Análisis de Dragon Quest XI S (PC). Larga vida al RPG clásico

Dragon Quest XI llegará a Xbox Game Pass

Dragon Quest XI S es la versión definitiva de la undécima entrega de la saga de RPG de Square-Enix y que llega por fin a todas las plataformas actuales.

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Ya hace más de 20 años desde la salida del primer Dragon Quest, un videojuego de rol japonés, el cual pudimos catar por primera vez en Europa a través de la antigua NES y que de manera habitual ha tenido mayor presencia en las consolas de Nintendo, viviendo su máximo esplendor en la generación de Nintendo DS. Esto no quita que hayamos tenido un Dragon Quest (ya sea adaptación u original) en prácticamente cada videoconsola que ha salido al mercado. Su éxito en japón es tal que, además del aspecto jugable, goza de varios animes y mangas publicándose hoy en día.

El título que analizamos es una reedición de la entrega que salió el año pasado en Nintendo Switch, a su vez una adaptación, con mejoras, de la versión original de Dragon Quest XI. Ya no ha que esperar más, el juego de Square-Enix está ya disponible en Xbox One, PS4 y PC, siendo esta última la plataforma en la que basamos el análisis.

El héroe que nos salvará a todos

En Dragon Quest XI encarnamos a un personaje al cual podremos nombrar como queramos y que es la reencarnación de un antiguo salvador de los mundos, al menos, eso parece. El devenir de los acontecimientos no va a ser precisamente un camino de rosas para nuestro joven héroe, pero durante la partida comenzará una aventura en la cual descubrirá su propio destino y el de todos los carismáticos viajeros y personajes que nos acompañan y que iremos conociendo a lo largo de la trama.

Las cinemáticas están hechas con el motor gráfico del juego, pero ganan en detalle

Por si estabas preocupado, no es necesario jugar a ningún Dragon Quest anterior ya que ésta es una historia completamente independiente aunque sí que irán apareciendo enemigos y objetos típicos de la saga. El argumento de esta obra está claramente guionizado, y te irá llevando a donde la trama requiere en cada momento, sin una posibilidad real de descubrir nada por tí mismo. Sigue las directrices básicas propias de los RPG más clásicos lo cual, desde mi punto de vista, no ensombrece para nada el título. Dragon Quest XI S es un juego para disfrutar de las cosas bien hechas, aunque estas no sean nuevas.

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A nivel de trama no hay giros inesperados ni argumentos secundarios sobresalientes, en cambio tenemos una firme evolución de la historia aderezada por diálogos frescos que en muchos momentos son divertidos. El humor japonés que aplica Yuji Hori encaja a la perfección en el tono de la aventura. La narrativa sabe llevarte en todo momento para que no te aburras, pese a darte muchas largas con el desarrollo de la trama principal.

Según disfrutamos la aventura, parece como si estuviéramos viendo un anime.

Entrar en el mundo Dragon Quest XI nos garantiza un mínimo de 60 horas de juego, donde no estaremos solos prácticamente en ninguna ocasión, y donde pasaremos por diferentes ciudades y pueblos, cada uno con su propia historia. En cada uno de los nuevos puntos de nuestro viaje se nos abrirán una o varias líneas argumentales paralelas en las que podremos profundizar todo lo que queramos, pudiendo llenar más de 100 horas de aventura.

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Además, si en la versión original no teníamos demasiados argumentos para desviarnos hacia las tareas secundarias, uno de los principales reclamos de esta versión S, es la cantidad de misiones e historia nuevas que se han añadido relacionadas con cada uno de los protagonistas del título.

El sabor de lo clásico

Aunque está sobrado de contenido, no todo lo que ofrece es tan destacable. Todo aquello que nos enamora relacionado con su sabor a añejo y a rol clásico, también puede llegar a aburrirnos gracias a las numerosas misiones de recadero y farmeo sin control.

