Análisis de ¿Quién quiere ser millonario? Preguntas y respuestas por doquier

Análisis de ¿Quién quiere ser millonario? Preguntas y respuestas por doquier

Todo el mundo ha fantaseado alguna vez con convertirse en millonario gracias a que le toca la lotería, o ganaba algún sorteo o concurso de televisión que otorgaba una inmensa cantidad de dinero. Para los primeros, la Navidad suele ser el referente con su famoso sorteo del día 22 de Diciembre. A los segundos seguro que escuchar 50×15 también les trae buenos recuerdos a la cabeza.

A finales de la década de los 90, un nuevo fenómeno televisivo arrasó nuestro país. Hacía años que concursos como 1, 2, 3 o El tiempo es oro, incluso El precio Justo habían perdido fuelle o desaparecido de nuestras pantallas, y en 1999 conducido por Carlos Sobera, llegó y triunfo volviendo a poner los concursos de moda la versión española del famoso ¿Quién quiere ser millonario? conocida como 50×15, haciendo referencia a los 50 millones de pesetas que se llevaba quién acertase las 15 preguntas.

Desde entonces, el programa ha vuelto a pasarse por diferentes cadenas de televisión, pero sin lograr volver a cosechar el éxito que alcanzó aquellas dos primeras temporadas.

Hoy, 21 años después, llega a nuestras consolas de la mano de Microids, una nueva manera de soñar con hacernos millonarios, ya dejando atrás las antiguas pesetas, y pudiendo llegar a lograr 1 millón de euros.

Simplemente un concurso

En ¿Quién quiere ser millonario? No hay historia ni ninguna sorpresa o apartado que sea distinto a lo que uno  espera de un juego del estilo y en un título como el que nos ocupa esto puede ser una ventaja o todo lo contrario, según como y quien lo mire.

Por decirlo de alguna manera el juego es un simulador puro y duro del famoso concurso, y no tiene ni otras mecánicas ni otra idea distinta a la que un buen porcentaje de televidentes se engancharon en su día. Para quienes lleguen a ¿Quién quiere ser millonario? Sabiéndolo y sin esperar otra cosa, buscando esa misma experiencia, el juego les parecerá más que correcto, ofreciendo lo que promete, sin floritura alguna, pero siendo sincero.

Todo lo que veíamos en televisión, se encuentra perfectamente recreado en ¿Quién quiere ser millonario?

En cambio quienes aterricen aquí esperando un party game con más contenido, o al menos más variado, se equivocan de elección, porque más allá de las 3000 preguntas distintas que nos prometen que contiene el título, las diferencias entre partida y partida quedan ahí.

A pasar por caja, eso sí, de manera virtual

Comenzando por el principio, como es menester, cuando  empezamos a jugar a ¿Quién quiere ser millonario? en su menú de inicio nos sorprende el apartado denominado tienda. En el mismo podremos acceder a desbloquear distintos packs con preguntas de diversas temáticas, como puede ser el manga, Disney, fútbol, Star Wars, Harry Potter o gastronomía mundial entre otros.

La manera de desbloquear estos packs es pagándolos con neuronas, la moneda del juego, que vamos adquiriendo en base a nuestros resultados en las diferentes partidas del concurso en las que participemos.

A medida que juguemos y obtengamos premios, ¿Quién quiere ser millonario? nos da la oportunidad de comprar packs de preguntas temáticas

Dejado atrás la tienda e introduciéndonos en el que más nos importa, que no es otro que el apartado Jugar. Aquí encontraremos las cuatro maneras distintas en las que se puede disfrutar de ¿Quién quiere ser millonario? Estas son los modos individual y familiar, y los modos multijugador, ya sea de manera local o no.

Como refería anteriormente, el modo individual es la “estrella” del juego. Disponemos de dos niveles de dificultad, siendo Normal la más alta, y fácil la más asequible. Una vez hayamos seleccionado esto, nuestro siguiente paso será elegir con que personaje nos sentaremos enfrente del Sobera de turno.

Concursantes del montón 

¿Quién quiere ser millonario? puede ser jugado con hasta 10 concursantes distintos. Se nos muestra la edad, profesión y afición de cada uno de ellos, pudiendo ser a su vez cada uno de los 10 de distinto sexo, color de piel o apariencia general, completamente diferente a sus 9 compañeros.

