Análisis de The Last Stand: Aftermath (PC). Ayuda a la humanidad a sobrevivir en el apocalipsis zombi

The Last Stand Aftermath

En The Last Stand: Aftermath, ayudamos a la humanidad a sobrevivir contra la amenaza zombi. Manejamos a una serie de héroes infectados a través de unos amenazantes escenarios plagados de enemigos con mecánicas de roguelike

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El apocalipsis zombi ha sido un tema recurrente en el mundo del entretenimiento desde hace ya bastantes años. Películas, series de TV y videojuegos se han encargado de mantener vivo el mito, cada uno dentro de las características de su medio. En The Last Stand: Aftermath volvemos a enfrentarnos a ese escenario en nuestro medio favorito de diversión, esta vez en el formato de roguelike procedural. ¿Habrán conseguido sus creadores una experiencia divertida? ¿Merecerá la pena el reto? Vamos a averiguarlo a través de este análisis.

Hace ya muchos años que las películas de zombis son una apuesta segura para el cine de terror. Desde unos inicios en los cuales se movían de manera torpe y poco inteligente hemos llegado a verdaderas hordas de revividos rápidos, coordinados y variados.

En el mundo del videojuego sin duda la saga más conocida es la de Resident Evil, por no hablar de otras como The Last of Us, Left 4 Dead y demás. The Last Stand: Aftermath tiene sin duda un gran reto por delante, encontrar su lugar en medio de la amplia oferta existente en el género sin haber contado con grandes medios de producción, pero sí de ilusión de su pequeño equipo de creadores.

Con Artist Games es un pequeño estudio australiano con sede en Melbourne, Australia. Llevan desarrollando juegos desde 2008 y han conseguido crear una pequeña base de fans, especialmente para la saga The Last Stand (hay cuatro juegos previos a Aftermath) y la saga Warfare (dos juegos en este caso). Para poder desarrollar el producto que analizamos lanzaron una exitosa campaña de Kickstarter que recaudó 60.000 dólares superando de lejos el objetivo de 50.000 dólares que se habían marcado. El título está disponible en formato físico para PlayStation 4/5 y Xbox Series X.

Aftermath nos muestra que la noche engendra horrores

La historia de The Last Stand: Aftermath está ambientada quince años después de los eventos de The Last Stand: Union City. Un virus ha convertido a la mayor parte de la población de la Tierra en zombis, tan sólo un 5% de la población ha podido sobrevivir sin contagiarse, y todos ellos se han agrupado en Union City en un bastión llamado “El Final” (The End). Por desgracia, cuando los supervivientes ya pensaban que eran inmunes, el virus ha conseguido mutar y está consiguiendo infectar a los humanos resistentes. La resistencia lo tiene claro, si te contagias debes salir del bastión para abrirte camino en el exilio.

Así comienza nuestra andadura, tenemos que manejar a estos infectados en su salida al mundo exterior plagado de zombis mientras intentas mejorar las cosas para la especie humana antes de perecer por culpa de la infección o por los ataques de los no muertos. Cuando el personaje muere es reemplazado por otro infectado nuevo que comienza su epopeya desde la base humana. En esta experiencia vas a morir muchas veces, no le cojas cariño a los personajes, durarán poco.

En ocasiones la situación en Aftermath es desesperada

El objetivo del juego es sencillo, alejarnos lo más posible de la base humana siguiendo las misiones principales de la historia (terminarlas lleva unas tres horas), tendremos además misiones complementarias que nos permitirán alargar unas cuantas horas (más o menos 10) la duración de The Last Stand: Aftermath.

Iremos recorriendo una serie de escenarios a los que llegaremos a bordo de un vehículo con tendencia a quedarse sin combustible. La fase siempre empieza con nuestro personaje bajando del coche para recolectar gasolina para ir a la siguiente localización. Además de recogerla en un bidón podremos hacernos con materiales, armamento, medicinas y demás para hacer más fácil nuestra siguiente localización.

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Obviamente no estaremos solos, decenas de zombis nos esperan en cada escenario, podemos optar por enfrentarnos directamente con ellos en plan Rambo o bien podemos tratar de tirar de sigilo para evitar la confrontación. En cuanto nos ven o nos oyen -nuestros disparos o el ruido que hagamos- vendrán a por nosotros sin piedad. Los hay de varios tipos, los lentos, los resistentes o los que estallan cerca de nosotros, etc. No hay demasiada variedad, pero si la suficiente para que nuestras primeras salidas las usemos para descubrir la mejor forma de enfrentarnos a ellos.

En Aftermath no olvides armarte hasta los dientes antes de salir

Tendremos que atravesar siete zonas visitables, cada una con su nivel de dificultad marcado por una serie de calaveras (de una a tres). Conforme vamos avanzando por las zonas podremos ir eligiendo nuestro camino entre los diferentes nodos. Hay que tener en cuenta que tan importante es avanzar como hacernos con los recursos necesarios para poder sobrevivir en los escenarios más difíciles. Las fases se generan de manera procedural, cada vez que llegamos a ellas con un personaje nuevo todos los ítems cambian de lugar.

