Análisis de Yakuza Like a Dragon. La vida es un RPG

Yakuza Like a Dragon

Hablar de Yakuza Like a Dragon equivale a hablar del crimen organizado. Una comunidad mafiosa, originada en Japón y con una antigüedad que se remonta hasta el siglo XVII.

El origen de la palabra no se conoce con exactitud, pero se dice que proviene de un juego de cartas llamado hanafuda, muy famoso entre los bakuto. Éstos eran marginados sociales de diversos orígenes que vivían fuera de la ley. A pesar de ello, durante la era Tokugawa, en ocasiones eran contratados por los gobiernos locales para jugar con los trabajadores y hacer que gastaran su salario a cambio de un porcentaje de las ganancias.

Con el tiempo los bakuto se organizaron en grupos y expandieron su área de acción a otro tipo de actividades, como la usura, sentando así parte de las bases de la yakuza moderna. Estas mafias, a día de hoy, han trascendido más allá del juego o las drogas, llevando sus crímenes a la corrupción bancaria y la política. En 2009, el último año del que se tiene registros, se calcula que tenía unos 88.000 miembros activos en Japón.

Yakuza Like a Dragon es sinónimo de crimen organizado y un digno sucesor de una de las mayores franquicias de SEGA

Yakuza Like a Dragon viene a continuar con esa relevancia de estas organizaciones en la historia de Japón. Toshihiro Nagoshi (creativo de SEGA) se propuso desarrollar una obra lúdica basada en el crimen organizado. Su experiencia como supervisor de Shenmue, junto al gran Yu Suzuki, fue vital para su aprendizaje como desarrollador y un deseo incontrolable de crear algo propio. De esta manera, en 2005 consiguió dar a luz el primer título de la franquicia Yakuza, en un esmerado empeño por crear un videojuego que mostrara la forma de vida de estos mafiosos nipones.

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Hasta la fecha la saga ha recibido 7 títulos numerados, además de un buen puñado de spin-off, alcanzando unas cifras de ventas superiores a los 7 millones de copias. Un número para nada desdeñable, teniendo en cuenta que muchas de esas entregas no llegaron a occidente en su momento.

En cualquier caso, SEGA ha convertido esta franquicia en una bandera que ondear con fuerza y, aunque no contemos con la presencia del señor Nagoshi, Ryu Ga Gotoku Studios se ha esforzado por mantener las señas de identidad de la saga Yakuza sin mácula en esta nueva entrega que vamos a tratar a continuación. Porque sí, hoy analizamos Yakuza Like a Dragon que ha sido lanzado para PlayStation 4 y 5, PC y Xbox One/Series.

Yakuza Like a Dragon: Los yakuza se organizan en familias que dan importancia al poder y el honor

De pez a dragón

Tal y como hemos comentado, Yakuza es una saga muy longeva que consta de 7 títulos numerados. A lo largo de las diferentes entregas se nos narran las desventuras de Kazuma Kiryu. Un culebrón que cuenta con grandes giros de guión, tramas complejas y personajes inolvidables que cumplieron las expectativas de sus fans juego tras juego.

El problema para un jugador occidental, especialmente en nuestro país, venía dado por los lanzamientos tardíos y el idioma en que nos llegaban (generalmente en inglés). Esto hacía que, aunque personalmente fuera consciente de la fama de la franquicia, ésta presentara ante mí una barrera invisible que no me atrevía a superar.

Yakuza Like a Dragon viene a ser un puente para que los neófitos en la franquicia nos atrevamos a dar el paso y conozcamos las bondades que nos ofrece la obra de Ryu Ga Gotoku Studios. Un proyecto con una historia que supone un punto y aparte, que poco o nada tiene que ver con sus antecesores. Pero este proyecto no es solo una invitación al forastero, sino que también constituye un compromiso de fidelidad a la franquicia y busca asimismo mantener el interés de los fans más tradicionales.

