Análisis de Suzerain (PC). Toda una república bajo tu mando

Suzerain permite cumplir uno de los sueños que mucha gente tiene: poder dirigir un país a tu manera. Eso sí, no esperes una experiencia plácida

Suzerain permite cumplir uno de los sueños que mucha gente tiene: poder dirigir un país a tu manera. Eso sí, no esperes una experiencia plácida.

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Seguro que más de una vez te has quejado de lo incompetentes -o corruptos- que son los políticos de tu país; y seguro que en la sobremesa y con café en la mano ves soluciones rápidas a todos los problemas. Suzerain, desarrollado por Torpor Games y distribuido por Fellow Traveller para PC, nos pone al frente de un pequeño país enfangado en una situación convulsa que necesita de un buen presidente para solucionar sus problemas. ¿Te ves capaz de hacerlo bien?

Los simuladores de gestión política existen desde el principio de los tiempos del ocio electrónico. En mi caso el primero que jugué fue Dictator, lanzado en 1983 para ZX Spectrum, un sencillo juego en el que tenías que tomar decisiones para dirigir un país caribeño basándote en la información que te proporcionaban tus asesores. Han pasado casi 40 años desde entonces, pero estas mecánicas siguen vigentes hoy en día.

Bienvenido a Sordland, el país ficticio que dirigirás en Suzerain

En los últimos años la saga más aclamada de títulos de este tipo ha sido Democracy, una propuesta de gestión política en el que tu objetivo consiste en mantenerte en el poder y ya de paso -es secundario- que tu país mejore. No es un género que atraiga en demasía a las masas, pero cuenta con un núcleo duro de fans que disfrutan como enanos con este tipo de propuestas.

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Suzerain nos plantea una experiencia de gestión política en formato de aventura narrativa de texto con un fuerte componente dramático. A través de una trama bastante envolvente tanto a nivel político como personal tendremos que tomar una serie de decisiones que cambiarán el curso de la historia de Sordland, un pequeño país necesitado de reformas, pero preso de una profunda división interna fruto de las heridas del pasado.

En Suzerain has de tomar las decisiones con sabiduría

Una historia muy convulsa

Al iniciar la partida, Suzerain nos pide escoger entre una serie de opciones para determinar el pasado del presidente Rayne, el personaje principal, con el que comienzas la trama como líder de Sordland, un país ficticio inspirado claramente en un país cualquiera de la Europa del este en plena guerra fría, dado que la propuesta está ambientada temporalmente a mediados del siglo XX.

La situación de este estado en tu llegada al poder es caótica a todos los niveles. En cuanto a lo que respecta a la política, la democracia de Sorland es muy frágil y se tambalea, a nivel económico la crisis es rampante. Y, por si fuera, poco, la seguridad de este pequeño estado se tambalea a nivel interno y externo: hay violencia política y algunos países vecinos aspiran a dominarlo militarmente.

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Como presidente tienes que conseguir sacar a tu patria del agujero en el que se encuentra sin perder por el camino a tu familia. Dispones de una serie de canales de información (periódicos, informes, asesores, etc) que te bombardearán con datos contradictorios.  En medio de este maremágnum tendrás que elegir la mejor opción, aunque en ocasiones tendrás que conformarte con la menos mala.

Y además de todo esto, deberás intentar cumplir tus promesas electorales en un avispero político al nivel de los Balcanes en los años 90. Como todo juego político el objetivo principal de Suzerain no solo es mejorar la situación de tus compatriotas, debes mantenerte en el poder.

El códice con la información del juego es muy completo

En cuanto a la jugabilidad, nos encontramos ante una aventura narrativa de texto cuyo bastión más sólido es una trama política mezclada con elementos de drama familiar muy bien construida. Suzerain es pura historia, en inglés: prepárate para leer toneladas de párrafos, algunos muy interesantes y cercanos, pero otros fríos y que generan cierta sensación de relleno.

Al desarrollarse toda la trama de Suzerain en un mundo ficticio, el conjunto pierde fuerza y resulta en ocasiones confuso. En mi caso he confundido más de una vez países y ciudades teniendo que consultar en demasiadas ocasiones la enciclopedia interna incluida en la obra. Creo que si hubiesen sido capaces de utilizar un entorno real como la Europa de la postguerra dicha sensación de confusión habría disminuido bastante.

