Impresiones de Balan Wonderworld (PS5)

Balan Wonderworld presenta su mundo y a sus habitantes

Balan Wonderworld es un entretenido plataformas 3D basado en el uso de disfraces para adquirir nuevas habilidades que facilitan el progreso. 

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Hace ya bastantes años que los plataformas 3D dejaron de estar de moda. Tras una época dorada, vivida en aquellos tiempos de la Nintendo 64 y la PlayStation original, pronto fueron sustituidos, en términos de popularidad, por las aventuras de acción y, más recientemente, por los RPG. Atrás quedaron esa época en las que obras como Super Mario 64, Spyro the Dragon o Crash Bandicoot (aunque este último quizá no entre en la misma liga) copaban las listas de ventas y monopolizaban nuestras sesiones de juego.

Pese a su declive (en cuanto a presencia, que no calidad), sí que es cierto que hemos ido contando con diversos exponentes en el género, casi siempre de mano de Nintendo y las aventuras de su simpar mascota, el fontanero italiano Mario. Su última aparición, Super Mario Odyssey, intentó pegar un giro a la saga presentando mundos más grandes de lo habitual y nuevas mecánicas jugables gracias al uso de Cappy, que permitía transformarnos en diferentes personajes. Otros títulos de mecánicas similares serían Super Lucky Tale, el primer Yooka Laylee o la propuesta de la que vamos a hablaros en este artículo, Balan Wonderworld.

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Lo primero que llama la atención del título, incluso antes de ponernos a jugar a él, es el equipo creador que tiene detrás, liderado por Yuji Naka, el padre de Sonic y de Nights Into Dreams. También participa en el desarrollo de la obra Naoto Ohshima, diseñador del arte de los clásicos que acabo de mencionar. Con tales mimbres dando soporte a este proyecto (el primero del estudio Balan Company, corriendo su distribución a cargo de Square Enix), las expectativas estaban en todo lo alto. Y creedme, por lo que he podido jugar, parece que de momento está a la altura.

Una trama muy teatral

Antes de contaros nuestras primeras impresiones, permitidme que os relate algo de su argumento, aunque, al ser una versión preliminar del título, pocas conclusiones se pueden sacar sobre el mismo. Nada más empezar, se nos conmina a elegir entre diversos personajes (diferentes iteraciones de un modelo masculino y femenino). Tras la pertinente selección, se nos muestra una extraña escena de vídeo (por cierto, de gran calidad) donde vemos cómo nuestros pasos son replicados, en una suerte de mundo paralelo, por un personaje del sexo opuesto.

Bienvenidos al teatro de los sueños. Esto es Balan Wonderworld

De alguna manera acabamos entrando en un teatro musical donde un extraño ser (Balan) nos indica que pese a que podamos tener de todo, nos falta corazón, y nos atrae a un extraño mundo en el que se supone que lo recuperaremos.

De vez en cuando saltaremos del mundo onírico al real

Una de las características principales de este Balan Wonderworld es la mezcla de lo onírico con lo terrenal: en cada uno de los mundos que hemos podido visitar siempre hay un trasfondo humano detrás (un granjero en el primer nivel, una niña y su gato en el tercero). Cada una de las fases está planteada como un cuento y relata una historia más o menos autoconclusiva, siendo el recorrido a lo largo de los mismos un viaje emocional para los protagonistas del título (Emma y Leo) durante el cual irán descubriendo qué es realmente importante para ellos.

Un auténtico carnaval de habilidades 

Como hemos mencionado previamente, toda la trama de este Balan Wonderworld se desarrolla dentro de un teatro musical y de él se extrae la mecánica principal de la obra, que es el cambio de apariencia mediante los disfraces. Cada uno de ellos nos proporciona habilidades únicas (flotar, lanzar fuego o hacer un ataque torbellino) que serán imprescindibles para avanzar por cada uno de los niveles.

En Balan Wonderworld las habilidades básicas para avanzar nos las dan los disfraces

La estructura de cada uno de ellos es similar: tendremos un área más o menos grande que explorar a nuestras anchas y, de vez en cuando, encontraremos una especie de burbujas o sellos que almacenan los diferentes disfraces. Para conseguirlos, tendremos que haber recogido previamente una llave (que no suele estar muy lejos) pero, ojo, solo podemos llevar 3 de ellos a la vez. Es decir, si ya tenemos tres almacenados y cogemos un cuarto, sustituirá a alguno de los anteriores (el más antiguo).

Podemos intercambiar libremente entre ellos mediante la pulsación de los gatillos superiores y, además, en cada uno de los check-points de las fases podremos recurrir a nuestro armario para recuperar alguno de los disfraces que habíamos sustituido.

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Cada una de las piezas del vestuario actúa asimismo de contador de vidas; cada vez que un enemigo nos dañe, perderemos el disfraz. Hablando de los adversarios, no son especialmente frecuentes ni complicados, aunque la dificultad del combate dependerá sobremanera de las piezas de vestuario que tengamos a mano. La oveja es mona, pero poco dañina.

