Análisis de Smash Ball (PC). Acero Puro y una pelota

Análisis de Smash Ball. Acero Puro y una pelota

Análisis de Smash Ball. Acero Puro y una pelota

En 2011 llegaba a las pantallas de nuestros cines Acero Puro, una cinta de ciencia ficción protagonizada por Hugh Jackman, quien interpretaba a un exboxeador que junto a su hijo se metía en el mundo de las peleas protagonizadas por robots. Un producto altamente recomendable por si alguien no ha tenido la oportunidad de ver dicho film, alguno se preguntará

¿Por qué hago esta referencia? La razón es debida a que la mezcla de esa película y los juegos de disco en mesa (Air Hockey) que solíamos encontrar en los recreativos, dan como resultado el proyecto realizado por VRGEN con la colaboración de Ontario Creates.

El estudio independiente VRGEN parece estar empeñado en construir su peculiar universo protagonizado por androides, habiendo ya lanzado para PC, Mech League Boxing (2018), una entrega donde las máquinas protagonizaban combates de boxeo y el shooter Mech League Hunting (2019), dos lanzamientos pensados para las VR. En esta ocasión VRGEN se olvida de la realidad virtual para enfrentar a las máquinas en una pista, con un balón de por medio.

En Smash Ball nos enfrentaremos a otros robots

En este título nos ponemos en la piel, o más bien bajo el chasis de los robots que utilizaremos para disputar los partidos 2vs2 por relevos de Smash Ball. Para ganar estos encuentros podremos optar por dos vías, una será tener más puntos que el rival antes de que finalice el tiempo, y el otro camino será dañarles hasta incluso destruirles.

Mientras jugaba mi primera partida a Smash Ball, he recordado que tenía el Delorian aparcado en el garaje y por ello no he podido evitar regresar a finales de los noventa

Para infligir daño a nuestros oponentes recurriremos a las fuentes de electricidad que nuestros rivales tienen colocadas en los laterales, al fondo de su campo, que se activarán cada vez que las golpeemos con el balón. Otro modo de destruir a nuestros adversarios, será recurrir a los Power-Ups que podremos desbloquear con el dinero del juego y que nos permitirán, tras rellenar el icono de nuestro poder, lanzar misiles, ácido, tornados o mis favoritos, las minas, entre otros.

No hay mayor placer que ver volar a nuestro adversario por los aires

Tras cada partido seremos recompensados con más monedas, que nos servirán para adquirir nuevas armas, o nuevas piezas para construir el armazón de nuestros robots como brazos, piernas, ruedas, alas o propulsores que no solo servirán para cambiar el aspecto de nuestras máquinas sino también para mejorar los parámetros de nuestros guerreros de metal, algo que sin duda nos será útil para seguir cosechando victorias, torneo tras torneo.

Un arcade artesanal

Los controles de este título son accesibles para el público en general, con un botón para golpear el balón, otro para realizar saltos y otro para propulsarnos. Contando también el botón que nos permite activar nuestro ataque especial. Esta sencillez me hace pensar lo bien que le sentaría a este título un mando arcade.

Y es que, Mientras jugaba mi primera partida a Smash Ball, he recordado que tenía el Delorian aparcado en el garaje y por ello no he podido evitar regresar a finales de los noventa, donde cuenta la leyenda que los salones recreativos eran lugares de encuentro y llenos de gente.

Para dañar a nuestros rivales podremos elegir entre diferentes Power-Ups

Ahí me he visto a mí mismo, sin entradas y con bastantes kilos menos, viendo cómo otros jugadores se dejaban los cuartos con juegos recurrentes como Time Crisis, Crazy Taxi o Virtua Fighter. En medio de esos juegazos, había una pantalla apagada con un cartel que ponía: FUERA DE SERVICIO. Sin duda esa máquina recreativa hubiera sido idónea para albergar Smash Ball.

Tras regresar de mi viaje me he dado cuenta de los dos principales problemas de este título: El primero es que estamos en 2020 y el segundo es la escasa curva de dificultad con la que cuenta Smash Ball, y es que uno tiene la sensación de que, con una simple moneda de cien pesetas de la época, hubiera cubierto la tarde en el salón recreativo de turno.

Desde el taller armaremos con nuevas piezas a nuestros robots

Es más, estoy seguro, que sin recurrir a la opción para mejorar mi robot, hubiera superado la campaña sin problemas ya que la mejora de las estadísticas de cada nueva pieza que coloquemos sobre el esqueleto de metal de nuestras máquinas, no se ve reflejada en la acción de nuestros personajes, dejándome con la sensación de que este elemento, es más un recurso estético que práctico. Tal vez esta opción de personalización sea algo más útil en el multijugador en línea y local.

Un Déjà vu artístico

Teniendo en consideración los limitados recursos con los que cuenta un estudio independiente, encontramos un apartado gráfico y sonoro correcto, si la intención es recrear la sensación de volver a aquellas recreativas de antaño. El principal inconveniente lo encontramos en el apartado artístico donde en un primer contacto nos hallaremos ante una propuesta atractiva, tanto en la música o el diseño de los primeros personajes, como en el primer escenario en donde disputaremos nuestro primer partido.

Smash Ball nos llevará de vuelta a los arcades de los 90

Pronto nos daremos cuenta de que todos estos elementos se repetirán una y otra vez, tanto las animaciones, como escenarios escasos y demasiado similares entre ellos, o el mismo hilo musical que escucharemos moviéndonos en el menú y en los partidos que disputaremos, aunque también hay que recalcar positivamente en este apartado los efectos sonoros que ayudan a recrear esa atmósfera arcade que tan bien le sienta al título. Por otro lado, encontramos un diseño simplón en nuestros adversarios, cambiando solo algunos elementos como el color o algunas piezas de la armadura.

Cuando uno juega un arcade y supera a un rival, espera encontrarse en la siguiente fase un enemigo más imponente que el anterior, que inspire algo de temor o incertidumbre. En Smash Ball tenemos una total ausencia de ello, dejándonos atrapados en un Déjà vu que nos hace creer que estamos jugando la misma fase una y otra vez. Ello nos causa una sensación de ausencia de progresión que puede provocar que abandonemos este título a las primeras de cambio.

Podemos cansarnos de ganar y ver siempre la misma animación celebrando nuestras victorias

Veredicto

La original mezcla que VRgen nos ofrece, está cargada de buenas intenciones. Como he recalcado anteriormente, se deben tener en cuenta los escasos recursos con los que puede contar un estudio independiente y en este sentido la armadura de la máquina cumple, pero el cableado dentro de este título necesita algo más de ingeniería. Los elementos están, pero no se han utilizado y seguro que con algo más de ambición el resultado hubiera sido mucho más satisfactorio.

En esta ocasión, a diferencia de sus dos títulos anteriores, VRgen ha renunciado a la experiencia que ofrece la realidad virtual, tal vez en un futuro se atrevan a ofrecer un modo VR, corrigiendo los fallos ya mencionados de esta entrega, algo que no sería descabellado ya que estamos ante una muy buena idea, no mal ejecutada del todo, pero que podría haber dado mucho más de sí.

Smash Ball

Duración: 2h
5.4

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

6.0/10

Sonido

6.0/10

Innovacion

6.0/10

Narrativa

5.0/10

Diversión

5.0/10

Duración

4.0/10

Aspectos Positivos

  • Una mezcla original que da como resultado este título
  • Un regreso a los arcades de antaño con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva

Aspectos Negativos

  • Escasa curva de dificultad
  • Repetitivo