Análisis de The Ascent (PC). Lluvia de balas en la arcología

The Ascent
The Ascent es uno de los títulos que se acaban de añadir a Xbox Game Pass Ultimate

The Ascent es un action RPG que nos propone recorrer un vasto mundo de ambiente cyberpunk en el que las balas valen mucho más que las palabras.

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Uno de los primeros juegos de PC de los que disfruté en mi infancia fue Diablo II. Sí, quizá llegué tarde a la plataforma, pero sin duda esta propuesta me introdujo de lleno en el que hoy en día es uno de mis géneros predilectos, el RPG de acción. No creáis que traigo esta referencia en vano, pues jugando a The Ascent, desarrollado por el estudio sueco Neon Giant y publicado por Curve Digital, mi mente ha retrocedido por momentos a aquellos tiempos pretéritos, y esos buenos recuerdos se han refrendado en esta obra que, ya os avanzo, me ha ofrecido diversión (y frustración) a raudales.

Como he mencionado previamente, The Ascent es un RPG de acción de vista aérea, prevaleciendo más la segunda parte del género sobre la primera. Sí, hay conversaciones y una trama bastante enrevesada por detrás, pero el núcleo del gameplay consiste en disparar, sin parar, a las miríadas de enemigos que se nos ponen por delante. Sin duda, si os han gustado propuestas como Diablo III o Darksiders Génesis y os interesa la ambientación Cyberpunk, os aconsejo encarecidamente que le echéis un vistazo y, ya que estamos, que me acompañéis en este análisis.

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Bienvenidos a la arcología de las balas sin fin

La trama de The Ascent, mucho más compleja de lo que puede parecer en un principio, nos sitúa dentro de una arcología (estructura de gran dimensión que incluye en su interior un ecosistema urbano completo) situada dentro del planeta Veles. Dicha localización pertenece al The Ascent Group, una empresa que recoge seres de diversos planetas a los que esclaviza con el fin de lograr sus objetivos comerciales.

El mundo de The Ascent se nos presenta con una ambientación cyberpunk muy conseguida

El jugador toma en este caso el rol de uno de esos “trabajadores” a sueldo de la compañía: podremos configurar parte de este (principalmente la cara), aunque he echado de menos mayores posibilidades de personalización más allá de escoger el color o tipo de vestimenta. Aunque todo parecía en calma dentro de la arcología, de repente la empresa empieza a actuar de manera extraña haciendo que sus empleados se queden sin referencia, reclamo perfecto para que diversas corporaciones rivales y sindicatos criminales aprovechen la situación en su beneficio.

No voy a explicar mucho más de la trama, pero podéis imaginar que nuestro personaje en The Ascent se verá más involucrado de lo que querría en estas guerras de guerrillas y acabará tomando un papel más capital del que le hubiera correspondido si el curso normal de la situación se mantuviera.

Podemos personalizar levemente a nuestro protagonista, pero no esperéis un complejo editor

Se podría considerar The Ascent como un título de mundo abierto, aunque no esperéis extensiones descomunales. En todo momento tendremos clara cuál es la misión principal en la que estamos enfrascados, aunque diversos NPCs nos propondrán tareas secundarias que nos serán útiles para ganar experiencia que nos permita subir algún nivel que bien nos vendrá para mejorar el personaje.

Prótesis y módulos que salvan la vida

Porque sí, como buen RPG, The Ascent cuenta con un sistema de personalización del protagonista que, sin ser tan complejo como otras propuestas similares como ese Diablo III, permite configurar a nuestro personaje más o menos como queramos. Las opciones en este aspecto son diversas: podremos elegir qué dos armas llevar con nosotros y escoger la vestimenta (gorra, peto y pantalones) que portamos. En este último caso es importante elegir aquellas prendas que nos ofrecen mayor resistencia en situaciones determinadas como ataques flamígeros o eléctricos.

Una de las habilidades más útiles de The Ascent nos permite generar una área donde recuperar la salud

Asimismo, nuestro personaje en The Ascent puede ver mejoradas sus capacidades mediante el injerto de determinadas prótesis y módulos (podemos llevar dos de cada una) que hacen las veces de habilidades especiales. Las prótesis nos permiten ganar capacidades como usar un potente puñetazo, muy útil para desembarazarnos de los rivales que nos rodean, o incluso sacar un robot que nos asista en los combates. Los módulos nos capacitan para usar herramientas como granadas o una útil torreta que nos permite recuperar vida mientras estemos dentro de ella.

Ya os avanzo que es crucial elegir en cada momento qué prótesis y módulos llevamos con nosotros ya que serán claves para superar determinados combates. Por ejemplo, al principio de la aventura nos enfrentaremos a un jefe final arácnido que arremeterá sin descanso contra el personaje. Me costó mucho superarlo hasta que descubrí que el uso de un robot auxiliar hacía que se centrar en distraerle, dejando un flanco disponible para que yo le atizara con todo lo que tuviera a mano. Tanto las prótesis como los módulos los podremos encontrar a lo largo y ancho de la arcología o comprándolos a un mercader específico.

