Análisis de Wingspan. Un juego de cartas que te convertirá en un perfecto ornitólogo

Wingspan nos presenta la adaptación a videojuego de uno de los juegos de cartas mejor valorados de los últimos tiempos

Wingspan nos presenta la adaptación a videojuego de uno de los juegos de cartas mejor valorados de los últimos tiempos. Construye tu mazo de cartas y observa las peleas entre estos pájaros que prometen dar mucha guerra.

Si hay un pasatiempo interactivo capaz de mirar de tú a tú a los videojuegos en cuanto a ser fuente de disfrute para jóvenes y adultos sin duda ese es el de los juegos de mesa. Desde el atemporal parchís hasta propuestas más complejas como Carcassone o Talismán, este medio de entretenimiento es capaz de amenizar más de una tarde de tormenta, siempre y cuando no hayamos perdido la mitad de las piezas en el trastero, claro.

Tal vez para evitar ese tipo de contratiempos Monster Couch ha decidido que sería buena idea adaptar a formato digital el juego de tablero de 2019 Wingspan, distribuido en España por Maldito Games. Si estás interesado en saber qué tal ha ido la conversión, puedes probarlo en Steam desde el pasado 17 de septiembre o también, y solo si te apetece, acompañarme en esta review.

Competición emplumada

Wingspan es un título de cartas competitivo donde pueden combatir de 1 a 5 jugadores y que cuenta con la peculiaridad de tomar como base el campo de la ornitología. Para vencer al resto de jugadores tendremos que obtener la puntuación más alta al cabo de cuatro rondas de 8, 7, 6 y 5 turnos respectivamente. Fácil, ¿verdad? Pues sí… y no.

En Wingspan el vencedor de la partida se dilucida después de 4 rondas

La mecánica básica de Wingspan consiste en colocar las cartas de aves de nuestra mano, una por turno, en su hábitat correspondiente de los tres que incluye el “tablero”: bosque, pradera y humedal. Pero, para poder manejar a nuestros pájaros tendremos que contar con su tipo de comida especificado.

Si no disponemos de ella podemos gastar un turno en cogerla del comedero, aunque nada nos garantiza que de entrada esté disponible el tipo que necesitemos. Si no hay suerte podemos ir recogiendo la que haya hasta que se nos permita rellenar el comedero con nuevo tipo de comida, lo cual haremos con una tirada de dados, por lo que en este título el azar juega un papel clave.

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Podremos colocar hasta cinco pájaros en cada hábitat, aunque solo la disposición del primero no conllevará coste alguno. Para desplegar el resto necesitaremos pagar en huevos, los cuales se almacenan en las cartas que ya hayamos desplegado sobre la mesa tras gastar un turno. Por supuesto podremos guardar más o menos huevos en una carta dependiendo de su tipo.

Si no tenemos cartas que jugar siempre podemos robar una del mazo, empleando, eso sí, otro turno, y conseguir así nuevas aves o cartas especiales, las cuales nos darán más puntos en el recuento final siempre y cuando cumplamos los requisitos especificados al acabar la cuarta ronda.

Estas serían, a grandes rasgos, las acciones básicas que podemos realizar en Wingspan, aunque también hay otros elementos que deben tenerse en consideración como que cada carta incluye un efecto especial al activarse (lo que en términos de Wingspan significa colocar una nueva carta en su mismo hábitat) o al jugarse. Finalmente hay que considerar que cada acción se potencia a medida que colocamos más aves en su hábitat relacionado.

Cuantas más cartas coloquemos en un hábitat, más nos beneficiará realizar su acción relacionada

Por ejemplo, si no hemos colocado ninguna carta en la pradera, solo recibiremos un huevo por turno, pero si hemos dispuesto tres ganaremos dos. Esto aumenta sensiblemente la complejidad del sistema de juego y hará que necesitemos más de una partida para familiarizarnos con sus mecánicas.

Como hemos especificado previamente, una partida de Wingspan consta de cuatro rondas. Cada una de ellas tiene un objetivo específico el cual siempre es una variación de unos básicos consistentes en colocar el mayor número de aves en un hábitat concreto o reunir la mayor cantidad de huevos de aves que anidan en un tipo de nido determinado.

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Sin embargo, los ganadores de la partida no son aquellos que han vencido en cada una de las diferentes rondas, ya que para la puntuación final Wingspan tiene en consideración todas las estadísticas, desde el número de aves jugadas hasta su valor, pasando por la comida acumulada o las cartas especiales, entre otras.

