Sir Clive Sinclair y la democratización de la informática

Reportaje Sir Clive Sinclair

A raíz de su reciente muerte, repasamos en este reportaje la vida y obra de Sir Clive Sinclair, un auténtico soñador que cambió para siempre el mundo en que vivimos.

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En la industria de los videojuegos hemos conocido personajes que han revolucionado el sector trayendo grandes creaciones, inventos, servicios o, simplemente, que cuentan con un enorme carisma. En la actualidad, nombres como Jade Raymond, Hideo Kojima o Phil Spencer abanderan a los creadores y compañías que hay detrás de los videojuegos y, por qué no decirlo, han entrado en nuestros corazones. Eso sí, pocos o ninguno han ganado el respeto suficiente para ser nombrados “Sir” o «caballero” por la nobleza británica.

En el reportaje de hoy vamos a hablar del genio creador de ZX Spectrum que, junto al diseño de una infinidad de inventos y extravagancias, lo convirtieron en un pionero de la computación a nivel europeo. Si aún no lo habéis reconocido, hoy vamos a hablar de Sir Clive Marles Sinclair (1940 – 2021)

Las raíces de la mente de un inventor

Con un padre y abuelo ingenieros, la vida de Clive Sinclair tuvo una fuerte influencia de técnicos industriales. Tras vivir y trabajar durante la primera y segunda guerra mundial, su familia le brindó una infancia atípica (o por desgracia, más normal de lo debido para los ingleses durante esos años) que incluían múltiples cambios de domicilio, eso sí, siempre bajo el prisma de una familia de clase media inglesa.

Poco a poco Clive Sinclair fue alejándose más y más de las actividades deportivas y en varias biografías se indica cómo no disfrutaba de la compañía de otros niños ni de su vida en la escuela. Clive prefería pasar el tiempo libre creando e inventando desde muy pequeño, siempre inspirado por su padre y su abuelo.

Clive Sinclair mostrando al mundo su última creación

Clive Sinclair empezó a destacar en matemáticas desde muy joven y con 10 años su escuela decidió que debía saltarse algún curso y avanzar directamente a secundaria, ya que no había más conocimientos que pudieran enseñarle en primaria. Aun así, este aspecto no se vincula directamente con su carrera dentro de la ingeniería, como hemos comentado, ya que no sentía que la escuela le aportara demasiado, y ya desde muy joven y de manera autodidacta disfrutó creando un sistema binario, así como una proto-calculadora portátil.

La carrera de Clive empezó en estas revistas

Tras finalizar sus estudios de secundaria, decidió que la universidad era una pérdida de tiempo, así como un gasto de dinero innecesario para una familia que sufría de grandes problemas económicos. Consiguió un puesto de redactor en la revista «Practical Wireless” y, debido a una serie de catastróficas desdichas, Clive Sinclair acabaría dirigiendo la revista con tan solo 17 años. Al poco tiempo, una editorial compró al medio y nuestro joven inventor pasó a cobrar unas generosas cantidades de dinero trabajando como editor jefe.

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Sinclair Radionics

Siguiendo la historia de Sinclair, casi podríamos establecer paralelismos entre nuestro inventor con el creador de Aperture Science de la saga Portal, pero por suerte Clive Sinclair no opta por desarrollar una inteligencia artificial autoconsciente, aunque algunas de sus actividades sí que podrían vincularse a la de un excéntrico antagonista de videojuegos.

En 1961 funda Sinclair Radionics (ya que Sinclair Electronics ya estaba registrado) y comienza su producción de radios portátiles. Gracias a sus contactos dentro del sector industrial además de su actividad en la prensa y su presencia dentro de la organización Mensa, una asociación internacional de personas superdotadas, consigue rápidamente contratos por cuantiosas sumas de dinero.

Sinclair Radionics fue una empresa fructífera que se mantuvo hasta el año 1979 con varios productos que la situaron en una reputada posición dentro del diseño, gracias a su calidad e ideas innovadoras. El objetivo principal de la compañía era el de fabricar en masa para lograr unos precios bajos, pero, sobre todo, el mayor símbolo de identidad de los aparatos de Sinclair eran los diseños compactos. En 1972 Clive lanzó al mercado la primera calculadora de bolsillo, en 1976 el primer reloj digital de muñeca y solo un año después la primera televisión portátil.

Democratizando los ordenadores

Durante la década de los 70, los ordenadores formaban parte única y exclusivamente del material de algunas empresas, que contaban con computadoras gigantescas capaces de llenar una sala entera y que requerían de unas enormes bobinas de cinta para darles vida. En el Reino Unido, Commodore fue la primera empresa en traer al mercado un ordenador para el hogar, pero a un precio desorbitado de 700 libras (unas 5.000 libras en la actualidad). Es por eso que la puesta en venta del ordenador compacto ZX80 de Clive Sinclair por un precio inferior a las 100 libras supuso una auténtica revolución comercial en 1980.

En estos años Sinclair Radionics pasó a convertirse en Sinclair Research expandiendo la compañía hasta EEUU y lanzando su mayor éxito ZX Spectrum en abril de 1982 cambiando por completo el mercado del ocio en los hogares.

Clive Sinclair desconocía todo lo que estaba por llegar

Para disgusto de Clive, su creación era un dispositivo capaz de correr videojuegos con la mejor relación calidad precio de la época. Al poco tiempo, las compañías desarrolladoras fueron las que tenían la voz de mando en cuanto a la tecnología que se había de usar en este mercado debido al alto interés de los jugadores. Sin embargo, esta visión se alejaba del objetivo original de Clive, cuyo sueño era llevar la programación al hombre de a pie; no obstante, lo que consiguió fue mucho más grande.

