Análisis de Roundguard (Switch). Lanza la bolita y cruza los dedos

Roundguard

En Roundguard tendremos que superar distintas mazmorras pero de un modo muy diferente al que estamos acostumbrados.

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Las aventuras inspiradas en obras como Dragones y Mazmorras han sido abordadas desde muchos puntos de vista diferentes, pero si hay algo que que tienen todos ellos en común es que tenemos que manejar a un grupo variopinto de héroes que, con sus facultades especiales, tienen que superar todo tipo de retos. Roundguard nos ofrece una visión completamente nueva basada en las mecánicas del conocido Peggle.

En la primera década de los 2000 triunfaron los juegos para navegador, aparecieron como champiñones empresas que diseñaban productos simples con una jugabilidad directa. Uno de esos títulos fue Peggle que tuvo tanto éxito que dio lugar a 4 secuelas. La mecánica básica en este tipo de proyectos consistía en lanzar una bola, eliminar con ella una serie de ítems en escena y conseguir de paso -si acertabas- que la bola fuese recogida en la base de la pantalla.

Impresiones de Lemnis Gate

Wonderbelly Games, es un pequeño estudio asentado en Seattle, Estados Unidos. Está formado por tres personas: Andrea Roberts, Bob Roberts, y Kurt Loidl, con experiencia en grandes producciones como Fable de Microsoft Games. Ahora trabajan creando proyectos independientes, Roundguard es su primer lanzamiento, esperemos que pronto creen más obras con un poco más de profundidad.

De nuevo, nos encontramos ante una mazmorra y un grupo de héroes que debe superarla: para ello, tendrán que ir avanzando por una serie de estancias en las que tendrán que eliminar a todos los enemigos que hay en ellas. Pero no estamos hablando de un juego de acción o de un rogue-like, aquí la mecánica es la del Pachinko -una máquina de apuestas japonesa- en la que se lanza una bola que va golpeando determinados pines que otorgan puntuación. Es un mecanismo simple pero que en Japón levanta muchas pasiones.

En Roundguard toca lanzar a nuestros héroes

Tal como hemos comentado la jugabilidad de Roundguard es muy sencilla: en la zona superior tenemos un cañón desde el que dispararemos a nuestros héroes. Para ello, elegimos ángulo y lanzamos con el botón A al personaje. Este irá rebotando por las paredes y los diferentes elementos de la pantalla. En la zona baja de la misma tenemos una especie de cama elástica que se irá moviendo sola en la que podremos rebotar -para no perder energía- y un suelo con pinchos que nos quitará la vida de nuestro héroe si cae sobre él.

Prepárate a morir una y otra vez

Los elementos más habituales que veremos en pantalla son pociones con vida, maná, enemigos y vasijas vacías. Las fases se superan cuando eliminamos a todos los adversarios: estos tienen una cantidad de energía variable, por lo que, dependiendo de su naturaleza, tendrán que recibir de uno a varios impactos antes de ser eliminados. Cuando nuestro héroe va rodando hacia ellos podemos pulsar el botón Y para golpear con más fuerza: al hacerlo gastaremos maná.

Los enemigos se suelen mantener estáticos, pero en ocasiones también se mueven por la pantalla. Normalmente no responden a nuestros ataques, pero los hay que lanzan proyectiles a los héroes cuando están cerca. Hay cierta variedad de adversarios y algunos de ellos, al golpearte, pueden provocarte efectos negativos como el sangrado de tal manera que sigues pierdes energía extra.

Al terminar cada fase de Roundguard recibimos un botín con objetos con los que mejorar nuestro armamento. Contaremos dos casillas donde insertarlos por lo que tendremos que ir eligiendo cuáles utilizar: normalmente suelen ser añadidos de energía o aumentos del daño por golpe. Cuando decidimos no aceptarlos, estos se convierten en dinero a utilizar en una simpática ruleta que aparece al cambiar de zona o al terminar la partida.

En Roundguard el camino para avanzar no es único: una vez hemos matado a todos los enemigos, dependiendo de la zona de salida por la que caiga nuestro personaje elegiremos un camino u otro. Con el botón LR podemos ver el mapa para decidir por dónde ir, otra cosa es que consigamos que el héroe caiga por el agujero adecuado. Dependiendo de nuestras elecciones, el camino será más directo o con más recovecos.

Todas las áreas de Roundguard terminan en un escenario final de fase con su adversario correspondiente. Éste, además de ser mucho más resistente, suele estar rodeado de enemigos que lo protegen y que hacen más difícil terminar con él. Comentar ya de paso que, aunque las estancias son siempre las mismas no sucede así con su contenido, ya que cada vez que vayamos a una los elementos de esta se posicionarán de manera diferente; este aspecto le aporta al título de bastante rejugabilidad.

Las mecánicas básicas de Roundguard aduce de las mismas virtudes y defectos que las de la saga de Peggle. Son sencillas, se comprenden rápido, pero muy poco variadas ya que deja poco lugar a las interacciones: nos limitamos a lanzar a nuestro guerrero rodando y tan solo podemos pulsar un botón para, durante unos instantes, hacer más fuerte el golpeo. Con el botón B podemos ver la energía que le queda a cada uno de los enemigos, pero poco más.

