Análisis de The Last of Us Parte II (PS4). Historia de una venganza para la posteridad

Actualización gratuita para The Last of Us Parte 2

The Last of Us Parte II se convierte en un clásico instantáneo por méritos propios. Te contamos cómo lo ha hecho en nuestro análisis.

Hace siete años vio la luz uno de los mejores juegos que dejó la pasada generación de videoconsolas. Desde el mismo momento de su lanzamiento en PlayStation 3, The Last of Us se ganó a pulso y por derecho propio su inclusión en el Olimpo de los videojuegos.

La historia de Joel y Ellie no solamente nos regalaba un título excelente a nivel de infiltración y sigilo con toques de acción en tercera persona, sino que consiguió dar un giro a los juegos de terror de la época contando una historia como nadie lo había hecho hasta el momento en el género. Los paralelismos con el cine y las comparaciones fueron en su momento inevitables, sobre todo si cogemos  como referencia su versión remasterizada para PS4.

Sin embargo, el tiempo y la distancia dejan claro que la obra de Naughty Dog no se puede concebir sin la interactividad del jugador de por medio. Aquella obra rompía con las historias entretenidas pero acaso vacías de Uncharted, trayendo bajo su brazo un relato sobrecogedor donde, a lo largo de sus estaciones, no sólo supo construir una magnífica y compleja relación entre dos personajes ficticios, sino que consiguió implicar al jugador de lleno con su narración.

Empáticos y asertivos asistimos a su final con más preguntas que respuestas, con más dilemas que soluciones, con más “ganas de más” que de aparcar el juego en nuestra estantería, con más…pasión por este medio, por estos mundos, por estas historias y cómo se nos cuentan.

Una historia para el recuerdo

Precisamente el gran éxito de The Last of Us Parte II es cómo nos cuenta los hechos que en él acontecen. El relato de su primera parte nunca perderá su grandeza, probablemente habrá quién los compare, y seguramente para muchos la historia de la primera entrega fue mejor que la de esta segunda.

Es una cuestión de gustos. Ya lo ha venido avisando Neil Druckmann a lo largo de las últimas semanas, “hemos tomado decisiones que dividirán la opinión de los jugadores”. Sacada de contexto, esta frase puede invitar a pensar que el juego arriesgaría en su propuesta jugable, y realmente en esa faceta, como hablaré más adelante, lo que se atreve es a mejorarse a sí mismo, mucho de hecho.

The Last of Us Parte II ya tiene tráiler de lanzamiento
Tommy será un personaje relevante en The Last of Us Parte II

La división de la que Druckmann hablaba va a ser solo fruto de una cuestión inamovible: la valentía de Naughty Dog para querer ampliar una historia en principio dual y convertirla en coral. En el primer The Last of Us es cierto que tratábamos con otros personajes durante nuestro periplo. Tommy y María, Marlene, Tess, Bill o Henry y Sam eran partes de nuestro camino; apeaderos temporales para enmarcar la historia que se nos quería contar, la única que importaba.

Esa relación entre Joel y Ellie, su trasfondo, el motivo de su viaje y cómo les cambiaba a ambos era lo que realmente interesaba. El conflicto externo entre el FEDRA y los luciérnagas era, en definitiva, un marco para lo verdaderamente importante.

The Last of Us Parte II se despoja de esa dualidad y lo hace de forma dolorosa, casi obscena, abrupta y tan horrenda como violenta. No hablo de su calidad, sino de cómo lo hace. Lo nuevo de Naughty Dog se abre relatar la historia de una venganza. No, creo que la palabra adecuada es: obsesión. Un anhelo tan imparable y pernicioso que sólo puede ser bello al ser plasmado de una manera tan magistral en un videojuego.

The Last of Us Parte II trae nuevos infectados

El título hace gala de una enorme valentía para construir un relato sosegado. Se toma el tiempo que necesita para contarnos todos los pormenores de sus personajes. En esta historia son muchos los implicados, los sucesos de The Last of Us Parte II son como un tornado: por dónde pasa acaba con todo y va engullendo a más y más gente dentro de su historia.

Existe un solo hecho que impulsa toda la narración, pero muchos son los implicados, casi como si de un macabro efecto mariposa se tratara a lo largo de sus 30-35 horas de duración conocerás, amarás, odiarás y temerás a sus personajes. Tanto tú como ellos sufriréis las consecuencias de lo ocurrido en la primera parte del juego.

Los sucesos de St. Mary´s Hospital siempre están presentes en esta segunda parte. Es imprescindible haber jugado al primer The Last of Us para llegar a comprender de manera integral los eventos que ahora nos atañen.

Resulta complejo hablar de The Last of Us Parte II sin estropear la historia pero estoy decidido a hacerlo en estas líneas para que tú que estás al otro lado puedas disfrutar de la experiencia cómo te mereces. Porque ese descubrimiento, ese no saber muy bien qué es lo siguiente o qué se está proponiendo el estudio con algunas de sus decisiones narrativas, es esencial para entender e interiorizar el final de la experiencia.

Hace unas líneas decía que el juego se toma el tiempo que necesita para construir a sus personajes. La primera parte de The Last of Us es en su conjunto la construcción de una relación. Ahora toma esa idea como punto de partida y llévalo al hecho de que Ellie ya no es la que era, los años han pasado, la relación con Joel ha cambiado y la madurez de nuestra protagonista es plena a sus 19 años de edad.

