Análisis de Shin Megami Tensei V (Switch). El arte de negociar con demonios

Shin Megami Tensei V

Pactar con el diablo es algo que siempre trae consecuencias, pero en este Shin Megami Tensei V será imprescindible si queremos sobrevivir en este mundo apocalíptico.

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Desde el principio de los tiempos hay una pregunta que la humanidad se ha ido haciendo: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Sin tener este enigma respuesta aún hoy en día, puede que te estés preguntando por qué la traigo a colación en este análisis de Shin Megami Tensei V. Aunque ésta es la saga principal de Atlus de la que surgió su serie alternativa, Persona, ha sido el éxito de esta última la que ha hecho resurgir el interés por la franquicia madre en occidente.

Es decir, el éxito del hijo ha reivindicado en cierto modo al padre, ya que hemos visto cómo dentro de este mismo año ha salido al mercado el remáster de la tercera parte y esta quinta entrega que sale en exclusiva, pese a rumores de próximas adaptaciones a PS4 y PC, para Nintendo Switch.

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Shin Megami Tensei V, que no guarda especial relación con anteriores entregas de la saga más allá de compartir mecánicas jugables y el protagonismo de los demonios, ha sido uno de los lanzamientos más dilatados que recordamos en los últimos tiempos ya que se anunció en enero de 2017 junto con la presentación de la híbrida de Nintendo. En esencia, seguimos encontrándonos frente a un RPG con combates por turnos y con una trama apocalíptica en la que mezclamos la vida de instituto con la resolución de conflictos a escala divina. Vamos, lo que se dice el día normal de un estudiante.

La humanidad está, sin saberlo, en medio de una peligrosa guerra entre ángeles y demonios

La vida del estudiante no es la vida mejor 

En este título se nos pone en la piel de un alumno de secundaria que, en el momento de empezar la historia, se encuentra un poco timorato al estar sucediéndose fenómenos extraños asociados con fantasmas en la zona en la que vive. Misteriosos asesinatos, desapariciones, nadie parece estar a salvo y volver a casa solo no suena como un buen plan. En uno de esos regresos de la escuela, acabamos explorando un túnel con otros dos compañeros cuando, de repente, sucede un terremoto que nos deja, sorprendentemente, en medio de una versión apocalíptica de Tokio y en mitad de una batalla entre ángeles y demonios.

Obviamente, poco podemos hacer frente a tan poderosos enemigos, pero pronto nos fusionaremos con un ser llamado Aogami, dando lugar al Nahobino, un poderoso ser que no pertenece a ninguno de los dos bandos de la batalla. Pronto se nos conmina a dirigirnos a la torre de Tokio para descubrir qué es lo que está pasando y, sobre todo, cómo aislar a la humanidad de esta guerra en la que parece que poco tienen que ver.

En Shin Megami Tensei V nos las veremos con el mismísimo Lucifer

No voy a contar mucho más de una trama que se extiende fácilmente a varias decenas de horas, pero a lo largo de ella muchas de las ideas preconcebidas que podríamos tener sobre su argumento caerán como moscas y descubriremos que nuestro papel en esta batalla, y el de la humanidad, es más capital del que podríamos esperar en un principio. Realmente la trama de Shin Megami Tensei V es bastante atractiva, mucho más profunda de lo que estamos habituados, y atrapa al jugador, pese a la dureza de la obra que hace que tengamos que sudar sangre para poder contemplar su avance.

Un Tokio post apocalíptico que explorar

Como decía anteriormente, la obra nos sitúa en una suerte de Tokio apocalíptico llamado Da’at, un mundo abierto que explorar y que se caracteriza por la gran variedad de biomas que podemos hallamos en él, ofreciendo grandes contrastes entre las áreas desérticas que nos encontramos al principio y los bosques o lagos que iremos viendo a continuación. Pesea a que la exploración es libre, en todo momento se nos indica cuál es la siguiente zona a visitar, aunque recomiendo encarecidamente no tirar por el camino recto (tampoco es que se pueda siempre) ya que la muerte está casi asegurada.

Shin Megami Tensei V nos propone explorar el Da’at, una suerte de Tokio apocalíptico

Porque claro, no penséis que los demonios nos van a dejar campar a nuestras anchas e intentarán que el Nahobino muerda el polvo a la mayor brevedad. Solos no podremos hacer nada, pero aquí es donde entra uno de los puntos clave de la franquicia, el hacer equipo con alguno de esos seres que nos encontramos por el camino. Podríamos verlo como un Pokémon con demonios y no estaríamos demasiado encaminados, pero claro, aquí no basta con debilitarlos y lanzarlos una Poké-ball: hay que convencerlos.