Dragon Quest XI S es un RPG clásico: no os dejéis engañar por su aspecto aparente de mundo abierto. En el fondo no recorreremos más que un conjunto de inteligentes pasillos adornados por coloridos paisajes. El manejo del inventario, la mejora del personaje y el gasto de puntos en nuevos niveles de habilidad siguen sistemas tan tradicionales como efectivos.

Cada personaje tiene sus estadísticas, y como buen RPG, no faltarán los números en pantalla

Entre ciudades pasaremos a través de bosques, desiertos, praderas y mazmorras, sobre todo, muchas mazmorras. Éstas están llenas de enemigos que nos otorgan puntos de experiencia para nuestro equipo tras cada batalla ganada. Gracias a ello iremos subiendo de nivel cada uno de los personajes, lo que nos permite gastar puntos de habilidad en mejorar las diferentes magias y técnicas de cada protagonista.

Con estas habilidades especiales podremos dotar de un rol diferente a cada miembro del equipo, y montar un grupo equilibrado hará más fácil el progreso, contando con diferentes perfiles como un personaje especializado en curación, otro que propine golpes múltiples, etc.

También tendremos la opción de equipar a nuestros personajes con objetos o piezas de armadura encontrados ya sea en cofres o bien obtenidos tras la inspección del cadáver del enemigo caído. La búsqueda de dicho equipamiento no funciona tan bien como el típico farmeo para subir experiencia. Esto puede ser resultado de que no hay ninguna motivación para buscar el mejor equipo para recorrer la aventura, de modo que es suficiente con ir cambiando de arma según la vas encontrando o incluso comprar las mejores en las tiendas de las ciudades.

También podremos craftear nuevo equipamiento en una forja portátil y a través de un curioso minijuego, que además de ser un añadido divertido, es útil, ya que casi siempre consigue mejorar nuestro propio equipamiento, al menos en un par de cifras.

Es solo un pequeño juego de azar, pero este tipo de detalles dinamizan la aventura

Y, aviso, este no es el único minijuego que aparecerá a lo largo de la aventura, pero prefiero que lo descubráis por vosotros mismos, ya que la primera experiencia con ellos es parte de la gracia.

Combate por turnos de la vieja escuela

Uno de los apartados más tradicionales, pero al mismo tiempo más débiles de Dragon Quest, son los combates. No hay nada nuevo en esta mecánica. Te enfrentarás a tus enemigos en un combate por turnos donde solo puedes dirigir directamente a tu personaje, aunque se nos permite seleccionar el tipo de táctica a seguir por tus compañeros (defensiva, agresiva, etc.)

Sí que es cierto que una de las opciones de configuración te permite mover a tu personaje libremente durante las batallas, pero el impacto real de esto mismo es nulo, meramente estético, así que lo más práctico será optar por el estilo estático clásico. El modo en el que transcurren las batalles es realmente básico, pero el adorno de los detalles gráficos, las animaciones de los personajes propios y rivales, y la aparición de cierto nivel de dificultad cuando estamos ante un jefe final logran completar la experiencia.

Es una pena que estos momentos de combate épicos y desafiantes sean muy puntuales, ya que la mayoría del título no presenta ninguna dificultad, es más, te animo a que selecciones la modalidad con los enemigos superfuertes a través del nuevo menú de esta edición definitiva, el modo Draconiano. Aun así, no es necesario el farmeo para subir de nivel, de hecho, te recomiendo que no lo hagas, ya que llegarás a los enemigos finales con un poder mucho más ajustado a lo que tenía pensado el desarrollador.

Toda la magia de Akira Toriyama

Una de las mecánicas curiosas de este Dragon Quest XI S es que se nos permite intercambiar nuestro modo de ver la aventura entre una visión 3D actualizada, y el clásico 2D de vista asimétrica que tantos años de gloria ha dado a este género.