Los escenarios ganan en escala en The Last of Us Parte II

Su mundo no perdona, no hay tiempo para tonterías. Sólo para lo esencial. La sociedad de The Last of Us se mueve únicamente por elementos primarios, no hay hueco a la banalidad y sus personajes son los más conscientes de ello. Entre lo esencial está por supuesto el amor, es un hecho desde el DLC de Left Behind que Ellie es lesbiana. Bien. Yo soy heterosexual. Bien también.

No gastaré ni mi tiempo ni el tuyo, ni una palabra de más en ensalzar algo que se tiene que dar por hecho como completamente normal en nuestros días. Habrá quién le alabe el buen gusto a Naughty Dog por visibilizar al colectivo, yo se lo alabo por crear una relación compleja entre Dina y Ellie.

Dina es uno de tantos personajes fundamentales en el relato de The Last of Us Parte II. Será de la única que hable, porque con toda probabilidad ya la has visto en al menos un tráiler. Su trasfondo judío y su lealtad son claves para dar el contrapunto a esa Ellie desmedida y llena de odio que nos mira desde el otro lado de la pantalla cuando encendemos The Last of Us Parte II.

De hecho esa pantalla de carga dura bastante en relación a los buenos tiempos en los que se resuelve el juego en esta faceta cuando se está ejecutando, me he preguntado en varias ocasiones si no es eso acaso una decisión de diseño por parte del estudio para recordarte dónde te encuentras cada vez que enciendes la consola.

Todos los personajes que gozan de un mínimo peso en The Last of Us Parte II tienen sus propias motivaciones, sus valores morales y su sentido del bien y del mal. El hecho sobre el que se centra el juego ve como todas sus historias, grandes y pequeñas giran alrededor de él. Y lo más importante, Naughty Dog parece haber huido del excesivo uso de las cinemáticas. Una enorme parte de todo su relato se cuenta mientras jugamos.

Las zonas sumergidas tendrán su importancia en The Last of Us Parte II

La experiencia y el bagaje de juegos como Uncharted 4 y The Lost Legacy en esta generación se notan y mucho. Los trayectos a pie y la exploración son recursos perfectos para darnos más y más detalles del mundo que nos rodea y de los personajes que lo conforman.

Al acabar The Last of Us Parte II por segunda vez he tenido la sensación de que en proporción a su duración, este juego te quita el control de los personajes lo imprescindible, y nunca durante demasiado tiempo. Aprovecha al máximo sus mecánicas para contar a través de ellas y eso no es algo que se vea todos los días.

La narración se construye por medio de conversaciones (algunas opcionales) que vamos teniendo durante el camino, escuchando con sigilo lo que hablan las facciones a las que nos enfrentamos, encontrando notas de texto que se saben llevar en el punto exacto para no agotar ni resultar demasiado extenuantes. Pero como digo, mucha de esta narrativa se vuelca sobre lo jugable, claro ejemplo son sus violentas ejecuciones y animaciones que diferencian a las claras el trasfondo de nuestros personajes.

Todo nos habla en The Last of Us Parte II, desde la iluminación hasta los entornos. Siempre hay algo que sacar en claro. Con estas herramientas solo se necesita paciencia para construir una historia mayor que la de su primera parte. Para ello, hay que tomar riesgos. Si has jugado a la primera parte de The Last of Us seguro que te habrás hecho esta pregunta ¿somos acaso los malos de esta película? Yo no te la voy a responder, pero lo que sí que fuimos fue violentos y agresivos.

Por amor matamos a mucha gente. Párate un momento a pensar, ¿y si a quiénes matamos tuvieran familia o hijos, o alguien que deseara vengar su muerte? Ahora explota, ¿y si le diera la oportunidad al jugador de tomar parte por el otro bando? Ahora asume, ¿y si el juego se atreviera a construir un personaje antagónico al nivel de Ellie y Joel? Ahora comprende: sería imposible de hacer sin las mismas herramientas que Naughty Dog nos dio para construir aquellos personajes. Hay que tomar el control.

The Last of Us Parte II hace gala de un extenso elenco de personajes

Por este y otros motivos, The Last of Us Parte II alarga tanto su duración cuando su primera parte era de unas 15 horas aproximadamente. La propuesta narrativa de Naughty Dog me ha convencido del todo. Lo cierto es que en algunos momentos la narración pierde intensidad y no consigue marcar el ritmo ascendente que tiene la historia de Joel y de Ellie en toda su extensión.

Es necesario que sea así, no se puede entender el final de juego sin ese proceso, sin ese valle para el entendimiento todo quedaría desdibujado. Todo el constructo narrativo que ha hecho Naughty Dog en este juego cobra sentido en la última hora de juego. Merece la pena el camino.

Explorando el viejo mundo

No sólo la historia de The Last of Us Parte II es más extensa. También lo son su mundo y los escenarios que lo componen. Más abiertos y explorables que en su antecesor, Naughty Dog sabe sacar partido a lo aprendido en Madagascar y la India en los dos Uncharted de esta generación y plantea en un determinado segmento una experiencia muy parecida.

Con un escenario explorable a gran escala donde únicamente un plano de la ciudad y los elementos reconocibles del escenario como edificios o puestos de control van a servir de referencia. La sensación de libertad a lomos de nuestro caballo en este segmento es enorme y existen una gran cantidad de secretos y zonas opcionales en las que perderse. Al igual que en la saga de Nathan Drake esta zona es única, si bien se presenta muy al comienzo del juego. Algo que está totalmente justificado por razones de guión y narrativa.

