Blue Dragon, un RPG que mereció más éxito del que alcanzó

Recuperamos Blue Dragon, un RPG exclusivo de Xbox y que pese a tenerlo todo para triunfar, no lo hizo. Descubre su historia en este reportaje

Blue Dragon

Tras la fusión con la que fue su rival directa durante años, Enix, formando Square Enix, Sakaguchi se retiró de Square en 2003. Según él, no se sentía cómodo en la compañía y esto le llevó a buscar su propio camino fundando Mistwalker en 2004, contando con ayuda financiera de Microsoft Games Studios.​ Sakaguchi asumió el rol de presidente en el nuevo estudio, y Kensuke Tanaka, creador del sistema PlayOnline, el de vicepresidente.

También se unieron al proyecto Yoshitaka Amano (diseñador de personajes de Final Fantasy), Nobuo Uematsu (compositor de Final Fantasy) y Takehiko Inoue, por entonces un popular artista manga. Mistwalker empezó a trabajar con Microsoft Game Studios para producir dos juegos RPG para Xbox 360. Además de los títulos que estaba desarrollando para Microsoft, Sakaguchi también desarrolló The Last Story para Wii y ASH: Archaic Sealed Heat para Nintendo DS.

Un caballo de troya para conquistar el mercado japonés

Los juegos de MistsWalker para Xbox 360 fueron Lost Oddyssey y Blue Dragon. En Blue Dragon contarían con la colaboración de Akira Toriyama para el diseño de los personajes. Estos títulos eran parte de la estrategia de Microsoft para poder introducir Xbox 360 en tierras niponas de manera más contundente.

En Blue Dragon se aprecia la mano de Toriyama a cada instante

Blue Dragon no vería la luz hasta agosto del 2007 pero, antes de que el videojuego fuera lanzado, una versión animada fue anunciada en 2006 y emitida en abril de 2007 en el canal japonés TV Tokio. Esta adaptación de anime, dirigida por Yukihiro Matsushita, animada por los Studio Pierrot y coproducida por SKY Perfect Wellthink y TV Tokyo, cuenta con 102 episodios divididos en 2 temporadas. Es más, hubo una segunda serie en Japón durante el 2008, llamada Blue Dragon The Seven Sky Dragons.

Finalmente, Blue Dragon fue lanzado al mercado, y a pesar de ser un gran RPG que se convirtió en el titulo más vendido de Xbox 360 en Japón con más de 200 mil copias, las ventas fueron más bajas de lo esperadas y no consiguieron que la plataforma de Microsoft irrumpiera con fuerza en el país del sol naciente.

Un buen grupo de compañeros para afrontar una aventura colosal

La historia comienza en la pequeña aldea de Talta, un pueblecito tranquilo que durante los últimos 10 años ha sido testigo de cómo el cielo se ha oscurecido por unas nubes púrpuras.  A su vez reciben, de forma anual, la visita de un monstruo terrestre llamado Terraburón, una criatura que se desplaza bajo tierra destruyendo todo a su paso. Nuestros protagonistas, Shu, Yiro y Kluke (3 jóvenes amigos) tratan de atraparlo, sin éxito siendo finalmente capturados por la bestia lo cual los lleva a conocer a Nené, el antagonista de la historia.

Una fuerza misteriosa les rescata y les ofrece unas esferas de luz, gracias a las que obtienen el poder de invocar a unas sombras azules, que representan un ser animal o mitológico, y que les confiere una fuerza fuera de lo común. Blue Dragon cuenta con un buen número de protagonistas. El principal es Shu, un chico de 16 años, quien vive con su abuelo en el pequeño pueblo de Talta. Es apasionado, alegre y siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo.

También contamos con Kluke, una chica de 16 años amable y madura, amiga de Shu y Yiro, en los que confía plenamente. Sus padres murieron en un ataque del Terraburón. Completan el conjunto de protagonistas “buenos” Yiro, Marumaro y Zola. El elenco de personajes no estaría completo sin nuestro enemigo Nene, que recorre el mundo causando destrucción y desesperación desde su fortaleza aérea, rodeado de nubes de color púrpura y su principal objetivo es la dominación del mundo.

