Análisis de Torchlight III (Switch). Nada nuevo bajo el sol

Torchlight III es la nueva entrega de una de las sagas de action RPG de mayor reputación. Aunque, esta vez, de nuevo tiene poco

Torchlight III es la nueva entrega de una de las sagas de action RPG de mayor reputación. Aunque, esta vez, de nuevo tiene  poco.

Si bien el género de videojuegos de rol y acción (abreviado ARPG por sus siglas en inglés) ya existía antes del lanzamiento de Diablo en 1996, éste se popularizó gracias al conocido juego de Blizzard Entertaiment. Después de consagrarse con Diablo II, los hermanos Max y Erich Schaefer, quienes fueran co-diseñadores de ambos títulos, se marcharon de la empresa para fundar una propia llamada Runic Games

Inspirados en sus dos obras previas, crearon algo nuevo tomando varios elementos de su anterior saga y agregando sus propios conceptos e innovaciones. Así nacía Torchlight, uno de los mejores lanzamientos del 2009 y que fue aclamado tanto por el público como por la crítica. Finalmente, alguien estaba dispuesto a destronar a Diablo como el ARPG definitivo.

Víctima de un desarrollo tormentoso

Después del lanzamiento de una secuela que fue aún mejor recibida que el original, la franquicia Torchlight parecía haberse convertido en el rey del género. Runic Games tenía en mente su proyecto más ambicioso hasta la fecha: Torchlight Frontiers, un MMORPG que sería free-to-play y que fue diseñado con el espíritu de ser el título determinante de la saga. Pero es justo en este punto en el que comienza el desastre.

Las cutscenes de Torchlight III simulan un cómic

Primero, Perfect World Entertaiment adquiere la mayor parte de las acciones de Runic y pasa a ser el principal supervisor del desarrollo. Luego, en 2014, Erich Schaefer abandona la compañía junto con otros miembros claves del proyecto debido a diferencias creativas con Perfect World. Para finalizar, en 2016, Max Schaefer abandona Runic Games y de inmediato funda Echtra Games, quienes finalmente adquieren los derechos de Torchlight Frontiers y lo convierten en lo que hoy conocemos como Torchlight III.

Los escenarios son similares a las anteriores entregas

Después de tanta turbulencia, contratiempos y desencuentros, no sorprende en absoluto que dicha marejada haya afectado al resultado final. Torchlight III, que había comenzado ambiciosamente como un MMO gratuito, termina siendo parte de la saga principal de Torchlight. De nuevo nos encontramos delante de un ARPG que, si bien no resultó ser un mal juego, se queda a mitad de camino en todas sus propuestas. Echtra Games decidió eliminar todos los elementos relacionados con el multijugador masivo para concentrarse pura y exclusivamente en la creación de un digno sucesor de tan famosa franquicia. La pregunta es: ¿Hasta qué punto afectó el desarrollo al producto final?

Nuestro teletransportador nos permite navegar por el vasto mapa

De una saga extraordinaria, a una entrega tan solo ordinaria

La respuesta a la pregunta anterior es: mucho. Se notan, y con creces, los problemas que tuvo este título en su creación y producción, y claramente no se encuentra a la altura de los dos anteriores. Si tuviéramos que definir a Torchlight III en una sola palabra, esta sería “genérico”. Tanto los gráficos, el sonido, la jugabilidad, el diseño de los mapas y las mazmorras, la historia, todos sus elementos podrían ser intercambiables con los de cualquier otro representante del género.

Análisis de Trails of Cold Steel IV

Hay una gran carencia de personalidad en esta propuesta, pero, reitero: no es un mal juego en absoluto. Simplemente es olvidable. Pero no nos precipitemos y vayamos punto por punto, que incluso en este naufragio hay algunos restos que merece la pena destacar.

La primer gran mazmorra de Torchlight III

Lo primero que salta a la vista es su apartado gráfico y artístico, el cual es muy colorido y caricaturesco, incluso más que en sus anteriores entregas. Los diseños de los personajes y las mascotas están muy bien logrados, resultando simpáticos y agradables a pesar de su baja resolución en la consola híbrida de Nintendo. También es justo destacar las secuencias en las que se nos explica la historia, que se presentan con un estilo de cómic americano muy notorio. Si bien la parte gráfica no es nada de otro mundo, está a la altura de una saga como Torchlight.

Un ejemplo de los gráficos in-game que veremos en Torchlight III

Lo mismo se puede decir de su sonido y aspecto auditivo: no es nada fuera de lo normal, pero cumple con las expectativas. Las melodías son las típicas que nos encontramos en este tipo de videojuegos, es decir, heroicas y que logran que nuestras pulsaciones aumenten y nos llenen de adrenalina en cada batalla. Torchlight III posee una banda sonora acorde al género ARPG, pero (de nuevo) es algo que los jugadores ya damos por sentado. No hay nada muy grandioso u opulento, ni ninguna melodía que quedará en nuestra cabeza durante horas después de apagar la consola.