Para el resto de la aventura seguimos estando ante una obra con una historia lineal. No te dejes engañar por esto, porque esa sensación de linealidad se pierde en muchas ocasiones gracias a los enormes que son sus escenarios. En comparación, la primera entrega puede parecernos hasta “pasillera”, no me malinterpretes. La exploración en The Last of Us Parte II consigue ser no lineal.

The Last of Us Parte II es un espectáculo visual de principio a fin

En las zonas exteriores esta exploración está completamente integrada en la experiencia, solo los elementos que vemos a través de los ojos de nuestra protagonista sirven como referencia para ubicarnos. Existen numerosos puntos en los que encontrar recursos y  munición si salimos del camino marcado teniendo, por momentos, que estudiar los escenarios con detenimiento para no perdernos, sobre todo si desactivamos las pistas que da el juego. Algo que beneficia mucho a esa sensación de inmersión total en el despiadado mundo de The Last of Us Parte II.

En interiores se gana verticalidad, la primera entrega no pasaba de mostrarnos edificios de una o dos plantas explorables a ambos lados de una calle. En esta parte todo es más confuso e intrincado y habrá que orientarse más frecuentemente para conocer a fondo las zonas.

El título saca un enorme partido de zonas sumergidas, ya sea para avanzar en la exploración con vehículos como lanchas o para usarlas en nuestro favor en momentos de infiltración. Destaca aquí el tiempo que aguantamos la respiración debajo del agua con nuestra protagonista, ya que no será el mismo en según qué momento del juego estemos, sólo un ejemplo del mimo y el cuidado que se ha tenido.

Realmente The Last of Us Parte II plantea sus escenarios de una forma extendida y más abierta, pero no se trata únicamente de una cuestión de tamaño. En la primera entrega las partes entre capítulos y cinemáticas se ceñían a uno o dos enfrentamientos para cambiar después de zona, de contexto o lapso temporal.

El cambio de fórmula viene de la mano de su estructura capitular, donde enfrentamos días completos y en esas jornadas nos enfrentamos a expediciones donde, nosotros como jugadores tenemos que cubrir amplias zonas de terreno para llegar a nuestro destino.

El viejo mundo en The Last of Us Parte II

En ellas se intercalan escenarios variados que se van transformando de forma orgánica casi sin darte cuenta, teniendo que hacer frente por el camino a multitud de encuentros con humanos y, por supuesto, infectados. Algo que mejora la inmersión narrativa con el mando en las manos.

Se han mejorado a su vez los puzles, optando por soluciones algo más ingeniosas que aquel pallet atado a una cuerda. Ahora encontramos códigos para cajas fuertes que tendrás que descifrar fijándote en los escenarios, puzles con cuerdas donde tendrás que balancearte, buscar un punto de anclaje o tender una nueva zona de cableado y, por supuesto, si no, no estaríamos hablando de Naughty Dog, no faltarán carritos con ruedas que mover de un punto a otro e incluso aquí se nota un esfuerzo por mejorar la fórmula.

Estos puzles no son la panacea, si los comparamos con lo visto en los últimos Uncharted se hace evidente que el  mundo postapocalíptico de los infectados por cordyceps da muchas menos oportunidades que las ficticias ruinas de antiguas civilizaciones en este sentido. Pero lo cierto es que consiguen estar equilibrados y se presentan en la forma y cantidad justa para dar un toque distinto y servir de distracción a la exploración en muchas partes de la historia.

The Last of Us Parte II
No faltarán momentos en los que huir de los infectados en The Last of Us Parte II

Destaca la creación de una narrativa “pseudoemergente” en el título que a través de sus notas de texto nos cuenta como fueron los últimos días de aquel viejo mundo que se vino abajo más de 20 años atrás. Encontrar ciertos objetos o armas puede ser una experiencia muy distinta atendiendo a esos mensajes que el juego nos manda que si simplemente nos los topamos sin más.

En ese camino de contar una historia a través de sus mecánicas The Last of Us Parte II aporta nuevos ingredientes con los que dotar al jugador de herramientas para enfrentarse a su mundo hostil. Al igual que ha crecido Ellie también lo ha hecho la hierba. La hierba alta y corta se usa como elemento adicional para actuar con sigilo, planificación y estrategia.

Dina es importante para Ellie en The Last of Us Parte II

Las zonas exteriores son más grandes y numerosas y, a pesar de que seguimos contando con infinidad de coberturas repartidas por el escenario el uso de la hierba puede marcar el éxito o el fracaso de nuestra partida, especialmente en niveles de dificultad avanzados (yo lo he jugado primero en Moderado y luego en Superviviente +).

Ahora nuestra protagonista no solamente puede agacharse, sino que además, puede reptar. Gracias a estas dos posturas puedes camuflarte en la hierba tal y como lo hacía Aloy en Horizon Zero Dawn. Además, se ha aprovechado el recurso de echar el cuerpo a tierra para pasar por debajo de camiones o estructuras agujereadas algo que servirá también para esconderse en más de una ocasión.

Cuando nos tumbamos también lo podemos hacer sobre la espalda, algo que genera algunos momentos únicos como animaciones en las que somos derribados al suelo desde donde sacamos el arma y disparamos. En bipedestación destaca el uso de brechas entre paredes por las que podemos pasar para evitar ser alcanzados por nuestros enemigos, ganando especial importancia en enfrentamientos contra infectados que más de una vez nos harán sentir acorralados.