Por tanto, podemos perfectamente ganar las cuatro rondas y perder la partida, quedándonos con la misma cara de tontos que la de los cazadores de Quidditch que, después de estar venciendo por 100 puntos de diferencia, ven como el buscador rival encuentra la snitch dorada.

Cumplir los requisitos de cada ronda no nos garantiza ser los vencedores en Wingspan

Un título que tiene lo que necesita

A pesar de que, por su propia concepción, Wingspan carece de muchos de los elementos que consideramos básicos de un videojuego, sí que incluye algunas características en las que merece la pena detenerse.

La primera es el bellísimo diseño de las aves las cuales están plasmadas con gran detalle, tanto que podría dar la errónea idea de que son imágenes digitalizadas. Los hábitats, a pesar de ser espacios casi completamente estáticos, también se muestran con gran detalle, representando paisajes naturales de manera que parecen pinturas dibujadas a mano. Además, entre los avatares que podemos elegir hay algunos realmente graciosos que sin duda harán las delicias de los más jóvenes (y de algún adulto con alma de niño).

En cuanto a su rendimiento, éste fue simplemente perfecto hasta el pasado 16 de octubre, fecha en que se liberó un parche que en teoría debería haber arreglado algunos bugs. Sorprendentemente esta actualización ha creado nuevos problemas con los textos de ayuda de la interfaz. Nada que entorpezca demasiado la experiencia de juego, pero esperemos que se lance pronto una nueva actualización que devuelva las aguas a su cauce.

Wingspan es un título artísticamente muy bello

La banda sonora cuenta con algunas piezas instrumentales muy relajantes de una calidad remarcable y acorde con la ambientación, aunque son bastante escasas. Los efectos durante la partida son puramente funcionales; eso sí, tanto la digitalización del trinar de los pájaros así como la de la voz de la narradora son de una muy alta calidad.

Ésta nos da interesante información sobre el ave correspondiente cada vez que jugamos una carta. Eso sí, para entenderla debemos tener fino el oído y contar con cierto nivel en la lengua de Shakespeare, pues nos hablará en perfecto inglés. Una pena ya que, debido a ello, el componente didáctico se ve algo devaluado, sobre todo para los peques.

Más vale pájaro en mano que hipogrifo volando

Wingspan tiene uno de sus principales problemas en su rejugabilidad. Esto es debido a que, a diferencia de otros títulos de cartas, no cuenta con un verdadero campeonato, ya sea contra la IA o frente a otros competidores, sino que solo ofrece partidas “amistosas”.

Respecto a esto es importante señalar que, si optamos por combatir online, será complicado encontrar una partida de más de tres rivales, ya sea en tiempo real (con turnos de 5 minutos) o asíncrona (de 24 horas). Además, si nos enfrentamos a competidores con mal perder estos pueden abandonar la partida libremente antes de que acabe sin que haya repercusiones.

En Wingspan es difícil encontrar partidas online con más de tres rivales

Wingspan ofrece algunas posibilidades de personalización para los diferentes encuentros tales como decidir el orden de los turnos o el modo de puntuación, pero no es nada que haga variar en demasía la experiencia propiamente dicha.

Al menos, mientras sigamos divirtiéndonos con su propuesta, siempre podemos ponernos el reto de desbloquear todas las cartas disponibles aprovechando que está la opción de deleitarnos observando libremente las que hayamos descubierto en la opción “aves” del menú principal.

No obstante, creo que este factor coleccionable (y en general todo el título) daría más juego con la organización de torneos y eventos online, aunque habida cuenta de que Wingspan parece ir dedicado al público más joven, dudo que eso pase.

Veredicto

Wingspan es un título que permite recrear en nuestros PC la experiencia de su juego de tablero homónima, evitando esta versión digital algunos de sus inconvenientes tales como, en estos momentos, la posibilidad de juntarte con amigos para echar una partida.

Si te adentras en esta propuesta, la disfrutarás e incluso puede ser recomendable si te atrae el mundo de la ornitología o como regalo para los peques de la casa. No obstante, como videojuego carece hoy en día, de elementos para mantener el interés a largo o incluso medio plazo.

Wingspan

Duración: Incalculable
5.5

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

5.0/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Aspectos Positivos

  • Su apartado artístico
  • Potencial valor educativo
  • Más barato que el juego de mesa en que se basa

Aspectos Negativos

  • Escasez de modos de juego
  • Ausencia de recursos jugables para mantener el interés
  • Escaso aprovechamiento de su vertiente competitiva