Ser millonario a sólo 15 preguntas

Lo que podría haber sido una buena idea, con esta posibilidad de elección del personaje, naufraga rápidamente cuando vemos que ninguna de las características diferenciadoras, sirven realmente para algo, ya que quitando alguna de las preguntas iniciales, el resto son de similar dificultad seas quien seas.

Por ello la elección de personajes no va más allá de simple gusto personal, sin esperar ventaja alguna seamos quién seamos. Y una vez hecha la elección, entramos a plató.

Huelga decir que una vez lleguemos a este punto lo que nos espera es ni más ni menos que lo que ya es conocido por todos. 15 preguntas con 4 opciones para cada una, y 4 comodines para tratar de alcanzar el ansiado millón de euros. Los comodines nos permiten preguntar al público tipo encuesta, llamar a un familiar  o amigo y también eliminar dos de las respuestas. El cuarto comodín, el cual yo desconocía de su existencia lo que nos ofrece es la posibilidad de cambiar por completo una pregunta en la que desconozcamos su respuesta.

El comodín del público pierde eficacia en las preguntas finales, aunque en esta ocasión acertaron

En contraposición al modo de juego individual, encontramos el modo familiar en el que rotándonos el mando entre quienes participemos jugaremos una serie de 15 preguntas, hasta que seamos el último en ser eliminado. Como se puede comprobar algo escaso, pero no se puede decir que sea una sorpresa.

Se palpa la tensión

¿Quién quiere ser millonario? logra por momentos emular la tensión que ofrecía el programa original de televisión. El tiempo que pasa entre nuestra respuesta y que se nos revela la correcta ayuda a ello, pero se hace excesivamente largo, por lo que rápidamente pulsaremos algún botón para eliminar estas esperas.

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El mapa de botones también supone una ayuda para que si fallamos no podamos usar la excusa de que nos hemos equivocado de botón, ya que únicamente utilizaremos uno para marcar la respuesta correcta, y el acceso a utilizar los comodines clásicos del programa también es muy simplificado.

En lo referente al apartado artístico, todo toma la misma estética que el programa de televisión, recreándolo a la perfección, tanto en logos, el plató, la infografía, todo resulta tal cual recordamos de la televisión.

¿Quién quiere ser millonario? nos trasmite toda la tensión del programa original

Los distintos concursantes y el presentador poseen una estética a medio camino entre el realismo y un personaje de alguna serie cartoon, no desentonando en el juego, aunque la verdad que comparándolo con Carlos Sobera, el presentador que dirige el concurso carece del carisma que derrochaba el conocido conductor de la versión española.

Con las voces en inglés, el resto de ¿Quién quiere ser millonario? viene completamente en castellano, pero no en perfecto castellano. La traducción deja bastante que desear, con numerosos errores, aunque en su inmensa mayoría no nos van a suponer dificultad extra a la hora de responder.

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Pero sí que es verdad que estos errores muestran algo de desidia en el trabajo de localización del juego ya que resultan muy sencillos de solucionar y empañan la sensación de trabajo bien hecho a la hora de recrear 100% lo que veíamos en televisión y ahora vemos en nuestra consola.

Lo que sí es cierto es que pese a que tan sólo una vez ha sucedido, veo obligatorio comentar que en una ocasión lo que era una respuesta correcta al 100% el juego para mí sorpresa e indignación la consideró incorrecta, y siendo tan clara me deja la duda de si esto puede volver a suceder, aunque como digo fue una cosa puntual.

¿En serio?

Veredicto

¿Quién quiere ser millonario? recrea con casi absoluta fidelidad el fenómeno que sentaba a gran parte del país frente a los televisores hace años, y puede resultar un buen entretenimiento más que para jugar sólo para hacerlo acompañado y picarnos un poco con familiares y/o amigos, pese a que no sea el mejor momento para poder jugar en compañía.

Pero a medio largo plazo, echaremos de menos algo más de imaginación por parte de los desarrolladores, ofreciéndonos algún modo de juego extra más innovador, ya que la experiencia resulta excesivamente simple y repetitiva, no siendo además nada complicado responder con acierto las 15 preguntas que nos llevan a la gloria.

¿Quién quiere ser millonario?

Duración: Incalculable
6

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

7.0/10

Sonido

6.0/10

Innovación

5.0/10

Diversión

6.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • Recrea fielmente el exitoso programa
  • No pararemos hasta ganar el millón de euros

Aspectos Negativos

  • La traducción deja mucho que desear
  • Queda corto de contenido