PlayStation España anuncia al primer invitado de los videos The Last of Us Revisitado
FEDRA es sólo un recuerdo en The Last of Us Parte II

Gracias a todos estos elementos la exploración se ve favorecida de nuevas situaciones jugables pero en esencia, conserva los mismos activadores que en la primera parte. Eliminando de la ecuación el gusto de cada jugador por conocer en detalle cada uno de los escenarios del juego, en The Last of Us Parte II la recolección de recursos sigue siendo el motivo principal para escudriñar cada rincón del mismo.

Los cambios más reseñables en esta faceta vienen dados de la mano de los manuales y las fundas para arma. Si en la primera entrega los primeros desbloqueaban alguna habilidad en concreto de nuestro personaje, en esta ocasión abren una rama completa de mejoras destinadas a la supervivencia, fabricación, sigilo, precisión o explosivos.

Ellie ya no es una niña en The Last of Us Parte II

En caso de no encontrar el manual en cuestión, la vía de mejora asociada al mismo no va quedar desbloqueada por lo que es vital estar muy atentos en este punto. El juego es consciente de ello y siempre que tengamos alguna característica más que nos quede por descubrir la interfaz lo hace notar.

Las fundas de arma que nos permiten el acceso rápido a las mismas y que añaden fluidez a la acción no van a ser fabricables en esta entrega y también tendrás que encontrarlas. Que no cunda el pánico, no tienen mucha pérdida aunque algún despistado puede echarlas de menos al final del juego.

El sistema de creación de objetos no ha sufrido demasiadas alteraciones y realiza los mínimos cambios en la interfaz mejorando, en todo caso, la accesibilidad. Mantiene el sistema de mochila con el que recoger elementos como trapos, alcohol, botellas, explosivos, cuchillas u objetos para atar.

Toda la creación de objetos sigue ocurriendo en tiempo real y se preserva el HUD a la derecha dejando la parte izquierda libre al jugador para observar la acción. De base podremos crear botiquines y cócteles molotov tal y como ocurría en la primera entrega. La bomba de metralla desaparece y cede su sitio a bombas de humo y minas trampa, elementos con los que el juego gana en herramientas de evasión y planificación estratégica de los encuentros.

Las píldoras siguen siendo el elemento con el que mejoraremos las distintas ramas que se desbloquean con los manuales. Con un total de 5 mejoras por rama se comportan de forma autolimitante. Tendremos que mejorar las características anteriores de una misma rama para poder llegar a la mejora final.

The Last of Us Parte II nos permite explorar algunos segmentos a bordo de una lancha

Fruto de ello no solamente se verá aumentada nuestra salud o perfeccionadas la capacidad de nuestros botiquines o modo escucha, además aprenderemos a crear nuevos objetos como flechas y a fabricar mejoras para las armas cuerpo a cuerpo tal y como ocurría en la primera entrega.

En esta segunda parte lo que destaca en este apartado es la creación de flechas explosivas y, sobre todo, fabricar silenciadores para nuestra pistola. Un gran añadido que cuenta con la particularidad de que tiene un número de usos limitados a 3 en un principio si bien lo podemos mejorar hasta 5.

Esto hace que tengamos que llevar la cuenta de cuantas veces disparamos con él si no queremos delatar nuestra posición en el momento más inoportuno. Este silenciador se puede acoplar y desacoplar de la pistola y la interfaz nos indica cuántos usos nos quedan del mismo.

Estos añadidos dan un enfoque algo distinto a lo que vimos en la primera entrega aunque mantiene la esencia táctica del juego de 2013. Los recursos para fabricar elementos son compartidos, tal como ocurriera con los botiquines y los cócteles molotov por entonces, esta vez vemos como las botellas o los objetos para atar se usan en objetos tan dispares como los silenciadores y las minas o, en el caso de los segundos para hacer flechas o mejorar las armas cuerpo a cuerpo.

La dicotomía de su historia se traslada a la jugabilidad teniendo el usuario que plantearse constantemente si prima la curación por encima de un gran poder de destrucción, el sigilo por la estrategia táctica o la aproximación cuerpo a cuerpo por el combate a distancia. Naturalmente, es necesario aproximarse a niveles de dificultad por encima del Moderado para apreciar esta mecánica en todo su esplendor en un entorno donde cada bala cuenta y cada recurso es un tesoro.

Ellie contra un Serafita en The Last of Us Parte II

Además, ahora podemos romper cristales de escaparates y máquinas expendedoras por lo que hay mucho más en que fijarse, aprovechando el título este recurso no solamente para darnos más lugares en los que buscar, sino también para crear algunos puzles intrínsecos en los escenarios que nos facilitarán nuevas formas para acceder a lugares a priori inaccesibles

La mejora de las armas se mantiene prácticamente igual, recoger piezas mecánicas permitirá ganar precisión, daño o estabilidad en el variado arsenal del juego. El perfeccionamiento ha venido esta vez de los bancos de trabajo, con una representación gráfica hiperrealista donde encendemos o apagamos la luz del flexo para comenzar a trabajar y vamos viendo como cada añadido que hacemos a nuestras armas se refleja en el cambio de diseño de las mismas.