En Roundguard hay obstáculos para todos los gustos

Hubiese estado bien ver evolucionar los mecanismos del título para dar más variedad a las partidas. Realmente, cuando disparas la bola, hay tantos elementos en pantalla que es casi imposible calcular lo que va a suceder a continuación de tal manera que, salvo el apuntado inicial, te limitas a esperar hasta que el guerrero llegue hasta abajo.

En Roundguard puedes elegir entre varios héroes diferentes, cada uno con sus características propias, pero realmente no varían demasiado, de tal manera que la elección del mismo -salvo a nivel estético- no es muy relevante. Hubiese sido un gran aliciente permitir una variedad real en el equipo de personajes y poder usarlos de manera combinada en cada pantalla.

El título no es muy largo, si le pones ganas puedes terminártelo en 2 o 3 horas y la única dificultad que tiene estriba en intentarlo una y otra vez: si insistes podrás acabar con él en un plazo razonable. Como las pantallas cambian cada vez que las visitas, consigue bien que cada partida no sea una repetición de la anterior. Por cierto, si te matan tienes que reiniciar toda la fase al continuar.

Salva a la chica, salva al mundo

En cuanto a modos de juego, además de la historia, Roundguard ofrece una modalidad desafío en la que competir dentro de escenarios especiales. Dispone además de una tabla de récords compartida en la que competir con jugadores de todo el mundo. No tiene multijugador de ningún tipo, aunque dadas sus mecánicas jugables, no creemos que hubiese sido sencillo implementarlo.

La ruleta de la fortuna ha llegado a las mazmorras

En cuanto a su rendimiento en Nintendo Switch, rinde exactamente igual en televisión que en modo portátil, salvo por el consabido cambio de tamaño. A diferencia de otros títulos portados para la híbrida de Nintendo este título, al venir originalmente de iPhone, sí que tiene una buena visibilidad en el modo portátil, aunque están algo de más los enormes marcadores que rodean cada partida.

Vuelven los tiempos de los juegos de navegador web

En cuanto al aspecto técnico, nos encontramos ante un producto sencillo que pretende divertir sin grandes alharacas, de hecho, ha sido lanzado en un amplio abanico de dispositivos incluidos los móviles de Apple. Debido a estos orígenes -y a lo reducido de su equipo de desarrolladores- no podemos esperar de Roundguard un aspecto deslumbrante.

Los escenarios son muy sencillos, con elementos repetitivos y sprites que recuerdan mucho multitud de juegos Flash que se jugaban en los navegadores web en la primera década del siglo. Son todos en 2D y no hay efectos visuales o de iluminación que sean destacables.

A nivel de estilo, los personajes están diseñados de manera bastante simpática, con expresividad, pero sin demasiados matices. La paleta de colores escogida es muy reducida, con tonos vibrantes, sin degradados de ningún tipo. Cuando lo experimentas en pantalla grande se aprecian mejor ciertos detalles, pero si lo disfrutas en modo portátil los elementos se ven minúsculos y apenas puedes intuir esas pinceladas.

Las escenas intermedias de Roundguard cuentan con mucho más detalle y están bien animadas -dentro de la sobriedad del título- y explican de manera adecuada el simpático lore de la historia. Es aquí donde esta experiencia luce mejor, pero obviamente, a un nivel muy parco, sin nada que nos lleve a lanzar las campanas al vuelo.

El aspecto visual de Roundguard es, en conclusión, muy sencillo, pero poco llamativo, cumplidor: obviamente es muy mejorable. No estamos ante un título que requiera de demasiadas fanfarrias visuales, pero no hubiese estado de más agregar más animaciones o efectos gráficos para vestir algo el conjunto.

En Roundguard la energía de nuestros héroes es bastante limitada

Un aspecto sonoro cumplidor

En cuanto a la banda sonora este título nos ofrece unas melodías sencillas que cumplen con su objetivo, amenizar las partidas sin desentonar. Para ello, Roundguard apuesta por unas composiciones ligeras, pero con ciertos toques de epicidad que conjuntan con la ambientación elegida. Se echan en falta melodías con más personalidad, pero cumplen con su cometido.

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Los efectos de sonido están mejor trabajados, hay bastante variedad: cada interacción en la escena tiene su efecto, todos ellos son muy adecuados y recuerdan claramente a otros pinballs. Le dan brillo a la acción y son un buen reflejo de esta: sería posible saber que está pasando en la pantalla simplemente escuchándolos con atención. Finalmente, Roundguard no tiene voces, aunque dado el género al que pertenece no se echan de menos.

Espero que no tengáis aracnofobia

Veredicto

Hace unos cuantos años disfrutamos mucho de la saga Peggle, unos títulos hijos de aquella época de los juegos para navegador en Flash de los que bebe con claridad este Roundguard.

La propuesta conserva la esencia del original, pero más allá del aspecto estético no consigue aportar novedades de calado al genéro. Sus mecánicas son entretenidas y permite pasar un buen rato sin complicaciones, aunque aduce las limitaciones del concepto original y hay muy poca interacción salvo al elegir la trayectoria de lanzamiento de nuestros orondos héroes y utilizar algunos objetos del inventario. Sin duda, una pena que sus creadores no hayan querido ir más allá.

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Roundguard

Duración: 3 h.
6.0

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

6.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

5.0/10

Aspectos Positivos

  • Permite partidas rápidas
  • El toque rolero le sienta bien
  • Las mecánicas jugables están muy bien explicadas

Aspectos Negativos

  • No aporta nada nuevo al género
  • Se hace algo repetitivo