La falta de stock y la especulación en esta nueva generación de consolas: responsables y protagonistas.

especulación

La situación de especulación que estamos viviendo en este comienzo de generación resulta tan preocupante como denunciable.

PS5 ha llegado por fin a nuestras casas, y con ello se puede dar por iniciada la novena generación de videoconsolas. Sin embargo, hay una falacia en mi anterior afirmación. La consola ha llegado a algunas casas, y, lamentablemente, a ninguna tienda.

La situación de extrema confusión y falta de stock que estamos viviendo en el principio de esta generación no tiene precedente. Siempre el comienzo de una nueva tirada lleva consigo menos unidades y una alta demanda. Pero nunca se ha visto algo como lo que vivimos a día de hoy. El evento de reserva de una consola nunca había sido algo tan esperado y, eso solo para hacerse con una posibilidad de adquirir el producto porque, como veremos en este artículo, este inicio de generación está sacando lo peor de muchos usuarios y lo más preocupante, de algunos comercios.

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Empezaré comentando la falta de ética de comercios como ECI, que no se han cortado lo más mínimo en abrir reservas de consolas como Xbox Series X por encima del stock disponible, los usuarios han adelantado su dinero a un comercio megalítico como este para recibir correos de retraso, como el último que les anunciaba que sus consolas no les serán entregadas hasta el 18 de diciembre.

Ante la demanda surge la carestía, y también la picaresca. Obviamente existen medidas para frenar la especulación como el límite de reservas a una unidad por persona, pero eso no evita que alguien pueda querer sacarse unos euros extra aprovechando nuestro amor y pasión por los videojuegos.

Sin embargo, el caso de CEX es de los más flagrantes que se recuerdan en la historia. Vale que un usuario por su cuenta pueda intentar llevar a cabo esta práctica, pero que una cadena de tiendas, con espacio físico, por mucha segunda mano a la que se dediquen, adquiera y venda consolas nuevas a un sobrecoste no solamente desprende una falta de ética propia de un psicópata, sino que, además habría que investigar si se trata de algún acto delictivo. Si no lo es, debería serlo.

Se aprovechan de nuestra pasión. Sería muy fácil para mí deciros en estas líneas: “no compréis nuevas consolas, votad con la cartera”. También sería utópico, yo mismo tengo mi PS5 gracias a un favor personal en la reserva de la misma de mi editor de vídeo Fran Pellico al cual aprovecho para darle las gracias públicamente en este artículo. Pero hay que pedir responsabilidad a las compañías.

Sony y Microsoft se han obcecado en lanzar la nueva generación de máquinas en unas condiciones globales tremendamente adversas. La pandemia lo está trastocando todo, cebándose especialmente con Xbox Series. Sus juegos exclusivos como The Medium o CrossfireX se retrasan y la plataforma no cuenta con ningún título propio en sus primeros meses de vida en los que se entrega, como en esta segunda mitad de generación que acaba a su exitoso Game Pass. El caso de PS5 es algo mejor en ese sentido, pero tampoco muy halagüeño.

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Con este panorama nos enfrentamos a meses en los que las nuevas consolas no llegarán a tiendas físicas. Comprar una en navidad o durante el Black Friday se antoja una tarea casi imposible, salvo el caso de Xbox Series S, que parece no tener tanta demanda.

Sus usuarios potenciales no son los early adopters que persiguen la potencia, mejores gráficos y una tasa de 60 FPS estables. Tendrá salida en navidad, sin duda, con ello Phil Spencer se asegura una buena cantidad de esa nueva forma de medir sus ingresos que son los “usuarios”. Pero el futuro no es el mejor para aquellos que quieran llegar a la nueva generación a corto plazo.

La culpa de la especulación es del especulador y de quién le compra. Cierto. Pero en esta nueva generación parte de esa responsabilidad ha de ser compartida por Sony y Microsoft y sus incomprensibles prisas por lanzar la nueva generación. No podemos hacer nada, pero al menos, seamos conscientes de esto.

Buen domingo.