Yakuza Like a Dragon: La historia comienza en Kamurocho y se traslada a Ijincho

Yakuza Like a Dragon comienza contándonos la historia de Ichiban Kasuga, un joven de padres desconocidos criado por el dueño y las empleadas de un burdel en Kamurocho. Ya siendo adolescente, se dedica a dar palizas en el instituto y robar el dinero del almuerzo a otros alumnos, hasta que un día agrede al niño equivocado. Éste resulta ser un miembro perteneciente a una familia Yakuza la cual captura y tortura al joven Ichiban.

Por un lance del destino, logra salvar la vida gracias a Masumi Arakawa, jefe de la familia Arakawa perteneciente al clan Tojo. Desde entonces, nuestro protagonista jura lealtad a su señor y consagrará el resto su vida para servirle. De esta manera, Ichiban comienza su andadura en el hampa como un yakuza de poca monta que se dedica a las tareas más básicas e ingratas.

A pesar de una infancia tan dura, la personalidad de nuestro protagonista es la de un tipo bonachón, impulsivo, bastante crédulo, servicial, con cierto sentido de la justicia y un gran amante de los videojuegos (especialmente de la saga Dragon Quest, a la cual se la homenajea en repetidas ocasiones). En definitiva, todos los elementos necesarios para que al final acabe convertido en cabeza de turco, siendo condenado a 15 años de cárcel por un crimen que no cometió.

Yakuza Like a Dragon: Ichiban Kasuga es un exyakuza envuelto en una guerra

A partir de aquí, Yakuza Like a Dragon se desarrolla como un tornado decepciones, traiciones y venganzas en las que Ichiban se verá envuelto en medio de una guerra entre mafias en la ciudad de Ijincho (Yokohama) y al mismo tiempo intentará esclarecer qué es lo que ha pasado durante su condena y por qué le traicionaron.

A lo largo de todo este proceso conocerá a diversos personajes, cada uno de ellos con su propio pasado, que de alguna u otra manera acabarán uniéndose a nuestro protagonista en la lucha contra los Yakuza. Estos aliados son tan dispares como lo pueden ser un policía que se encuentra en las últimas, una camarera de un bar de alterne o un vagabundo con nada que perder.

El hilo narrativo de Yakuza Like a Dragon es muy pausado y se desarrolla lentamente a través de larguísimas cinemáticas que abarcan un total de 15 capítulos. A pesar de lo dramática que pueda sonar la descripción de estas primeras horas de la trama, Yakuza Like a Dragon se hace muy accesible gracias al característico humor japonés propio de un anime adolescente, el perfil de los personajes que iremos conociendo en el camino y las payasadas del propio Ichiban.

Yakuza Like a Dragon: En nuestro camino uniremos fuerzas con personajes de lo mas variopinto

La evolución en la involución

En lo relativo al apartado jugable, la franquicia de SEGA siempre se ha caracterizado por ser una aventura de acción, con ciertos elementos de mundo abierto y RPG. Aunque estos últimos fueran más circunstanciales, ya que la acción en tiempo real primaba sobre lo demás.

Yakuza ciertamente necesitaba un cambio, aunque eso supusiese dar un salto hacia atrás. Es debido a esto que la diferencia más relevante en su jugabilidad es el combate en sí mismo. Éste ha pasado de ser un machaca botones en tiempo real, típico en su género, a convertirse en un RPG por turnos propio de los clásicos de los 80 y 90. Por eso decimos que su evolución ha consistido en una involución, y no lo digo como algo negativo.

Así es amigos, imaginaos un Final Fantasy clásico o un Breath of Fire (manteniendo su sistema de batalla) pero con un salto técnico espectacular llevando su apartado gráfico a los tiempos modernos. Esto se traduce en que los combates, donde controlamos un máximo de 4 luchadores, se presentan con las famosas cortinillas de inicio y los personajes en pantalla esperan pacientemente a que les llegue el turno de actuar.

Yakuza Like a Dragon: Adiós al brawler, hola de nuevo combate por turnos

Dentro de la batalla en sí, podremos escoger entre las siguientes acciones: atacar, defendernos, usar objetos y realizar habilidades especiales. Lo interesante de los ataques es que en el caso de que encontremos un objeto cerca de un enemigo, como una señal de tráfico o una bicicleta, el ataque normal pasará a convertirse en uno con arma, en el que nuestro personaje usará o incluso pateará el objeto para infligir un gran daño. Y si conseguimos derribar al oponente, aprovecharemos esta ventaja para que el siguiente atacante pueda patear al rival en el suelo, reduciendo más aún su barra de salud.