Es un deleite para la vista observar como manejamos y desmontamos las piezas de nuestros rifles o como limpiamos y lijamos el cañón de nuestras pistolas para darles un acabado más mortífero. El arsenal que tendrás al final del juego es extenso. No obstante la consecución de las armas es progresiva y se va integrando paulatinamente durante la aventura abriendo en los momentos oportunos nuevas experiencias en lo jugable.

Impresiones de The Last of Us Parte II
La narrativa se mezcla con la jugabilidad a la perfección en The Last of Us Parte II

A todo lo que portamos en la mochila se suma nuestro diario en el que podremos consultar todas las notas de texto que vayamos recogiendo en cualquier momento pero, ante todo, Ellie recoge el testigo de Nathan Drake elaborando algunos bocetos y dibujos en su cuaderno en determinados puntos. Estos se acompañan de pequeñas anotaciones que dan un punto introspectivo sobre las reflexiones de Ellie y su relación con Joel, pero no dejan de ser meros coleccionables como otros que encontramos en forma de cartas o monedas.

Dispara, corre o asalta

La historia de The Last of Us Parte II transcurre en un marco de guerras tribales, los conflictos internos de nuestra protagonista tienen su contrapartida en un mundo en el que dos facciones luchan en una guerra sin cuartel por el control del territorio y nosotros nos vemos atrapados en medio del conflicto.

The Last of Us Parte II comienza en Jackson

A lo largo de la aventura vamos conociendo las consecuencias de la escalada de violencia que está teniendo lugar entre “Los Lobos” y “Los Scars”. Los primeros son un grupo numeroso, fuertemente militarizado y con una enorme base de operaciones que va a quitar el hipo a más de uno cuando la vea. Los segundos han renunciado a la civilización, se comunican a través de silbidos y manejan las tácticas de sigilo y el arco con tremenda eficacia.

Para enfrentarte a ellos tendrás que optar por un mezcla de sigilo y acción perfectamente integrada y tremendamente adictiva y entretenida. Las mejoras en el sistema de combate no son excesivas en número, pero sí que aportan un puñado de nuevas mecánicas que contribuyen a aumentar nuestro repertorio y mejorar la propuesta de la primera entrega.

Manejar a una mujer más liviana y ágil que Joel es algo que se nota perfectamente con el mando en las manos. Las mecánicas ya mencionadas de arrastrarse por el suelo u ocultarse en la maleza dan buena fe de ello. Sin embargo, no son las únicas novedades. Ahora podemos saltar entre distintas plataformas tomando algo de carrerilla, lo que hace que la huida del combate sea más cinematográfica y vertiginosa sin perder el control de nuestra protagonista.

The Last of Us Parte II incorpora además un movimiento de esquiva que nos permite zafarnos tanto de humanos como infectados en momentos de combate cuerpo a cuerpo. Gracias a una rápida pulsación de L1 en el momento oportuno podemos fintar a nuestros enemigos e iniciar una espectacular secuencia de combate cuerpo a cuerpo que se siente de lo mejor del juego.

Olvídate de machacar botones, observar al enemigo y esquivar a tiempo es la clave para salir airosos, pero este sistema no sería nada si no se acompañara de las más variadas y espectaculares animaciones de combate que se han visto en la presente generación.

Los personajes detestables también tienen su lugar en The Last of Us Parte II

La sensación de que cada enfrentamiento uno contra uno se resuelve de manera distinta es total, consiguiendo transmitir toda la furia y desesperación en cada golpe, en cada cuchillada. El sentimiento de que nuestra vida depende de ese combate y solo de ese momento se plasma de la manera más sangrienta y descarnada posible.

El juego usa los entornos inteligentemente en estos combates y aprovecha la presencia de una estantería, un saliente o un bordillo para brindarnos escenas impactantes que se graban en la retina del jugador y que me han hecho llegar a levantarme de la silla y maravillarme de que yo mismo estaba apretando los dientes.

Todo un éxito de Naughty Dog que traslada toda su historia de violencia al mando, implicando al jugador tanto en el proceso que he llegado a cuestionarme si no estaba entrando en una dinámica peligrosa al disfrutar como lo he hecho de estas secuencias de crudeza extrema.

Los grises morales son una constante en The Last of Us Parte II

En lo concerniente al sigilo el programa ha sabido ampliar la experiencia gracias a esos encuentros en escenarios más amplios, pero sobre todo, se siente especialmente trabajado el comportamiento de los enemigos. Es complicado trazar una ruta definida cuando están de patrulla, en muchas ocasiones van a girar sobre sí mismos un instante para observar a su espalda por lo que no será tan sencillo pillarlos desprevenidos.

Si algo va a sacarte de tu zona de confort en esta segunda entrega esos serán los perros. La incorporación al juego de unidades caninas que olfatean nuestro rastro y delatan nuestra posición fuerza al jugador a moverse constantemente de cobertura si no quiere ser delatado o, a optar por acabar con estos molestos cuadrúpedos a la menor oportunidad que tengas.

The Last of Us Parte II hace algunos flashbacks

Puedes usar elementos como botellas o piedras para distraerlos, pero están muy lejos de dejarse embaucar tan fácilmente como lo haría un humano o un chasqueador. Un añadido genial del que el juego sabe no abusar demasiado pues son en verdad, unos enemigos temibles que en la mayoría de las ocasiones fuerzan la situación a un enfrentamiento abierto no deseado.