Podremos elegir qué habilidades, prótesis y módulos llevamos en cada momento. Será clave para progresar de manera suave en la aventura

Respecto a las armas, contamos con gran variedad de modelos, pero no tanto en cuanto a su tipología. Metralletas, escopetas o pistolas serán parte del arsenal del que dispondrá nuestro protagonista en The Ascent: podremos mejorarlas en establecimientos específicos diseminados a lo largo de la arcología, siempre y cuando recojamos objetos concretos y dispongamos de recursos económicos. No temáis por escasez de munición en este juego: podréis disparar a diestro y siniestro sin tener que ir buscando balas y, en mi caso, me ha servido para abrazar el uso de la ametralladora como arma principal en mi aventura.

Comentaba hace unos párrafos que en The Ascent la acción gana la partida a la exploración o incluso a la narrativa. Y, sinceramente, una vez acabado el juego (que me ha durado alrededor de 20 horas), me queda la sensación de que quizá no haya comprendido del todo la trama (que se apoya en la existencia de códices y documentos que consultar para ampliar el lore) pero de que me lo he pasado francamente bien.

No he acabado quizá de encajar todos los hilos de la trama, pero me lo he pasado genial con The Ascent

No hay triunfo posible sin sacrificio

Eso sí, este disfrute no ha venido exento de sufrimiento. The Ascent te lanza desde el primer momento hordas de enemigos que avanzan inmisericordes con el objetivo de aniquilarte. El impulso inicial te lleva a descargar todas tus balas contra los rivales, pero pronto aprenderemos que la esquiva es casi más importante que el disparo. En este título tomar cierta distancia con los adversarios es clave para sobrevivir y muchas veces tendremos que retirarnos un poco para poder superar los diferentes combates.

En este sentido, la mayoría de los rivales son muy fáciles de derrotar, estando la dificultad del título más en la cantidad de ellos que se aglomeran a tu alrededor que en su poder individual. En este sentido he advertido una pequeña falta variedad en cuanto a los rivales y, sobre todo, que, aparte de los jefes finales, tuvieran mecánicas un poco más complejas más allá de disparar o atacarte con la espada. Sí, hay ciertos momentos donde nos encontramos con adversarios con enormes martillos u otros que se refugian tras un escudo, pero, en esencia, no dejamos de enfrentarnos a millones de sacos de balas.

Os aseguro que en esta imagen hay pocos enemigos respecto a lo que os vais a encontrar

Los jefes finales son harina de otro costal. No son especialmente numerosos, pero nos exigirán escoger a conciencia el conjunto de prótesis y módulos para no entrar a la batalla con desventaja. En cuanto a su dificultad, The Ascent tiene pequeños problemas de balance: hay jefes finales bien adentrada la aventura que nos ventilamos casi sin despeinarnos mientras que otros situados más al inicio nos harán sudar la gota gorda. Podríamos incluir en este apartado aquellos momentos donde se nos exige proteger una determinada zona durante un intervalo de tiempo concreto.

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Es en este momento donde la propuesta muestra su brutalidad, haciendo que cada segundo (y cada rectángulo de la barra de vida), cuente. Nada que no se pueda superar, pero veréis alguna pantalla de Game Over que otra durante vuestro periplo por la arcología. De nuevo, creo que The Ascent no hace un buen trabajo en cuanto al balanceo de la dificultad, presentando un perfil en el que los picos y los valles prevalecen sobre una clásica curva de exigencia progresiva.

Aunque la mayor parte de la acción la vemos desde una vista aérea, a veces The Ascent muestra perspectivas diferentes

Un aspecto que me ha parecido curioso es que, en principio, no todos los NPCs que nos encontraremos serán hostiles, aunque, sinceramente, basta con que nos crucemos con ellos para que entren en actitud belicosa. Me ha hecho gracia que, en un momento dado, la IA que nos acompaña (un homenaje encubierto a esa Navi de The Legend of Zelda) nos transmite un mensaje de nuestros superiores en el que se nos insta a abandonar nuestra actitud agresiva. Me ha parecido algo “injusto” ya que nosotros simplemente vamos camino de nuestro destino y no tenemos culpa de la enorme susceptibilidad del resto de la población.

Un mundo abierto pero poco variado

The Ascent tiene mentalidad de mundo abierto, pero es bastante generoso en cuanto a guiar al jugador hasta su siguiente misión. En cualquier momento podremos acceder a una suerte de sendero luminoso que nos llevará directo al siguiente objetivo lo cual es bastante útil porque, como suele ser común en las propuestas con ambientación cyberpunk, al final todos los entornos acaban pareciéndose bastante. Y si no nos apetece ir a pie (aunque lo recomiendo encarecidamente para subir de nivel), siempre podemos usar el metro o el taxi para movernos rápidamente entre un reducido conjunto de localizaciones.

The Ascent no deja que te pierdas por la arcología: siempre podrás recurrir a una ayuda visual que te guíe a tu destino

En este sentido la obra es parca en cuanto a variedad y a la postre solamente visitaremos 4 o 5 “mazmorras” diferentes; sin duda, le hubiera venido bien algún cambio de entorno más brusco (aunque siempre manteniendo la coherencia que se presupone dentro de la arcología).