Del mismo modo, hay que prestar atención a como están repartidos los rivales por el escenario. Si intentamos golpear a un individuo y en nuestro ataque nos damos de bruces con otro enemigo, este no solo nos cortará la embestida sino que también nos golpeará. Y si nos derriban, serán ellos los que aprovechen nuestra desventaja.

En este sentido, cuando llega el turno de atacar a los enemigos no nos quedaremos plantados aguantando estoicamente los golpes, sino que podemos intentar bloquearlos usando el botón de defensa en el momento justo, consiguiendo una guardia perfecta, reduciendo así el daño recibido y evitar efectos adversos como aturdimiento o sangrado.

Yakuza Like a Dragon: Controlamos hasta 4 personajes en combate

Los objetos que podemos usar son los típicos de recuperación, de estado, de batalla o crecimiento siendo útiles para recobrar vida o detener estados alterados. En cuantos a las habilidades especiales, las hay de varios tipos: de ataque, de recuperación y de apoyo. Su uso consume PM y requerirán de nosotros que pulsemos un botón determinado para causar más daño a nuestros rivales.

Lo gracioso de estas técnicas es el gran sentido del humor que derrochan. Por poner un ejemplo, Namba es uno de nuestros compañeros de fatigas y un sintecho; en sus ataques golpea a sus enemigos con un paraguas y una de sus técnicas consiste en lanzar migas de pan para que sean atacados por una bandada de palomas.

Las habilidades no se aprenden a través de un árbol de técnicas, el concepto es más antiguo aún. Aquí disponemos de los clásicos trabajos, los cuales se aprenderán en las oficinas de búsqueda de empleo. Habrá ciertos requisitos para desbloquear nuevos trabajos, como haber alcanzado determinado nivel y valores específicos en las estadísticas concretas de personalidad. De esta manera, la clase de héroe posee técnicas de ataque físico, el vagabundo equivaldría a un mago rojo, la clase estrella es una sanadora, etc.

Yakuza Like a Dragon: Si quieres trabajo acude a Hellow Work

Asociadas a estas habilidades tendremos la llamada de mercenarios para darnos soporte. Este concepto no es más que la clásica invocación de un monstruo para realizar un ataque poderoso. Pero, dado que Yakuza no se desarrolla en la edad media, en lugar de invocar monstruos estos son mercenarios de diversos tipos y ataques. La pega, para mi gusto, es que la primera invocación en una batalla es gratuita pero las siguientes tendrán un coste económico y no son precisamente baratas que digamos.

En lo relativo al equipamiento, como todo RPG, tendremos la posibilidad de usar diferentes armas, armaduras y accesorios que podremos conseguir en cajas fuertes dentro de las mazmorras o en las típicas tiendas de barrio. Por otro lado, también está la posibilidad de recolectar materiales y acudir una armera para construir o mejorar nuestro equipo. El problema a lo largo de mi partida es que todo es absurdamente caro y eso me ha supuesto algún que otro problema para el buen desarrollo de mis personajes.

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Eso sí, una de las ventajas de no estar en la edad media es que siempre llevaremos un móvil encima para llamar a un taxi y realizar viajes rápidos, hacernos fotos, entrar en la bandeja de mensajes para leer consejos o completar un libro del bestiario enemigo.

Otro apartado Yakuza Like a Dragon y que solemos ver en los RPG’s más modernos es el de poder desarrollar los rasgos de personalidad. Kasuga dispone de 6 apartados: Pasión, Confianza, Carisma, Amabilidad, Intelecto y Estilo. Éstos mejoran al completar tareas de maneras diferentes para hacer de Ichiban una gran persona, pero se me ha antojado un aspecto anecdótico o poco desarrollado.

Realmente es algo que haremos sin darnos cuenta y que no nos planteará situaciones extremas donde debamos de tomar una decisión vital, ni tendremos conversaciones que gracias a estos rasgos puedan desvelar información. Todo se reduce a desbloquear alguna característica o poder hablar con ciertas personas totalmente secundarias en cuanto a lo que es la trama de Yakuza Like a Dragon.

