Análisis de Port Royale 4. Dejen paso al nuevo gobernador del Caribe

La cuarta entrega de Port Royale nos vuelve a llevar al mar Caribe: deja de ser un simple marinero de agua dulce y conviértete en el gobernador de los mares

La cuarta entrega de Port Royale nos vuelve a llevar al mar Caribe: deja de ser un simple marinero de agua dulce y conviértete en el gobernador de los mares.

Tras el exitazo de Grand Ages: Medieval, el aclamado estudio alemán Gaming Minds Studios sigue demostrando por qué son los maestros de los juegos de gestión de recursos y estrategia. En esta ocasión recuperan, después de ocho años de descanso, la mítica saga Port Royale de la cual lanzan su cuarta parte este 25 de septiembre para Xbox One, PlayStation 4, Nintendo Switch y, como no puede ser de otra manera, en PC.

Como va sucediendo cada vez que lanzan un nuevo título, Gaming Minds van potenciando cada vez más todo lo que tiene que ver con el gobierno y la gestión de territorios. Además de mejorar las ya existentes, también se esfuerzan en aportar mecánicas complejas e interacciones entre ellas lo mas realistas posibles, como por ejemplo las consecuencias de elegir entre una esposa u otra o cómo afectan las subidas de impuestos a la economía.

Con el paso de los años, las propuestas de esta compañía se han vuelto cada vez mas inmersivos y Port Royale 4 es la culminación del desarrollo, experimentación y aprendizaje de veinte años desde que se fundó el estudio.

Hacer las Américas para ganarnos la vida

Al igual que en las entregas anteriores, en Port Royale 4 nos meteremos en la piel de un gobernante de las islas del mar Caribe en el siglo XVII. Para los que no conozcan esta saga, se trata de una experiencia que mezcla la estrategia, el gobierno de una o varias ciudades, pizcas de combate naval, pero sobre todo, mucha gestión de recursos para conseguir oro explotando nuestras dotes como comerciantes.

Port Royale 4 presenta un renovado apartado visual después de ocho años

Al empezar la campaña principal podremos elegir entre las cuatro super potencias coloniales de la época en la que se encuadra el título: España, Inglaterra, Francia y Países Bajos. La elección entre estas no supone una diferenciación significativa más allá de la estética y plantel de personajes propio de cada una de ellas así como el número y ubicación de ciudades que controlan.

Por ejemplo, si nos decantamos por España deberemos gestionar un mayor numero de ciudades que cualquier otro país: si bien esto implica más opciones de comercio que por una parte nos viene de perlas por sus amplísimas posibilidades también es cierto que puede llegar a suponer una complicación el abarcar la gestión de tantos puertos y fuentes de recursos.

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En cambio si preferimos tomar el mando de los Países Bajos la situación es contrapuesta: aunque veremos limitadas nuestras posibilidades de comercio con otras ciudades al contar con pocas, la cercanía entre ellas nos vendrá muy bien para generar ingresos más rápidamente.

Una vez elegida la nacionalidad, tendremos que pensar en la facción a la que queremos que pertenezca nuestro personaje. La elección en este aspecto es crucial para definir la forma con la que afrontar el dominio del mar Caribe. Podremos elegir ser pirata, bucanero, aventurero o mercader; cada una de ellas cuenta con diferentes fortalezas y debilidades.

Para muestra, un botón: como piratas daremos prioridad a hacer fortuna mediante el asalto a otras embarcaciones pero tendremos una penalización gracias a la cual, cuando queramos comerciar con nuestro botín, el precio de venta se verá devaluado al tratarse de mercancía robada o no siempre en buen estado.

En Port Royale 4 podremos elegir una de las facciones, limitando la personalización de personaje únicamente al cambio de nombre y bandera para los navíos

Los mercaderes tienen la grandísima ventaja de no tener que conseguir permisos de comercio de los puertos en los que atraquemos facilitando mucho las cosas, pero sus escasas capacidades de combate nos obligarán a poner los pies en polvorosa si nos atacan. Estas dos facciones quedarían como los dos extremos de una cuerda, dejando a los bucaneros y aventureros en la mitad compartiendo algunas de las fortalezas y debilidades de las anteriores.

Port Royale 4 cambia el rumbo respecto a sus anteriores entregas

Los seguidores de esta saga están de enhorabuena por el cambio en el planteamiento de la campaña principal: anteriormente se encontraba dividida en dos facetas (los objetivos comerciales y los de combate), obligando al jugador a tener que completar primero una de ellas o pasar de una campaña a otra con sus correspondientes tiempos de carga.

