E3: la feria que nos merecemos

e3 2021 la feria que merecemos

Repasamos en este artículo de opinión todas aquellas razones que hacen que los jugadores esperemos con ansias esta edición de 2021 del E3.

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Es difícil explicarle a alguien de “fuera” del mundo de los videojuegos lo que significa el E3 para los aficionados a éstos sin que suene a chaladura total. Porque hay pocos eventos como este en la industria del entretenimiento que, durante una semana, muestre lo que se ha estado cociendo en el más alto de los secretos (aunque con las filtraciones cada vez es más complicado mantener el misterio) en un período tan corto de tiempo.

Ni el cine ni la música, por poner dos ejemplos, cuentan con eventos de este tipo. Es por ello por lo que este cariz de exclusividad le da un aire romántico difícil de ver hoy en día, tanto para los de dentro como para los que lo ven desde la barrera.

Si le preguntas a un aficionado a los videojuegos qué es para él el E3 (Electronic Entertainment Expo) puedes obtener diversas respuestas, dependiendo de la intensidad con la que lo viva. Para algunos es su particular semana fantástica (sin ser esto publicidad de ningún centro comercial) en la que llenarse de ilusión con los juegos y consolas que disfrutaremos en los próximos años. Para otros es su particular Navidad, donde los sueños que tanto espera desde hace mucho tiempo pueden cumplirse.

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Ya sea de una manera u otra, es una época de alegría, expectación, ilusión y, por qué no decirlo, ingenuidad infantil. Porque todos esperamos con ansias que el juego que tanto tiempo lleva sin aparecer lo haga por fin en esta feria. O que la consola que tanto se rumorea deje de ser un quizás y se concrete en algo que nos haga querer tenerla en ese mismo instante.

O que los dioses que tanto idolatramos bajen de su templo en los cielos y nos enseñen en lo que están trabajando y que se convertirá, en cuanto salga a la venta, en la luz que guíe a la industria. Claro, también es ocasión para que, como pasa en la mayoría de las veces, acabemos desmoralizados porque ninguna de las pajas mentales que nos hemos hecho, y que la prensa ha alimentado, se ha cumplido. Porque la decepción y el cabreo, amigos míos, también forman parte del E3.

Aunque Sony reniegue de la feria E3, es evidente que tendremos un State of Play cercano a la misma

Es curioso cuanto menos cómo una feria que hace un par de años parecía abocada al fracaso, sobre todo debido al abandono al que compañías como Sony, que ya no la veían necesaria (y siguen sin verla), la habían abocado, ha experimentado una suerte de resurgir de sus cenizas que nos ha cogido un poco por sorpresa, aunque debido a la COViD 19 siga siendo un evento completamente digital, a la espera de que todo vuelva a la normalidad.

A ello puede que haya ayudado lo nefasto que fue que, tras la cancelación de la conferencia el año pasado debido a la pandemia, ésta fuera reemplazada por multitud de eventos digitales, cada cual más soporífero que el anterior, lo que aumentó en varios grados la temperatura de un verano que se hizo más cuesta arriba que nunca.

Y aunque Sony y otras compañías sigan en sus trece de no volver a la feria, es evidente que, de una forma u otra, harán un evento más tarde o más temprano en respuesta a los que la competencia sí hará dentro del E3. Porque sabe que es el momento que todos los que amamos a los videojuegos estamos esperando con ansias, deseosos de saber en qué están trabajando para que queramos tirarle nuestro dinero a la pantalla. Puede que para algunas compañías el E3 ya no sea necesario, pero la influencia que este evento sigue teniendo en el sector es demasiado grande para no querer verlo (y aprovecharse de él).

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Es evidente que para las empresas es mucho más sencillo hacer un evento digital (y más económico), pero el E3 es más que presentaciones. Porque en los despachos del centro de convenciones se suceden multitud de situaciones que difícilmente pueden reemplazarse por algo digital. Es el momento en el que muchas empresas muestran sus trabajos a distribuidoras, que pueden ver in situ si tienen algo bueno entre manos. También es una manera de que la prensa pruebe y dé cuenta de cómo va el desarrollo de infinidad de títulos. Y también de multitud de reuniones a puerta cerrada que pueden cambiar el devenir de la industria en muchos sentidos.

Es imposible recrear imágenes como esta en eventos digitales

Todo eso sin olvidarse de una parte importante: la de probar los juegos que aún no han salido a la venta. Porque la feria ha ido abriéndose a que los aficionados (al menos los que puedan pagarse la extremadamente cara entrada) puedan disfrutar de una pequeña parte de lo que les depara el futuro del entretenimiento electrónico.

Por desgracia todo esto seguirá sin suceder este año debido a la pandemia. Es de esperar que el año que viene la situación vuelva a la normalidad y el E3 pueda volver a celebrarse como siempre, con presentaciones con público en directo, aunque no sabemos el impacto que habrá tenido la pandemia en la industria, pues ya había muchos actores intentando que pasara a mejor vida. Visto lo visto con el reemplazo que tuvimos el año pasado, ojalá no sea el caso.

Mientras, los aficionados seguiremos disfrutando de nuestra particular feria, ya sea de una manera u otra, aunque es evidente que preferimos ver a Shigeru Miyamoto en el E3 salir con la espada maestra para presentar un nuevo Zelda mientras escuchamos a la audiencia como se vuelve loca en directo (por mucho que Nintendo siga en sus trece de hacer su presentación con un Direct).

Porque para el que ve todo desde la barrera, puede parecerle una locura que millones de personas estén pendientes de los videojuegos de la manera en la que sucede con el E3. Seguro que pensarán que el hecho de que haya personas que se pidan vacaciones durante esa semana para poder disfrutarla como dios manda o que vean conferencias a las 4 de la mañana sea una locura total. Y en cierto modo lo es… pero como diría aquel, es nuestra locura. La que nos motiva a  hacer eso y más por un hobby que, para muchos, es más importante de lo que alguien de fuera entenderá nunca.

Microsoft sigue apostando por el E3 y parece que tiene mucho que decir en su conferencia

Algunos dicen que quienes jugamos a videojuegos con cierta edad somos gente acomplejada que se niega a dejar morir al Peter Pan en el que nos hemos convertido. Ciertamente es una manera de ver el asunto desde un punto de vista, este sí, sesgado hasta el máximo. Porque crecer no tiene por qué significar dejar de disfrutar de las cosas porque sí. Es seguir disfrutando de lo que la vida te da con lo que te apasiona, ya sea pintar, escribir, echar un partido de fútbol, hacer parapente o jugar a videojuegos.

Por eso mismo quienes ven el E3 sin saber lo que los videojuegos pueden significar para nosotros, los jugadores, pueden llegar a pensar que es una convención de frikis acomplejados que se niegan a crecer. Quizás nunca entiendan nuestro punto de vista y, qué queréis que os diga, tampoco lo necesitamos. Lo que seguro que sí entienden es que la industria del videojuego es la más importante del mundo del entretenimiento y que factura más que todas las demás juntas.

Ese lenguaje sí que lo entenderán. Que se queden con eso. Nosotros seguiremos disfrutando de los videojuegos como el primer día. Y cuando llegue el E3 volveremos a ser ese niño que espera con ansias el regalo que desea. Ojalá ellos pudieran sentir lo mismo con algo.

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