Análisis Voice of Cards: The Isle Dragon Roars (PS4). Yoko Taro muestra sus cartas en este JRPG clásico que cae en fallos del género

Análisis Voice of Cards: The Isle Dragon Roars

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars es la última propuesta de Yoko Taro, padre de la saga Nier. De la mano de Square Enix, nos encontramos un JRPG clásico disponible en PS4, Switch y Steam en el que toda la acción se produce a través de cartas, desde la navegación por el mapa a los combates por turnos.

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Voice of Cards: The Isle Dragon Roars nos introduce en un mundo de magia y fantasía en el que los hechizos y las medicinas mágicas lo inundan todo. Square Enix nos regala un JRPG para los más amantes del género en el que su autor, Yoko Taro, ha querido mostrar su afición y cariño por este tipo de juegos, y que ha llevado al extremo repitiendo incluso los fallos que alejaban a ciertos jugadores de él.

La Isla Fatua y su historia

El juego tiene un comienzo que no nos esperamos por todo el aspecto clásico que rezuma Voice of Cards: The Isle Dragon Roars. La reina Vainilla, soberana de Reino, ha convocado a los héroes del territorio en su palacio para encomendarles una misión: acabar con un dragón que está causando estragos entre sus habitantes. Son varios los que acuden a la llamada pero sólo tres a los que oficialmente se les hace el encargo. Estos héroes son miembros de la llamada Orden Blanca.

Nieves, Blanc y Cándido pertenecen a esta orden, cuya misión es cuidar de los habitantes de la isla a través de la creación de pociones y ungüentos mágicos. También son hechizeros y unos magníficos guerreros, los candidatos perfectos para la misión. Cuando ya nos estamos preparando para tomar el control de tan honorables personajes, de hecho lo hacemos durante la demo que está disponible, el juego da un giro y nos presenta a un chico joven, blandengue y descarado junto con un monstruo llamado Zafir.

Voice of Cards. Tendemos que formar nuestro equipo de héroes

Ese joven, al que nosotros pondremos nombre como en los clásicos del género, y su inseparable mascota será al que acompañemos durante la aventura para acabar con el dragón. Los miembros de la Orden Blanca se convierten en algo así como los antagonistas de nuestra historia e iremos siguiendo sus pasos durante todo el mapa para dar caza al dragón.

Tras esta sorpresa inicial, la historia se desarrollará a través de los diálogos con las cartas-personaje que nos encontraremos fundamentalmente en las aldeas en las que vamos parando. Una narrativa de corte clásico que ya conocemos de decenas de juegos JRPG, que en este caso se desarrolla con diálogos que tienen un toque quizá más irónico que la media.

A pesar de que nos van a dar en ocasiones distintas opciones en estos diálogos, la historia sigue una línea clara de la que no podemos salirnos, por lo que sólo servirán para ampliar la información o para jugar un poco con el humor característico del juego.

Voice of Cards. Los diálogos tendrán un toque divertido e irónico

El héroe no estará solo en Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, porque nos iremos encontrando otros personajes que se unirán a nuestro grupo por distintas circunstancias, cada uno con habilidades y características diferentes.

Dame una baraja y te crearé un mundo

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars desprende cariño en su jugabilidad por todos lados. Se nota que Yoko Taro ha querido hacer un proyecto más sencillo y mucho menos arriesgado, pero en el que destaca su amor por los videojuegos clásicos y los juegos de mesa de rol.

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La estructura por capítulos del juego nos va a exigir casi siempre dar los mismos pasos. Tendremos que ir de una aldea a otra, siguiendo un claro objetivo y atravesando un campo abierto lleno de encuentros con monstruos. Hasta aquí he descrito el 99% de los JRPG, la particularidad de los desplazamientos aquí es que el mundo está dispuesto como si de un tablero de juego de mesa se tratara. Las casillas por las que nos movemos son cartas que están boca abajo y, conforme nos acercamos a ellas, estas se dan la vuelta. 

Voice of Cards. Los desplazamientos por el escenario

Este sistema crea situaciones interesantes y reta al jugador a descubrir todo el mundo a su alrededor, siendo siempre tableros asequibles en cuanto a tamaño, para descubrir tesoros, secretos y eventos aleatorios escondidos. Como decimos, un homenaje a las sagas más clásicas como pueden ser Dragon Quest.

Los combates por turnos no se alejan de los cánones del género. Tendremos una serie de técnicas por personaje, hasta cuatro, que podremos usar siempre que tengamos las gemas necesarias para ellos, que hacen el papel de maná de la partida. Ganaremos una gema por cada turno de personaje y según estos vayan subiendo de nivel, irán adquiriendo técnicas más poderosas y habilidades.

Voice of Cards. En las aldeas conoceremos personajes y visitaremos tiendas

Su aspecto más innovador reside en la forma de aplicar las alteraciones. Podremos atacar o ser atacados con parálisis, congelación o veneno por poner algunos ejemplo, pero estas sólo tendrán efecto si sacamos un determinado número en un dado, que puede ser ‘saca un cuatro o más’. Aquí se crean situaciones en la que el puro azar puede hacer que tus ataques no sean tan efectivos o que nos libremos de recibir más daño. ¿Puede el azar provocar que perdamos un enfrentamiento? Este es uno de los puntos clave del juego.