En Torchlight III podremos seleccionar entre varias habilidades activas y pasivas

Sin sorpresas, la jugabilidad es genérica a matar

A esta altura creo que ya sonamos como un disco rayado. El problema es que no hay una mejor palabra para describir a la totalidad de Torchlight III: es una obra muy genérica, y su jugabilidad no es la excepción. Los controles son los característicos del género: nos movemos con el analógico izquierdo, con los botones del frente del mando lanzaremos distintos ataques o magias, mientras que con los gatillos podremos ir intercalando entre diferentes “slots” donde colocaremos hasta 4 magias alternativas por cada uno de ellos.

Análisis de Mortal Shell

Es decir, en el gatillo ZR podemos asignar cuatro ataques o magias, y en el ZL otras cuatro; para lograr así hasta doce ataques únicos. Por último, en las flechas de dirección encontramos algunas opciones para la visualización del mapa, viajes rápidos y enviar a la mascota a que venda nuestros ítems.

El inventario de Torchlight III es detallado y para nada confuso

Hablando de la mascota, por supuesto que están de vuelta en este Torchlight III. Son aliados que nos ayudan a combatir contra los enemigos, y cada una de ellas nos proporcionará distintos bonus que podremos intercambiar a placer. También serán las encargadas de llevar los ítems que no necesitemos de vuelta al mercader para que se intercambien por oro. Al comienzo de la partida nos dejarán elegir entre una alpaca, un perro labrador y un búho; más adelante en nuestro viaje iremos consiguiendo distintas variantes de estas tres así como también nuevos y alocados animales, cada uno con su propia habilidad destacada.

Uno de los jefes finales de Torchlight III

Al iniciar una nueva partida nos permitirán elegir entre cuatro personajes: tirador de precisión, mago crepuscular, forjado y maestro maquinista. Aquí es donde encontramos el punto más destacable de Torchlight III: cada uno de los personajes se controla de manera diferente, contando cada uno de ellos con distintos poderes, habilidades y ataques.

Para aumentar incluso más la variedad de opciones, una vez hayamos escogido nuestro árbol de habilidades (hay dos distintos por cada personaje) se nos permitirá optar entre cinco reliquias que también harán las veces como un sub-árbol de habilidades, por lo que tendremos una enorme diversidad de builds a nuestra disposición y, si las matemáticas no nos fallan, habrá hasta cuarenta clases diferentes para escoger.

En Torchlight III también podremos recolectar materiales para personalizar nuestro fuerte

Como último detalle, los combates, si bien monótonos, son satisfactorios y aparecen con la frecuencia suficiente para que no resulten tediosos y aburridos pero que, al mismo tiempo, estén tan espaciados que tengamos la sensación de estar frente a un mapa tan enorme pero vacío de enemigos. Además, las peleas contra los jefes finales de cada zona son sumamente divertidas y resulta interesante encontrar el patrón de cada uno de ellos y derrotarlos utilizando diferentes estrategias mientras ajustamos nuestro timing.

La pantalla de selección de personaje de Torchlight III

Cuando el juego mismo es su mayor enemigo

Llegados a este punto podríais pensar que todas estas características, variabilidad de clases, combates y mascotas deberían darnos una jugabilidad cuanto menos abundante y surtida. Y aquí es donde radica el gran problema de Torchlight III: todo su contenido se puede resumir en una única tipología. Si bien hay diversas formas de afrontarlo, nos encontramos frente a una estructura muy lineal en las misiones(de hecho, la mayoría de ellas son del estilo “ir de punto A a punto B, y luego regresa a A”).

Los mapas, si bien son enormes, no nos dan incentivos para explorarlos en su totalidad ya que, por un lado, prácticamente no hay misiones secundarias por descubrir; y por otro, el looteo o recolección de ítems es muy escaso y no vale la pena.

Una de las mazmorras opcionales de Torchlight III

Tampoco ayuda mucho que la historia sea un ejemplo perfecto del uso práctico de la palabra “genérico” (si, otra vez este adjetivo, lo siento). Ésta transcurre un siglo después de los eventos de Torchlight II, y esta vez el imperio de Ember está a punto de caer y nos toca a nosotros ayudarlos. Descubrimos que existe una especie de portal hacia la otra dimensión mediante el cual están entrando los enemigos que quieren dominar al mundo, y realmente no hay mucho más que contar.

