El laberinto de las tiendas virtuales: ¿Dónde está mi juego?

Hemos de lidiar con un enemigo inesperado: las tiendas virtuales donde comprar los juegos

En los albores de una novena generación donde las compañías empiezan a apostar por lo digital, usuarios y desarrolladoras han de lidiar con un enemigo inesperado: las tiendas de juegos virtuales. ¿Hay esperanza para los mortales o estamos abocados a convivir con este particular minotauro?

Estemos o no a favor de ello, parece que un cúmulo de circunstancias (algunas provocadas, otras inesperadas) están empujando el mundo de los videojuegos a un futuro netamente digital. Las primeras señales son claras: Microsoft y Sony ya apuestan decididamente por esta transición mediante el lanzamiento de las más económicas (y algo menos potentes, en el caso de la compañía de Redmond) y puramente digitales Xbox Series S y PlayStation 5 Digital Edition.

Pero esto no es nada más que la primera avanzadilla de estas huestes digitales: por el horizonte ya asoma el cada vez más cercano paradigma del streaming capitaneado por Google y su Stadia pero al que pronto se van a sumar auténticos gigantes como Amazon con su Luna o Microsoft con xCloud, sin olvidarnos del creciente empuje de PlayStation Now.

La nueva App de Xbox en iOS ya permite jugar en streaming desde iPhones o iPads

Lamentablemente, la dramática situación en la que se encuentra el mundo en estos momentos debido a la irrupción de la COVID ha hecho que muchos de nosotros tengamos que recurrir a las diversas tiendas digitales para poder adquirir nuevas propuestas con las que saciar nuestras ansias de evadirnos de esta realidad en la que nos hemos visto.

Demasiados peces en el mar no siempre facilitan la labor del pescador

Una de las cosas que más orgulloso me hace sentir como videojugador desde casi ya tres décadas es la clarísima evolución del mercado, que ha pasado de ser un nicho para formar parte de todos los estratos de la sociedad en la que vivimos, estando presente en películas, anuncios de televisión y ofreciendo propuestas maduras que nada tienen que envidiar a cualquier otro tipo de obra audiovisual.

Esto es una pequeña muestra de los lanzamientos de esta semana en la tienda digital de Nintendo

Este crecimiento de la industria ha provocado la proliferación de estudios de desarrollo a lo largo y ancho del mundo, lo que ha conllevado que cada semana contemos con una enorme cantidad de lanzamientos tanto en tienda física como digital. Sin ir más lejos, esta misma semana (del 19 al 25 de Octubre de 2020) se han lanzando la friolera de 43 títulos en la eShop de Nintendo Switch, 29 en la PlayStation Store, 25 en la Microsoft Store y la burrada de 216 videojuegos para PC (repartidos entre las distintas tiendas online como Steam o la Epic Games Store).

Reportaje Historia de los Videojuegos Parte 2: El amanecer de Nintendo

Aun teniendo en cuenta que bastantes de estos 313 juegos son multiplataforma, no creo que me equivoque mucho si digo que al menos 100 de ellos son individualmente nuevos. Me parece una cifra escalofriante, y más teniendo en cuenta que no estamos en una de las semanas fuertes del año (miedo me da el volumen de títulos que se pueden lanzar en noviembre y diciembre) y que, pese a mostrar la buena salud de este nuestro mundo, también pone en relevancia uno de sus problemas más acuciantes: la visibilidad de los videojuegos en las distintas tiendas virtuales.

En el momento que escribo este artículo, la eShop de Nintendo Switch cuenta con 3070 títulos diferentes, la PlayStation Store con otros 5155 juegos, seguida por la Microsoft Store con 2326 programas. Ni me planteo contar el número de propuestas que podemos encontrar para PC …

Obviamente la calidad de los productos que vemos en estas tiendas es bastante heterogénea: hay obras maestras, pero también auténticos truños. El problema es que hay tantos árboles que a menudo es imposible ver el bosque y como jugadores nos sentimos desbordados ante la ingente cantidad de títulos que se nos presentan.

