Análisis de Salt and Sacrifice (PC). Las heridas con sal se curan

Salt and Sacrifice

Salt and Sacrifice llega para confirmar las buenas sensaciones que dejó su predecesor. ¿Estará a la altura de las expectativas? Descúbrelo en nuestro análisis.

A nadie tiene que sorprender a estas alturas de partida que juntar en un mismo título elementos souls-like con exploración rebuscada es una combinación que, sino el éxito, suele asegurar la atención de los jugadores. Esto mismo debieron pensar en 2016 tanto en Ska Studio como en Devoured Studios cuando nos presentaron Salt and Sanctuary, uno de los mejores juegos indies de la generación que acabamos de dejar atrás.

La propuesta llamó la atención de los jugadores por saber replicar de forma casi perfecta la experiencia de la saga Souls a las dos dimensiones, ofreciendo la dosis necesaria (o no) de combates estratégicos y exploración minuciosa de los escenarios para lograr llegar al final de la propuesta sin acabar del todo con nuestros nervios. Ahora, seis años más tarde, llega su esperada secuela, Salt and Sacrifice, que fue presentada el año pasado en uno de los State of Play de Sony y que sorprende al romper, en cierto modo, con lo que se nos presentó en la primera entrega.

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Castigados por un crimen que no recordamos

La trama de Salt and Sacrifice es de aquellas que vas desgranando con cada conversación con los distintos NPCs y que deja más a la imaginación que a la concreción narrativa. La obra nos pone en la piel de un inquisidor que debe expiar un crimen que ha cometido mediante la caza y captura de diferentes magos a lo largo de diferentes escenarios. Siguiendo el paralelismo con la obra de FromSoftware, elegiremos al principio del juego no solo la clase de nuestro personaje sino el crimen que cometimos, el cual marcará el regalo inicial que recibiremos.

La trama de Salt and Sacrifice se desgrana mediante conversaciones con seres tan extraños como este árbol

Como es costumbre, empezaremos nuestra andadura en Salt and Sacrifice con el enfrentamiento frente a un jefe final en el cual sucumbiremos sin remedio para despertarnos en un extraño lugar, el Valle del Absolutor, donde una misteriosa dama nos indica la misión a seguir. A estas alturas, uno esperaría un poco más de originalidad en la trama pero, como aquellos títulos en los que se inspira, deja que sea el jugador el que decida cuánto quiere sumergirse en un lore que ya os adelanto que es más extenso de lo que parece en un principio.

Según vayamos avanzando en el juego, más personajes irán apareciendo en el valle y pronto contaremos con los servicios de un mercader con el que podremos gastar la plata que vamos recogiendo por los escenarios y que también sueltan los enemigos al caer. Al principio puede que nos asustemos un poco al ver demasiadas puertas cerradas, pero con paciencia pronto se nos abrirán todas las posibilidades.

En el Valle del Absolutor encontraremos diversos NPCs que nos llevarán a nuevos mundos

Recomiendo en este aspecto volver a esta suerte de hub central cada vez que derrotemos a los jefes finales o a los magos, ya sea para subir de nivel o para mejorar nuestras armas, aunque, tal y como está planteada la exploración, vaya a suponer una excesiva repetición de escenarios si adoptamos esta estrategia de nadar y guardar la ropa. De verdad, llegaréis a memorizar los escenarios hasta tal punto que los podríais recorrer con los ojos cerrados.

En este aspecto he de decir que Salt and Sacrifice cuenta con algunas decisiones de diseño que, por lo menos a mí, me han parecido cuestionables y que se relacionan con dos aspectos clave en este tipo de propuestas: los puntos de guardado y la recuperación de vida. Respecto a los primeros, el mayor problema que tengo es que una vez que salimos de un escenario para ir al valle y volvemos de nuevo a entrar al nivel concreto, se nos sitúa en el primer punto de guardado, sin ningún tipo de posibilidad de teletransportarnos entre ellos.

Estos extraños seres nos darán pistas acerca de dónde encontrar a los magos

Se abre la veda, ¡a cazar magos se ha dicho!