El mayor fallo que comete Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, en mi opinión, es que en ningún momento encuentra el equilibrio en el combate para que, a la vez que avanzas en la historia, suponga un reto para el jugador. Los personajes están bien, los enemigos son aprovechables y hay más o menos variedad, las técnicas suficientes, pero…. si nos vamos paseando combate tras combate sin que el juego nos exija tener que combinar técnicas o cambiar nuestro equipo de personajes para derrotar a un tipo de enemigo, sólo hay una palabra para describir la mayoría de combates: aburrimiento.

Voice of Cards. Tendremos distintas técnicas para cada personaje

Es un pecado que arrastraron en su día todos los JRPG, que para subir el nivel de nuestros personajes te hacían repetir combates y combates iguales y sencillos con encuentros aleatorios e ineludibles alrededor de todo el mapa. Y en este juego esos enfrentamientos suponen más de la mitad del tiempo que vamos a pasar delante de la pantalla. Muchas veces queremos avanzar en la historia, llegar a la siguiente aldea porque nos ha creado un interés en los acontecimientos, pero el simple hecho de tener que combatir 10 o 15 veces contra los mismos enemigos en campo abierto te quita las ganas.

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Sólo en el capítulo final el juego pega un subidón de nivel, hasta el punto de sentirse desmedido e injusto. Te has tirado todo el viaje sin pasar apuros para que llegado a un punto te encuentres a enemigos ridículamente fuertes. La curva de dificultad me ha parecido que está muy mal conseguida.

Voice of Cards. El diseño de las cartas es precioso

En las aldeas tendremos varias actividades que hacer, a parte de charlar con sus habitantes. Podremos ir a la posada a descansar, a la botica a comprar medicinas, a la tienda y a la armería para mejorar nuestro equipo. Además, en Voice of Cards nos encontraremos en cada aldea una sala de juegos en la que podemos competir en un juego de cartas que comienza siendo un sencillo juego de crear parejas y tríos, y que se irá complicando con reglas más complejas. Esta sala de juegos es totalmente opcional y no influye para nada en la historia.

Un mundo ilustrado de manera magistral

Tras saber a qué te vas a enfrentar en Voice of Cards: The Isle Dragon Roars en lo jugable, tengo que decir que el modo en el que está presentado el juego es un envoltorio precioso para atraer a jugadores que no se habían acercado nunca al género. A poco que te gusten los juegos de mesa de cartas, quedarás fascinado por las ilustraciones de personajes de Kimihiko Fujisaka (Nier, Fire Emblem, Drakengard…) y la forma de presentar los escenarios y los menús.

Nos va a apetecer hablar con cada uno de los personajes de las distintas aldeas sólo para ver las nuevas ilustraciones, como los exageradamente musculosos personajes de la aldea pesquera. Y el modo en que están representados a través de cartas los distintos elementos naturales como el césped, las montañas o la lava conforman una baraja que nos gustaría tener físicamente en casa para jugar con amigos.

Voice of Cards. Nos encontraremos personajes muy pintorescos

Las melodías que nos acompañan en el viaje son pegadizas y no crean la sensación de martilleo constante, sino que relajan a la vez que dan el ambiente ideal a la aventura. Pero en el apartado sonoro hay que dar especial importancia al narrador, que hace el papel de master de un partida de rol y va comentando cada una de nuestras acciones.

En la versión en inglés esta voz es la del actor Todd Haberkorn y no ha podido ser más acertada, te mete de lleno en la partida como un buen máster y hace comentarios de lo más acertados. Muchas veces su narración es lo que nos empuja a querer saber más de la historia de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars.

Una pena que no se hayan animado a doblar el juego al español con un narrador de calidad, porque con eso hubiera ganado el juego varios puntos en los países de habla hispana. Es una producción pequeña y es comprensible que sólo hayan doblado al inglés y al japonés, teniéndonos que conformar aquí sólo con los subtítulos en nuestro idioma.

Voice of Cards. Nos moveremos por distintos parajes, como volcanes

Veredicto

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars es un juego precioso en lo artístico y clásico hasta el extremo en lo jugable. Su historia es interesante, saliéndose en ocasiones de los estereotipos del grupo de héroes que van a matar a la personificación del mal y dándonos la perspectiva de que las cosas no son del todo o blanco o negro. 

Una pena que Voice of Cards caiga en los errores de los JRPG más clásicos, con enfrentamientos repetitivos y aburridos de los que no es posible escapar, sólo utilizando un objeto determinado. El equilibrio en los combates está roto durante todo el juego, careciendo de reto para el jugador durante toda la aventura y subiendo de manera desmedida en el capítulo final.

Su duración, entre 9 y 10 horas lo hace disfrutable pese a tener sus fallos, y vamos a querer saber el misterio que se esconde tras la isla Fatua y sus habitantes. Un obligatorio para los amantes del JRPG y una buena entrada para los que no se acerquen mucho al género, por su duración y por lo original de su planteamiento estético.

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Voice of Cards: The Isle Dragon Roars

Duración: 9-10 h
7

Jugabilidad

6.0/10

Gráficos

8.0/10

Sonido

9.0/10

Innovación

6.0/10

Narrativa

8.0/10

Diversión

7.0/10

Duración

8.0/10

Aspectos Positivos

  • Toda la estética que rodea al juego.
  • El narrador es muy bueno, nos hace creer que estamos en una verdadera partida de rol.
  • La historia tiene varios giros interesantes.

Aspectos Negativos

  • La repetición de combates facilones sólo para subir el nivel de nuestros personajes.
  • El equilibrio en la dificultad es inexistente.