No es que no sepamos el camino, es que no sabemos ni qué estamos buscando

Y es aquí donde las tiendas virtuales deberían estar a la altura, facilitándonos el acceso rápido y directo a los títulos que nos interesan. Sí, es cierto que todas ellas nos presentan de manera grandilocuente los juegos de las grandes compañías pero, reconozcámoslo, nosotros ya sabemos que existen los FIFA, Super Mario o Halos de turno. El problema viene cuando queremos descubrir alguna propuesta independiente o, si somos desarrolladores, si tenemos interés en que nuestro público potencial sepa que existimos.

La pestaña Descubrir de la tienda digital de Nintendo es una pequeña ventana de esperanza para los pequeños desarrolladores

El estado actual de las tiendas virtuales de las tres compañías principales (voy a dejar de lado a Steam, porque su catálogo es a todas luces inabarcable) es desesperanzador. Para muestra un botón: he tardado más de 3 minutos (y pasar por más de 20 pantallas) para poder localizar en la eShop de Nintendo Switch un juego que se lanzó a finales de Agosto de cuyo nombre no me acordaba: no hay ningún tipo de filtro por fecha de lanzamiento.

Pero no creáis que esto mejora en las otras compañías: la reciente renovada PlayStation Store no es capaz de mostrarme un listado alfabético de todos los títulos disponibles para PlayStation 4 (o no he sabido hacerlo).  De hecho, pretende que vaya navegando por infinitas pestañas si quiero encontrar la obra que estoy buscando. En este aspecto la interfaz de la tienda web de Xbox sí que ha sido capaz de mostrarme todos los programas disponibles para Xbox One y ordenarlos alfabéticamente (lo cual no debería suponer una hazaña) pero la versión de la tienda para consola es harina de otro costal.

La renovada tienda de Sony no permite aplicar de manera sencilla filtros tan simples como una ordenación alfabética

Es justo reconocer que las diferentes tiendas hacen un esfuerzo por presentarnos información menos convencional a través de determinadas pestañas, como la denominada bajo el epígrafe de Descubrir en la Nintendo eShop en la que, de vez en cuando, se cuela algún programa del que jamás habríamos oído hablar al estar perdido en la maraña digital en la que ha sido lanzado.

No obstante, y a pesar de estas pequeñas ayudas, los jugadores seguimos sintiéndonos perdidos y a expensas de que nuestras páginas favoritas de videojuegos o el boca a boca nos iluminen sobre aquellas obras maestras que nos estamos perdiendo por, simplemente, tener demasiado entre lo que escarbar. ¡Si yo mismo no conocía la existencia del grandísimo Hades hasta que lo mostró Nintendo en uno de sus Indie Directs!

La tienda de Microsoft es sencilla pero te deja ver todos los títulos disponibles

Y no es resultado de vivir debajo de una piedra: si no muestras un interés específico y buceas por las distintas webs, es muy probable que te estés perdiendo títulos más especiales que aquellos que copan las noticias día tras día (¿de verdad necesitamos 4 entradas diarias de Assassin’s Creed Valhalla y Cyberpunk 2077?). Ojo, en este punto tenemos culpa tanto los jugadores por dar visitas como los medios por publicarlas: al final es la pescadilla que se muerde la cola. Y es aquí donde entra la segunda parte del drama provocado por la distribución digital: el papel del desarrollador más o menos independiente.

No se si os sonará de algo este título independiente

Los desarrolladores se ven abocados a mendigar la atención del potencial comprador

En este punto me pongo por un rato el sombrero del programador de software que soy en mi jornada laboral y me planteo lo difícil que es hacer que un proyecto al que has dedicado incontables horas de trabajo, robándole tiempo al sueño y a tu vida personal, sea visible por el público al que está destinado.

Porque sí, las compañías te ponen todas las facilidades del mundo para colgar los juegos en sus tiendas digitales (una vez has pasado por los procesos de certificación obligatorios) pero una vez que tienes tu propuesta colgada en ese ingente escaparate virtual, te encuentras como un pececillo en medio del océano, rodeado de tiburones en forma de triple A que no te van a dejar un mínimo resquicio para que brilles en la portada.

¿Qué alternativas tiene un desarrollador en este caso? La primera y más habitual suele ser poner tu juego en oferta y rezar al santo que más gracia te haga a que aparezca dentro del panfleto promocional. Eso sí, no podrás llevar a cabo las rebajas como tú quieras: hay determinadas tiendas que solo te dejan hacer ofertas un cierto número de veces al año y que limitan el descuento máximo que puedes ofrecer.