Las ejecuciones por la espalda consiguen transmitir enormemente al jugador, pues según en qué momento de la aventura estemos las ejecutaremos con un rápido movimiento de cuchillo o haremos uso de toda nuestra fuerza muscular para asfixiar a nuestra presa entre nuestros brazos en una animación más dilatada en el tiempo y que, por lo tanto, nos expone durante más tiempo a miradas indiscretas.

Pero si hay una mejora que me ha satisfecho especialmente ha sido el sistema de escucha. Voy a obviar en este punto que The Last of Us Parte II cuenta con un sistema de personalización de dificultad y accesibilidad como pocas veces se han visto en el medio. Hablaré más tarde de ello. En lo concerniente a la configuración por defecto, el sistema de escucha, esa suerte de modo detective que nos permite ver a través de las paredes fue uno de los puntos que menos me convencieron de la primera parte.

Concretamente porque creo que daban demasiadas referencias visuales al jugador sobre la posición de los enemigos, tornándose en algunos momentos inverosímil. Por fortuna, esta segunda entrega elimina las ondas que veíamos en este modo escucha, todo se limita a una silueta sombreada en blanco que irá siendo más difusa cuanto más lejos esté el enemigo.

Ese pequeño ajuste cambia sustancialmente la percepción de este sentido y mejora la inmersión del jugador en la experiencia. De la misma forma, en The Last of Us Parte II no contamos con un indicador visual que nos que nos informe de en qué grado estamos siendo detectados, al menos por defecto.

La linterna sigue estando presente en The Last of Us Parte II

Esto se consigue a través del sonido, una suerte de zumbido que aumenta de frecuencia según estemos más o menos lejos de nuestro oponente y que consigue trasmitir al jugador una sensación solo comparable a cuando sentimos que alguien en la vida real nos observa a nuestras espaldas. Sencillamente brillante.

En la faceta de disparos en tercera persona The Last of Us Parte II hereda mucho de juegos como Uncharted 4 o The Lost Legacy con el mismo sistema para referenciar las muertes en la retícula un control exquisito de nuestros movimientos y apuntado. En momentos de fuego cruzado la cobertura vuelve a ser vital. El gunplay es de lo más acertado sintiéndose cada arma distinta, habiéndose hecho un enorme trabajo con el arco donde la sensación de tensado resulta maravillosa gracias a los ajustes de la vibración del Dual Shock 4.

La inteligencia artificial también sale reforzada en esta entrega. Los enemigos tenderán a flanquearnos o buscarnos entre las coberturas o zonas bajas donde podamos habernos escondido aunque, como siempre en este tipo de juegos las sensaciones más satisfactorias en ese sentido se van a experimentar en modos de dificultad altos.

Destacar aquí que en esos modos no se ha convertido a los enemigos en esponjas de balas y siguen cayendo con los mismos disparos o golpes que en Moderado o Difícil. La diferencia reside en que serán más inquisitivos a la hora de buscarnos y rodearnos, logrando una enorme sensación de realismo en cada combate.

Además, se ha incluido una nueva situación emergente durante el combate: los flechazos. Cuando nuestra protagonista es alcanzada por una flecha esta se queda alojada en su cuerpo, durante el tiempo que la tengamos clavada va a ir drenando salud y limitando nuestra capacidad de movimiento.

El sigilo y la estrategia son claves para salir airosos en The Last of Us Parte II

Esto va a obligarnos a buscar cobertura rápidamente para extraer la flecha manteniendo el botón pulsado durante una larga y angustiosa animación que transmite toda la desesperación y el dolor que Ellie sufre al sacarla. Recibir un flechazo por parte de Los Scars es algo más bien sencillo si entramos en combate abierto, así que mejor mantenernos en la cobertura.

De las facciones de enemigos humanas prefiero no hablar más de lo que lo he hecho ya que tienen su propia historia dentro del juego y son, en definitiva, un espejo de los problemas del hombre en un conflicto entre tribus que deja a las claras que el ser humano es el mismo con o sin civilización de por medio. Me ha parecido un marco mucho más elaborado y capaz de generar mayor interés del que viéramos en la primera entrega en cuanto del título.

Impresiones de The Last of Us Parte II
Cómo en la primera entrega, el ser humano es el peor enemigo en The Last of Us Parte II

Esporas, setas y chaqueadores

Pero esto no sería The Last of Us sin infectados. Bien es cierto que como ocurre en otros productos similares como The Walking Dead es el conflicto humano lo realmente relevante en este título, pero los infectados por cordyceps siguen muy presentes y con un acabado mucho mejor en cuanto a la intensidad de los enfrentamientos con ellos.

Las unidades básicas han mantenido el núcleo de su comportamiento, los corredores y chasqueadores van a centralizar el 60% de nuestros encuentros con ellos. Desde Naughty Dog se ha tomado una inteligente decisión poniéndoles a algunos de ellos chalecos antibalas de manera que, en algunas ocasiones, los disparos no serán suficientes, despertaremos a la horda y tendremos o bien que correr hasta un punto seguro, o liarnos a escopetazos en un espectáculo de sangre y vísceras.

The Last of Us Parte II saca un gran partido de los acechadores, indetectables por el sentido de la escucha se mueven de una cobertura a otra dejando los mejores momentos de terror del juego. Por si esto fuera poco en algunos segmentos van a salir de las paredes cuando menos lo esperemos, creando una enorme situación de angustia y los mejores saltos que he dado sobre la silla.

