Análisis de The Devil in Me (PS5). The Dark Pictures Anthology cierra su pimera temporada llevándonos a la casa del terror

La segunda temporada de The Dark Pictures Anthology comenzará el año que viene con Directive 8020.

The Devil in Me

The Dark Pictures Anthology cierra su primera temporada con The Devil in Me. Esta nueva aventura de terror slasher nos lleva a una casa del terror en la que un psicópata va a ir dándonos caza de las formas más sádicas posibles. Tras cuatro entregas de la saga, lo cierto es que la franquicia había mantenido un buen nivel en el resto de sus juegos hasta el momento. No obstante, The Devil in Me es la obra más floja del compendio por más de un motivo. Te cuento las razones en este análisis.

Una historia original que se diluye poco a poco

The Devil in Me presenta una historia, a priori, original. Un equipo de producción audiovisual es invitado por sorpresa a pasar unos días dentro de una recreación exacta del hotel del afamado asesino en serie, H.H. Holmes. Sin embargo, lo que parece una oportunidad para reflotar un proyecto empresarial que hace aguas a muchos niveles, se acaba tornando en una auténtica pesadilla.

Cierto es que poco hay que contar sobre qué va a ocurrir en el juego. Al fin y al cabo sabemos perfectamente a qué venimos cuando nos ponemos al frente de un título de Supermassive. Pero creo que estamos ante el peor juego del estudio teniendo en cuenta además de la antología de la que The Devil in Me forma parte, otros títulos como The Quarry o Until Dawn.

Creo que las historias y planteamientos de Man of Medan, Little Hope o House of Ashes conseguían tener su propio sello. Una marca identitaria que venía fundamentada principalmente por el trasfondo de su relato, sea cual fuere el contexto siempre había un tono o temática capaz de sumergir al jugador en lo más profundo de su narrativa. Lamentablemente, The Devil in Me carece de ese carácter, desperdiciando un buen punto de partida que podría haber dado para mucho más.

the devil in me

H.H. Holmes sigue estando muy vivo

Lo cierto es que enfrentarnos a un asesino en serie que, además, cuenta con la ventaja del terreno a su favor al conocer plenamente la casa en la que estamos y poder manipularla a su antojo es una buena premisa. No obstante, el título desperdicia las oportunidades tanto narrativas como jugables que el cambio de estancias o la mente de un perturbado pueden llegar a ofrecer. Con todo lo que tiene a su favor, The Devil in Me se conforma con manidas persecuciones y momentos de aguantar la respiración que, a pesar de ser un recurso muy usado por la saga, acaba sabiendo a poco.

No ayuda tampoco el escaso desarrollo que se hace de los personajes o que, una vez más, volvamos a ver los casos de una pareja que inicia su amor en el peor de los contextos u otra que trata de recuperar la vieja chispa del pasado. Argumentos manidos y ya utilizados por la propia saga en otras entregas, pero que además, tienen un escaso recorrido, olvidándose el juego casi por completo de ellos en la segunda mitad de la aventura.

El elenco tampoco es que cuente con personajes de demasiado carisma. Lo cierto es que la indiferencia es el sentimiento que con más frecuencia despiertan, siendo de largo, el peor reparto actoral que he visto nunca en un título de Supermassive. Algo a lo que tampoco le ha ayudado mucho el irregular apartado técnico del juego del cual os hablaré un poco más adelante.

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Un sistema de habilidades y objetos personales para dar aire fresco a The Devil in Me

Porque la verdad es que había muchas esperanzas puestas en The Devil in Me en cuanto a mejoras o evolución en el sistema jugable. El uso de artilugios y habilidades específicas para cada uno de los personajes abría una interesante hipótesis sobre si la saga The Dark Pictures Anthology podría añadir nuevas capas a sus sistemas jugables más allá de sus traicioneros quick time events y toma de decisiones en momentos clave.

Lamentablemente, este sistema de habilidades especiales no se llega a aprovechar todo lo que podría parecer. Algunas de ellas son cosas como utilizar un inhalador, usar una piedra para tranquilizarnos más fácilmente o escuchar por un equipo de micrófono para guiarnos por el sonido. El problema es que este sistema de utensilios es bastante ‘falso’ en realidad, ya que sólo podremos utilizarlos en situaciones muy contextuales cuando el juego nos deje, por lo que realmente no se siente que exista ningún tipo de influencia por parte del jugador o ese toque RPG con el que habíamos fantaseado en durante las previews del juego.