El progreso entre los diferentes mundos de Balan Wonderworld depende de la recolección de estatuillas doradas

Tal y como hemos relatado, el uso de los disfraces será imprescindible para ir avanzando por los niveles y recogiendo el que es el ítem coleccionable clave de Balan Wonderworld, la estatuilla dorada que representa a nuestro anfitrión. Cada fase tiene un número determinado de ellas y la apertura de nuevos mundos dependerá de la consecución de una cantidad concreta de las mismas. Algunas se ven bastante claras según exploramos, pero para otras habrá que mirar a fondo cada recoveco del escenario.

Finalmente, de vez en cuando encontraremos un sombrero dorado que nos llevará a unas fases especiales (con mecánicas extraídas de un juego de ritmo como el reciente Kingdom Hearts Melody of Memory) en la que deberemos encajar siluetas de Balan para ir avanzando. El premio por superar estas pruebas es un multiplicador sobre la cantidad de cristales de colores que hayamos recogido: estos parecen servir para desbloquear cosas dentro del hub principal del juego, aunque no hemos podido comprobarlo debido a las limitaciones de la prueba.

El hub principal de Balan Wonderworld nos permite acceder a los distintos niveles o cuentos

Explorar para avanzar, la clave para prosperar

La versión de demostración de Balan Wonderworld nos permite disfrutar del capítulo 1 entero (con sus dos actos y el jefe final) y probar los primeros actos de los capítulos 4 y 6. Eso sí, si queréis ver los dos últimos tendréis que recorrer de cabo a rabo ese mundo inicial que culmina con una interesante, aunque sencilla, batalla contra un enemigo final. La demo puede ser completada fácilmente en unas dos horas, aunque su duración se incrementa si queréis conseguir todas las estatuillas doradas.

Cada mundo de Balan Wonderworld está culminado por la batalla contra un enemigo final

No hemos encontrado grandes dificultades para superar los niveles que se nos han presentado, aunque sí que hemos perdido alguna vida por no contar con disfraces adecuados o por algún salto traicionero, causado por una cámara que, si bien funciona correctamente en la mayoría de los casos, a veces nos deja ángulos muertos.

Uno de los puntos fuertes de Balan Wonderworld es su control, que es a la par simple y robusto. Solo necesitaremos dos botones para manejar a nuestro personaje: el de acción asociado al disfraz en sí y el de cambio de vestuario. Quizá hubiera venido bien que alguno de ellos permitiera llevar a cabo algún movimiento más, pero sí que es cierto que la diversidad entre los diferentes disfraces es tal que a la postre acabamos contando con una lista de habilidades bastante completa. Asimismo, hemos notado algo lento el cambio de vestuario, lo cual impide (por diseño del juego en sí) poder combinar habilidades de distintos disfraces en una suerte de combos.

Técnicamente, robusto y bonito pero sin alardes

Técnicamente, y probado en su versión de PlayStation 5 (la cual, por cierto, presenta realimentación háptica en sus gatillos), Balan Wonderworld es bonito. Quizá no cuente con una gran cantidad de detalles en sus escenarios, pero el diseño artístico se lleva la palma, sobre todo en lo que se refiere a los personajes y los enemigos. Los diferentes niveles cuentan con una geometría similar a los planetoides de Mario Galaxy, presentando cada uno de ellos una ambientación diferente.

Los disfraces de Balan Wonderworld son muy originales: desde ovejas a manecillas del reloj

En cuanto a los disfraces, que es la salsa del título, hay más luces que sombras. Todos y cada uno de ellos derrochan personalidad por los cuatro costados (mis favoritos son el cerdito y la oveja) aunque alguno de ellos, quizá por no haber podido exprimirlos a fondo debido a lo limitado de la versión de prueba, no parecen tener gran utilidad (por ejemplo, un zorro que se transforma de manera aleatoria en un cubo).

Es necesario destacar la gran calidad de las escenas de vídeo pregrabadas de Balan Wonderworld, al nivel de las películas de animación comerciales y que derrochan cariño y humor por los cuatro costados. Hablando de esto último, resulta impagable la representación de los NPC que pueblan los escenarios (que, extrañamente, desaparecen al acercarnos a ellos), todos bailando felices al son de una música que parece mantenerles vivos.

Respecto al apartado sonoro, la calidad de las composiciones musicales es bastante alta y acompaña perfectamente a la aventura, cambiando dinámicamente cuando entramos en combate con enemigos. Balan Wonderworld no cuenta con doblaje a ningún idioma, empleándose para los diálogos una suerte de lenguaje inventado.

Cada uno de los escenarios de Balan Wonderworld tiene personalidad propia

Habiendo podido probar unos cuantos niveles de esta propuesta, podemos decir sin reparo que nos ha dejado con ganas de más. Cabe la duda de si la gran variedad de disfraces prometidos puede acabar haciendo farragoso la exploración por los niveles al no contar con un cambio ágil ni entre los que tenemos a mano ni los que guardamos en el armario. Dicho lo cual, Balan Wonderworld (que está disponible en todas las plataformas de la anterior y actual generación) va sobrado de encanto y supone un regreso prometedor a unas mecánicas jugables que, al menos en mi caso, siguen ancladas en el fondo de mi corazón.

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