En Port Royale 4 se ha llevado un proceso de unificación que integra todos los desafíos en la misma partida de tal manera que, al comenzar se nos presenta en la pantalla principal un gran mapa de todo el Caribe. Con un simple movimiento de la rueda del ratón haremos zoom para acercarnos a cada ciudad donde se abren todas las posibilidades de gestión y creación de recursos de manera orgánica.

El mapeado de las ciudades de Port Royale 4 se divide en figuras geométricas como en la saga Civilization

Oro parece, plata no es

En Port Royale 4 se le da mayor énfasis al comercio que en su anterior entrega, el oro que podremos conseguir es de vital importancia para hacernos con el codiciado metal. Para acumularlo no solo tendremos que organizar rutas comerciales: lo mas importante es estar atentos al complicado sistema de oferta y demanda que los creadores del titulo han desarrollado.

Abusar de un determinado recurso como por ejemplo la fruta, el trigo o los más de treinta artículos que podemos producir puede suponer incontables perdidas de dinero. Cuando un puerto tiene excedentes de cualquier recurso, su precio se devalúa como pasa hoy en día en el mercado bursátil.

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Esto nos obliga a estar muy atentos a qué produce cada ciudad, sus necesidades y las capacidades de inversión y gasto. En más de una ocasión he tenido que echar mano de la calculadora para planificar tanto a corto como a medio y largo plazo qué convenía más a mis intereses.

La Habana genera ladrillos en exceso que es justo lo que le falta a Puerto Isabel, a Puerto Isabel le sobran granos de café que es exactamente lo que ansía Tampinco y así sucesivamente, un entramado de necesidades que satisfacer para que nuestras ciudades se desarrollen y generen cada vez más beneficios.

Variedad de mecánicas que te permiten ser el gobernador que tú quieras

En Port Royale 4 las batallas navales dejan de tener la relevancia a la que le saga nos tenía acostumbrados y solo en momentos puntuales lucharemos en batallas de hasta ocho contra ocho navíos. Eso sí, estos combates no serán ya en tiempo real viéndose sustituido dicho sistema por uno basado en turnos de fácil comprensión y apenas profundo, quedando renegados a una faceta anecdótica y nada provechosa.

He aquí que quizá nos creemos una falsa expectativa si elegimos actuar como piratas ya que no será oro todo lo que reluce.  La mayor ventaja de esta facción es que los NPC de nuestra clase no nos pueden atacar pero la tara que llevan asociada en cuanto a la bajada de los precios de venta que nos cueste más dinero comprar mercancía, me hace pensar en un error de diseño a la hora de plantear como introducir esta facción. Está claro que se trata del Caribe del siglo XVII y que los tuertos pata de palo no pueden faltar pero quizá de otra manera hubiera lucido más.

Las batallas navales de Port Royale 4 abandonan las confrontaciones en tiempo real para establecer un sistema de combate por turnos

Si algún aficionado a las historias de narcotraficantes se lo está preguntando, algo que me ha hecho mucha gracia es que también podemos producir y comerciar con sustancias de dudosa legalidad. Respetando la ambientación de la época no tendremos restricciones con este tipo de mercancías, tratándolas como un activo más con que hacer negocio. Lo que sí he apreciado es que la demanda de este tipo de artículos de consumo lúdico es muy provechosa y no he podido evitar la tentación de crear un imperio comercial basado en el tráfico de “plantas de la risa”.

En todo momento a lo largo de la campaña de Port Royale 4 estaremos a las ordenes de un virrey que nos marcará los objetivos a conseguir y nos premiará con incentivos o habilidades especiales para aumentar las capacidades de nuestro personaje. Una vez cumplamos todas sus exigencias seremos los dominadores del Caribe y la campaña se dará por concluida, dando la posibilidad de continuar libremente tal y como es habitual en la inmensa mayoría de títulos del género.

En Port Royale 4, cada nación cuenta con un virrey de estilo característico que nos ordena tareas para progresar en la campaña

Como juego de gestión de recursos Port Royale 4 es muy completo y está repleto de opciones que provocan diversas consecuencias y hasta que no lleves varias partidas no habrás sido capaz de enderezar el rumbo hacia la victoria final que en mi caso me ha llevado un poco más de dieciséis horas. Las consecuencias de tus actos se pueden ver rápidamente, pero en otras ocasiones no te darás cuenta que la has fastidiado hasta varias horas de juego después, obligándote a volver a empezar y plantear las cosas de otra manera.

