Análisis de The Watchmaker (PS4). Un diseño steampunk con los mismos errores del pasado

The Watchmaker

Acompáñanos en este análisis de The Watchmaker para PS4, donde el diseño steampunk y el género de plataformas se unen en una curiosa carrera contrarreloj en el tiempo.

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¿Qué haríais vosotros si un día os despertáis y tenéis veinte años más? Probablemente entraríais en pánico sin saber qué es lo que está pasando. Os miráis las manos, os miráis en el espejo y os encontráis a una persona mayor. Sois vosotros, con un aspecto diferente al que recordabais tener. No entendéis nada; el miedo, el pánico y el desconcierto invaden vuestro cuerpo y cada pocos segundos aumenta gradualmente vuestra edad. Algo debéis hacer, pues en cuestión de minutos podéis morir de viejos.

Un diseño steampunk no demasiado cuidado

Mediante una mochila mecánica, en The Watchmaker podremos conocer la edad actual de Alexander, que variará constantemente en el tiempo.

Bajo esta curiosa premisa comienza nuestra historia en The Watchmaker, un videojuego de plataformas con un estilo steampunk donde el tiempo será el pilar que sustenta el misterioso mundo creado por un terrible suceso. Desarrollado por Micropsia Games SpA y editado por BadLand Publishing (Zenith, Anima: Gate of Memories), comenzamos en un punto intermedio de la historia de Alexander, quien se ve envuelto en una horrible pesadilla ajena a las leyes de la física.

The Watchmaker comienza con el despertar de nuestro querido protagonista, Alexander, un curioso personaje cuyo trabajo hasta ahora era el de mantener su Torre del Reloj en perfectas condiciones; pero que, tras unos desafortunados eventos, parece que el tiempo se ha vuelto caótico. Una misteriosa voz nos despierta del letargo y nos explica que alguien, o algo, ha saboteado nuestra torre, generando una oleada de imperfecciones en el espacio-tiempo que provoca una terrible aceleración del paso de los años en nuestro propio cuerpo, envejeciendo rápidamente y sin control.

En The Watchmaker, cuando nuestra edad llegue a los 90 años pereceremos.

Es por ello que nuestra misión consistirá en descubrir qué o quién ha causado todos los problemas y encontrar una solución al respecto, sin morir en el intento. La edad de Alexander estará descontrolada, y, por ello, contaremos con un artilugio que se asemeja a una mochila mecánica que nos servirá para conocer su edad actual y así darnos cuenta que, cada pocos segundos, la vida de nuestro protagonista se marchita con una gran velocidad.

Para poder reducir y volver a nuestra jovial edad, podremos encontrar por el mapa unos objetos con aspecto de reloj de arena o una llaves que permitirán retroceder en el tiempo hasta veinte años. Aunque parece que se trata de una gran diferencia, en la práctica estos veinte años se traducirán en poco más de un minuto, por lo que desde un principio The Watchmaker nos dejará claro que tendremos que darnos mucha prisa a la hora de explorar los diferentes escenarios.

En The Watchmaker, a medida que avance nuestra edad nuestro aspecto irá envejeciendo.

Pero, como es evidente, contaremos con unos puntos de control que permitirán tener como mínimo 70 años, siendo a los 90 cuando perezcamos por la avanzada edad que nos invadirá. Este aspecto es interesante porque tendremos que explorar muy bien cada zona del juego, pero resulta frustrante que, cada pocos segundos, tengamos que priorizar ir a los puntos de control que ya hemos pasado para reducir escasamente los años que tendremos.

Como he mencionado unas líneas más arriba, The Watchmaker es un juego de plataformas; por ello, tendremos que recorrer los distintos escenarios con la ayuda de unas curiosas habilidades innatas de nuestro protagonista, tales como la telequinesis, retroceder en el tiempo o incluso congelarlo. Estas habilidades serán cruciales a la hora de enfrentarnos a los desafíos que nos ofrecerá la verticalidad de los mapas y a algún que otro enemigo.

Los puntos de control en The Watchmaker nos serán de gran ayuda para reducir levemente la edad de Alexander.

Sí, habrá enemigos que nos pretendan poner las cosas difíciles, y más de una vez lo conseguirán. Esta dificultad se patentará en la disposición de los elementos de los escenarios y la posición de los enemigos, llegando a ser en muchas ocasiones algo complicado enfrentarnos a ellos porque estaremos ante espacios reducidos. Por si no fuera poco, el apartado técnico en los enfrentamientos caerá a niveles muy discordantes con lo esperado en la mínima calidad de un videojuego, pero de esto ya hablaré más adelante.

Como es de esperar, al tratarse de un título de plataformas, los escenarios jugarán con la verticalidad ofreciendo puzles que en muchas ocasiones nos mantendrán pensando durante una buena cantidad de tiempo, algo de lo que Alexander no dispone; por ello, mientras intentamos solucionarlos, tendremos que estar atentos a la salud de nuestro no tan joven protagonista.

En The Watchmaker, los puzles conseguirán que nos mantengamos un buen rato pensando en cómo solucionarlos.

