Análisis de The Long Gate (Switch). Puzles en estado puro

The Long Gate

The Long Gate es un juego de puzles dirigido a jugadores con más de una batalla en el género y que busquen complicaciones desde el inicio.

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Uno de los primeros juegos que se regalan a los niños en su más tierna infancia son puzles. Estos nos sirven como compañeros en nuestro aprendizaje y evolucionan a la vez que lo vamos haciendo nosotros, habiendo puzles para cualquier edad, y raro es que cualquiera de nosotros, ya en edad adulta, no hayamos disfrutado de algún puzle en cualquiera de sus formas hace relativamente poco.

Los videojuegos no son ajenos a los hábitos de entretenimiento de la población general, por ello han introducido desde sus inicios los puzles como uno de sus géneros, que en ocasiones ha ofrecido autenticas obras inmortales como el archiconocido Tetris. En esta ocasión, David Shaw nos trae The Long Gate, un complejo juego de puzles que nos van a poner en más de una complicación.

Esto último es algo que se supone a los puzles por definición, aunque la verdad que no siempre sucede. En ocasiones encontramos juegos de puzles que terminan siendo excesivamente sencillos, pero que los amantes de los retos no se preocupen por eso a la hora de enfrentarse a The Long Gate, ya que este no es un juego para nada fácil.

Hablando más en profundidad de The Long Gate, el título se aleja en parte de la dirección que el género estaba tomando en los últimos tiempos. Y es que a pesar de que un puzle no es otra cosa más que un puzle, estamos acostumbrados a que entre acertijo y acertijo o prueba y prueba poco a poco se nos va contando una historia, generalmente no muy profunda, pero una historia al fin y al cabo.

Aquí empieza nuestra aventura en The Long Gate

Cierto es que la mayoría de quienes juegan a un juego de este género no llegan a él buscando una profunda historia, pero es algo que siempre suma, nos aporta un contexto y ello ayuda a que nos identifiquemos más con el juego. Así que si bien esto no debería ser una remora en The Long Gate, sí que es una oportunidad desaprovechada.

Ya que no hay historia, un pequeño tutorial o al menos una curva de dificultad bien ajustada le sienta genial a cualquier título, y precisamente eso es lo más criticable de The Long Gate. El juego comienza y nos abandona sin la más mínima explicación de absolutamente nada. Así que tendremos que ir aprendiendo de manera autodidacta en un entorno hostil y utilizando antes que la lógica el método ensayo error para ir probando y conociendo como utilizar los controles del juego.

El comienzo de The Long Gate es bastante oscuro

Debido a esto principalmente, no hace falta jugar mucho a The Long Gate para descubrir que no es un juego para todos los públicos, ni tan siquiera para todos los amantes de los puzles, y para poder disfrutarlo se hace indispensable empatizar con el mismo desde sus inicios, ya que de otra manera la frustración presidirá nuestras sesiones de juego.

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Simple pero efectivo

Solventado ese escollo, y ya profundizando en el apartado jugable de The Long Gate, descubrimos que el juego es una propuesta de los más clásica en lo que a puzles se refiere. En The Long Gate hay una energía que es necesaria para que se vayan abriendo puertas a nuestro avance, y nuestra misión es la de crear un circuito para que esa energía llegue desde su fuente hasta el lugar en el que encontremos cerrada una puerta.

Este es uno de los elementos básicos para superar los diferentes retos que se nos presentan

Para ello tenemos una serie de cables que debemos ir conectando de la manera correcta para que la energía fluya y nuestro camino continúe. Parece simple, pero es más complejo de lo que parece. Ya hemos dicho que nadie nos explica como funciona todo, y si bien en el más fácil de los tres niveles de dificultad encontraremos algún letrero perdido que nos de alguna pista, en los otros dos nos tendremos que sacar las castañas del fuego nosotros mismos.

Para conectar dichos cables tenemos unos artilugios, que son los que distribuyen la energía, una especie de catalizadores, que son la verdadera clave de The Long Gate, y como tal, conocer bien su funcionamiento es algo necesario para tener éxito. Esa es la verdadera barrera del juego, y probablemente no deja a nadie indiferente, el que entre disfrutará hasta el final, pero al que le cueste se le hará cuesta arriba desde el principio.

No todo es oscuridad en The Long Gate

Una muestra más de que de The Long Gate está pensado más para el disfrute de personas más duchas en la materia es que uno de sus modos de dificultad es conocido como modo ingeniero, y es precisamente por su sistema de juego, en el que los puzles consisten en colocar los cables de manera correcta en los dispositivos, por el que podríamos decir que se acerca en cierta manera a un simulador para ingenieros electrónicos.

Visto también que el sistema de juego no tiene excesiva complicación aparte de la propia de cada uno de los puzles, otra parte importante es la manera en la que se nos presenta este The Long Gate. Antes de valorar en su justa medida este apartado, hay que tener en cuenta que nos encontramos ante un juego de escaso presupuesto y que centra todo en su jugabilidad por lo que ya desde un inicio no podemos esperar grandes alardes en este aspecto.

Los escenarios están algo vacíos

El resultado final es bastante solvente. The Long Gate luce sobrio, parece que qué el juego se desarrolla en alguna civilización extraterrestre y las diferentes localizaciones que encontramos no muestran excesivas diferencias ni un gran nivel de detalle, pero es que eso es algo que tampoco se necesita, porque como digo lo que se nos propone es resolver puzles y nada más, ni nada menos.

Algo similar sucede en el apartado sonoro. Durante nuestra avance siempre nos acompaña alguna melodía, pero simplemente eso, nos acompaña. The Long Gate necesita que estemos tan concentrados que es posible que terminemos una sesión de juego y no seamos capaces de recordar si durante nuestra partida ha sonado algo de música de fondo o hemos estado en completo silencio. Apenas vamos a encontrar texto durante el juego, por eso que no esté traducido y venga en inglés no es algo insalvable.

A medida que avanzamos se va complicando el asunto

Veredicto

The Long Gate es un juego algo complicado de digerir y que va a necesitar que pongamos bastante de nuestra parte para disfrutarlo. Al principio puede parecer algo hostil, pero a medida que vamos haciéndonos con sus mecánicas y superando obstáculos, como la mayoría de juegos de puzles cada situación que superemos resulta satisfactoria. Pero todos aquellos que busquen ir creciendo a la par que este The Long Gate, o introducirse en el género con él, no encontraran aquí lo que buscan.

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The Long Gate

6

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Innovación

6.0/10

Diversión

5.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • SI te engancha, es un reto disfrutable

Aspectos Negativos

  • Muy pobre técnicamente
  • Curva de dificultad muy mal implementada