Para poder hacer frente a nuestros enemigos tendremos que hacernos con el máximo número de armas posibles. Las hay de cuerpo a cuerpo y las típicas armas de fuego, cada una de ellas necesitada de su munición específica. Los disparos son mucho más eficaces que los golpes, aunque hacen mucho ruido y atraerán a los no muertos.

Si optamos por el combate directo nos expondremos a ser mordidos por los zombis, que además de perder energía pueden contagiarnos con el virus. Cuando esto sucede entramos en el modo mutación que nos permite elegir entre varias mejoras posibles como puede ser mayor resistencia, mayor velocidad, etc. Nuestra energía comenzará a bajar rápidamente, para evitar morir tendremos que encontrar retrovirales con los que retrasar el deceso.

Mi reino por una linterna

Cuando el personaje muere conservamos los puntos de conocimiento, estos se acumulan cuando recogemos objetos como revistas, periódicos, tabletas, es decir, cualquier medio de conocimiento proveniente del mundo anterior a la pandemia. Estos puntos son útiles de dos maneras, puedes usarlo como moneda con algunos comerciantes de The Last Stand: Aftermath o puedes utilizarlas para mejorar tus habilidades durante el viaje. Son sin duda el recurso más importante del juego, las mejoras que consigues con ellos te permiten mejorar en mucho tus opciones de supervivencia.

Disponemos también de los puntos de suministro, estos se obtienen recogiendo objetos especiales de los escenarios, si los guardamos en el maletero del coche podemos usarlos con el siguiente personaje una vez ha muerto el anterior. Sirven para construir armas y municiones. La munición es muy escasa en The Last Stand: Aftermath -como suele suceder en los survival horror-, así que deberemos atesorarla y decidir con cuidado cuando emplearla.

Acumular conocimiento es clave en The Last Stand: Aftermath

Para manejar a nuestro personaje en Aftermath usamos el gamepad, con el stick izquierdo nos movemos por el escenario, con el derecho elegimos la dirección a la que apuntamos. Pulsando el gatillo del mismo lado disparamos el arma que tengamos activa en ese momento, el rango de alcance y su daño dependen del armamento seleccionado.

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Con el gatillo izquierdo entramos en modo “enfoque” que ralentiza el tiempo y nos permite conocer la dirección en la que tenemos que buscar el combustible y otros objetos. El peso es limitado, si cargamos con demasiados objetos nuestra estamina disminuirá y nos moveremos más lento. Para recargar un arma tendremos que pulsar R2 en el momento adecuado.

Explorando otra casa abandonada en Aftermath

Aunque en las primeras partidas la experiencia es divertida se termina haciendo repetitiva por la falta de variedad en las misiones, The Last Stand: Aftermath hubiese ganado muchos puntos si además de la típica misión de buscar combustible o encontrar a un vendedor tuviéramos un abanico de objetivos mucho más amplio como el rescate de humanos, resistir a un ataque zombi, resolver puzles y demás. Es cierto que podemos optar entre un estilo de combate directo o esquivar a los enemigos, pero aun así a las dos o tres horas le falta variedad.

Visualmente, Aftermath ha optado por utilizar el motor Unity muy conocido por su versatilidad multiplataforma, pero que no se acerca en cuanto a espectacularidad a otros como Unreal. La perspectiva elegida se basa en una cámara fija isométrica de tal forma que muchas veces los elementos del escenario nos tapan la visión de nuestro personaje o de los enemigos, en estos casos se marca la silueta del héroe, pero aun así nos veremos atrapados en más de un atasco.

Otro héroe más listo para la épica

Los escenarios se generan de manera procedural, cada uno dentro de la ambientación de las diferentes zonas, debido a esta circunstancia ninguna de las fases tiene personalidad, son entornos genéricos con assets muy repetitivos. Los personajes humanos no son gran cosa, los zombis sí que están mejor trabajados, aunque todos ellos aducen de una falta de originalidad artística, a The Last Stand: Aftermath le hubiese venido como anillo al dedo optar por una línea más cartoon y menos “realista”. Las animaciones son correctas y el juego luce mejor cuando la acción se produce en escenarios poco iluminados.

A nivel sonoro la música es escasa y de vocación ambiental, el protagonismo se lo lleva el sonido del juego. El del armamento está bien trabajado, así como los gruñidos de los zombis. Pero todo ha sido creado sin mucha ambición, circunstancia normal dada la limitación de medios con la que ha contado este título. Este aspecto consigue ser funcional, pero sin ser en algún momento destacable.

A recoger ítems toca

Veredicto

En The Last Stand: Aftermath, nos encontramos ante una experiencia divertida en las primeras partidas pero que termina haciéndose repetitiva. Pese a su falta de personalidad artística se nota el cariño con el que se ha elaborado el título. Le hubiese venido muy bien al título tener más variedad de misiones y un argumento más rico, al nivel del punto de partida planteado. Si te gustan los roguelike en plan apocalipsis zombi y eres resistente a la monotonía le puedes sacar partido, pero si no eres fan de los no muertos y la repetición te abruma este no es tu juego.

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The Last Stand: Aftermath

Duración: 12 h.
6.5

Jugabilidad

7.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

7.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

6.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • Buenas ambientacióm
  • Sensación de tensión
  • Los combates en zonas con poca iluminación

Aspectos Negativos

  • Se hace repetitivo tras las primeras partidas
  • Falta de variedad de objetivos en los escenarios