algunos consideran exagerada y otros redonda, de chistes sobre esferas. La traducción de estos chistes del inglés a otros idiomas está un poco cogida por los pelos, pero aun así siguen siendo graciosos.

Apunta, dispara, ¡ESQUIVA!

Pangman puede parecer a primera vista el típico juego de disparos en realidad virtual donde apretando el gatillo a lo loco, como en los viejos tiempos de la Wii, el jugador podría completar cada nivel sin pensar. No os preocupéis, no hay nada más lejos de la realidad; el juego toma como misión personal ponértelo extremadamente difícil si decides seguir ese camino.

Puedes elegir un modo historia o una experiencia todavía más arcade con el modo Arena.

Tus armas para enfrentarte a los malvados engendros esféricos son dos pistolas que disparan de forma rápida y satisfactoria. El nivel de satisfacción es similar (aunque por supuesto, mucho menos versátil) al del conocido Space Pirate Trainer, donde tienes la posibilidad de intercambiar entre unas pistolas de gatillo ligero y al mismo tiempo mediante una combinación de botones, convertir tu pistola en otras muchas cosas. Siguiendo con este símil, esto también se puede realizar en Pangman.

Si mantienes pulsado tus gatillos, tu arma se transformará en un “hook” o gancho, que podrás lanzar contra una superficie para dejarlo enganchado. Entre tus dos pistolas (o hooks, dependiendo del momento) existirá un rayo láser que dañará a las esferas que lo atraviesen. Y este gancho es precisamente una de las mejores bazas de Pangman.

Halo Infinite también será uno de esos juegos con ‘gancho’. Descubre ya todo lo que sabemos de él.

Durante tus primeras partidas en Pangman probablemente te preguntarás cuál es su utilidad; si te lo preguntas, desde el respeto, es porque no sabes usarlo. El gancho es tremendamente versátil, y se adapta de forma perfecta a los niveles que se van sucediendo, llevándote a una experiencia de juego más precisa a medida que mejoras tus habilidades.

Los mapas tendrán diferentes particularidades que te llevarán a usar mecánicas diferentes tales como esferas que debes debilitar primero con minas.

En Pangman puedes lanzar ambos ganchos al mismo tiempo para crear una trampa horizontal que atraviese a todas las esferas en un lugar reducido (por ejemplo, si quedan atrapadas entre dos paredes destructibles) o puedes lanzar uno de ellos y disparar solo con un arma mientras utilizas el rayo como un arma cuerpo a cuerpo si las esferas se acercan demasiado a ti (lo que por cierto, provocará un Game Over)

El único fallo que tiene el gancho es, siendo un poco quisquillosos, la forma de dispararlo. El cerebro del jugador chocara al principio con el concepto de que, en realidad, no lo “lanzas“. Aunque sea un gancho, la dirección a la que irá cuando pulses el gatillo es exactamente igual a la que seguiría una bala si estuvieras disparando una pistola. Esto no es especialmente intuitivo ya que los ganchos están apuntando hacia arriba, y esa no es la dirección que sigue. De todas maneras, es un pequeño error al que es fácil acostumbrarse en un par de partidas.

Las esferas indestructibles que cambian de dirección cuando les disparas también son algo presente a menudo

Realmente es mediante el gancho una de las maneras mediante las cuales este juego “castiga” a las personas que disparan a lo loco. El juego implementa una mecánica de puntos en la que, cuantos más disparos sin fallar aciertes, más puntos conseguirás al final del nivel. Esto es un gran incentivo para la rejugabilidad y para la mejora de puntería. El gancho además ayuda mucho a esto, pues es muy fácil acertar a muchas esferas al mismo tiempo con uno o dos ganchos bien puestos.

En el caso de que falles te espera otra sorpresita. Tanto las paredes enfrente de tu personaje como el techo suelen estar llenas de “torres”. Estas torres reaccionan a cada disparo que les lances con la misma educación que una persona que lleve 3 días sin comer reaccionaria a una hamburguesa: con tremenda agresividad y furia. Cada disparo será devuelto con otro más rápido que el tuyo, y el único aviso que recibirás será un ruido de alarma.

No es Keanu Reeves, pero tendrá que servir.

Además de esto, también tienes peleas contra jefes donde, además de alguna mecánica extra como tener que explotar escudos o esperar el momento justo para disparar, también se te castigará si disparas fuera de tiempo. Cada bala lanzada contra un jefe en el momento equivocado rebotará contra ti, haciéndote saltar para esquivarlo.

Y es que Pangman, a pesar de ser un juego en el que no existe el movimiento per se, no es un juego en el que vayas a estar quieto. Jugar sentado a este juego será complicado, pues vas a tener que estar esquivando tanto bolas como balas de forma continua si quieres seguir respirando virtualmente.

Los ganchos serán tus mejores amigos si aprendes a usarlos

Por otro lado, la ausencia de movimiento tradicional hace de Pangman una experiencia en la que es básicamente imposible marearse, y esto lo convierte en una opción tremendamente buena como primera experiencia en la realidad virtual para mostrar a un neófito de esta plataforma.

Un diseño nostálgico a la vez que moderno

Si hay algo que Pangman consigue desde el primer momento es recordarte esas partidas en la recreativa o consola de la infancia a Pang. El juego no solo está plagado de referencias, tanto visuales como musicales, sino que además el estilo artístico del juego es prácticamente un regalo para los ojos de aquellos que echaron más monedas de las que les gustaría admitir a la máquina de reventar burbujas.

Cada fondo de los diferentes países está diseñado para sacarte una sonrisa. Desde robots GUNDAM para Japón hasta tradicionales diseños mexicanos para México, el toque mitad humorístico, mitad ochentero (en el sentido estereotipado según el cual se representaban los países en los videojuegos en los videojuegos de los años ochenta) está servido.

La música de Pangman no llama demasiado la atención sin tampoco desentonar. Su adaptación moderna de los clásicos temas de arcade (incluso, si escuchas con atención, al tema clásico de Pang) se convierte a su banda sonora en un fondo agradable que probablemente no pondrás en tu lista de rep

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6.3

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Innovacion

5.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

7.0/10