La nieve es protagonista en buena parte de The Last of Us Parte II

En la primera parte teníamos a los hinchados como cuarta unidad. En esta segunda parte la aparición de estos es meramente testimonial y ligada a flashbacks. El cordyceps sigue mutando y dando lugar a formas de vida insospechadas que nos van a regalar momentos de acción al más puro estilo Resident Evil en lo que es un claro homenaje a uno de los precursores del género.

La nueva unidad introducida en esta entrega son los tambaleantes, más agiles que los hinchados hacen explotar unas pústulas de ácido que rodean sus cuerpos abrasando a todo aquel que se encuentre cerca ellos. A pesar de su aspecto temible, lo cierto es que son más sencillos de abatir que los hinchados y realmente no suponen tantos problemas como cabría esperar en un primer momento.

Si bien hace unas líneas he comentado como había quedado la IA enemiga en los humanos, no puedo dejar de mencionar que podremos seguir aprovechando a los infectados para acabar con otros asaltantes que aún conserva sus facultades mentales o generar confusión. Esta segunda parte deja algunos momentos memorables en esa faceta con escenas terroríficas de las que podemos sacar ventaja escabulléndonos en medio de la masacre.

Otro punto donde se observa notable mejora es en la IA aliada. En los segmentos del juego que contamos con acompañamiento he tenido una sensación real de colaboración con ella. Las ejecuciones en sigilo no son llevadas a cabo únicamente por el jugador, detectando el programa automáticamente cuando puede o no echarnos una mano acabando al unísono con un par de enemigos por la espalda.

Nos alerta de la presencia de enemigos o nos marca los puesto de francotiradores. En un segmento concreto del juego la presencia de trampas es abundante y lo cierto es que quedé gratamente sorprendido por el realismo de la inteligencia artificial en este punto. A pesar de andar con sumo cuidado muchas de esas trampas están escondidas entre la maleza, pues bien, estando ya casi al límite de activar una escuché la voz de mi aliada que me avisaba in extremis de mi inminente salto por los aires. Genial.

La hierba sigue creciendo en The Last of Us Parte II

Nuestros aliados no solo servirán para ayudarnos, en ocasiones pueden ser tomados como rehenes por un enemigo y tendremos que acudir en su ayuda antes de que pierdan toda su vida si están siendo masacrados por ataques cuerpo a cuerpo. A estas alturas te habrás dado cuenta de que The Last of Us Parte II es un juego que regala al usuario momentos únicos, entre ellos destacan situaciones en los que nuestros enemigos se rendirán y soltarán las armas.

De nosotros va a depender qué hacemos con ellos, siendo clementes o dándoles una muerte más o menos rápida. Esto no es algo innovador y ya lo hemos visto antes en otros títulos pero lo destaco porque las consecuencias de nuestros actos no siempre van a derivar en lo que esperamos en estas secuencias dejando alguno momentos de “divertidas consecuencias”.

Una experiencia adaptable a cada jugador

Si bien he de confesar que no soy muy amigo de que un juego tenga unas opciones de personalización de dificultad demasiado profundas que puedan desvirtuar de alguna forma la experiencia que el desarrollador ha creado, si que tengo que reconocer el excelente trabajo que se ha hecho en este punto con The Last of Us Parte II.

La venganza será el motor que impulse la narración en The Last of Us Parte II

Desde el menú de opciones puedes ajustar el nivel de desafío de Muy Fácil a Superviviente pasando por Fácil, Moderado y Difícil (a estos rangos de dificultad se les unirán sus variantes + al acabar la primera vuelta que nos permitirán disfrutar de todas las mejoras y artilugios de Ellie aumentando a un más la dificultad).

La clave del trabajo de Naughty Dog en este punto es que el jugador puede crear un modo de dificultad personalizado, aumentando o reduciendo la vulnerabilidad del personaje, dotando de más o menos agresividad a los enemigos, convirtiendo a nuestros aliados en elementos más pasivos durante juego por lo que nos prestarán menos apoyo e intervendrán en menor número de ocasiones, se puede además ajustar el estado de vigilancia de las tropas enemigas así como la escasez de recursos.

No hay lugar a la duda en The Last of Us Parte II

Todo ello en 5 grados de dificultad distintos pudiendo el jugador, por ejemplo, seleccionar una dificultad elevada para el sigilo pudiendo contar con muchos recursos a su disposición, algo que deriva en situaciones jugables distintas que no se dan en un modo Superviviente cerrado.

Si la experiencia es ajustable a todos los gustos en el ámbito de la dificultad no se queda a la zaga la accesibilidad. Desde los controles personalizables, hasta el color del HUD, opciones para daltónicos y un buen número de configuraciones para personas con visión o audición reducida entre las que destaca la función de texto a voz y los subtítulos grandes.

Una delicia para los sentidos

Es relativamente sencillo de analizar el apartado artístico de un juego de Naughty Dog, hace ya más de una década que vienen regalándonos auténticas joyas. Probablemente The Last of Us Parte II sea el culmen de todas sus obras en este aspecto. Ultimando hasta lo obsesivo cada uno de los detalles de sus escenarios repletos de objetos únicos. Destacan los reflejos de nuestros personajes en los espejos o la apabullante distancia de dibujado.