Y, aunque los niveles no son tan grandes como en su precuela, nos va a tocar transcurrir demasiadas veces por caminos ya transitados. Sí que he de decir, en su descargo, que poco a poco iremos adquiriendo habilidades que nos permitirán movernos de manera más ágil, como los manidísimos a estas alturas gancho y paravela o la posibilidad de emplear unas útiles tirolinas para movernos a nuestras anchas por determinados escenarios.

Entiendo que la idea de los desarrolladores es que usemos estos objetos, pero, en determinados momentos del juego, a uno le apetece ir directamente a por ese enemigo que te ha matado para recuperar la sal perdida, que es el equivalente a las almas de este Salt and Sacrifice. En cuanto a la recuperación de vida, contamos con unos frascos corazonadores que hacen las veces de frascos de estus pero, a diferencia de estos, no se rellenan automáticamente en los puntos de guardado sino que tendremos que fabricarles a base de recolectar determinados elementos del escenario.

Nada más útil que usar un gancho o una tirolina para desplazarnos de manera ágil por los escenarios

Esto puede suponer que, de cara a repetir un enfrentamiento contra un jefe final, nos toque ir a la otra punta del escenario para recoger esa hierba del valle que nos permite crear este objeto clave. De nuevo, una buena idea no excesivamente bien implementada y que, unido a lo anterior, acaba creando una sensación de déjà vu constante.

La gran novedad de este Salt and Sacrifice son la caza de magos, que activaremos si encontramos un determinado cadáver en el escenario. En este punto, tendremos que perseguirlos a lo largo del nivel, enfrentándose a sus huestes que, por cierto, son específicas para cada uno de ellos y que nos pondrán en bastantes apuros.

Una vez les hemos atizado lo suficiente, se pararán en un punto más amplio del escenario donde comenzará el combate contra ellos. He de decir que estos enfrentamientos me han resultado algo injustos por el tamaño de la arena de batalla, que perjudica claramente a nuestro personaje al ser excesivamente pequeña, haciéndonos realmente vulnerables a los ataques de rango.

La caza de magos suele acabar con un impresionante enfrentamiento final

No me ha parecido mal la inclusión de estas cacerías en Salt and Sacrifice y, al ser opcionales, no exigen del jugador recorrer otra vez los mismos parajes para atraparlos. Además, no todas las búsquedas serán prefijadas y veremos aparecer de vez en cuando grandes magos por los escenarios como si de enemigos normales se tratase. Vencerlos, eso sí, nos dará acceso a más partes de los niveles dado que nos encontraremos con puertas que nos exigirán vencer hasta a tres de ellos dentro de un mismo escenario.

El combate es la sal de la vida

A diferencia de su precuela, la exploración de este Salt and Sacrifice es bastante lineal y ha perdido parte de aquellas características que le convirtieron en un buen metroidvania. Por no contar, no tenemos ni un mapa que nos permita saber donde estamos lo cual, en ciertos momentos, hubiera sido de gran utilidad. En total contamos con seis escenarios distintos que visitar y ya os advierto que el título está preparado para que revisitemos todos y cada uno de ellos según vayamos consiguiendo nuevas habilidades.

Para franquear determinadas puertas habrá que vencer a muchos magos

En cuanto al progreso del personaje en Salt and Sacrifice, todo se basa en la acumulación de sal la cual conseguimos a partir de los enfrentamientos con los enemigos. Una cosa que no hace bien Salt and Sacrifice es que no explica en ningún momento al jugador cómo se sube de nivel, lo cual hizo que en mi primera partida perdiera un número indecente de sal esperando yo encontrar al NPC típico que me iba a ayudar a mejorar a mi personaje, cosa que no pasó.

La solución, fácil. Ir al Valle del Absolutor y usar el gancho justo donde empezamos hasta llegar al punto concreto del escenario donde, además de subir de nivel, desbloquearemos distintas habilidades en un árbol de progreso bastante similar a otros vistos en el género. En este punto, he de mencionar que Salt and Sacrifice sigue un sistema de clases y armas bastante similar a los vistos en la obra de FromSoftware.