Tendrás que estar atento a los medios de comunicación

Una mecánica en apariencia sencilla, pero con más profundidad de la que aparenta

Las mecánicas jugables de Suzerain son, en apariencia, bastante limitadas. Tan sólo tienes que elegir entre una serie de respuestas que te propone la obra conforme avanza la historia; dichas decisiones condicionan el progreso de la trama y las futuras situaciones a las que te tendrás que enfrentar.

Es un título con un árbol de decisiones tan desarrollado que si al terminar el juego decides rejugarlo te sorprenderá cómo cambiando tan sólo un par de opciones tendrás que enfrentarte a una situación completamente nueva.

En Suzerain dispones de mucha información para intentar elegir el mejor camino para tu país -o el peor si te lo tomas en plan destroyer-, pero ese exceso de datos y de opiniones contrapuestas te harán complicada la toma de decisiones. La propuesta consigue transmitir muy bien la sensación de no saber realmente que está pasando o qué personaje te está mintiendo.

En Suzerain tendrás que dirigir un país lleno de problemas

Algunas de tus decisiones tendrán consecuencias inmediatas en la riqueza y en el presupuesto disponible de tu país, pero no te preocupes, Suzerain no es un título de gestión sino una aventura narrativa de texto así que no tendrás que comerte la cabeza respecto a esto.

La cantidad de texto que tienes que leer es tal que en alguna ocasión puedes terminar tentado de pasar página y avanzar deprisa: craso error, si no estás muy pendiente de los diálogos o de las descripciones condenarás rápidamente tu mandato y a tu país.

Una interfaz muy cuidada

A nivel de interfaz Suzerain está bien diseñado, es sencillo acceder a todas las posibilidades que nos ofrecen los diferentes menús. Los diálogos también están presentados correctamente, pero más allá de esta usabilidad bien estructurada, comparable al de una web, el producto es bastante pobre.

Los retratos de los personajes no poseen un estilo atractivo, realmente parecen fotos que han sido repintadas. No tienen ningún tipo de expresividad que denote algo de emotividad; al no existir ninguna animación solo cuentas con su biografía anexa, fácilmente accesible en una enciclopedia durante la partida, para hacerte una composición mental de los mismos. Quizás esto encante a los puristas, pero se supone que estamos jugando a un videojuego, no leyendo un libro.

En Suzerain, los miembros de tu gabinete no suelen estar de acuerdo

La parte buena de esta sencillez visual de Suzerain es que no requiere que utilices una tarjeta gráfica de última generación. No he podido probarlo en un ordenador de hace 10 años, pero seguramente podría mover este título sin problemas.

El sonido brilla por su ausencia

A nivel sonoro la experiencia es muy pobre, Suzerain nos ofrece tan sólo una monótona BSO que no varía en ningún momento, lo cual hubiera estado bien para acompañar a la situación concreta en que está la trama. No es que la melodía resulte pesada, es que no cambia en toda la partida; da igual que estés sobreviviendo a un atentado que cenando con un grupo de ricos. Supongo que la inversión disponible para desarrollar el proyecto no ha permitido trabajar mejor este apartado.

En Suzerain no hay voces ni efectos de sonido destacables. Es una pena porque los diálogos son muy interesantes y están bien escritos; resulta una lástima que no hayan utilizado actores de doblaje ya que me hubiese encantado oír esos textos, aunque fuese en inglés con un acento del este marcado.

Con Suzerain aprenderás que gestionar un país es complejo

Veredicto

Suzerain es un juego perteneciente a un género nicho y se muestra orgulloso de serlo. Si te van las aventuras narrativas de texto puras y duras o las tramas políticas es una opción interesante. Es una pena que la falta de medios lastre la calidad final del resultado, si los autores hubieran podido agregar animaciones y algún tipo de doblaje este producto la propuesta sería aún más redonda. De todos modos, si te gusta el género y los dramas políticos son lo tuyo, merece que le des una oportunidad.

Uno de sus puntos positivos es que es muy rejugable; cuando termines la historia si vuelves a comenzar el título te encontrarás con tal cantidad de decisiones que tendrás la sensación de vivir una experiencia distinta. Eso sí, deberás tener un buen nivel de inglés para disfrutarlo como es debido ya que no está traducido al castellano.

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Suzerain

Duración: 7 h.
7

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

3.0/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

9.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Historia envolvente
  • Diálogos muy bien escritos
  • Gran variedad de posibilidades

Aspectos Negativos

  • Gráficos muy básicos
  • Parco aspecto sonoro
  • La ambientación en localizaciones ficticias genera confusión