Quizá es más interesante el entorno en el que nos encontramos más que la trama en sí, ya que su ambientación está diseñada como una mezcla de fantasía clásica, al más puro estilo Diablo, con elementos de Steampunk del corte Bioshock Infinite.

El estilo Steampunk de Torchlight III

Lamentablemente, la jugabilidad se ve lastrada por los exasperantes bugs que encontraremos a lo largo de Torchlight III. No es que sean son muchos, pero son constantes y en ocasiones nos perjudican de sobremanera. Los más frecuentes son los tres que relato a continuación: en el primero, nuestra mascota desaparecerá por completo y hasta que no vayamos a la base, elijamos una mascota distinta y luego volvamos a seleccionar la original, no volverá a nuestro lado.

En el segundo, cuando pulsamos el botón de ataque simple (normalmente será la A del mando) mientras nos estamos moviendo, quedarán bloqueados durante un instante tanto el movimiento como el ataque, por lo cual estamos a merced de los enemigos sin posibilidad de hacer nada para cubrirnos. Por último, hay ocasiones donde hallaremos las famosas paredes invisibles que no nos dejarán avanzar a pesar de que claramente el personaje puede escabullirse por el lugar en cuestión.

Cuando la Switch se tornó en una PlayStation 4

Respecto al rendimiento del juego en sí, hay dos hechos bastante extraños asociados a la versión de Nintendo Switch de Torchlight III. Una de ellas es que el rendimiento en el modo portátil es superior al alcanzado en el dock (o sea, conectada a la TV). Generalmente esto es al revés, pero parece que en Echtra Games quisieron darle prioridad al modo portátil, puesto que es una propuesta ideal para jugar mientras estamos acostados o fuera del hogar.

La siguiente anormalidad es que, en ambas modalidades, la Switch se sobrecalienta en extremo, al punto de que escucharemos sonar de manera apreciable el ventilador de la consola y nuestras manos se calentarán en exceso. Esto habla de una muy pobre optimización para la híbrida de Nintendo.

En plena acción con la Tiradora de Precisión

Fuera de esto, el rendimiento, en líneas generales, es muy bueno. Muy pocas veces encontramos bajos en la tasa de imágenes por segundo a pesar de que, por lo general, hay más de 30 enemigos en pantalla y explosiones y magias por doquier. Los controles son correctos y la inclusión de funcionalidades táctiles asociadas a la Nintendo Switch hacen que la navegación por los menús y los inventarios sea muy sencilla y eficaz.

Quizá las escenas más lindas sean las pequeñas cutscenes de historia

A pesar de que haya resaltado tantos puntos negativos, no me gustaría dejaros una impresión errónea. Torchlight III es un título muy entretenido, y puede proporcionaros ingentes horas de diversión. Pero en algún momento nos cansaremos de él debido a que no hallamos grandes sorpresas ni será del todo atractivo el andar vagando por el enorme mapamundi.

No sería justo culpar a Echtra Games por esto: la naturaleza misma de los ARPG suele llevar a este estancamiento en el gameplay. Pero, sin ir más lejos, representantes recientes del género como Path of Exile o Children of Morta nos demostraron con creces que aún se puede innovar dentro del mismo y no caer siempre en territorio ya transitado. Y siendo Torchlight una franquicia con tanto renombre, el público espera una propuesta de acuerdo con su status.

Veredicto

Torchlight III es un título en donde sus problemas en el desarrollo se hacen notar de inmediato debido a la falta de enfoque. Cada una de sus propuestas se quedan a mitad de camino, estando la obra exenta de cualquier tipo de innovación. Tanto gráficos, arte, sonido, controles, jugabilidad y narrativa son correctos, pero sin nada que destaque respecto a otros ejemplos dentro del mismo género.

El rendimiento en Nintendo Switch es aceptable, aunque sufre de serios problemas de sobrecalentamiento que podrían llegar a dañar a nuestra consola. En resumen: una propuesta genérica y que no innova pero que agradará a los fans del género.

Duración: 17 h.
6.5

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

7.0/10

Sonido

7.0/10

Innovacion

4.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

8.0/10

Duración

7.0/10

Aspectos Positivos

  • La jugabilidad es entretenida, aunque eventualmente se estanca
  • Los jefes finales de cada fase son sumamente divertidos
  • Gran variedad de armas, hechizos y formas de customizar a nuestro personaje

Aspectos Negativos

  • Es un título muy genérico, sin nada notable que lo diferencie de otros del mismo género y que pasa desapercibido
  • Numerosos bugs, algunos de ellos profundamente molestos
  • El rendimiento en Switch es decente, pero el sobrecalentamiento que este juego ejerce sobre la consola es inaceptable

Los comentarios están cerrados.