La democratización de la computación trajo conllevó una evolución de la sociedad, así como la creación de nuevos mercados tales como la venta de ordenadores, la de videojuegos y, por supuesto, no estarías leyendo esto sin el desarrollo de internet, accesible a todo el mundo gracias a la democratización de estos aparatos.

En 1981 Clive funda Sinclair Browne S.L que se desarrollaría junto a Sinclair Research. En estos momentos, Clive Sinclair se había convertido en un hombre de negocios con un gran patrimonio y unas compañías que generaban enormes beneficios. Es en este momento en los que por fin tiene tiempo para algo que había dejado tiempo atrás: los estudios. Se diplomó en King’s College y Cambridge entre 1982 y 1985, además de participar como profesor adjunto en el Imperial College de Londres desde 1984

Visión de Futuro

Quizá Sinclair fue un adelantado a su época, quizá demasiado. Su mayor fracaso a lo largo de su carrera podría haberse convertido en un auténtico exitazo en un mundo actual plagado de patinetes y transportes eléctricos. El C5 (no confundir con el Citroën) fue la jugada más arriesgada de Sinclair. Este vehículo proponía un sistema de transporte individual impulsado por baterías. Debido a las limitaciones de la época, el C5 no ofrecía potencia suficiente para moverse a gran velocidad o para luchar contra desniveles demasiado empinados.

En una época donde el coche familiar arrasaba en ventas y con una gasolina bastante barata, el triciclo de Sir Clive Sinclair se quedó a las puertas de ser un vehículo realmente competente. La prensa lo criticó como inseguro y poco práctico (que, siendo sinceros, algo de razón tenían) pero llama la atención cómo la industria automovilística ha optado poco a poco por impulsar este tipo de vehículos unipersonales que Clive vislumbró muchos años antes. Quién sabe si un continuo desarrollo de esta tecnología lo hubiera situado a la cabeza de los vehículos actuales.

Que queréis que os diga, ir en el C5 tiene más clase que ir en los patinetes de ahora

Lamentablemente, el desastre económico de este lanzamiento supuso un duro golpe a su cartera y a su vida privada, alejándole del mundo empresarial por varios años. Durante esta época, Clive Sinclair también empezó a verse envuelto dentro de círculos polémicos debido a su reconocida afición al póker y su reputación de “mujeriego”.

Inventando como estilo de vida

Pese al fracaso del C5, Sinclair no se rindió y añadió una nueva familia a sus ordenadores con el lanzamiento del Sinclair QL. Curiosamente, su política de bajo coste y la guerra de precios con la compañía Acorn Computers provocó un descenso en la popularidad de sus productos, siendo vistos como algo más cercano a un juguete que a una herramienta de verdad. Poco a poco el valor de Sinclair Research comenzó a bajar y en 1986 se vio obligado a vender el área de ordenadores a la empresa Amstrad por “tan solo” 5 millones de libras.

En 1990 Sinclair Research, que llegó a tener más de 130 empleados, se había reducido a tan solo 3, concentrando su actividad en el diseño de vehículos de transporte personal incluyendo la bicicleta eléctrica Zike o creaciones con la empresa hongkonesa Daka. En 1997, Sinclair sorprende al mundo con una radio del tamaño de una moneda, aunque el mercado no estaba muy dispuesto a adquirir este producto.

En 2010 se presenta el Sinclair X-1, un avance respecto al C5 con una mejora en la potencia del motor y su ergonomía, aunque este prototipo ni siquiera llega a venderse en el mercado. Esta sería la última creación del británico, o al menos la última conocida, ya que al poco tiempo recibe la noticia de padecer un cáncer contra el que lucharía durante más de 10 años hasta fallecer en septiembre de este mismo año.

Extravagancias de un genio

Quizá hayamos pasado por encima, pero la vida de Sir Clive Sinclair está llena de detalles y extravagancias propias de un genio. Por supuesto, uno de los aspectos más curiosos es su nombramiento como caballero en 1983 obteniendo así el título de “sir” del que gozó desde entonces. Junto a este reconocimiento recibió varios nombramientos honoríficos otorgados por múltiples universidades e instituciones internaciones. Su pasión por el póker le llevó a ganar el concurso “Celebrity Poker Club” y su participación fue notable en los programas “Late Night Poker” que se emitían en Reino Unido.

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Su coeficiente intelectual de 159 le aseguró un puesto en Mensa, organización que ya hemos mencionado y que reúne a múltiples superdotados a lo largo del mundo y que cuenta con diversas polémicas a sus espaldas. Pese a ser el “inventor «de los ordenadores domésticos, tenía una gran aversión a internet o a los teléfonos móviles, mostrando un claro rechazo a estas tecnologías a la hora de trabajar en sus procesos creativos.

Clive nunca dejó de estar en activo hasta que su estado de salud se lo impidió

Clive Sinclair, sin duda, fue un personaje que, pese a no ser tan conocido, cambió la historia de la humanidad. Trajo el ordenador domestico a la sociedad y democratizó los videojuegos a lo largo del mundo. Su continua búsqueda de la mejora en la sociedad le llevo a fabricar múltiples creaciones y tras su muerte, la revista TIMES lo añadió a la lista de los grandes inventores británicos de la historia junto a Alexander Graham Bell o Sir James Dyson. Sin duda, una persona que ha dejado una huella imborrable en la humanidad.

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