Si los muchos conceptos a interiorizar se te hacen bola contamos con Sammy, un intrépido aventurero que no solo nos acompaña en el completo y detallado tutorial que nos ofrece Port Royale 4 para aprender todo lo que necesitamos saber, sino que, si en alguna ocasión no tenemos claro algo, podremos recurrir a él en cualquier momento mediante su correspondiente pestaña. Muy útil en los primeros compases de la aventura.

Tendremos que tener en cuenta la dirección de los vientos y las mareas para establecer rutas más eficaces si queremos prosperar en Port Royale 4

En anteriores análisis comentaba la implacable tendencia de dotar de modo multijugador a todos los juegos habidos y por haber, pero Port Royale 4 rompe por completo con este concepto. Según han comentado los desarrolladores de Gaming Minds Studios y después de haber compilado los datos de participación de los modos multijugador de sus anteriores trabajos, han llegado a la conclusión de que prácticamente ninguno de sus usuarios lo utiliza.

En consecuencia han decidido no malgastar tiempo y recursos en implementar este modo lo cual a mi juicio es una decisión acertada. Como habitual de este tipo de propuestas, las veo como una experiencia para un solo jugador en la cual he de devanarme los sesos pensando en cómo potenciar mis ingresos e inclinar la balanza a mi favor, siendo este un reto más que suficiente.

Un apartado técnico a la altura y con interesantes cambios

Otra de las novedades de este Port Royale 4 es el gran avance en cuanto a su apartado gráfico y artístico: si recordáis entregas anteriores todo se veía bastante más esquemático usando colores vivos, gozando la escena de escaso movimiento a excepción de los barcos. Ahora todo el mapeado esta lleno de detalles buscando un aspecto visual más cercano al realismo usando una paleta de colores mas apagados e incorporando movimiento a ciertos elementos del escenario como las mareas o la gente moviéndose por las calles de cada ciudad.

La sensación de evolución en la saga también se hace patente en el apartado sonoro tanto en los efectos de sonido de los elementos en movimiento como en la música, más inspirada que la de su predecesor, con melodías propias de las más exitosas películas del género de piratas. No es que me haya incitado a buscarla para escucharla fuera del juego, pero si apoya a la inmersión en la ambientación de la experiencia.

Cada ciudad es capaz de producir una serie de artículos, empujándonos a crear sinergias entre ellas

Finalmente y respecto a cómo se puede controlar este juego, especialmente en la versión de consolas, en este caso he de decir que he analizado Port Royale 4 en PC y, por consecuencia, mi experiencia en el control se limita únicamente al ratón. Como es de esperar aquí no hay mucho más que comentar especialmente si sois duchos en títulos de este género: todo funciona perfectamente y de forma fluida tanto al movernos por el mapa como por las múltiples ventanas de opciones de gestión.

Para los que estéis interesados en haceros con la versión de consolas, podéis estar tranquilos, puedo garantizar gracias a mi experiencia con otros títulos del estudio como Grand Ages: Medieval, al que le dediqué una ingente cantidad de horas a la versión de PS4, que los desarrolladores de Gaming Minds Studios saben lo que hacen y no os costará acostumbraros al manejo con el mando.

Veredicto

Port Royale es una saga seguida por muchos amantes de este género y su cuarta entrega,  aunque muy continuista respecto a lo que venia haciendo anteriormente en líneas generales, sí aporta cambios importantes que demandaban los fans e implementa nuevos sistemas, sobre todo en cuanto a su faceta de gestión económica se refiere.

Seguro que los aficionados a este tipo de títulos tienen a Port Royale 4 marcado como parada obligada en su ruta y no les faltan argumentos para que esto sea así, el título cumple todo lo que promete garantizando una gran cantidad de horas de entretenimiento. Una obra altamente recomendada tanto para los que tienen experiencia en juegos de gestión, como para aquellos que buscan una puerta de entrada amigable al género ya que Port Royale 4 cuenta con suficientes elementos de ayuda para que todo capitán llegue a buen puerto.

 

Port Royale 4

Duración: 15-18h
7.5

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

8.0/10

Innovacion

7.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Renovado apartado visual más trabajado que en sus entregas anteriores
  • Un nuevo sistema de oferta y demanda que supone un gran desafío y aporta un sinfín de posibilidades
  • La unificación de las campañas en una sola tan demandada por los fans de la saga

Aspectos Negativos

  • Las batallas navales pierden toda su importancia
  • En los primeros compases del juego no sentiremos más un porteador que un gobernante, hasta que no pasan unas horas no empezamos a aprovechar todas las opciones jugables
  • Los objetivos que nos marca el virrey son las mismas independientemente de la nación o facción que elijamos