Nuestros personajes se ven acompñados de unas misteriosas sombras que les ayudan en combate

Un enfoque juvenil que afecta a la experiencia

Hay que tener en consideración que Blue Dragon fue diseñado teniendo muy presente al público juvenil en todo momento. Esto motiva que el texto sea un poco repetitivo a la hora de darnos la información relevante, o que el guion, en realidad, sea simplista en cuanto a la profundidad de sus personajes. Por tanto, aunque los protagonistas sean algo planos y la trama no sea la más brillante que se puede encontrar, sí resulta juvenil, fresco y al final acabamos estableciendo una clara relación de empatía con los protagonistas. Conseguir cumplir todos los objetivos puede suponer más de 40 horas,

Blue Dragon es un JRPG de corte clásico. En este aspecto, no hablamos de un título que intente innovar como lo pueden haber hecho otros títulos de aquellos tiempos como Final Fantasy XII. Los combates se disputan de forma idéntica a los de los primeros Final Fantasy, clara herencia de Sakaguchi. Aquí no iba a ser menos, y el sistema es el que mejor le pega a cómo está pensado el título, sobre todo gracias a los numerosos elementos extra que se le añaden y que permiten, por ejemplo, que los combates sean mucho más rápidos.

Los combates de Blue Dragon recuerdan claramente a los primeros Final Fantasy

En este juego podemos usar a la vez a nuestros 5 personajes en batalla. Todos ellos pueden emplear la magia de sus sombras: dragón, minotauro, fénix, dientes de sable y murciélago. De esta forma, cuando atacamos, la acción de golpear no la realiza el personaje con un arma, sino que son las sombras las que realizan el ataque físico o el uso de magias.

Muchas clases entre las que elegir

Entra aquí un elemento muy importante de personalización: Las clases o sistema de trabajos que vivimos por primera vez en FF u otros juegos como Bravely Default. Empezamos con una por defecto, y podremos cambiar la clase a cada sombra a nuestro antojo, pudiendo ampliar el número de clases equipadas a la vez: maestro de espadas, mago negro, mago blanco, mago de apoyo, maestro de barreras, asesino, monje, guardián y generalista.

Cada una de estas clases supondrá obtener diversas habilidades y magias, y afectará a los atributos físicos del personaje. Cada una de ellas sube de nivel de forma independiente según la experiencia que vayamos consiguiendo. Cabe también la posibilidad de cambiar constantemente de clase según lo que más nos convenga en cada momento.

Cada clase presenta distintos valores estadísticos

Según la clase que escojamos se irán desbloqueando habilidades que se podrán equipar, pero sólo hasta un cierto número. Llegará un momento en el que tengamos que elegir entre las disponibles, aunque podríamos cambiar más adelante. Las opciones que cada personaje tendrá en el combate dependerán directamente de la clase que tenga asignada cada sombra y de las habilidades que tengamos seleccionadas.

Subir de nivel, un proceso repetitivo es

Pese a todo, los combates tienen un rival en su contra. Su estilo clásico provoca en cierta medida la repetición y subir de nivel implica tener que librar muchos combates. El gran fallo es la sensación de mal equilibrio que se percibe. Los enemigos normales que pueblan los escenarios son realmente sencillos y, salvo contadas excepciones, pueden morir de uno o dos ataques. En cambio, los enemigos finales de Blue Dragon elevan de forma considerable la dificultad. Esta dinámica se hace más patente hacia el final del juego.

Los combates no aparecen forma aleatoria, sino que los enemigos estarán en el campo y podremos atacarles, huir de ellos. Incluso pueden cogernos por sorpresa por la espalda. Si se trata de una mazmorra, los enemigos no vuelven a aparecer una vez eliminados, pudiendo limpiar la zona y luego explorar con calma. Esto es algo muy de agradecer, aunque no son demasiado complejos los puzles a resolver.

Por el contrario, en el mapa del mundo los enemigos aparecen de forma incesante, aunque es más fácil escapar de ellos en un entorno abierto que en un pasillo estrecho de una mazmorra. Viajar por el mapa del mundo de Blue Dragon nos deja bastante libertad a la hora de tomar un camino, aunque siempre dentro de unas limitaciones argumentales lógicas.

Algunos enemigos finales nos pondrán las cosas muy complicadas

Todo un mundo que explorar y personajes que customizar

En los últimos compases del juego obtenemos una nave para poder explorar con calma y con total libertad el mapa, con la posibilidad de llegar a zonas antes inaccesibles. En ellas se pueden encontrar tanto misiones secundarias como enemigos finales ocultos. Incluso hallaremos pueblos perdidos, que no afectan directamente al argumento, pero ofrecen todavía más horas de juego. Descubrir todos los secretos de Blue Dragon implica muchísima exploración.

Aparte de las sombras, con sus clases y habilidades, se puede también añadir accesorios a los personajes principales. Este aspecto del título es digno de destacar, ya que la navegación por los menús es muy sencilla e intuitiva. También hay una opción para teletransportarse a una localización ya visitada en la que hayamos activado el aparato en cuestión. En cuanto a guardar partida, podremos hacerlo libremente desde el mapa, pero en las mazmorras y pueblos hay que recurrir a los puntos de rigor.

