Primeras impresiones de The Anacrusis (PC). Prometedor pero escaso de contenido

The Anacrusis

The Anacrusis, un título con grandes ideas, pero que, al menos durante su etapa de acceso anticipado, nos ha dejado con la sensación de que puede dar más.

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Stray Bombay es el estudio que está detrás de este proyecto que bebe de títulos como el ya mencionado Left4Dead o Back4Blood. No en vano, uno de sus cofundadores, Chet Faliszek, participó en el desarrollo de sendas entregas del título de Valve. Esto se nota en los mejores aspectos del juego.

En The Anacrusis dejamos atrás las calles desiertas, edificios derruidos, vehículos en llamas, turbas de zombis, la atmósfera oscura y opresiva y la tensión que caracteriza a este género para encontrarnos ante un título que busca ofrecer algo nuevo, fresco y con un enfoque mucho más distendido que lo visto hasta ahora.

La premisa, sin duda, es buena, digo más, es total y absolutamente necesaria y bienvenida. Por fin alguien se atreve a lanzar un cooperativo que deje atrás la temática zombi, sé que hay otros, pero los más populares parece que sólo han replicado la fórmula una y otra vez.

Por desgracia, las buenas intenciones y aspectos positivos del juego se ven diluidos en una experiencia que no termina de enganchar, algo falla desde el primer momento aunque no logras saber qué es.

Los escenarios son de lo mejor del juego a pesar de sus fallos.

El apartado gráfico de The Anacrusis, que es una de sus señas distintivas, es un trampantojo. A simple vista vemos unos escenarios amplios, bien diseñados y con una paleta de colores rica y variada con un aspecto que quiere recordarme a cómo imaginaban el futuro en los años 60. El vestuario de los personajes es fantástico.

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Sin embargo, tras unos pocos minutos la sensación es totalmente aséptica, anula cualquier atisbo de inmersión y ya no sabes si te encuentras en una astronave en el espacio sideral o en un centro comercial situado en alguna decadente ciudad del medio oeste americano en horas bajas salpicado de comercios clónicos en los que es imposible adivinar qué servicio ofrecían en ellos. Y por cierto, ¿Dónde demonios está la gente?

The Anacrusis. ¡Holaaaaa! ¿Hay alguien ahí?

Al inicio de cada escenario, tres en esta fase del desarrollo, podemos elegir entre tres armas diferentes, tan solo tres: Blaster, rifle de plasma y SMB. En todo caso, aunque el diseño de cada una de ellas sea diferente, la sensación es que el rifle de plasma y el SMB son el mismo arma con diferente cadencia de fuego, por lo que al final optas por jugar con el SMB que tiene más proyectiles. Es probable que más adelante incluyan nuevas armas, o que modifiquen las actuales para ofrecer una experiencia más variada, esperamos que así sea.

La variedad de enemigos en The Anacrusis es bastante limitada. Al menos en esta fase todos los enfrentamientos son contra otros humanos con un Cthulhu en miniatura fuertemente aferrados a su rostro. Los encontrarás dispersados por todas partes en mayor o menor número hasta el momento en que se active una oleada.

De forma esporádica unas bolas saltarinas con apéndices puntiagudos se amontonarán a tu alrededor hasta matarte (siendo esta la única forma de morir que he experimentado, creo) y otras bolas -se ve que en el siniestro y desconocido futuro las formas esféricas son el culmen evolutivo- que se despliegan y disparan haces de luz que parece purpurina.

The Anacrusis. ¡Estas bolas ‘pinchudas’ son lo peor!

Es en cada oleada cuando aparecerán los aliens especiales como el Bruto, un rival formidable que nos golpeará salvajemente y con la habilidad de cargar a distancia y muy resistente; el Gooper, con la habilidad de escupir una mucosa paralizante que nos inhabilitará para el combate hasta que nuestros compañeros nos liberen o el Flashes, un alien que emite una luz cegadora de color dorado bastante dañina a la vista.

Otro de los puntos negros de este juego es que cualquier indicio de estrategia o táctica se ve superada por una cacofonía de gritos, disparos y explosiones, que es a lo que se reducen las sucesivas oleadas a las que combatimos en nuestro afán por llegar al final del nivel. Se echa de menos que exista un mayor número de armas, clases o especializaciones que nos permitan jugar distintos papeles en estas breves y monótonas batallas interespaciales.

The Anacrusis. Con esta luz te vas a poner bien moreno

En ningún momento sientes el apremio de probar una estrategia más elaborada o coordinarte con tu equipo en modo alguno. Basta con que los cuatro miembros de la escuadra comencemos a disparar como locos en todas direcciones mientras tiramos alguna granda para superar sin mucho esfuerzo cualquier enfrentamiento.

Incluso un aspecto crucial en este género como es la incapacidad o muerte de un compañero, es tratado de forma trivial en The Anacrusis. Cuando nuestro contador de salud llega a cero nuestro personaje queda tirado en el suelo con la sola defensa de su pistola, un arma que salvo por la cadencia de fuego tampoco creas que difiere mucho del SMB.

En este estado seguimos recibiendo daño de los enemigos y un daño periódico a modo de sangrado. En cualquier momento puede aparecer un compañero y reanimarnos. En el caso de llegar a morir, no ocurre nada, tus compañeros podrán resucitarte de un momento a otro haciendo uso de un pulsador con un tiempo de utilización que roza lo absurdo.

The Anacrusis. Podrás resucitar a tus compañeros caídos en cualquier momento

En este sentido, sus desarrolladores han explicado que pretenden que The Anacrusis sea un juego ligero, un entretenimiento mientras mantienes una charla con tus amigos, como el que queda para tomar un café o ver las finales de League of Legends mientras echa unas risas y conversa de manera distendida.

Y este aspecto es el que, personalmente, creo que más lastra la experiencia de juego, al eliminar, casi de facto, la tensión que se genera ante la posibilidad de perder de manera definitiva a un miembro del equipo.

En el resto de apartados, como los controles o el sonido, The Anacrusis cumple. Los movimientos son fluidos, el disparo preciso y las opciones son las básicas de este género. El sonido de las armas y enemigos, así como la música que nos acompaña son aceptables. No destacan ni para bien ni para mal, y eso en un título como The Anacrusis es bueno, ya que podría haber sido mucho peor.

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Una de las cosas que he echado de menos en The Anacrusis es conocer un poco el mundo en el que me adentro. No hay ninguna pastilla de información, vídeo introductorio ni nada que se le parezca que me haga sentir un superviviente acorralado en una nave invadida por aliens en mitad del espacio. ¿Quiénes somos? ¿Qué hacíamos allí?…

En conclusión, The Anacrusis es un título con muy buenas intenciones, pero que a día de hoy fracasa en todo lo que necesita un shooter cooperativo para convertirlo en una experiencia memorable: dificultad, variedad de armas y enemigos y ambientación.

Ni si quiera innova más allá de sustituir los escenarios y los enemigos, algo que me ha gustado, pero que no son motivo suficiente para dedicarle horas y horas a un juego que no aporta nada a su género. Espero que con la experiencia que atesora alguno de los miembros del equipo en el desarrollo de este tipo de juegos, la experiencia final sea muy distinta a lo experimentado ahora.

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