Yakuza Like a Dragon: Los menús son fáciles y muy intuitivos

Visitando Yokohama

Dejando las batallas a un lado, no tardaremos en abandonar la ciudad de Kamurocho para dirigirnos a Ijincho en Yokohama, donde se desarrollará gran parte de la historia. Aquí se produce la falsa sensación de estar en frente a un sandbox pero no es el caso; es decir, no nos encontramos en un título de mundo abierto. Nuestro mapa no deja de representar una ciudad pero ésta es lo suficientemente pequeña como para ir andando a todos lados.

Se despliega ante nosotros como una urbe en la que podemos ir a restaurantes donde comer y recuperar fuerzas, buscar tesoros, jugar en máquinas tragaperras o entrar a salones recreativos de SEGA y disfrutar de viejos clásicos como Virtua Fighter 2, Virtua Fighter 5 o Fantasy Zone. Y cuando digo jugar a estos clásicos lo hago en serio. Entraremos en una especie de emulador y disfrutaremos del juego completo.

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Por otro lado, en Yakuza Like a Dragon habrá más de 50 misiones secundarias en las que invertir nuestro tiempo y perdernos gracias a ellas por las calles de Yokohama. Algunas son típicas tareas del chico de los recados aunque plantean situaciones bastante divertidas.

Otras se engloban dentro de las llamadas “Part Time Hero” que consisten en misiones a media jornada donde trabajaremos de héroe local para ayudar a los civiles inocentes en apuros y que nos premian con grandes recompensas; las hay que nos reportarán beneficios económicos como es la de dirigir nuestra propia empresa. Sí, Yakuza Like a Dragon incorpora un simulador de negocios en su interior bastante complejo y profundo, que prácticamente es un juego en si mismo y muy importante para avanzar en un capitulo determinado.

Y a esto se le añaden más extras como una galería de videos, minijuegos multijugador, carreras de Karts, una partida nueva plus al terminar Yakuza Like a Dragon por primera vez y, obviamente, jugar a las tragaperras o recreativas arcade de SEGA sin tener por que entrar en la partida.

Yakuza Like a Dragon: Jugar a las maquinas recreativas de SEGA es una gozada

Un diamante sin pulir

El apartado gráfico de Yakuza Like A Dragon sigue explotando el motor Dragon Engine usado en entregas anteriores como Yakuza 6 y Yakuza Kiwami. Éste continúa haciendo gala de un buen potencial e incluso ha sido mejorado en pequeños detalles. Técnicamente la obra se mueve de manera muy fluida, no hay ralentizaciones ni tiempos de carga mientras caminamos por la ciudad, a excepción de algunos necesarios para hacer la transición a una mazmorra.

La urbe, así como los espacios interiores, están adornados al detalle; parece un entorno realmente vivo gracias a su variado y frecuente tráfico y calles con transeúntes haciendo compras o hablando por teléfono. Nunca tendremos la sensación, común en otros títulos, de que la ciudad queda de golpe extrañamente despoblada. Es cierto que esto también es gracias a que el mapa no es tan grande como otros sandbox, pero en Yakuza Like a Dragon eso es algo de agradecer.

Las animaciones pueden resultar poco fluidas cuando nos chocamos con alguien por la calle y en las cinemáticas los personajes son muy estáticos. En contrapunto, las animaciones faciales y el modelado de los personajes más relevantes son muy notables, aunque hay otros NPC que son prácticamente inexpresivos y que dan la sensación de que más que personas son robots. Pero estos pequeños fallos se diluyen ante el fantástico diseño artístico del que hace gala la obra o la destrucción del escenario en los combates.

Yakuza Like a Dragon: La ciudad nunca duerme y siempre hay un sitio donde estamos, un sitio donde estáis

La ciudad realmente exuda un aire oriental con callejones estrechos, tiendecitas de barrio con carteles llamativos de lolitas y cosplayers, restaurantes asiáticos, supermercados, etc. Y al caer la noche, este ambiente se acrecienta aún más con carteles y luces de neón de diversos colores. Aquí la iluminación juega un papel fantástico tanto en la ciudad como cuando ejecutamos habilidades especiales. Todo en general luce de maravilla en Yakuza Like a Dragon, aunque no se evite la presencia de algunas texturas de baja calidad, apariciones repentinas de elementos o ciertas inexpresividades corporales cuando hay tantas cinemáticas y conversaciones.