Algunos puzles serán sencillos de resolver al encontrarnos ante escenarios muy lineales, pero otros tantos llegarán a obligarnos a tomar un papel y boli para apuntar la información que se nos ofrece y así poder hallar una solución. Esto es algo que, en un principio, me llegó a abrumar por la cantidad de posibilidades que debía tener en mente en cada uno de los puzles, pero que una vez me puse a ellos sentí que se trataba de un gran acierto, consiguiendo que recurriese a métodos externos al juego para conseguir resolverlos.

Cada uno de los escenarios presentarán similitudes; quizás demasiadas, ya que no se siente en prácticamente ningún momento que hayamos superado una zona. Sí que contaremos con diferenciaciones en la disposición de los elementos, tipos de enemigos y aumentará la verticalidad de los escenarios. Pero al ser algo tan genérico no consigue impresionarnos en ningún momento, ni que queramos explorar más allá de la linealidad de los escenarios.

En The Watchmaker, más allá de encontrarnos a enemigos genéricos, tendremos situaciones donde debemos enfrentarnos a jefazos.

Es aquí donde entra un factor clave: el tiempo. Evidentemente es difícil conseguir ofrecer una buena experiencia en la exploración de los mapas cuando tenemos muy poco tiempo para profundizar en ellos. Habrá algunos objetos repartidos, y bien escondidos, por cada una de las zonas; pero debido a la escasez de tiempo y a que no despertarán nuestro interés, daremos prioridad a completar la zona para pasar a la siguiente.

Demasiados errores en el tiempo

Desde un principio, The Watchmaker consiguió llamar mi atención, pero mis primeras impresiones fueron terribles. Pasados dos minutos desde el comienzo de mi partida, llegó el primer error que me impedía continuar, obligando a que reiniciase no solo el nivel, sino la partida completamente. Esto consiguió ponerme en alerta por si en alguna situación más alejada del comienzo de partida volvía a ocurrirme; lamentablemente, así fue.

No estaremos solos en The Watchmaker, aparecerá algún que otro personaje misterioso.

Para poder llegar al final de la historia de Alexander tuve que empezar el juego cuatro veces. Los errores que te impiden avanzar en la historia son muy comunes; en algunas ocasiones podremos solucionarlos cargando la partida, pero en otras tendremos que volver a empezar desde el principio, algo que evidentemente no entra dentro del mínimo de calidad que se espera en un videojuego.

Más allá de los errores graves que me han forzado a reiniciar las partidas, encontramos otros tantos visuales y técnicos. Estos se dan con mayor frecuencia y se verán muy pronunciados cuando aparezcan elementos controlados con la inteligencia artificial, como es el caso de los enemigos. Cuando estos aparezcan se generarán abruptas congelaciones y bajadas de fotogramas por segundo, llegando a ser muy complicado enfrentarnos a ellos.

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Por su parte, en repetidas ocasiones los sonidos característicos de las acciones que realizará Alexander en cada momento desaparecerán sin dejar rastro, encontrando una profunda insatisfacción en este tipo de situaciones y llegando a sentir que no sentimos nada, valga la redundancia. Además, en muchas de las cinemáticas encontraremos un gran delay en los diálogos, generando torpezas audiovisuales que impedirán que sigamos el hilo de la historia correctamente.

Los continuos errores de The Watchmaker nos obligará a reiniciar el punto de control e incluso la partida al completo.

Algo positivo es que The Watchmaker ofrece cambiar el idioma del texto, llegando a encontrar entre ellos el castellano. Inicialmente, y por defecto, estará en un completo inglés, y para cambiarlo tendremos que ser muy pacientes. Desde el menú de ajustes podremos seleccionar el idioma, pero cuando cambiamos entre ellos se generará un lapso de hasta tres minutos de carga, algo que me ha sorprendido de forma muy negativa por el profundo desconocimiento del porqué de este tiempo de carga.

En este aspecto se nota demasiado el poco trabajo que se ha realizado en el periodo post-lanzamiento. He de recordar que The Watchmaker se lanzó originalmente en 2018 para PC, e investigando sobre estos errores he podido conocer que los mismos que he tenido a lo largo de mis partidas ya se conocían y se daban con asiduidad en aquella versión; por lo que, a mi pesar, no creo que vayan a ser solucionados, aunque ojalá y me equivoque.

Veredicto

The Watchmaker presenta unas curiosas mecánicas donde el tiempo cobra una gran importancia y sirve para poder autogestionar las situaciones coherentemente. Los puzles conseguirán ofrecer un reto manteniendo la idea de la velocidad a la que tendremos que resolverlos y no perecer en el intento.

Pero los continuos errores audiovisuales y técnicos consiguen ofrecer un resultado desastroso que impiden obtener una buena experiencia y una decente satisfacción, obligando a reiniciar constantemente nuestra partida desde el principio por si tuviésemos la suerte de no encontrarnos con los errores.

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The Watchmaker

Duración: 6h.
5

Jugabilidad

4.0/10

Gráficos

3.0/10

Sonido

5.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

6.0/10

Duración

6.0/10

Aspectos Positivos

  • Los puzles son muy interesantes
  • Buen planteamiento de la importancia del tiempo

Aspectos Negativos

  • Continuos errores técnicos
  • Errores en los sonidos y diálogos