Aunque la campaña en solitario es bastante entretenida y te mantendrá atrapado a lo largo de las 15-20 horas que dura, si vamos a completar la historia directamente, donde esta propuesta está destinada a brillar es en su vertiente multijugador tanto local como en línea que, desafortunadamente, no hemos podido probar previo a este análisis. Dicho lo cual, si sigue la línea de títulos como el reciente Diablo III, la diversión está garantizada, aunque espero que se haya balanceado bien el número de enemigos y la dificultad de los mismos para que no se convierta en un paseo ya que, salvo los picos mencionados previamente, no estamos frente a un juego imposible de superar ni mucho menos.

The Ascent cuenta con completos mapas en 3D que detallan al milímetro cada estancia en la que nos encontramos

Sólido como una roca, brillante como un diamante

En cuanto al aspecto técnico, The Ascent luce muy bien. Sí que es cierto que la elección del punto de vista en que observamos la acción hace que no se aprecie a simple vista el detalle puesto por los desarrolladores tanto en el personaje, los enemigos y, sobre todo, en los entornos. Pero basta pararse un rato (si te dejan) y echar un vistazo para descubrir el mimo que se ha puesto en cada uno de los elementos que vemos en pantalla. De nuevo, hay un ímprobo trabajo de diseño artístico detrás que es capaz de dotar de un rasgo distintivo a cada personaje, tienda o adversario que nos cruzamos en nuestro camino.

Está claro que una propuesta como esta ha de mostrar músculo en lo que se refiere a la fluidez y, en este caso, The Ascent pasa la prueba del algodón, siendo capaz de gestionar sin problema la presencia de varias decenas de enemigos en pantalla sin ningún tipo de ralentización, manteniéndose en todo caso la tasa de frames estable en 60. Sí que he notado alguna rascada cuando nos ayudamos de barriles explosivos para destruir a algún rival, pero no acabo de tener claro si es algo hecho a propósito por los desarrolladores ya que, como he dicho antes, el resto de la experiencia ha ido como la seda.

El apartado visual de The Ascent esconde mucho más detalle de lo que se podría esperar

The Ascent, en su versión de PC, alcanza resoluciones 4K a 60 fps y permite usar técnicas como el ray tracing y el DLSS para optimizar tanto su calidad visual como su rendimiento, lo cual es siempre de agradecer. No está exento de bugs, alguno de ellos ha llegado a cerrar la partida, pero los desarrolladores han prometido actualizaciones constantes para dejarlo completamente pulido.

El apartado sonoro de The Ascent mezcla con acierto melodías de acompañamiento durante las partes más exploratorias con tonadas adrenalínicas cuando entramos en acción. En este caso, es fácil adivinar cuándo vamos a ser atacados ya que se produce un cambio sutil en la melodía que suena que sirve para ponernos en alerta. Por supuesto, esperad sonidos de disparos y explosiones a tutiplén como es de esperar en este tipo de obra.

He echado en falta un poco más de variedad en cuanto a escenarios

The Ascent cuenta con un buen doblaje al inglés y una correcta (pero incompleta) localización al castellano: algunos diálogos no están todavía del todo traducidos, sin que esto impida en absoluto, ni enterarte de la trama ni finalizar la historia.

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En resumen, estamos ante uno de esos juegos perfectos para desengrasar y que, lejos de proponer mecánicas jugables complejas, apuesta con descaro por la acción directa. Quizá peca en el aspecto narrativo, que acaba difuminado entre batallas contra hordas de enemigos: hay algo de crítica social debajo de la trama de The Ascent y será el jugador el que decida si quiere profundizar en ella o, simplemente, dejarse llevar por la lluvia de balas.

Veredicto

The Ascent es un RPG de acción de libro que nos pone en el papel de un trabajador forzoso de una multinacional en medio de un caos incipiente. En el camino para solventar (o no) la situación, nos abriremos paso por distintos entornos con ambientación cyberpunk mientras nos enfrentamos a millares de rivales.

El título hace una apuesta decidida por la acción que le sale francamente bien y sus toques RPG en cuanto a la personalización del protagonista dotan de mayor profundidad a la propuesta, que se ve acompañada por un brillante apartado técnico.

Sin duda, recomiendo The Ascent encarecidamente y más cuando será parte del Game Pass desde el día de lanzamiento. Aunque es realmente entretenido en solitario, no puedo esperar para juntarme con algún amigo para recorrer juntos la arcología.

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The Ascent

Duración: 15-20 h.
9

Jugabilidad

9.0/10

Gráficos

8.5/10

Sonido

8.5/10

Innovación

8.0/10

Narrativa

8.5/10

Diversión

10.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Es muy entretenido
  • Toques RPG con el nivel de profundidad justo para no agobiar
  • Apartado técnico brillante
  • Gran fluidez incluso en medio de enfrentamientos contra decenas de enemigos

Aspectos Negativos

  • Dificultad mal ajustada en momentos puntuales
  • La manera de contar la historia facilita que el jugador pueda desconectar de ella