Creo que la inclusión de estos artilugios es algo que se queda a medio camino y me lleva a preguntarme si no hubiera sido mejor que Supermassive Games hubiera dedicado todos sus esfuerzos a hilar mejor su narrativa que haberse perdido en un sistema que no termina de funcionar. Obviamente, siempre se le exigen mejoras en el apartado jugable a estos títulos. De hecho, el estudio demostró con The Quarry que puede hacer algunas cosas distintas dentro de su encorsetada estructura, pero sigo pensando que el motivo por el que nos acercamos a este género es el por el susto fácil y una buena historia.

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Podremos jugar a solas o en cooperativo y volveremos contar con múltiples finales

En lo demás todo sigue tal y como lo dejó House of Ashes, nuestros protagonistas podrán ir muriendo en función de nuestras elecciones, pudiendo ver distintos finales que irán desde el ansiado todos viven, hasta el ‘a veces deseado’, todos mueren. El sistema de elecciones cerebrales o pasionales persiste, y las relaciones entre los miembros de un grupo que está bastante roto desde el principio irán variando en función de lo que elijamos, eso sí, como he mencionado antes, creo que el impacto de esto es mucho menor que en pasadas entregas.

Encontrar los distintos diagramas, esta vez representados por grabados de anatomía, seguirá otorgándonos las crípticas premoniciones, por lo que explorar bien cada rincón resulta más que aconsejable. No solo por esta pequeña ventaja táctica, sino porque los secretos que vamos revelando son especialmente importante para comprender al cien por cien qué es lo que está ocurriendo en el juego y los eventos pasados de esta casa del terror.

Entre estos secretos destacan nuevos añadidos como las fichas criminales del FBI, que dan un soplo de aire fresco a los diarios y notas manuscritas sobre los que se basa la narración en este apartado. Además de todo esto, por los escenarios iremos encontrando oblones negros que servirán como moneda de pago para, dentro del apartado de extras del juego, desbloquear distintos dioramas de algunos de los modelados de los personajes y otros elementos característicos de la aventura.

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Un apartado técnico demasiado irregular

He jugado a The Devil in Me en PS5 optando por el modo calidad, ya que el rendimiento no es algo tan prioritario en un juego que durante la libre exploración con cámara en tercera persona se centra exclusivamente en andar sin tener que recurrir a otras mecánicas de desplazamiento o combate. La intergeneracionalidad de la saga se empieza a notar demasiado a estas alturas y el apartado gráfico se resiente más de lo que sería deseable.

Aunque los modelados están a muy buen nivel, ciertos apartados como las expresiones faciales o las animaciones de los personajes se están quedando muy anticuadas. Dejando momentos un tanto bochornosos para un juego que, además, ha llegado en su lanzamiento con demasiados problemas de rendimiento.

Pantallas de carga entre secuencias cinemáticas, caídas en el bitrate del vídeo, cortes abruptos entre transiciones, problemas de sincronización labial, frases que se cortan a la mitad dejándonos sin saber qué iban a decir y el dramático doblaje al castellano en el que llega este The Devil in Me me lleva a preguntarme qué ha pasado dentro de Supermassive para que apartados que han cuidado tanto hasta la fecha estén a tan bajo nivel aquí.

El tema del doblaje al castellano es especialmente flagrante. No solo porque el casting sea bastante dudoso en algunos momentos o porque las actuaciones estén a un nivel mediocre, sino que, además, existen muchas líneas de diálogo que siguen saltando en inglés, desde el principio hasta el final del juego, algo que espero se solvente pronto con una nueva actualización.

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Veredicto

En definitiva, The Devil in Me es el juego más flojo de Supermassive hasta ahora, un título que no convence en casi ninguno de sus apartados. Muy por debajo del resto de la antología en lo narrativo, desperdicia la oportunidad de crear una buena historia con mecánicas y situaciones jugables realmente impactantes. Tener una mansión mecánica a disposición del malhechor es algo que daba para mucho más; al igual que ocurre con el sistema de objetos y habilidades de cada uno de los personajes, una buena idea que no se desarrolla como debiera. Los problemas en lo técnico y el doblaje, terminan de apuntillar a un título solo recomendable para los amantes del género y que quieran tener en su haber la saga al completo.

Duración de The Devil in Me

8 horas
6.3

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Innovación

7.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

6.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • La premisa es muy atractiva en un principio.
  • Sigue siendo muy divertido en cooperativo.

Aspectos Negativos

  • Las novedades como los artilugios o habilidades se quedan a medio camino.
  • El doblaje al castellano es pésimo.
  • Demasiados problemas en el apartado gráfico y de rendimiento.
  • El sistema de relaciones tiene menos peso que nunca.

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