Lo cierto es que me esperaba algún tipo de intercambio entre vistas más fluido, pero no es así. Para poder llevar a cabo este cambio de apariencia visual necesitas acceder a unos puntos de guardado con forma de esculturas religiosas o a ir directamente a las propias iglesias para realizar dicho cambio. Al final lo normal será decidirnos por uno u otro para toda la partida aunque recomiendo la visión actualizada para disfrutar realmente de uno de los puntos más fuertes del título, que es su apartado gráfico.

En Dragon Quest XI S hay muchísimos enemigos de diseños diferentes, pero todos con la misma firma estética

Más allá de este hecho curioso, el juego es un auténtico espectáculo visual, tanto es así, que, si eres fan de los diseños de Akira Toriyama, el apartado artístico de Dragon Quest XI es suficiente excusa para seguir jugando horas y horas.

Aunque ciertos personajes principales pueden parecer estereotipados en una primera impresión, el carisma profundo de cada uno de ellos, con sus expresiones y animaciones te enamorarán. Los entornos, aunque un poco más monótonos, son siempre coloridos y están bien dibujados, con un detalle gráfico magnifico en su versión de PC. Realmente es un ejemplo puntero de lo que debe ser el estilo anime en un videojuego; es cierto que en el futuro se le puede dotar de más variedad y apertura, pero es difícil mejorar la apariencia general de este Dragon Quest XI S.

En Dragon Quest XI S, solo algunas armaduras tienen el añadido especial de cambiar la estética del personaje

Poco esfuerzo en la BSO, localización espectacular

En cuanto al apartado musical, Dragon Quest XI S tiene un primer par de horas prometedoras con grandes melodías asociadas a las cinemáticas y unas partituras orquestadas a la perfección para acompañarte en tus primeras cabalgadas o los encuentros en mazmorras. Sin embargo, con el paso de las horas, la variedad de la BSO es excesivamente pequeña, incluso ridícula si la comparamos con el nivel de detalle del apartado visual.

En esta versión definitiva tenemos solución a la polémica de la BSO del lanzamiento original, pudiendo elegir entre la versión sintetizada o el audio procedente de una orquestación completa, siendo este último una autentica delicia, por eso escuece aún más la poca variedad en la misma. No entiendo realmente cómo se ha podido dejar tan de mano este apartado en Dragon Quest XI S. Cuando las horas de juego se te echan encima y la música es la misma todo el rato, al menos a mí, se me ha ido la mano hacia la disminución de volumen.

En la mayoría de los casos se pasa por alto en los análisis de un videojuego la parte en la que los desarrolladores piensan en como funcionarán sus diálogos en otro idioma. Pues en este caso, no solo tenemos la opción de escuchar las voces en inglés y japonés, sino que la adaptación de los textos al español va más allá de un repaso por el traductor. Los chistes siguen funcionando gracias a su adaptación, al igual que la representación de los acentos según la región donde nos encontremos en Dragon Quest XI S.

La traducción de Dragon Quest XI S no tiene ni un solo error pese a la cantidad de horas de diálogo.

Veredicto

Dragon Quest XI S es gran exponente de lo tradicional y al mismo tiempo, está envuelto en un apartado artístico sobresaliente y actualizado que puede ser una razón por sí misma para disfrutarlo. La versión definitiva de este ya clásico de los RPG es el cierre perfecto para la generación y una propuesta que no te puede decepcionar si buscas un título de rol de corte clásico, siendo de lo mejor que ha llegado últimamente a Europa en el género. Si no te atreviste en su momento, no sé a qué estas esperando.

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Dragon Quest XI S Ecos de un pasado perdido

Duración: 60 h.
9

Jugabilidad

8.0/10

Gráficos

9.0/10

Sonido

6.0/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

9.0/10

Diversión

9.0/10

Duración

9.0/10

Aspectos Positivos

  • Narrativa extensa, original y divertida
  • Ambientación y apartado gráfico espectacular
  • Minijuegos y combates finales desafiantes y entretenidos

Aspectos Negativos

  • El sistema de combate es demasiado simple
  • No hay un impacto real en la búsqueda de mejor equipamiento