Respecto a su BSO, Yakuza Like a Dragon presenta una lista de melodías muy encaminadas a la música electrónica que suelen entrar bien en los combates, aunque hay muchas otras que no destacan demasiado e incluso diría que son poco inspiradas y repetitivas, tales como las de las mazmorras. Dicho lo cual, se amoldan perfectamente a lo que se nos está mostrando en pantalla. A todo esto hay que sumar ciertos efectos de sonido característicos de las consolas de 8 bits que dotan a la propuesta de un cariz nostálgico muy apreciado.

En cuanto al doblaje de Yakuza Like a Dragon, se nos deja escoger entre dos idiomas: inglés o japonés. Seguramente éste último sea el más adecuado para sumergirnos en el ambiente de Yakuza Like A Dragon pero personalmente no es un idioma que sea agradable para mi oído y, particularmente, me quedo con el anglosajón, el cual no está nada mal. La gran noticia es que Yakuza Like a Dragon no solo llega traducido al español sino que también está perfectamente localizado, dejándonos expresiones que siendo muy nuestras no desentonan para nada con la acción.

Yakuza Like a Dragon: Los espacios interiores están muy trabajados

Veredicto

Yakuza Like A Dragon viene a ser un punto de ruptura con sus antecesores, siendo un claro intento por cortejar a nuevos jugadores pero sin dejar de lado a los veteranos de la saga. La apuesta es arriesgada porque una invitación basada en un estilo de juego tan clásico cuando los jugadores de hoy día parecen buscar más tiroteos y acción que estrategia por turnos podría salirle el tiro por la culata fuera de Japón. Es probable que esta propuesta sea mejor recibida por el jugador de RPG de la vieja escuela, al que sin duda alguna le recomendaría esta obra, que por aquellos más jóvenes.

Por supuesto, tiene que gustarte la estética japonesa y todo lo que engloba los estereotipos y clichés del J-POP o el K-POP ya que su argumento, sin dejar de lado temáticas adultas (como la prostitución, el asesinato o la eutanasia) está desarrollado, en términos genéricos, en un tono más desenfadado y con un carácter telenovelesco, a través de largas conversaciones y cinemáticas donde los personajes llevan la actuación hasta el extremo interpretativo rozando o sobrepasando la sobreactuación. Tal vez no esté a la altura de la historia de Kazuma Kiryu, o quizá si, eso lo dejo a juicio de los fans de la franquicia, pero tampoco anda floja de giros de guión, traiciones y tramas ocultas.

Gráficamente la propuesta mantiene el tipo con orgullo aunque las animaciones y expresiones de los personajes a veces luzcan un poco de porcelana, viéndose demasiado artificiales e inexpresivas. Mientras tanto la banda sonora intenta cumplir su cometido consiguiendo dar el tipo en algunas ocasione.

Como RPG clásico, Yakuza Like a Dragon es bastante dinámico y aunque no viene a inventar o revolucionar el género, más bien todo lo contrario, parece ser un gran esfuerzo por representar un homenaje a los RPG’s clásicos de toda la vida. Es una buena respuesta a la pregunta de cómo sería trasladar un Wild Arms, un Suikuden, o cualquier otro congénere, al año 2020 y pasar de estar situado su contexto en la fantasía medieval a una más contemporánea. 

 

Yakuza Like a Dragon

+30h
8.1

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

7.5/10

Innovacion

8.0/10

Narrativa

8.5/10

Diversión

9.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • El argumento y sus personajes
  • El combate por turnos es dinámico
  • Gráficamente mantiene el tipo
  • Los minijuegos son muy divertidos

Aspectos Negativos

  • La barrera artificial en un capitulo determinado
  • Algunos personajes inexpresivos
  • La BSO cumple pero solo a veces
  • Eldinero puede suponer un problema