Análisis de Spitlings (PS4). Acaba con los enemigos con tu propia saliva

Análisis de Spitlings. Acaba con los enemigos con tu propia saliva

A la sombra de los grandes triples A aparecen pequeños juegos indie que tienen su merecido hueco en el mercado de las videoconsolas, y en nuestros corazones. Acotando aún más dentro de los juegos categorizados como indies, tenemos los party games, juegos creados para jugarse en compañía de amigos o extraños, tanto online como en multijugador local.

Spitlings es un juego creado por Massive Miniteam, en el que manejarás a un pequeño monstruito mientras escupes tu saliva para destruir burbujas de diferentes tamaños en cada una de las pantallas.

Para mi este juego ha sido un gran ejercicio de nostalgia, por un lado, tenemos unos personajes que recuerdan a los Gogos, esas graciosas deformidades de plástico con las que jugábamos en los parques de los 90, y por otra parte el juego recuerda claramente al Pang!, videojuego mítico de la misma década que podía jugarse en multijugador cooperativo en casi cualquier recreativo.

Pese a su sencillez y “asquerosidad”, no se tarda en cogerle cariño a Spitlings. El argumento es muy sencillo, nos lo cuentan a través de un cómic de imágenes estáticas, acompañado de algunos efectos y unas melodías muy básicas. Suficiente para enseñarnos que a los pequeños y adorables Spitlings les ha atacado un meteorito gigante de ¿babas?, que cae directamente en su edificio, atrapando a la mayor parte de ellos, menos a los 5 iniciales que tenemos como personajes elegibles.

Las pantallas que conforman el argumento con breves páginas de cómic

Los valientes Spitlings que han quedado en la azotea, libres de la materia invasora, se adentran de nuevo en su edificio con el objetivo de liberar a todos sus compañeros a base de escupir en cada nivel a las burbujas rosas que representan al enemigo.

En el modo historia recorrerás cada piso del edificio a través de tres habitaciones que a su vez tienen tres niveles cada uno, limpiando el escenario de las burbujas saltarinas. Cada vez que impactas con tu saliva en una de las esferas, en función de su tamaño esta se divide en otras esferas más pequeñas o acaba desapareciendo.

Si tu o alguno de tus compañeros (En el caso de jugar cooperativo) recibís el impacto de alguna esfera, tendrás que reiniciar el nivel. La mecánica de impacto y reinicio del nivel es muy orgánica, siendo casi instantáneo el reinicio del nivel y vuelta a la acción.

Las primeras pantallas del juego sirven como tutorial para aprender a moverte y disparar. No hay mucho que aprender.

Bajo esta mecánica sencilla se esconden varios ítems añadidos que a medida que avanzas en los niveles del edificio complican, y mucho, la dificultad del juego. Alguno de ellos son superficies donde rebota tu Spitling y las bolas enemigas, estructuras que no puedes traspasar, pero las bolas si, babas por el escenario donde tu Spitling se ralentiza, etc.

Para complicar algo más cada partida, la munición de saliva es limitada. En general podrás recoger más saliva cada vez que se divide una esfera o recogiendo tus propios escupitajos, pero en ciertos niveles, tu munición no se puede recuperar, teniendo que pasarte el nivel con la saliva con la que empiezas.

Los escupitajos lo son todo

En Spitlings puedes moverte horizontalmente con el movimiento del joystick o bien puedes saltar y alcanzar mayor altura a base de escupir al suelo. Los potentes escupitajos de tu “hermosa” criatura generan una fuerza retráctil que te impulsa hacia arriba. Este efecto lo puedes repetir tantas veces como balas tengas en la recámara.

Para saber cuánta saliva te queda tienes dos opciones, o bien te fijas en el detalle de tu spitling (Dientes, escamas, botones…), siempre de color blanco, que van desapareciendo a medida que escupes, o también puedes habilitar en el menú de opciones una barra de saliva debajo de tu monstruito para saber cómo vas de munición.

Dispara la saliva en vertical arriba o abajo para golpear las burbujas o saltar más alto.

Pensado para el multijugador

Después de jugar solo y acompañado, está claro que Spitlings está pensado para jugarse con amigos. El propio diseño de niveles y la decisión de que cuando un spitling es alcanzado por una burbuja, todo el grupo pierda, es causa de grandes risas y enfados en medio de la partida.

