Análisis de Shot in the Dark. Un Western lleno de zombis (PC)

En el salvaje oeste de Shot in the Dark solo hay sitio para el revólver más rápido, especialmente si tienes que defender a los vecinos de una horda de zombis

En el salvaje oeste de Shot in the Dark solo hay sitio para el revólver más rápido, especialmente si tienes que defender a los vecinos de una horda de zombis.

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No todos los estudios disponen de millones de euros de presupuesto para llevar a cabo los videojuegos que sus creadores tienen en mente, pero no por ello, incluso con modestos recursos, dejan de ofrecer mecánicas interesantes o aspectos visuales curiosos. En este caso, la propuesta que nos ocupa es capaz de trasladarte, con la ayuda de unos pocos píxeles y una paleta de colores muy reducida, a un lejano oeste infestado de hordas de enemigos demoníacos en Shot in the Dark. Armado con una pistola y la capacidad de realizar increíbles saltos, tendrás que acabar con el mal. ¿Te atreves?

El lejano oeste ha sido fuente de inspiración para gran cantidad de películas, series de televisión y novelas. En estas creaciones normalmente se narran historias en las que un héroe solitario llega a un lugar sin ley en el que hacer justicia ayudando a los más débiles gracias a su habilidad con el revólver. Lo que ya no es tan común es que los malvados de turno sean, en vez de los típicos forajidos, unas hordas demoníacas más dignas de ser parten de Ghost’n’Goblins.

Estas teclas son un clásico

Esta creación de Possum House Games nos traslada de lleno a un mundo pixelado que recrea un Far West oscuro y tétrico, en el que destaca el empeño y buen hacer de los desarrolladores en cuanto al apartado visual. Su anterior creación, The Sword and the Slime, ya demostró un notable resultado en este sentido contando con unos gráficos también pixelados, pero creados con mucho gusto y una música estilo chiptune muy bien ajustada a la experiencia.

Shot in the Dark es un título de plataformas y acción (en este caso podremos disparar, aunque con munición limitada) en el que tendremos que ir superando una serie de fases en las que nos veremos obligados a eliminar a los enemigos que aparecen a la vez que superamos los distintos obstáculos gracias a una mecánica de saltos bastante ajustada. Por si fuera poco, toda la acción se verá complicada por una serie de elementos que nos obligarán a jugar con nuestra concentración al máximo.

La iglesia esconde una puerta a un mundo oscuro

Un solitario pistolero, el lejano oeste… y muchos zombis

Nos encontramos ante un producto en el que prima el minimalismo en todos sus elementos. Ya sea por restricciones en el presupuesto o, simplemente, como resultado de una decisión artística, los autores intentan incluir el máximo de elementos con el mínimo de recursos. Este planteamiento afecta directamente a la historia, en la que tendremos que hacernos una composición mental de lugar gracias a los mensajes de los NPC y a algunos detalles gráficos de los escenarios si queremos obtener información del contexto de Shot in the Dark.

Mucha salsa de tomate en Shot in the Dark

La idea que subyace al título es tan sencilla como universal: manejamos a un héroe que debe enfrentarse a las fuerzas del mal para salvar a los desvalidos. El escenario de partida elegido es el Lejano Oeste, pero la fórmula sería igual de funcional en el Japón feudal o en el polo norte. Desde el principio se nos deja claro que el objetivo es eliminar a los enemigos y llegar a la salida de la fase, que siempre estará situada en la zona derecha del mapa.

Este planteamiento es similar al de decenas de aquellos videojuegos de los años 80 que poblaban los salones recreativos y los sistemas domésticos de la época. De hecho, en un primer vistazo, Shot in the Dark podría confundirse con un título de aquellos días: es más, usa una paleta de colores aún más reducida que algunas de esas propuestas.

La diferencia es que en aquellos tiempos las limitaciones gráficas eran una imposición inevitable, mientras que en esta obra es resultado de una decisión muy consciente de la que se llega a sacar un buen resultado.

No es un juego para impacientes

El sistema de control del personaje combina el uso del teclado y del ratón. Por una parte, mediante las manidas teclas WASD manejaremos al héroe, incluyendo sus saltos. Para disparar tendremos que utilizar el ratón pulsando el botón derecho para apuntar y el izquierdo para apretar el gatillo. Pero cuidado, solo disponemos de 6 balas, pudiendo recargar el revólver con la tecla R. Además, podremos atravesar ciertas puertas usando la tecla E, empleando la Q para reiniciar la fase cuando nos maten.

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En esta propuesta no puedes moverte mientras disparas y, además, entre cada uno de nuestros ataques es necesario un tiempo de espera que se antoja largo. En resumen, el limitado número de tiros combinado con la lenta cadencia de estos hace que la experiencia resulte demasiado pausada perdiendo la sensación de frenetismo. La realidad es que en Shot in the Dark tendrás que andar con pies de plomo y hacer uso de tu revólver cuando sea el momento oportuno.

Los enemigos siempre aparecen en los mismos sitios y con idénticos patrones, por lo que tendrás que observar con cuidado y memorizar cada uno de sus movimientos si quieres acabar con ellos sin exponerte al peligro. Los rivales a los que nos enfrentaremos son bastante variados y se comportan de manera distinta dependiendo de su tipo: iremos desde los típicos zombis carne de cañón a los molestos pistoleros escondidos en partes del escenario y que toman el aspecto de vampiros.