La presentación de Blue Dragon está muy cuidada, contando con una grandísima cantidad de escenas de vídeo, motivo principal de que el juego ocupe tres discos. Dada la extensión total de la obra, y la cantidad de horas que echaremos en cada uno de ellos, la verdad es que no resulta molesto tener varios discos para el juego. Junto al cuidado diseño de escenarios y personajes, los vídeos componen el principal reclamo de la narración y le otorgan un fuerte atractivo al contenido. El nivel técnico del propio juego consigue que no destaquen sobremanera sobre cualquier otro momento, ofreciendo un aspecto similar tanto de estilo como de calidad.

El apartado narrativo destaca en Blue Dragon

Diseños made in Toriyama

Uno de los ingredientes principales para el éxito de Blue Dragon es, sin duda, el diseño de sus personajes donde se nota a la legua el inconfundible toque de Akira Toriyama. Los diseños del maestro lucen maravillosamente bien incluso con su modelado 3D, manteniendo el nivel en personajes secundarios o aquellos que solo aparecen un instante. Original también es el aspecto de los pueblos y lugares visitados durante la aventura. Las cuevas, mazmorras o edificios tienen un cuidado aspecto y diseño que no desentona, así como brillan las máquinas y vehículos, hacia las que Toriyama tiene una predilección especial.

A diferencia de otras ocasiones, en las que se le nota un estilo más bien estancado, en Blue Dragon Toriyama consigue ofrecer diseños muy especiales y únicos, aunque también es cierto que en ocasiones cae inevitablemente en las limitaciones que un estilo tan marcado como el suyo acarrean.

Los entornos de Blue Dragon son interactivos, con mucho movimiento: veremos enemigos campando por el mapa a sus anchas. Nos ofrece un entorno fresco y ameno, con unos personajes que poco a poco van ganando en carisma y estima por parte del que juega el título.

Estos diseños puede que te suenen a otras obras de Toriyama, siempre fiel a su estilo

Técnicamente muy robusto

A nivel técnico, hay que destacar el buen hacer de Mistwalker al conseguir representar un mundo tridimensional casi perfecto, con escenarios de mucha calidad, personajes bien modelados y cargado de detalles. Destacan los efectos visuales de distorsionar los distintos planos según la situación del jugador y dónde se esté fijando la cámara, muy logrados y creíbles.

Los escenarios de Blue Dragon son de grandes dimensiones y, aunque están muy detallados, a veces dan la sensación de resultar bastante vacíos, con muchos espacios libres y, por tanto, sus dimensiones no terminan de ser aprovechadas. En los combates esto empeora desgraciadamente, ya que el fondo se muestra completamente vacío, enorme y lejano, con un resultado que no satisface, aún a pesar de que cumple.

Las composiciones musicales son muy buenas en casi todo momento, aunque algunos temas se repiten más de lo que sería deseable. Es cierto que quienes conozcan la obra de Uematsu esperarían más, pero en sí misma, como obra independiente, es buena y cumple con su cometido. Solo por el tema musical se puede adivinar la situación en la que se encuentra el juego. Cada ambiente tiene su música: cada momento, reacción o golpe tiene su sonido. Destacan algunos temas del final del juego, que consiguen proporcionar una tensión aún mayor. Un apartado muy cuidado y bien realizado.

Pese a ya tener unos años a sus espaldas, algunas escenas de Blue Dragon siguen siendo espectaculares

Una producción cuidada que merecía más éxito del que tuvo

Blue Dragon está completamente localizado al español, lo que implica el doblaje de sus diálogos. El doblaje es bastante bueno, contando con voces de gran calidad si bien es cierto que quizás se tendría que haber puesto más atención en la de Shu. Otros personajes, en cambio, reflejan su personalidad con gran acierto, y ofrecen mejores interpretaciones en líneas generales. Eso, sin embargo, irá por gustos: lo que es indiscutible es que disfrutar de un juego como éste completamente en nuestro idioma es todo un lujo.

Hay que destacar el esfuerzo de Microsoft a la hora de ofrecer un completo doblaje al español en un título de tantas horas y con un número tan importante de secuencias de vídeo a las que poner voz. Como curiosidad destaco el doblaje de Klucke a cargo de Marta Estrada, la cual puso voz a Nastasha Romanenko en Metal Gear Solid, y el doblaje de Marumaru por Ana Orra, quien puso voz a Sniper Wolf en Metal Gear Solid.

Blue Dragon es un gran juego de rol japonés de la vieja escuela. Su intención es ser conservador, y es algo que consigue, al tiempo que presenta una buena calidad y frescura. Es un juego extenso, con un abanico de posibilidades amplio, que mejora según progresamos, pero que en líneas generales puede resultar algo sencillo. Aunque el género ha evolucionado con los años, ojalá podamos revisitar algún día esta obra que, lamentablemente, no cosechó el éxito que quizá merecía.