Cada escenario es único en su diseño, consiguiendo transmitir toda la variedad y crudeza del mundo que nos rodea. El diseño de los enemigos y sus animaciones se siente más amplio que nunca, si bien algunos de ellos podemos verlos repetidos en más de una ocasión en el mismo enfrentamiento. Un pequeña suspensión de la incredulidad que queda en lo anecdótico si nos fijamos en las ya comentadas animaciones de combate u otros y pequeños gestos que transmiten una enorme sensación de realismo a los mandos.

Los modelados de los personajes es de una factura altísima. El programa consigue como pocos lo han hecho en la presente generación representar un enorme número de gestos corporales y faciales, dotando a sus personajes de toda la personalidad que necesitan para respaldar el guión que les acompaña.

Impresiones de The Last of Us Parte II
Las situaciones límite nos ponen a prueba en The Last of Us Parte II

Los efectos meteorológicos se representan de una manera brillante. La recreación de la nieve está en el nivel esperado, marcando nuestras pisadas o quedando nuestros brazos marcados en lo salientes que agarremos si nos encaramamos a ellas o cayendo de los árboles que vayamos tocando. La lluvia y las tormentas calan nuestra ropa. El agua rezuma hasta el suelo cuando salimos a la orilla después de haber nadado. En definitiva, todo funciona como debe.

Con una resolución a 1080p y una tasa de 30 imágenes por segundo rocosa en PS4 estándar, The Last of Us Parte II transcurre sin pantallas de carga, todas ellas perfectamente disimuladas gracias al uso de transiciones, animaciones y cinemáticas. Al morir solo tendremos que esperar un par de segundos para volver a la acción de forma casi inmediata, momento que el juego aprovecha para darte algún certero consejo sobre cómo afrontar ese reto que se te atraganta.

La banda sonora original compuesta nuevamente por Gustavo Santaolalla es sencillamente magnífica. Cada acorde, cada punteo y cada nota resuenan en el momento indicado consiguiendo sumergir al jugador aún más si cabe en la experiencia. El juego hace uso además de covers de temas licenciados para la ocasion, proporcionando algunos de los momentos más memorables que va a conocer la historia del videojuego y que hacen que no te los puedas quitar de la cabeza en días.

Pero lo que sin duda va a ser un auténtico deleite para muchos será el minijuego que se ha incluido en determinadas secciones en las que podremos tocar la guitarra por medio del panel táctil del mando. Se ha conseguido recrear aquí de una forma enormemente intuitiva para el usuario el mástil de una guitarra, pudiendo rasgar todas las cuerdas o hacer punteos en la que queramos moviendo ligeramente nuestro dedo sobre el panel.

Las notas las determina el stick L3 teniendo además, varias escalas para elegir gracias al uso de L1 Y R1. El acabado es simplemente magnífico y está pulido hasta los topes. Lo único que lamento es no tener ni idea de música o saber aunque fuera, puntear algo en una guitarra de verdad para sacarle aún más partido, pero a buen seguro que el día 19 las redes se van a inundar de virtuosos que, en la piel de Ellie den forma a un sinfín de melodías.

Parace que Joel cumplió su promesa en The Last of Us Parte II

Los efectos de sonido están en las mismas cotas de éxito que el resto de la obra, resaltando especialmente el rugido de los tambaleantes o los silbidos de los Scars a través de los que se comunican consiguiendo generar un profundo desasosiego en el jugador. Las flechas silban al pasar por nuestro lado y las paredes crujen con cada disparo.

Como es común en los títulos exclusivos de Sony The Last of Us Parte II llega completamente traducido al castellano en textos y voces donde destaca la excepcional interpretación de todo el reparto de actores de doblaje.

Si te lo estás preguntando, The Last of Us Parte II llega sin modo multijugador de salida si bien, según se ha declarado desde Naughty Dog se está trabajando en él por parte del equipo que llevó a  cabo el primer juego. Aún se desconoce cuándo se lanzará o si será de pago.

The Last of Us Parte II nos transporta a un mundo completamente destruido

Veredicto

Tras 7.000 palabras poco más te puedo decir de The Last of Us Parte II. Estamos ante un excepcional cierre de generación por parte de PlayStation 4 como ya ocurriera con su primera parte de en PS3. Su historia y narrativa innovadora y atrevida son los pilares sobre los que se sustenta un producto excelente en todos sus apartados.

Lo nuevo de Naughty Dog amplía el universo que ya conocíamos de la mano de Joel y Ellie y lo extrapola a cotas solamente alcanzables para muy pocos a día de hoy. Esta segunda parte es todo lo que debe de ser: más y mejor. Un título imprescindible. The Last of Us Parte II es el clásico atemporal que esta generación se merecía.

The Last of Us Parte II

Duración: 30 h

Jugabilidad

10.0/10

Gráficos

10.0/10

Sonido

10.0/10

Innovacion

10.0/10

Narrativa

10.0/10

Diversión

10.0/10

Duración

10.0/10

Aspectos Positivos

  • Su historia y guión son de lo mejor que encontrarás nunca en un videojuego
  • Mejora todos los aspectos de su jugabilidad con respecto a la primera entrega
  • Los añadidos ofrecen nuevas oportunidades en lo jugable sin perder su esencia
  • Las animaciones de combate son las mejores nunca vistas en un videojuego
  • Una banda sonora para enmarcar
  • El apartado gráfico está en el tope de esta generación
  • Las innovaciones en su narrativa calan en el jugador.

Aspectos Negativos

  • Puede perder algo de intensidad en algunos momentos

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