En este sentido, en Shin Megami Tensei V he encontrado gran variedad de situaciones a la hora de negociar su fichaje: desde algunos que me pedían Macca (la moneda del juego) hasta otros que tomaban parte de mi vida y de mi magia, por no hablar de otros que mediante preguntas rocambolescas tratan de averiguar si somos merecedores de contar con su grata compañía. Podremos llevar hasta tres con nosotros en la batalla y otros cuantos en la recámara: según vayan subiendo de nivel (también lo hacen los del banquillo) irán aprendiendo nuevos ataques.

Habrá que negociar duramente para engrosar nuestro equipo de demonios en Shin Megami Tensei V

Siguiendo con las similitudes con la franquicia de Game Freak, cada uno de estos demonios goza de determinados puntos fuertes y débiles (hielo, rayo) que tendremos que aprovechar durante los fieros combates a los que nos enfrentaremos. Mucho se ha comentado sobre la dificultad de este Shin Megami Tensei V y doy fe de que si no vamos bien de nivel y con demonios con tipologías variadas, lo pasaremos muy mal. A esto no ayuda que el guardado no es automático y que tengamos que recurrir a unas fuentes de luz específicas, lo que hará que más de una vez caigamos perdiendo buena parte del progreso.

Hazte con todos y, si no, fusiónalos

Por supuesto, como en todo RPG en Shin Megami Tensei V contamos con un sistema de mejora de personajes que en este caso se divide en dos ramas: la del personaje principal y la de los demonios. Para el primero podremos incrementar la cantidad de ataques mediante la fusión de esencias de demonios que, a partir  del sacrificio de éstos, nos permite añadir alguna de sus habilidades.

También contamos con una suerte de habilidades pasivas (como incrementar el número de monstruos que tenemos en la recámara) llamadas Milagros que podremos ir añadiendo a medida que conseguimos puntos de Gracia, que nos son otorgados al completar determinadas misiones secundarias o que podemos encontrar por el escenario.

Fusionar demonios será una de las claves para que nuestro equipo en Shin Megami Tensei V sea imbatible

Respecto a los demonios, además de la adquisición de nuevos hechizos a través de la subida de nivel, podemos crear nuevos mediante la fusión de alguno de ellos. A modo de recetas de cocina, tendremos que sacrificar determinados seres para la creación de otros más poderosos, aunque, en este sentido, nuestras capacidades están limitadas por el nivel del personaje principal. Para poder realizar todas estas mejoras habremos de acudir al mundo de las Sombras donde una misteriosa dama nos explicará todas estas artes arcanas que son imprescindibles para superar la trama de Shin Megami Tensei V.

Una de las grandes novedades de esta entrega es la exploración del mundo abierto y, como ya viene siendo costumbre en los RPGs más actuales, abandona los combates aleatorios permitiéndonos escoger a quién y cuándo nos queremos enfrentar. Aunque lo que sale de dentro puede ser evitar las confrontaciones, os recomiendo encarecidamente ir subiendo de nivel porque Shin Megami Tensei V no es un juego fácil en absoluto e ir de frente a por la historia principal nos traerá bastantes disgustos.

La supresión de combates aleatorios nos permite evitar enfrentamientos desiguales como éste

Los combates en sí no aportan nada excesivamente novedoso a otros títulos del género: tendremos turnos para nuestro grupo y para los demonios rivales y, en cada uno de ellos, podremos decidir entre atacar, defendernos o, en el caso del Nahobino, intentar negociar el fichaje de un rival o cambiar los demonios que participan en la batalla. En este punto es muy recomendable iniciar nosotros el ataque en el mundo abierto para gozar de ventaja al empezar el combate. Durante el mismo se irá rellenando una barra llamada Magatsuhi que, una vez completa, nos permitirá lanzar un poderoso ataque que, por ejemplo, puede hacer que todos los golpes que hagamos sean críticos.

Shin Megami Tensei V quiere que el jugador tenga siempre en la cabeza el sistema de clases a la hora de plantear los combates. Habrá ciertos enemigos finales que solo serán vulnerables a un determinado tipo de ataque y, sin él, estamos completamente perdidos incluso si vamos por encima del nivel recomendado. Por tanto, tendremos que tener demonios con ataques de tipos variados tanto en el equipo titular como en la recámara e ir moviendo bastante nuestro grupo si queremos sobrevivir.

En Shin Megami Tensei V nos toparemos con algún enemigo final que otros con los que estableceremos largos combates

Un mundo grande pero sencillo de explorar

En cuanto a la parte de exploración, Shin Megami Tensei V parece ir guiándonos a través de unos rastros de objetos luminosos que nos permiten recuperar puntos de vida o magia, pero, de vez en cuando, veremos zonas que no podemos atravesar. Conocidas como Abcesos, tendremos que vencer a poderosos demonios para conseguir que esa parte del escenario se abra, usando esta mecánica los desarrolladores para indicarnos por qué áreas hemos de transcurrir y, de alguna manera, el nivel que habremos de tener para afrontar lo que está alrededor.