La experiencia es totalmente diferente al jugar solo, igual que pasa con otros títulos “party games” como Overcooked, el juego en solitario no aporta ni la mitad de la experiencia que con compañeros. Al fin y al cabo, jugar solo acaba siendo un aburrido paseo por niveles, muy parecidos unos con otros.

El alto contraste entre los elementos en pantalla favorece la jugabilidad.

Y es aquí donde debo sacar una tarjeta roja al título, y es que, si no tienes compañeros disponibles para jugar, no podrás encontrar desconocidos ya que no hay sistema de emparejamiento online. Esto me ha parecido un error muy grave para un juego como éste, tan dependiente de la experiencia cooperativa.

Solo es posible jugar en conjunto con amigos de tu sistema Playstation o con jugadores en local.

El estilo artístico

A nivel visual, Splitlings opta por un diseño muy minimalista con alto contraste entre los elementos de la pantalla, facilitando mucho la localización en todo momento de tu Spitling cuando comienza la vorágine de escupitajos. Si los colores no te convencen, puedes cambiarlos por otros con un contraste totalmente diferente con solo apretar un botón durante la partida, sin mayor repercusión que el cambio estético.

Lo mismo pasa con los Splitlings, de entre todos los que puedes elegir, el único motivo para llevar uno u otro es el componente visual, no hay ninguna diferencia jugable entre ellos, quizás una ocasión perdida de añadir más profundidad al juego.

Pantalla de selección de personajes.

A nivel artístico habrá gustos para todos los colores, pero ni los personajes, ni el propio cómic son santo de mi devoción, no catalogaría el juego como un título bonito. Y no es que no se pueda hacer algo atractivo visualmente y asqueroso a la vez porque realmente me parece que el diseño artístico no está a la altura de Meat Boy por ejemplo.

Lo que no podemos negar es la variedad de Spitlings, en total podemos llegar a desbloquear 100 diseños diferentes de estos pequeños monstruitos. Para hacerlo hay varias formas, por un lado, en cada nivel del edificio podrás rescatar a uno de tus compañeros desbloqueando su skin una vez finalices los 3 retos del piso donde te encuentres, además, sin salir de la propia partida puedes ir cambiando continuamente de personaje con el que acabas de conseguir.

Por otra parte, otros diseños podrás desbloquearlos consiguiendo algunos logros, como por ejemplo el teléfono, que se consigue casi al principio del juego y como particularidad que me ha llamado la atención, cada vez que pierdes con este skin, suena un tono de línea telefónica cortada, un detalle gracioso la primera vez que lo escuchas.

En el menú del modo grupo o arcade, puedes seleccionar muchas opciones para la partida, entre ellas el escenario.

En cuanto al apartado de sonido, nos encontramos con un título simplista, pero en este caso quizás demasiado. Las melodías se parecen muchas unas a otras, y si bien comienzan siendo algo atractivas y en sincronía con la acción, acaban siendo un poco pesadas y repetitivas. En cuanto a los efectos de sonido, como ya hemos dicho hay algunos detalles curiosos, y en general ayudan a centrar la acción, pero sin mayores alardes.

Modo grupo

Como bien decíamos es un juego pensado para jugar con amigos. Por ello hay un propio modo dedicado a crear partidas solo para el multijugador. Aquí puedes jugar con hasta 4 amigos a la vez en niveles con características personalizadas como gravedad cero, mayor velocidad, etc. Un buen aliciente para seguir con las risas en tu cuarto o salón.

Spitlings

En cuanto a la duración del juego, con apenas una hora de partida ya puedes llevar un tercio del edificio recorrido en el modo historia, pero realmente este modo no sirve para mucho más que coger experiencia en el manejo de las mecánicas, desbloquear los skins y ver alguna que otra historieta en cómic de los Spitlings. En definitiva, la duración del título se puede decir que es infinita, siempre y cuando tengas amigos dispuestos a jugar contigo.

Veredicto

El verdadero ser existencial de este juego son las fiestas y el cachondeo con los amigos. Si no vas a tener oportunidad de jugar con compañeros, es mejor que te lo pienses dos veces antes de apostar por su modo de un jugador, salvo que seas un verdadero amante de los arcades o un nostálgico de Pang. Por el contrario, cumple perfectamente como party game y se añade a una lista no muy extensa de títulos a los que acudir cuando tienes una reunión de amigos en casa.

Duración: 4 h
6

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

5.0/10

Sonido

5.0/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

7.0/10