El cementerio da repelús y con razón. No hay lugar seguro en Shot in the Dark

Para complicar aún más las cosas, afrontaremos situaciones en las que la niebla es la protagonista, ocultando en algunos casos a nuestros oponentes. En estos momentos iremos casi a ciegas y tendremos que armarnos de paciencia para eliminar a estos oponentes con la tranquilidad anteriormente comentada. En resumen, hay más niebla en Shot in the Dark que en Silent Hill.

Todo el mundo te pide ayuda, eres el héroe de Shot in the Dark

En otras ocasiones, los engendros del averno serán completamente invisibles y tendremos que intuir su presencia a partir de su reflejo en el agua, siendo esta una de las mecánicas que más me han sorprendido durante mis partidas. Me gustaría hacer mención especial también a aquellas fases con relámpagos en las que solo podrás ver el escenario y a los enemigos durante unos segundos cuando el aparato eléctrico se hace presente. Y ojo, Shot in the Dark muestra todo esto con solo 3 colores en pantalla.

Por supuesto, el sistema de plataformas también forma parte del menú: aunque no tienes que apurar los saltos al píxel, tampoco se nos permite mucho margen de error. Es un aspecto relevante, sobre todo cuando tienes que combinar los movimientos con la amenaza del punto de mira de un pistolero, ya que te persiguen por todo el mapa hasta que los eliminas, y pronto te darás cuenta de que la rapidez no es la mejor manera de afrontar la exploración del escenario.

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Hablando del entorno que nos rodea, hay algunos elementos destruibles como las cajas, pero hay poca variedad en este sentido. Tampoco disponemos de un inventario o de la posibilidad de cambiar de arma. Como hemos comentado al inicio, la sencillez es el estandarte de Shot in the Dark.

Respecto a la dificultad, en aquellas fases que cuentan, por diseño, con visibilidad reducida, el juego puede ser bastante injusto. Con frecuencia te matarán sin que llegues a ver al enemigo, aunque si eres persistente, terminarás acomodado a ese estilo de juego pausado y a la propuesta estratégica que te obliga a planear tus acciones antes de realizarlas.

Las calles oscuras son peligrosas y más en Shot in the Dark

Píxeles al poder

Visualmente, Shot in the Dark opta por una composición artística compuesta a partir de 3 colores, en la que la base es el blanco y el negro, y el rojo es utilizado para destacar sutilmente algunos elementos. Este planteamiento recuerda sobremanera a los comics de Sin City que tenían como base la tinta negra que lo inunda todo, basándose en el contraste respecto al blanco aunque en ciertos números especiales aparecían algunos toques de color rojo o azul para transmitir determinadas sensaciones.

En cuanto al aspecto téncico, alcanza una resolución mínima de 320 píxeles de ancho por 175 de alto, por lo que intuyo que hasta un ordenador de 10 años atrás podría hacerlo funcionar. Lo he disfrutado a pantalla completa, y, como me gusta el pixel-art no desmerece para nada representado en este tamaño.

Eso sí, mejor olvidarse de shaders y efectos visuales apabullantes: Shot in the Dark es, con respecto a los requerimientos, un título muy modesto, pero en compensación es también es muy honesto en su propuesta.

Shot in the Dark .
No te metes en Shot in the Dark por la recompensa

Curiosamente, pese a su limitación de recursos, consigue generar una atmósfera de terror recurriendo a los arquetipos de este género: Los personajes y el héroe están definidos con pocos trazos, pero tienen gran carisma y te transmiten su esencia de una manera muy eficaz. Las animaciones son sencillas, pero muy competentes y el juego se aprovecha de su baja exigencia para funcionar con una excelente fluidez.

Una banda sonora muy adecuada

Shot in the Dark ofrece muy poca variedad en cuanto a los efectos de sonido: los desarrolladores han optado por utilizar golpes de ruido blanco, un recurso que recuerda mucho a los videojuegos ochenteros que hacían uso de ellos dadas las limitaciones de los chips de la época. No hay voces ni ningún tipo de sonido en los diálogos, aunque realmente, de haberlas, quizá romperían con la magia atmosférica de esta obra. Los diálogos están en inglés.

La banda sonora sigue la línea del aspecto retro marcado por el resto de los elementos, contando con melodías muy pegadizas y una gama de instrumentos que encaja a la perfección con el estilo minimalista del que hace gala en global el título.

Peleando a la luz de la luna en Shot in the Dark

Veredicto

Shot in the Dark es un juego indie de plataformas y disparos que, a pesar de la sencillez de su aspecto gráfico, derrocha carisma. Con unos pocos píxeles y una paleta de tan solo 3 colores consiguen envolvernos en una atmósfera de película de terror de serie B. Sus mecánicas son bastante originales, ayudando a crear una propuesta difícil, pero divertido en el que rara vez podrás pasarte una fase a la primera. A veces es algo injusto, aunque si eres insistente lo acabarás seguro. Si lo tuyo son las mecánicas diferentes y no necesitas de un apartado gráfico propio de los triple A, es un título muy recomendable.

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Shot in the Dark

Duración: 5 horas
8

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

5.0/10

Sonido

6.0/10

Innovación

7.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Muy divertido y retador
  • Los personajes tienen carisma
  • El aspecto sonoro está muy bien logrado dentro del estilo del juego

Aspectos Negativos

  • Abusa de algunas mecánicas como la oscuridad
  • Algunas fases son imposibles a la primera
  • Gráficos repetitivos