Con suerte, podrás poner tu título en oferta y que se vea en las promociones de la tienda de turno

Tampoco es que como desarrollador interese demasiado entrar en un bucle infinito de ofertas porque los costes asociados (no sólo el de los empleados o tecnología, también has de incluir márketing, publishing y demás) se han de cubrir y puede llegar un punto en que la balanza entre ingresos y gastos se vaya al garete. Y sí, desarrollar juegos es algo maravilloso (y duro), pero uno necesita comer y un techo donde alojarse.

Cierto es que ha habido títulos que han logrado tener un repunte comercial al bajar sus precios hasta cantidades tan ridículas como céntimos de euro: sí, te da visibilidad y la gente lo acaba comprando, pero ¿cómo reaccionarán a tu próxima propuesta? Probablemente igual, pero ya estás acostumbrado como programador a vivir entre ciclos y repeticiones.

No se necesitan lavados de cara sino propuestas rupturistas

Y es en este punto donde yo creo que debería darse un golpe en la mesa de una vez y buscar nuevas estrategias, aunadas con las compañías que mantienen las tiendas, para que los jugadores tengamos acceso más sencillo a las propuestas que nos pueden interesar. Y aquí me voy a meter en un terreno un poco pantanoso, pero hemos venido a luchar.

Las compañías están constantemente recabando información de lo que estamos jugando o viendo en nuestras consolas: por supuesto, estos datos no se han de usar nunca para beneficio económico ni cederlo a otras compañías, pero ¿por qué no emplearla para nuestro beneficio?

En el mundo de la Inteligencia Artificial es bien conocido el diseño de sistemas recomendadores que, a través del análisis de diferentes fuentes de datos, son capaces de indicar al usuario cuál es la siguiente película que deben ver en Netflix o la canción que escucharás a continuación en Spotify.

No me parece nada descabellado que puedan acceder a nuestro historial de juego y, si hemos dedicado el 80% del tiempo a sobrevivir en los inhóspitos mundos que nos propone From Software, nos resalte en la tienda de turno nuevas experiencias similares.

Ejemplo intuitivo del rol que podría tener un sistema recomendador a la hora de indicarnos qué juego comprar según nuestro historial

Es cierto que esto conllevaría un esfuerzo por parte de las compañías desarrolladoras en cuanto a etiquetar mejor sus juegos, categorizarlos, de modo que de manera sencilla podamos establecer una relación unívoca entre una pareja de juegos cualesquiera, pero creo que, a la larga, sería beneficioso tanto para nosotros jugadores como para los desarrolladores.

Dicho lo cual, todo este discurso necesita que todas las partes de este conflicto asuman la existencia del mismo: no basta con ir renovando visualmente las interfaces de las distintas tiendas virtuales o con ofrecer la posibilidad de comprar los títulos desde nuestro dispositivo móvil u ordenador.

Hay un grave problema de visibilidad y que está afectando seriamente a los desarrolladores: muchos de ellos se ven desanimados al ver que sus propuestas, a las que han dedicado tanto tiempo, esfuerzo, y dinero, son ignoradas por el público.

La única manera con la que nosotros podemos ejercer la democracia en este mundo de los videojuegos es con nuestra cartera. Si nos decantamos solo por aquellas propuestas que ya de por sí reciben gran parte de la atención, estamos socavando de manera subrepticia la creatividad de aquellos desarrolladores que se esfuerzan por proponer algo diferente y que se ven abocados a virar su estrategia en pos de la supervivencia.

Vivimos en una era donde la creatividad está a flor de piel, un momento único en el que los creadores de videojuegos están proponiendo cada vez propuestas más disruptivas y que tocan temas que hace unos simples años parecían impensables como la identidad de género o las enfermedades mentales. Urge dar visibilidad a estos desarrollos y, para ello, necesitan de tiendas bien diseñadas donde dichas obras puedan ser encontradas.

Sin querer pasarme de apocalíptico, creo que está en manos de estas tiendas el auténtico progreso del mundo de los videojuegos, más allá de los FPS o las resoluciones 8K. No dejemos que grandes propuestas se vean atrapadas en el laberinto de Creta porque, este caso, el minotauro triple A no las va a dejar escapar con vida. Evitemos, entre todos, que lleguen a adentrarse en él.