Aunque el mundo abierto de Shin Megami Tensei V es bastante grande, no lo he encontrado especialmente lioso y es más o menos sencillo saber por dónde tenemos que ir. Eso sí, echad un ojo constantemente al mapa para localizar esos puntos de guardado y, sobre todo, haced caso a ese demonio acompañante que nos va indicando lugares de interés en el escenario que nos pueden ser muy útiles para encontrar objetos que engrosarán nuestro inventario.

Eso sí, cuidado que a veces nos lleva, intencionadamente o no, a alguno de sus congéneres. También os recomiendo encarecidamente hacer acopio de reliquias (por ejemplo, productos de máquinas expendedoras) ya que son muy del agrado de Gustave, el mercader de Shin Megami Tensei V, al que podemos encontrar en cada punto de guardado.

Gustave es el dicharachero mercader de Shin Megami Tensei V

Shin Megami Tensei V es un título inmenso que os durará más de 50 horas en su primera pasada: añadid a este contador alguna decena de más si, como yo, creéis erróneamente que lo de las clases de los ataques no es tan importante. En este caso, como en otros tantos, aprendemos a base de caer en combate una y otra vez. Es una obra difícil, sí, pero no imposible y tendremos que completar las diversas misiones secundarias (algunas te guían de manera sutil a conseguir esos monstruos que vas a necesitar a continuación) e ir subiendo de nivel para no encontrar demasiados problemas durante la aventura.

Entrando en el apartado técnico, hay que alabar el esfuerzo de Atlus por proponer un generoso mundo abierto en su primera incursión en Nintendo Switch. Sí que es cierto que, una vez dentro de él, no lo he visto demasiado inspirado al consistir la mayoría de sus paisajes en áridos desiertos. Es cierto que tiene una justificación argumental, pero, debido al rendimiento del título, que deja de ser óptimo en estas partes, entran dudas sobre si se ha rebajado la ambición con el objetivo de hacer que no fuera un desastre.

El diseño de personajes secundarios es uno de los puntos fuertes de Shin Megami Tensei V

Donde sí que destaca este título es en el diseño de personajes, sobre todo de los demonios. Con más de cien demonios diferentes con distintas inspiraciones, es un auténtico placer ir descubriendo nuevos potenciales compañeros de equipo mientras avanzamos en la historia. Me ha gustado especialmente que en las pantallas de carga se nos cuente un poco del trasfondo e inspiración de cada uno de ellos, un buen detalle en este aspecto.

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En cuanto al sonido, he de decir que la banda sonora de Shin Megami Tensei V me ha parecido descomunal, contando con un conjunto de partituras de enorme calidad y variedad, sabiéndose adaptar a lo que sucede en pantalla en cada momento, especialmente en los combates. El apartado sonoro se ve acompañado por un gran doblaje (en inglés o japonés) que realmente hace que te sumerjas sin miedo en tan apocalíptica historia. Además, goza de una espléndida traducción al castellano, loable sobre todo al ser un lanzamiento mundial, aunque algunas etiquetas de ataques o menús están sin traducir (nada especialmente grave).

Las escenas cinemáticas de Shin Megami Tensei V están muy bien dirigidas

Veredicto

Shin Megami Tensei V es, sin reparos, uno de los RPG del año. Cuenta con una extensa e intrigante historia y unas mecánicas de juego robustas que le hacen ser una delicia jugable. La adopción de la exploración basada en un mundo abierto más vertical de lo acostumbrado le sienta realmente bien y hace que, de verdad, sintamos que estamos forjando la aventura a nuestro ritmo.

Sí que es cierto que no es una obra especialmente amable con el jugador en cuanto a la dificultad para progresar: tendremos que armarnos de grandes dosis de paciencia e interiorizar bien el sistema de combate y progresión del personaje para evitarnos sustos. Nada imposible, por supuesto, y que no ha de impediros disfrutar de uno de los juegos del año, sin lugar a duda.

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Shin Megami Tensei V

Duración: 50+ h.
8.5

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

7.5/10

Sonido

9.0/10

Innovación

7.0/10

Narrativa

9.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Historia profunda que engancha al jugador
  • Buena traducción al castellano
  • Negociar con los demonios es tan divertido como impredecible
  • La exploración en mundo abierto se adapta como un guante a la saga

Aspectos Negativos

  • Técnicamente es algo justo
  • Su dificultad puede resultar excesiva para el que no interiorice las mecánicas de combate