La subida de nivel y la elección de las habilidades será clave en Salt and Sacrifice para que nuestro camino por Salt and Sacrifice no sea un valle de lágrimas

La elección inicial marcará si nuestros primeros pasos serán duros o más llevaderos: en este caso, esta vez me he decidido por un clérigo en mi segunda partida ya que, de nuevo, vi cómo usar un guerrero hace que los primeros pasos puedan ser bastante duros. Eso sí, a partir de ese momento podremos configurar a nuestro personaje como queramos y, llegado a un punto, la clase ya dará un poco igual. Recomiendo invertir tiempo en usar diferentes amuletos y objetos y, a la hora de subir de nivel, enfocarnos en la resistencia, ya que será clave para superar los combates.

Ni olvido ni perdón, solo puede quedar uno

No es Salt and Sacrifice un título indulgente para el jugador, ni lo esperábamos, y los enfrentamientos contra los adversarios son en este caso la guinda del pastel. Decía antes lo de la resistencia porque, de inicio, daremos muy pocos golpes seguidos y los rivales hacen mucho daño. Contamos con el ataque débil y fuerte y con una habilidad especial que depende de cada personaje. Podemos usar un escudo para defendernos y realizar parrys aunque, para ser sinceros, la ventana para llevarlos a cabo en este juego es de las más complicadas con las que me he visto.

A veces es mejor evitar un enfrentamiento huyendo con el gancho

Los enemigos no son especialmente inteligentes, aunque algunos, como las arañas, son bastante cansinos y si te atrapan bajo sus garras, estás prácticamente vencido. Salt and Sacrifice permite también realizar ataques a distancia lanzando flechas o hachas pero, de nuevo, su uso dependerá de que las hayamos fabricado previamente lo cual es más complicado aún que en el caso de los corazones de vida.

A estas alturas ya suena hasta repetitivo, pero Salt and Sacrifice, como otros juegos del género, brilla en los enfrentamientos contra los jefes finales. Aquí tendría que hacer una distinción entre los enemigos de final de fase y los magos: los primeros son los que nos darán acceso al equipamiento clave como la paravela o el gancho mientras que los segundos son los que nos permitirán explorar más a fondo el nivel. Sus diseños me han parecido espectaculares y sus patrones de ataque, sobre todo en el caso de los hechiceros, son bastante originales.

Los enfrentamientos contra los jefes finales de Salt and Sacrifice son todo un ejercicio de precisión y aguante

Completar Salt and Sacrifice nos hará sudar lágrimas durante alrededor de veinte horas, que se amplían fácilmente si queremos cazar a todos los magos. En este aspecto considero que su duración es ideal, aunque la siento algo estirada artificialmente debido al sistema de avance por el escenario mencionado previamente. Aunque está pensado como una experiencia para un jugador, contamos con multijugador cooperativo e invasiones, de manera similar a aquellos títulos de los que bebe.

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Para cerrar el análisis, he de comentar que Salt and Sacrifice me ha dejado con una sensación agridulce en lo que al apartado gráfico se refiere. Me han gustado mucho los diseños de los personajes y enemigos, pero me parece que no casan bien con los escenarios, mucho menos inspirados y bastante repetitivos. He de recalcar la enorme variedad de rivales, cambiando el plantel por completo en cada nivel y contando con apariciones estelares cuando nos enfrentamos a los poderosos magos. Respecto al aspecto sonoro, no encuentro nada especial que reseñar, contando con una banda sonora ambiental que acompaña sin buscar protagonismo.

Veredicto

Dice el dicho que segundas partes nunca fueron buenas y, aunque no es el caso de este Salt and Sacrifice, sí que me ha dejado un regusto peor que su precuela. Ciertas decisiones de diseño han alterado en demasía la filosofía de un juego que ya funcionaba bien: se aplaude las ganas de arriesgar, pero se ha perdido algo de la esencia por el camino. Dicho lo cual, sigue siendo un excelente juego que saciará las ansias de los seguidores del género y uno de los claros candidatos a título independiente del año. Eso sí, preparaos bien, porque vais a necesitar mucha sal para curar las heridas que vais a sufrir.

Salt and Sacrifice

Duración: 20 h.
8.0

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Entretiene y presenta el nivel de desafío justo
  • Buenos diseños de personajes y enemigos
  • La caza de magos es una novedad que aporta variedad a la propuesta

Aspectos Negativos

  • El título explica muy mal varias de sus mecánicas
  • Algunas decisiones de diseño discutibles referentes al progreso por el nivel y la recuperación de vida

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